miércoles, 30 de julio de 2008

"QDC" - QUADERNOS DE CRIMINOLOGÍA


Damos la bienvenida a la publicación "QUADERNOS DE CRIMINOLOGÍA" editada por la SECCIF "Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses" que acaba de "sacar" del horno su ejemplar nº 2 (julio/septiembre 2008) En ella los amantes de la criminología y la criminalistica podréis encontrar interesantes artículos. Descubriréis imágenes, documentos y "curiosidades" desde una perspectiva rica, heterogénea y amena sobre una aspecto de nuestra vida cotidiana y nuestra historia, a la vez trágico y atrayente como es "el crimen".

¿Qué es la Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses?

Es una Asociación sin ánimo de lucro que tiene como fin aglutinar como asociados a profesionales de la seguridad pública, la psicología social y jurídica, la pericia judicial, la investigación privada, la medicina legal y forense y la actividad docente y científica dentro del ámbito privado, público y universitario; cuyo campo de trabajo se centre en el entramado criminológico, con el fin de abordar el fenómeno delictivo desde la óptica más diversa posible, permitiendo intercambio de experiencias, y aunando recursos para contribuir a la mejora de la justicia en su más amplia dimensión.

¿Cúal es su objetivo?

Promover trabajos de investigación en el ámbito de la criminología y ciencias forenses, fomentar la formación en estos campos, mediante cursos, jornadas, seminarios, y otras actividades relacionadas; así como proporcionar a los miembros de la asociación los recursos que protejan debidamente su actividad profesional, tanto en el ámbito jurídico como personal.


Actividades de la SECCIF

Promover la investigación y los estudios en criminología, criminalística y ciencias forenses tanto en el ámbito académico como en el institucional.

Establecer relaciones con asociaciones, sectores y colegios profesionales y grupos, nacionales e internacionales, afines.

Servir de vínculo de comunicación entre profesionales de campo implicados en el entramado criminológico y profesionales del mundo científico, fomentando las transferencias de resultados de investigación en el ámbito nacional e internacional.

Contribuir a la formación profesional de sus asociados mediante actos, publicaciones y convenios con centros docentes públicos o privados, Universidades y entidades científicas del ámbito de la criminología y ciencias forenses.

Cualquier otro fin que impulse la criminología, la medicina legal y las ciencias forenses como instrumentos útiles de análisis y solución de problemas derivados del hecho criminal como fenómeno sociológico.

Queremos agradecer a Carlos Pérez Vaquero director de "QDC" y a María Laura Quiñones su colaboración. Gracias a ellos los lectores de "Policías en la Red", podéis descargar los primeros números de "QDC" en formato digital desde aquí:

Nº 0 .- Quadernos de Criminología . Enero/Marzo 08

Nº 1 .- Quadernos de Criminología . Abril/Junio 08

Nº 2 . - Quadernos de Criminología . Julio/Septiembre 08




martes, 29 de julio de 2008

Analisis de Escenas de Crimen Violento: Modus Operandi, Firma y Escenario


escrito por Mauricio Ruiz


Este artículo apareció originalmente en el Boletín del FBI de febrero de 1992.

La mayoría de las escenas de crimen cuentas una historia. Y como la mayoría de las historias, las escenas del crimen tienen personajes, un conflicto, un comienzo, un nudo, esperanzadamente una conclusión. Sin embargo, en contraste con autores que dirigen a sus lectores a un final predeterminado, la disposición final de una escena de crimen depende en los investigadores a los que se les delegó el caso. Las habilidades de los investigadores para analizar la escena del crimen y para determinar quién, qué, cómo, y porqué gobiernan cómo se desarrolla la historia de la escena.


Para asegurarse un final satisfactorio, eso es, la aprehensión y prosecución del ofensor del crimen violento, los investigadores deben darse cuenta que el final depende de su análisis en las dinámicas del comportamiento humano. Patrones de discurso, estilos de escritura, gestos verbales y no verbales, y otros tratos y patrones dan forma al comportamiento humano. Estas características individuales trabajan en concierto para causar que cada persona actúe, reaccione, funcione, o se realice en una forma única y específica. El comportamiento individualista generalmente se mantiene consistente, sin importar la actividad que se realiza.

Ya que el cometimiento de un crimen violento involucra todas las dinámicas del comportamiento humano “normal”, aprendiendo a reconocer las manifestaciones de los patrones de comportamiento permiten al investigador descubrir mucho más sobre el ofensor. También provee un medio por el cual los investigadores pueden distinguir entre diferentes ofensores cometiendo el mismo tipo de ofensa.
Hay tres manifestaciones posibles de comportamiento del ofensor en una escena de crimen -- modus operandi, firma o personificación, y escenario. Este artículo indica cada una de estas manifestaciones a fin de demostrar la importancia de analizar una escena en términos de comportamiento humano.

M O D U S · O P E R A N D I
En 1989, Nathaniel Code, Jr., un hombre de Shreveport, Louisiana, fue convicto de asesinato. El jurado determinó que en tres ocasiones separadas entre 1984 y 1987, Code asesinó un total de 8 personas. El jurado dio un veredicto de culpable, más allá de algunas disparidades que existían entre las 3 escenas del crimen.
Por ejemplo, el ofensor amordazó a la primera víctima con un pedazo de material obtenido en la escena, pero trajo cinta conductora para usar en las 7 víctimas de los otros 2 incidentes. También, el asesino apuñaló y cortó a la primera víctima mientras que las víctimas de los otros 2 crímenes fueron disparadas y mostraban señales de estrangulación por ligadura. Las víctimas iban de 8 años a 74 años e incluían ambos sexos; de todas formas, todos eran negros. Y, el ofensor tomó dinero de una escena pero no de las otras dos.
Considerando la evidencia encontrada en las 3 escenas, ¿se puede conectar a un hombre con todos los crímenes? ¿Esas diferencias de modus operandi (M.O.), que son las acciones del ofensor al cometer el crimen, y victimología (características de las víctimas) no eliminarían la conexión a un ofensor?
Al intentar unir casos, el M.O tiene un gran significado. Un paso crítico en el análisis de la escena del crimen es la correlación resultante que conecta cosas debido a similitudes en M.O. Pero, ¿qué causa que un ofensor cometa un cierto M.O? ¿Qué circunstancias le dan forma al M.O? ¿Es el M.O estático o dinámico?
Desafortunadamente, los investigadores cometen un serio error al poner demasiada significancia en el M.O al vincular crímenes. Por ejemplo, un ladrón Novato destruye la ventana de un sótano cerrado para ganar acceso a una casa. Temiendo que el sonido de la ventana rota atrajera la atención, corre en su búsqueda de cosas valiosas. Más tarde, durante robos subsecuentes, trae herramientas para forzar las cerraduras, lo que minimizaría el ruido. Esto le permite tener más tiempo para cometer el crimen y obtener más beneficios.
Como mostrado, el ladrón refinó sus técnicas de irrupción y entrada para disminuir el riesgo de aprensión y para incrementar sus beneficios. Esto demuestra que el M.O es un comportamiento aprendido que es dinámico y maleable. Desarrollado durante el tiempo, el M.O evoluciona continuamente mientras los ofensores ganan experiencia y confianza.
La encarcelación generalmente impacta en los futuros M.O de los ofensores, especialmente en los criminales de carrera. Refinan sus M.O mientras aprenden de sus errors que los llevaron al arresto.
La respuesta de la víctima también influencia significativamente en la evolución del M.O. Si un violador tiene problemas en controlar a una víctima, modificará su M.O para acomodar la resistencia. Puede usar cinta conductora, otras ligaduras, o un arma sobre la víctima. O, puede incapacitar inmediatamente a la víctima. Si tales medidas no son efectivas, puede probar con mayor violencia o inclusive matar a la víctima. Así, los ofensores continuamente le dan nueva forma a sus M.O para llegar a las demandas del crimen.
En el caso de Nathanial Code, el M.O. y victimología solos hubieran fallado en vincularlo con cada uno de los homicidios. Pero Code dejó mas que cinta conductora, cuerpos con heridas de bala y gargantas cortadas en las escenas; dejó su “tarjeta”. Los investigadores encontraron su “tarjeta” o firma en cada escena, y por esto, pudieron vincularlo con las ofensas.

L A · F I R M A
El ofensor violento y repetitivo a menudo exhibe otro elemento del comportamiento criminal durante la escena – la firma o “tarjeta”. Esta conducta criminal es única e una parte integral del comportamiento del ofensor y va por debajo de las acciones necesarias para cometer el crimen.
Las fantasías de los ofensores a menudo dan nacimiento de crímenes violentos. Mientras sueñan despiertos, desarrollan una necesidad de expresar estas fantasías violentas. Cuando finalmente las realizan, algún aspecto de cada crimen demuestra una expresión o ritual único y personal. Cuando éste realiza un ritual en la escena del crimen, deja su “tarjeta personal” allí.

¿Cómo manifiestan las escenas estas “tarjetas personales” o firmas? Básicamente, las escenas revelan características peculiares o cosas inusuales que ocurren mientras se está cometiendo el crimen.
Por ejemplo, un violador demuestra su firma al hacer su acto de dominación, manipulación o control durante la fase verbal, física o sexual del asalto. El uso de vocabulario excepcionalmente vulgar o abusiva, o el preparar un libreto para que la víctima repita, representa una firma verbal. Cuando el violador prepara un libreto para la víctima, dicta una respuesta verbal particular para ella, tal como “Dime cuanto disfrutas el sexo conmigo”, o “Dime que bueno que soy”.
El uso excesivo de fuerza física muestra otro aspecto de la firma de un sujeto. Un ejemplo de comportamiento de firma sexual involucra al ofensor que repetidamente utiliza un orden específico en la actividad sexual con diferentes víctimas.
La firma permanece constante y es parte de cada ofensor. Y, a diferencia del M.O, nunca cambia. Sin embargo, la firma puede evolucionar, como en el caso de un asesino lujurioso que realiza mayor mutilación post mortem mientras progresa de crimen en crimen. Los elementos del ritual original se vuelven más desarrollados. En adición, la firma no siempre se presenta en todos los crímenes ya que pueden haber contingencias inesperadas, tales como interrupciones o respuestas de la víctima inesperadas.
Es posible que el investigador no siempre pueda identificar las firmas. Las ofensas violentas generalmente involucran víctimas de alto riesgo o en estado de descomposición, lo que complica el reconocimiento de la firma de un ofensor.

¿M O D U S · O P E R A N D I · O · F I R M A ?
Los siguientes escenarios son ficticios. Son usados para mostrar las diferencias entre el M.O y la firma.
Un violador entra a una residencia y toma cautivos a una mujer y a su esposo. El ofensor ordena al marido a acostarse boca abajo en el piso y pone una taza sobre un plato en su espalda. Le dice, “Si escucha que la taza se mueve o golpea el piso, tu esposa muere.” El ofensor luego toma a la esposa y la lleva a la otra habitación donde la viola.
En otra situación, un violador entra en una casa, le ordena a la mujer que llame al marido por teléfono, y le dice que use algún plan para que vaya para allá. Una vez que el esposo ha llegado, el violador lo ata a una silla y lo fuerza a ver el asalto a su esposa.
El violador que uso la taza y plato desarrolló un modus operandi efectivo para controlar al marido. Sin embargo, el otro violador fue más allá de cometer la violación. Satisfajo sus fantasías completamente al no solo violar a la mujer sino también humillando y dominando al marido. Sus necesidades personales lo llevaron a realizar esta firma del crimen.
En Michigan, un ladrón de bancos hace que la gente se desnude durante el robo. En Texas, otro ladrón de bancos también fuerza a que se desnuden, pero también hace que posen en forma sexualmente provocativa mientras los fotografía. ¿Los dos crímenes muestran una firma?
El ladrón de Michigan usó un medio muy efectivo de aumentar su tiempo de fuga, i.e., causando que la gente tenga que vestirse antes de llamar a la policía. Al ser entrevistados, ofrecieron descripciones vagas porque al sentirse avergonzados previnieron el contacto visual con el ladrón. Este ofensor desarrolló un M.O muy ingenioso.
De todas formas, el ladrón de Texas fue más allá de la acción requerida para cometer su crimen exitosamente. Se sintió impulsado a realizar el ritual de requerir a la gente que pose para poder fotografiarlos. Dejó su firma en el crimen. El hecho de robar el banco en sí mismo no gratificaba sus necesidades psicosexuales.

V I N C U L A N D O · C A S O S
Al intenta vincular casos, el M.O juega un rol importante. Sin embargo, como declarado anteriormente, el M.O no debería ser el único criterio usado para conectar crímenes, especialmente con ofensores repetidos que alteran su M.O a través de la experiencia de aprendizaje. Generalmente, las primeras ofensas difieren considerablemente de las subsecuentes. De todas formas, la firma permanece igual, sin importar si la primera ofensa o una hecha 10 años más tarde. El ritual puede evolucionar, pero el tema permanece constante.
La firma debería recibir mas consideración que las similitudes entre víctimas, aunque estas nunca deben ser descontadas al intentar vincular casos a un ofensor serial. Las similitudes físicas de las víctimas a menudo no son importantes, especialmente al vincular casos motivados por el enojo. El ofensor expresa su odio a través de los rituales, no atacando a una víctima que posee una característica particular.

CASOS VINCULADOS POR LA FIRMA DEL OFENSOR
Ronnie Shelton: Violador serial
Ronnie Shelton cometió tanto como 50 violaciones. Cuando fue condenado por 28 de ellos, recibió un sentencia a prisión en exceso de 1,000 años. 1 Tanto su comunicación verbal como su manifestación sexual manifestaban su firma.
Verbalmente, Shelton era excepcionalmente degradante y excepcionalmente vulgar. En adición, haría comentarios tales como “Te he visto con tu novio,” “Te he visto por los alrededores,” o “Tu sabes quien soy.” Pensamientos de Shelton rondando sus barrios aterrorizaba a las víctimas.
De todas formas, era el asalto sexual mismo el que ocupaba la posición central en el ritual de Shelton. Violaba a sus víctimas vaginalmente, luego se retiraba y eyaculaba sobre su estómago o pecho. Shelton también se masturbaba frecuentemente sobre las víctimas o entre sus pechos o las forzaba a masturbarlo manualmente. Luego, utilizaría su ropa para limpiar la eyaculación. También forzó a varias de sus víctimas a tener sexo oral con él y luego insistía en que se tragaran la eyaculación. La combinación de estos actos mostraban la firma de Shelton.
El M.O de Shelton consistía en irrumpir en la casa de sus víctimas a través de una ventana o patio que miraran a un área de madera o arbustos que le ofrecieran refugio. Usaba máscaras de ski, o una bufanda. Convencía a las víctimas de que no estaba ahí para violarlas sino para robarles. Sin embargo, cuando tenía a la víctima bajo control, volvía al estilo de violación. La víctima obedecía porque había visto que era propenso para la violencia en sus acciones anteriores, tales como tirarla en el piso y sostener un cuchillo en su garganta. En adición, Shelton les diría las víctimas, "Mantené los ajos hacia abajo," "Cúbrete los ojos," o "No me mires y no te mataré (lastimaré a tus hijos)." Antes de irse, intimidaría verbalmente con advertencias tales como “No llame a la policía o volveré y te mataré.” Estas características sirvieron como el M.O de Shelton, mientras que sus acciones anteriores fueron su firma que lo vinculaban con 28 asaltos sexuales.
Nathaniel Code: Asesino Serial
Nathaniel Code, Jr., mató ocho veces en tres ocasiones separadas . El primer homicidio, una mujer de 25 años, ocurrió el 8 de agosto de 1984. Code la apuñaló 9 veces en el pecho y le cortó la garganta.
Aproximadamente un año después, el 19 de Julio de 1985, Code mató a cuatro personas – una chica de 15 años y su madre, y dos de sus amigos varones. Approximately a year later, on July 19, 1985, Code killed four people--a 15-year-old girl, her mother, and two of their male friends. Code casi separó la cabeza de la chica de su cuerpo. Asfixió a la madre y la envolvió a un lado de la bañera. Luego le disparó a la cabeza de uno de los chicos, dejándolo en un cuarto intermedio; el otro chico, que estaba en el cuarto del frente, fue disparado 2 veces y le cortó la garganta.
Los últimos asesinatos se llevaron a cabo el 5 de agosto de 1987. Las víctimas fueron los abuelos de Code y sus sobrinos de 8 y 12 años. Los niños murieron por estrangulación por ligadura. Code apuñaló a su abuelo 5 veces en el pecho y 7 veces en la espalda.
Los cambios en el M.O de Code, exhibidos de caso en caso, muestra como el M.O es refinado. Por ejemplo, en su primer asesinato, amordazó a la víctima con material encontrado en la escena; la próxima vez, llevó cinta conductora.
También mantenía a sus víctimas bajo vigilancia para obtener información de ellas, especialmente en los segundos asesinatos. En ese caso, llevó un arma a la escena para matar a los varones, que presentaban la mayor amenaza para él. Ya que las últimas víctimas, un hombre anciano y dos niños, presentaban poca amenaza para él, Code no utilizó un arma con ellos. Los 8 asesinatos ocurrieron en casas de familia. En cada casa, los aires acondicionados y/o televisores estaban prendidos, que ahogaban el sonido mientras entraba por la puerta o ventana. Code ganaba y mantenía rápidamente el control sobre las víctimas separándolas en distintos cuartos.
Nathaniel Code tenía una “tarjeta personal” muy distintiva, uno de los aspectos en los que las víctimas eran heridas. Code empleaba un método muy sangriento de ataque y asesinato. Podría haber matado a cada víctima con un simple balazo – un homicidio limpio involucrando muy poco alboroto. En cambio, mató a sus víctimas cortándoles la garganta con un movimiento que resultaba en heridas profundas. Más allá de lo brutal, el ataque no satisfacía su ritual; todas las víctimas sostenían heridas adicionales; con excepción de la chica de 15 años. Una víctima varón sufrió heridas de bala en el pecho, mientras otro recibía apuñaladas múltiples en el pecho. Code hería a casi todas las víctimas más allá de lo que era necesario para causar la muerte (sobremataba).
La violencia física y la matanza sangrienta satisfacía la necesidad de dominación, control y manipulación de Code. Posicionaba a cada víctima mirando hacia abajo, lo que apoya su teoría. Code inclusive forzó a la madre a testificar la muerte de su hija como parte del ritual de control, que se formaba a partir de su rabia. De hecho, las pruebas forenses encontraron sangre de la hija en el vestido de la madre. Si la respuesta de la víctima amenazaba su sentido de dominación, Code reaccionaba con furia y violencia excesiva que lo llevaba a la matanza.
El ultimo aspecto de la firma de los crímenes de Code es probablemente el que mejor ilustra su “tarjeta” única – las ligaduras. Code usaba tanto una configuración como un material inusual. En los tres casos, ató a las víctimas con aplicaciones eléctricas o cables telefónicos de la escena. Podría haber llevado una soga o usado su cinta, pero el uso de estos cordeles satisfacía algunas necesidades personales. Usando un estilo de configuración de esposas, ataba el cordel alrededor de ambas muñecas y tobillos, conectándolos por las piernas.
Las similitudes de estos casos involucra el M.O, no la firma. El uso de un arma con hombres amenazantes revela un ofensor adaptativo. Para el momento del homicidio del abuelo, le afectaron estresantes financieros adicionales, evidenciados por el robo de dinero de la residencia de su abuelo. Estas necesidades financieras influenciaron el M.O de Code y no su “tarjeta”.
Las características físicas, el edad, e inclusive el sexo no aumenta o disminuye el ritual llevado por la furia. El ritual de Code de odio requería el control de las víctimas, por lo que la victimología no era importante. Coode, al igual que Ronnie Shelton, el violador serial, seleccionaba víctimas que pudiera controlar, manipular, y en los que proyectaba su odio.

L A · I M P O R T A N C I A · D E · LA · F I R M A · D E L · O F E N S O R
Comprender y reconocer los aspectos de la firma en la aprensión y persecución de un ofensor es vital, especialmente en un ofensor serial. Nadie aprecia la importancia de reconocer de “tarjeta personal” del criminal más que David Vasquez.
En 1984, Vasquez se declaró culpable del asesinato de una mujer de 34 años de Arlington, Virginia. La mujer fue sexualmente asaltada y murió de estrangulación por ligadura. El asesino la dejó acostada boca abajo con sus manos atadas en su espalda. Usó nudos únicos y ataduras excesivas en las ligaduras, y una guía salía de sus muñecas hacia el cuello por sobre el hombro izquierdo. El cuerpo estaba abiertamente expuesto para que el shock del encuentro fuera de valor.
El ofensor pasó tiempo considerable en la escena del crimen. Hizo preparaciones extensivas para atar a la víctima, permitiendo su fácil control sobre ella. Sus necesidades dictaban que la moviera por la casa. Aparentemente inclusive la llevó al baño y la hizo lavarse los dientes. Ninguno de estos comportamientos es necesario para perpetrar el crimen; el ofensor se sintió impulsado a actuar este ritual.
Vasquez tenía un I.Q. de frontera. Pensando que esto haría difícil probar su inocencia, sus abogados lo convencieron de que probablemente recibiría la pena de muerte si iba a juicio. En cambio, Vasquez optó por la cadena perpetua declarándose culpable.
Tres años mas tarde, en 1987, la policía descubrió una mujer de 44 años acostada boca abajo desnuda en su cama. Una soga le ataba las muñecas por detrás de la espalda, y posaba por alrededor del cuello de forma apretada con un nudo corredizo en la espalda. Continuaba sobre su hombro izquierdo, por debajo de la espalda, y luego daba 3 vueltas a cada muñeca. Los forenses revelaron que murió por estrangulación por ligadura, y que había sido sexualmente asaltada. El ofensor dejó el cuerpo plenamente expuesto. Aparentemente había pasado una cantidad de tiempo considerable en la escena. Este homicidio ocurrió a cuatro cuadras del asesinato de 1984.
David Vasquez había sido encarcelado 3 años cuando sucedió el homicidio de 1987. En la proclama del Departamento de Policía de Arlington, Virginia, el Centro nacional para el Análisis de Crímenes Violentos (NCAVC por sus siglas en inglés) condujo un análisis extensivo de estos dos asesinatos, una serie de asaltos sexuales, y algunos otros asesinatos entre 1984 y 1987. Eventualmente, el VNAVC vinculó estas ofensas por el aspecto análogo de la firma a otro sospechoso local. La evidencia física corroboró más tarde esta conexión y determinó que la “tarjeta” dejada en el homicidio de 1984 no pertenecía a David Vasquez. Como resultado de lo encontrado, el Commonwealth de Virginia liberó a Vasquez de la prisión y lo exoneró del crimen.

E L · E S C E N A R I O
Cuando los investigadores se aproximan a la escena del crimen, deberían buscar “pistas” del comportamiento dejadas por el ofensor. Esto es cuando el investigador intenta encontrar respuestas a preguntas críticas. ¿Cómo sucedió el encuentro entre la víctima y el ofensor? ¿El ofensor habrá avasallado (blitz) a la víctima o usado los medio verbales para capturarla (con)? ¿Usó ligaduras para controlar a la víctima? ¿Cuál fue la consecuencia de los eventos? ¿Fue la víctima sexualmente asaltada antes o después de la muerte? ¿Puso el ofensor algún ítem en la escena o sacó algo de allí?
Mientras los investigadores analizan la escena del crimen, hechos pueden surgir. Estos detalles pueden contener peculiaridades que no sirven para ningún propósito aparente en la perpetración del crimen y oscurecen el importante motivo del crimen. Esta confusión puede ser el resultado de un comportamiento de la escena del crimen llamada “staging” o poner un escenario. Esto ocurre cuando alguien altera la escena a propósito antes de la llegada de la policía.

Razones para poner un escenario
Principalmente, se pone un escenario por dos rezones – para desviar la investigación del sospechoso más lógico o para proteger a la familia de la/s víctima/s. Es el ofensor quien trata de re direccionar la investigaciones. Este ofensor no se le aparece a la víctima, sino es alguien que casi siempre tiene algún tipo de asociación o relación con la víctima. Esta persona, cuando está en contacto con la Agencia Policial, intentará alejar la investigación de él, generalmente siendo sobre cooperativo o extremadamente distraído. Por esto, los investigadores nunca deben eliminar al sospechoso que tiene tal comportamiento.
La segunda razón para preparar un escenario, para proteger a la víctima o al familia de la víctima, ocurre en la mayor cantidad de veces en violaciones-asesinatos o fatalidades autoeróticas. Este tipo de escenario es realizado por un miembro de la familia o persona que encuentra el cuerpo. Ya que los perpetradores de tales crímenes dejan a sus víctimas en posiciones degradantes, aquellos que encuentran los cuerpos intentan devolverles algo de dignidad. Por ejemplo, un marido puede volver a vestir o tapar el cuerpo de su mujer, o en caso de una fatalidad autoerótica, una mujer puede cortar el dispositivo suspendido del cuerpo del marido.
Básicamente, éstas personas están tratando de prevenir un shock futuro que puede provocar la posición, la vestimenta, o condición de la víctima. En adición, pondrán un escenario en las fatalidades autoeróticas para que parezca suicidio, quizás inclusive escribiendo una nota de suicidio. Hasta pueden llegar tan lejos como para hacerlo pasar por homicidio.
Para ambos tipos de investigación de escena de crimen, las fatalidades autoeróticas y los casos de violación-homicidio, los investigadores necesitan obtener una descripción precisa de las condiciones del cuerpo al ser encontrado y determinar exactamente que hizo la persona que encontró el cuerpo para alterarlo. El escudrinaje en las pericias forenses, la dinámica de la escena del crimen, y la victimología probablemente revelarán las verdaderas circunstancias rodeando las muertes.
Finalmente, en algunas escenas, los investigadores deben discernir si la escena es realmente desorganizada o si el ofensor la alteró para parecer sin cuidado y fortuita. Esta determinación no solo ayuda al análisis directo del motivo principal pero también ayuda a armar el perfil del ofensor. De todas formas, el reconocimiento del escenario, especialmente con un ofensor sutil, puede ser difícil. Los investigadores deben examinar todos los factores del crimen si sospechan que ha sido alterado. Aquí es cuando la ciencia forense, la victimología, y los detalles de cada minuto de la escena se convierten en críticos para la determinación de si hubo un escenario armado.

"Banderas rojas"
Los ofensores que arman escenarios en las escenas usualmente cometen errores porque arreglan la escena para reflejar lo que ellos creen que debería verse. Al hacer esto, los ofensores experimentan un gran estado de estrés y no tienen el tiempo de analizar todas las piezas de forma lógica. Como resultado, comenzarán a aparecer inconsistencias en las pericias forenses y en toda la escena. Estas inconsistencias pueden servir como las “banderas rojas” del escenario, lo que sirve para prevenir que las investigaciones se desvíen.
Para asegurarse de que esto no suceda, los investigadores deberán escudriñar todos loa indicadores de la escena individualmente, luego verlos en contexto. Los indicadores en la escena incluyen toda la evidencia de la actividad del ofensor, Ej., método de entrada, la interacción entre el ofensor y la víctima, y la disposición del cuerpo.
Al explorar estos temas, los investigadores deberán considerar algunos factores. Por ejemplo, si el motivo aparente es un robo, se ha llevado el ofensor objetos inapropiados de la escena? En un caso enviado por al Centro Nacional para el Análisis de Crímenes Violentos (NCAVC), un hombre volviendo a casa del trabajo interrumpió un robo en progreso. Los ladrones asombrados mataron al hombre cuando intentó escapar. Pero, un inventario de la escena determinó que los ofensores no robaron nada, aunque parecía que hubieran intentado desmantelar un gran estero y una televisión.
Una examinación más profunda reveló que dejaron ítems pequeños, fáciles de transportar de gran valor (joyería, colección de monedas, etc). La policía determinó subsecuentemente que la esposa de la víctima había pagado a los ladrones para armar la escena y mataran al esposo. Ella, de hecho , tenía una aventura con uno de los sospechosos .
Otro factor para considerar es el punto de entrada. ¿Tenía el punto de entrada sentido? Por ejemplo, ¿ entró el ofensor a la casa a través de una ventada secundaria, más allá de haber una más fácil, menos capciosa que pudiera haber usado? ¿Por qué incrementó el ofensor su chance de ser visto por un potencial testigo que podría alertar a las autoridades?
Los investigadores también deberán considerar si el ofensor se expuso a un alto riesgo al cometer en crimen durante la luz del día, en un área poblada. Si el crimen se llevó a cabo en una residencia, también deberán evaluar cualquier signo obvio de ocupación, como luces prendidas en la casa, vehículos en la calle, etc.

Caso de un escenario Armado
El siguiente caso trae luz a algunas “banderas rojas” que los investigadores deberían mirar en una escena.
Una mañana de sábado, en una pequeña cuidad del noreste, un intruso desconocido atacó a una hombre y su mujer. Poniendo una escalera contra la casa, el sospechosos hizo parecer que había entrado a una ventana secundaria, removido el vidrio, y entrado a la residencia. Todos esto ocurrió en una zona residencial durante horas en las que los vecinos estaban haciendo sus actividades de fin de semana.
El esposo dijo haber escuchado un sonido abajo, así que fue con un arma a investigar. Hubo una lucha con el intruso, en la que el esposo quedó inconsciente de un disparo en la cabeza.
Presumiblemente, el intruso subió las escaleras y mató a la mujer por estrangulación manual. Dejó el cuerpo con una bata de noche subida alrededor de la cintura de la víctima, implicando que abusó de ella sexualmente. La hija de 5 años de la pareja permaneció sin heridas, durmiendo en el cuarto contiguo.
Al procesar la escena, los detectives notaron que la escalera no hizo ninguna impresión en el suelo húmedo alrededor de la casa, aunque las hizo cuando intentaron subirla. También, el intruso posicionó la escalera con los escalones mirando hacia afuera, y muchos de los escalones en la escalera de madera estaban podridos, haciendo imposible que soporte a nadie de más de 50 libras.
En adición, la escena del crimen tenía interrogantes que no podían ser respondidos de forma lógica. ¿Por qué no eligió el ofensor entrar a la residencia a través de la ventana primaria para disminuir la posibilidad de detección tanto de los ocupantes como de los vecinos? ¿Por qué querría robar la residencia un sábado por la mañana cuando había una buena chance de que lo vieran? ¿Por qué eligió una residencia que estaba obviamente ocupada (habían varios autos en la entrada)?
Dentro de la residencia, otras inconsistencias parecían aparentes. Por ejemplo, si la intención era asesinato, el intruso no buscó a su(s) víctima(s) inmediatamente, primero bajó las escaleras. Tampoco vino equipado para matar porque, de acuerdo con lo dicho por el único testigo, el esposo, nunca sacó un arma. También, la persona que presentaba la mayor amenaza, el esposo, recibió sólo heridas menores.
Al analizar la escena, que mostraba una actividad excesiva del ofensor, se hizo aparente que no habían motivos claros para el crimen. Por esto, basados en la cantidad de inconsistencias encontradas en la escena, el analista criminal del NCAVC concluyó que el esposo armó el escenario para hacer aparente el trabajo de un intruso. Fue eventualmente convicto por el asesinato de su esposa.

“Banderas Rojas” Forenses
Los resultados forenses que no encajan en el crimen también deben producir la consideración de un armado de escenario. Los asaltos personales deberían traer sospechas, especialmente si la obtención de algo material parece ser el motivo inicial. Estos asaltos incluyen el uso de un arma de oportunidad, estrangulación manual o por ligadura, golpes en la cara (despersonalización), y trauma excesivo para conseguir la muerte (sobre-matanza). En otras palabras, ¿las heridas encajan en el crimen?
Los homicidios sexuales y domésticos usualmente demuestran un asalto de relación muy cercana. La víctima, no dinero o propiedad, es el objetivo principal del ofensor. De todas formas, este tipo de ofensor generalmente intentará armar un escenario para parecer que un homicidio sexual o doméstico haya sido motivado por una ganancia personal. Esto no implica que los asaltos personales nunca pasen durante un crimen por propiedad, pero generalmente estos ofensores prefieren matanzas rápidas y limpias que reducen tiempo pasado en la escena.
Las banderas rojas forenses también son levantadas cuando hay discrepancias entre lo declarado por el testigo/sobreviviente y los resultados forenses. Por ejemplo, en un caso, una mujer asombrada encontró a su esposo en la bañera con el agua corriendo. Inicialmente, parecía que se hubiera resbalado y golpeado la cabeza contra las canillas, lo que resultó en su muerte por ahogo. Sin embargo, los informes toxicológicos de la autopsia revelaron varias áreas concentradas de heridas o puntos de impacto en la cabeza, como si la víctima su hubiera golpeado la cabeza más de una vez.
Subsecuentemente, los investigadores se enteraron que la esposa había estado con la víctima en la noche previa a su muerte. Más tarde confesó haber servido la ensalada de la cena con valium, y cuando se desmayó dejó entrar a tres hombres a la casa. Estos hombres habían sido contratados por la esposa para matar a la víctima y hacerlo ver como un accidente.
A menudo, los investigadores encontrarán discrepancias forenses cuando el ofensor arma un escenario de violación-homicidio, esto es, posicionar el cuerpo para inferir asalto sexual. Y si el ofensor tiene una íntima relación con la víctima, sacará parcialmente la ropa de la víctima, nunca dejándola completamente desnuda. Sin embargo, más allá de la posición del cuerpo y la falta de algunas prendas de vestir, una autopsia puede confirmar o refutar si hubo algún tipo de asalto sexual, por lo tanto, determinar si la escena fue armada.
Si los investigadores sospechan que un crimen ha sido armado, deberían buscar signos de asociación entre el ofensor y la victima. O, como es frecuente el caso con violencia doméstica, el involucramiento de una tercera persona, que es generalmente quien encuentra a la víctima. Por ejemplo, en el caso involucrando al marido que armó la escena de su esposa para hacerlo ver como hecho por un intruso, el marido no fue a ver a su esposa ni hija en el momento en que volvió a la conciencia. En cambio, permaneció abajo y llamó a su hermano, que fue arriba y descubrió a la victima. Los ofensores a menudo manipularán el descubrimiento de las víctimas por un vecino o familiar, o convenientemente están en algún otro lugar cuando la víctima es descubierta.

C O N C L U S I O N
Las escenas de crímenes violentos requieren que los investigadores sean “diagnosticadores”. Tienen que ser capaces de analizar las escenas de crimen para encontrar los mensajes que emiten y entender las dinámicas del comportamiento humano desplegado en las escenas. Los investigadores también deben ser capaces de reconocer las diferentes manifestaciones de comportamiento, para poder así también hacer las preguntas correctas para obtener respuestas válidas.
Al acercarse a cada escena con la conciencia de estos factores, los investigadores pueden mejor constantemente la verdadera historia de cada escena de crimen violento. Al hacerlo , serán más sabios y estarán major equipados para aprender al violento ofensor .

Notas al pie
1.SA Douglas ha calificado como experto en análisis de investigación criminal y ha provisto testimonio en el área de análisis de firmas durante los siguientes procedimientos jurídicos: Estado de Ohio vs. Ronnie Shelton, Estado de Louisiana vs. Nathaniel Code, y Estado de Delaware vs. Steven B. Pennell.
2.P.E. Dietz, M.D. y R.R. Hazelwood, "Atypical Autoerotic Fatalities," Medicine and Law, 1, 1982, 301-319. (fatalidades Autoeróticas Atípicas”; Medicina y Ley) 3.Ibid.

viernes, 25 de julio de 2008

Ultimate Flash Face | Retratos robots online



Ultimate flash Face , hecho totalmente con tecnología Flash, sirve para crear cualquier tipo de fisonomía, usando el principio del identikit.

Con un interface muy sencillo e intuitivo, posee una gran biblioteca, con todos de los componentes del rostro (ojos, pestañas, cabello, bigote, labios, etc), una vez terminado permite guardar el trabajo, abrirlo o abrir el de otros usuarios, enviarlo por correo electrónico, imprimirlo… gracias a las opciones que aparecen en el menú desplegable de la derecha del rostro.

Página oficial : Ultimate Flash Face




jueves, 24 de julio de 2008

Psicópatas: El periodo de enfriamiento (Cooling off period)

Se denomina período de enfriamiento al lapso en que un psicópata o sociópata suspende su actividad ofensiva.

Esto no implica necesariamente una renuncia definitiva a aquello que tanto tranquiliza y satisface sus instintos destructores. Pero ¿qué podría llevar al psicópata a inhibir sus impulsos delictivos u homicidas durante un tiempo determinado?

Enamoramiento
La personalidad narcisista y monolítica del psicópata puede verse resquebrajada por el enamoramiento, el intento de adaptación a una vida “normal” podría tener éxito. El depositar momentáneamente esa libido yóica en alguien que no sea uno mismo, es posible en el psicópata. Por supuesto y en este caso ese amor no es un amor sano, si no patológico. Es el vínculo denominado del psicópata y su complementario, donde este complemento adosado a la personalidad psicopática cumple la función de eso, un complemento, ni más ni menos, pero no viene a completar, a llenar una falta, pues el psicópata no necesita completar nada y mediante el maltrato culpará al otro por su imposibilidad de igualarlo, ya que nadie, salvo quizás otro psicópata, en su escala de valores, tiene su misma entidad. En la alianza psicopática de criminales, como por ejemplo la de los alemanes Manuela y Daniel Ruda o el caso de los Belgas pedófilos Marc Dutroux y su mujer, aparece una exacerbación del sadismo, esto solidificó el vínculo entre ambos, pudiendo entonces unir cóncavo y convexo. De presentarse una competencia entre la díada, será para comparar y admirar a quien lleve a cabo el mayor despliegue durante la descarga de la tormenta psicopática.

En el caso del complementario, probablemente el sadismo descargado hacia él sea disminuido o se lo sustituya por otro complementario simultáneamente, ya que en estas estructuras es necesario un objeto. Objeto porque una de las características del psicópata es la cosificación de las personas, despojándolas de toda virtud, cariño, importancia, si la hubo fue hasta que pudo ser sustituida por otra, siendo entonces desechada como un mueble inservible. Puede que el psicópata que se enamore, simule mediante una doble vida, un vinculo aparentemente sano, jugando al rol de ser un hombre o mujer enamorado y buscando la descarga sádica en un complementario, ello, a modo de preservar el vínculo que sirve de cortina de humo para no ser descubierto. Veamos si no al austríaco Josef Fritzl, quien mantuvo cautiva en un sótano a su hija durante 24 años y con quien mantuvo una relación incestuosa, de cuyo fruto nacieron 7 hijos.

Quizás sus deseos de satisfacer su curiosidad de cómo sería vivir en pareja, lo lleven a experimentar la sencillez de una vida cotidiana. Pero no olvidemos que la estructura psicopática es justamente eso, una estructura, es decir un modo de ser en el mundo (MARIETAN), por lo tanto puede inhibirse pero muy difícilmente tolerar la paz durante mucho tiempo. Cabe destacar que estos vínculos se establecen gracias a la empatía utilitaria, pudiendo ponerse en el lugar del otro pero a efectos utilitarios, no vínculos amorosos, si no más bien con el objetivo de manipulación.

Temor a ser descubierto
Conciente de un error en su última actividad, haría que el psicópata desee congelar sus instintos de depredación. Aquí puede considerar necesario durante un tiempo el adaptarse a las leyes que rigen a la sociedad y actuar un personaje diferente, por supuesto a las normas las transgredirá cuando considere una oportunidad que lo amerite y poder pasar desapercibido mezclándose entre la gente. Su premeditación hará que mientras tanto planee, tantee el terreno y observe qué es lo que pasa a su alrededor, cual soldado en su trinchera aguardando el momento de volver a los viejos hábitos. Por otro lado existe la posibilidad de infiltrarse en las investigaciones, es decir cooperar voluntariamente haciéndose pasar por un ciudadano de buena fé, cumpliendo esto, el objetivo de seguir de cerca el avance de las investigaciones o desviarlas, así como también revivir el crimen. La posibilidad de una mudanza por parte del psicópata es también una de las posibilidades.

Perfeccionamiento de Modus Operandi
Las elucubraciones de nuevas estrategias y métodos para llevar a cabo delitos o crímenes podrían desembocar en una erotización del pensamiento. Vemos pues, como el placer obtenido con el acto, es desplazado y sustituído por la exacerbación de los procesos mentales agudizando el ingenio. Por lo tanto, la posibilidad de no capitalizar la experiencia, no es válida, en este aspecto, quizás su relación con otras personas sea siempre utilitaria, pero cuando se trata del perfeccionamiento para el desarrollo de conductas disvaliosas, su análisis de las situaciones, posibilidades y posterior ocultamiento, logran que cada vez se manejen con mayor sofisticación.

Planeamiento de un nuevo crimen o delito
El período de latencia favorecería su elección, contribuyendo a observar y estudiar al próximo objeto de su descarga o ambicionar un nuevo tipo de delito a cometer en modo escalonado, ya sea que de robo pase a estafa, hurto o de violación a asesinato, etc.

Enfermedad o muerte
El padecer trastornos clínicos relevantes que impiden la motilidad o discernimiento necesario para continuar con su actividad, no descarta la posibilidad de ejecutar manipulaciones maquiavélicas dentro de su círculo familiar aprovechando la lástima que sus convivientes puedan tener hacia ellos. Se ha sabido de casos de abuelos en sillas de ruedas abusadores de sus nietos infantes. Asimismo, por ejemplo suegras perversas manipuladoras que se valen de la condescendencia ajena, victimizándose para así poder sembrar discordia entre su círculo familiar primario o en las familias constituidas por sus propios hijos, logrando muchas veces la disolución de matrimonios u otro tipo de vínculo familiar.

Encarcelamiento
Por lo general la comunidad carcelaria lejos de reformar, corrompe. A veces las cárceles se convierten en establecimientos educativos de hábitos nefastos rigiéndose por la ley del más fuerte. Cabe destacar que muchas veces la reinserción del delincuente o criminal en la sociedad se ve estancada, pues los códigos carcelarios con los años, quedan adosados a los patrones comportamentales o delimitan su rol en los grupos. Estas pautas paulatinamente se van incorporando a la conducta, el individuo difícilmente pueda ser desarraigado de ellas y reeducado para lograr establecer vínculos sociales sanos. La ciencia de la criminología, podría contribuir con políticas de prevención dentro de las cárceles que apoyen estimulando la educación oficial, sublimación artística, disciplina deportiva, etc.

Carlos Eduardo Robledo Puch, uno de los mayores asesinos de la historia criminal argentina, preso desde 1972 y recluido en el pabellón de homosexuales, se insertó en la comunidad carcelaria de un modo peculiar. Manifiesta su deseo de no quedar en libertad a pesar de tener esa oportunidad legal; se ha convertido en un fervoroso predicador del evangelio, es decir logró sublimar sus pulsiones mortíferas, ello probablemente se deba a que ha presentado brotes psicóticos en los cuales asegura ser un enviado de Dios, pudiendo entonces presumir la posibilidad de no presentar una psicopatía como base primaria o en su defecto, una simulación de un cuadro psicótico.

Escrito por Maria Laura Quiñones Urquiza

mensrea-actusreus.blogspot.com/



miércoles, 23 de julio de 2008

CONSIDERACIONES CRIMINOLOGICAS SOBRE EL SINDROME DE ESTOCOLMO


Escrito por Maria Laura Quiñones Urquiza

En medicina, conocemos como síndrome a los síntomas que manifiesta padecer un paciente, sumados a los signos que se observan, siendo este conjunto (en el Síndrome de Estocolmo) de origen desconocido, aquí radica una de las diferencias principales con la enfermedad: el desconocimiento de la etiología.

El síndrome que nos ocupa no ha sido caracterizado con entidad diagnóstica propia en la última edición de 1995 del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM IV), pero sí se lo reconoce como fenómeno psicopatológico de plataforma traumática: “En el que se induce al agredido a un modelo mental, de naturaleza cognitiva y anclaje contextual” (MONTERO GÓMEZ).

Podríamos definir al síndrome de Estocolmo como un trastorno emocional que se caracteriza por la justificación moral y el sentimiento de gratitud de un sujeto hacia otro de quien forzosa o patológicamente dependen sus posibilidades reales o imaginarias de supervivencia.


CAPTOR Y REHEN: COERSION, SEDUCCIÓN, MANIPULACIÓN


Este estímulo estresante externo coloca a la víctima en una posición pasivo agresiva frente a su victimario, desencadenando una reacción defensiva funcional nerviosa que hace actuar al innato y automático instinto de auto conservación: la señal de amenaza que recibe el cerebro se propaga por la ruta neuronal, recorriendo el sistema límbico hasta el complejo amigdalóide, regulador de las funciones instintivas y de defensa. La respuesta adaptativa sería la búsqueda de preservarse, en este caso frente a la anulación ilegítima de la libertad, al aislamiento; a la sorpresiva (¿por qué no traumática?) realidad de no poseer más el control de su propia vida, de enfrentarse a la posibilidad de la muerte, en otras palabras: quedar sometido por tiempo indeterminado al impredecible deseo de Otro (la mayúscula es mía).

Se establecería un enlace asimétrico pero empático y pseudofraternal, dando lugar en forma real o imaginaria a la posibilidad de seducir y manipular al perpetrador, buscando ser desestimado como potencial objeto de descarga de furia, torturas u homicidio.

En el caso del rehén, el ascender un escalón y conseguir tratar al delincuente de igual a igual, se logra con empatía; quizás el mecanismo defensivo de la negación le impida reconocer su condición de subordinado, conquistando su simpatía mediante el diálogo, la obediencia e integrándose finalmente como una pareja armónica.

Esta nueva dinámica entre la pareja penal, podría llevar a instaurar en el delincuente el desequilibrante sentimiento de pena en caso de tener que ejecutar a su ocasional rehén. Probablemente, el lazo desemboque en un inexplicable descuido subconsciente del delincuente, gracias al cual, el rehén escapa de su lugar de presidio.

Luego de ser liberados, la frialdad e imposibilidad de identificarse como víctimas, pone de manifiesto la disociación de aquellos que padecen síndrome de Estocolmo. Esta suerte de trance, traería consigo daños colaterales para la sociedad, entre ellos podríamos contar en algunos casos con simulados olvidos, no reconocimiento de fisonomía, vestimenta, voz, durante la rueda de reconocimiento policial o falsa descripción en el identikit, lo que obstruiría las investigaciones y facilitaría que el malviviente continúe su actividad delictiva como consecuencia de ese falso testimonio. Observemos como la relación asimétrica muta, patológicamente, en una de complicidad.

Este encubrimiento no obedece al temor por las posteriores represalias del delincuente, si no a algo mucho más profundo y que roza la esfera afectiva: una fase melancólica donde uno recuerda a aquel amigo que nos salvó la vida y a quien agradeceremos retribuyendo con el silencio. La imputabilidad de quien padece este síndrome podría ser puesta en duda.

Pueden padecer este síndrome personas cuyo desarrollo cognitivo cursa con normalidad, así como también sus posibilidades de representarse el consecuente peligro que la comisión de obstruir una investigación policial promete. Como víctima, requiere la asistencia psicológica o psiquiátrica para recordar, elaborar y poner en palabras la situación traumática, amén de las consecuencias del stress post traumático. Me pregunto si este síndrome ¿no será una defensa subconsciente para velar y retardar el estrés post traumático?.

La memoria es selectiva y normalmente las huellas mnémicas sufren alteraciones con el correr del tiempo, muchas de las alteraciones son cualitativas, es decir en su calidad, como por ejemplo Ilusiones del recuerdo, amnesias lacunares (parciales), etc.

En algunos países a la víctima se le brinda apoyo psicológico o el patrocinio de un letrado, no siendo parte del proceso judicial y teniendo las mismas obligaciones que cualquier testigo.

El Código Procesal Penal Argentino en su LIBRO SEGUNDO DE LOS DELITOS, Título I de los Delitos contra las personas, Capítulo XII y sobre el falso testimonio reza en su Art. 275, que será reprimido con prisión de un mes a cuatro años, el testigo, perito o interprete que afirmare una falsedad o negare o callare la verdad, en todo o en parte, en su deposición, informe, traducción o interpretación, hecha ante la autoridad competente.

Si el falso testimonio se cometiere en una causa criminal en perjuicio del inculpado, la pena será de uno a diez años de reclusión o prisión.

En todos los casos se impondrá el reo, además, inhabilitación absoluta por doble tiempo del de la condena. (texto conforme ley Nº 23.077)

Los testimonios no son verdades absolutas por más idoneidad que tenga el testigo, ya que los hechos van a ser descriptos y empañados de subjetividad, consecuentemente pueden ser tendenciosos inconscientemente o sufrir la omisión de detalles importantes para el esclarecimiento de los hechos.

Aunque del testimonio de muchos testigos sobre un mismo hecho puede que se obtenga algún dato objetivo, derivado de que muchas subjetividades coincidan en que les fué impactante un detalle en general, aún así, solo se los puede considerar verdad auxiliar de la justicia. ¿Cuán confiable es entonces el testimonio de quien padece síndrome de Estocolmo?, ¿son imputables su error, omisión o deformación de los hechos?

La apresurada exigencia de dar testimonio, puede evidenciar la discapacidad momentánea para cumplir con el requerimiento de informar fehacientemente sobre los acontecimientos.



PSICÓPATA Y COMPLEMENTARIO: SEDUCCION, COERSION, MANIPULACION


Para el vínculo entre el psicópata y su complementario, haremos hincapié en que aquí en un principio no hay lugar a la relación asimétrica víctima – victimario, pues existe una satisfacción que la complementaria obtiene a cambio y que no le habría sido revelada hasta antes de conocer a su psicópata.

Analicemos el perfil de esta pareja, como por ejemplo la de una mujer golpeada o que padece un maltrato psicológico de larga data y a quien le cuesta desprenderse de la posición inferior a la que es sometida por su psicópata. Psíquicamente sitúa al Otro como un superior omnipotente, del que según ella, dependen su bienestar y en algunos casos el sentido de su vida. Así, se otorga para lo que él disponga: seducirla, opacarla, ridiculizarla, golpearla, seducirla, repito: para lo que su Otro disponga.

Anclada en ese vínculo patológico donde el peligro de perder a su redentor, vulnera la unidad de su Yo, queda a merced del Otro. Puede incluso permutar el sufrimiento, la humillación obtenida, en algo positivo que le permite mantener a ese motor gracias al cual ha podido superar barreras represivas, descubrir nuevas experiencias, encontrar satisfacciones distintas que no se hubiese atrevido a explorar, sin un particular sentido de libertad patrocinado por su psicópata.

El vínculo con esta suerte de parásito, la aísla en un pozo del cual es difícil emerger. La ruptura de esta dinámica garantiza un duelo, vivenciándose como sentimiento de culpa por correrse de la escena, por intentar convertir este círculo vicioso en virtuoso. El común denominador es el de no saberse objeto, cosa, instrumento, de no acusar este cachetazo al narcisismo. Difícilmente la decisión de finalizar esta relación provenga de la complementaria, pues su hastío, muchas veces se convierte en deleite gracias a la manipulación de su psicópata.

Algunas complementarias admiten encubrir delitos o crímenes por amor, y hasta llegan a cometer actos osados o contrarios a su ética de toda la vida.

Quizás el psicópata por aburrimiento decida finalizar el circuito, frente a lo cual irrumpiría el Síndrome de Estocolmo en la complementaria, ella queda enganchada a su recuerdo, a ese deseo inscripto, a esa dinámica y puede que solicite ayuda psicológica o con el tiempo encuentre un nuevo psicópata. Otra de las posibilidades es que intente resolver la incógnita de por qué ha sido abandonada, si ella ha hecho todo, absolutamente todo lo que él le pedía y aún así la dejó, pero ninguna de sus interpretaciones racionales pueden explicar este vínculo irracional, por ello probablemente, la complementaria en la búsqueda patológica de su re-equilibrio, se humille, ruegue, prometa lo que sea a cambio de volver son su psicópata y ante la negativa de éste, lo justifique avergonzada culpándose por no haberlo dado todo, pero lo raro es que para poder manipularla y controlarla, el psicópata hace mucho que la despojó hasta de sus seres más queridos, dejándola sin nada más a qué renunciar, salvo, a su condición de complementaria.



BIBLIOGRAFIA:

PSICOPATOLOGIA DEL SINDROME DE ESTOCOLMO, Un Ensayo Etiológico - Andrés Montero Gómez
EL COMPLEMENTARIO Y SU PSICÓPATA, Dr. Hugo Marietan – Editorial Ananké, año 2008.

Nuestro agradecimiento María Laura por su colaboración.




viernes, 18 de julio de 2008

"La biografía de cada uno está escrita en su cadáver"


RICHARD JANTZ

Profesor de Antropología Forense, Richard Jantz dirige la “Granja de Cuerpos” de la Universidad de Tennessee (EE UU), un lugar único en el mundo donde se estudia el proceso de descomposición de los cadáveres en todas las situaciones posibles. Su labor ayuda a los investigadores a esclarecer la hora y las circunstancias de la muerte en los casos criminales.

Existe un lugar, no lejos del Centro Médico de la Universidad de Tennessee, en Knoxville, donde los expertos en ciencias forenses oyen hablar a los muertos en un idioma secreto que pocas personas tienen la paciencia, el entrenamiento y la sangre fría para interpretar. Un sitio dedicado a estudiar con rigor el inevitable proceso de “polvo eres y en polvo te converti rás”. Entrar al Anthropological Research Facility, más conocido como the Body Farm (“la Granja de Cuerpos”), requiere valor. Una verja metálica rodea el terreno de 1,6 hectáreas en la ladera de una coli na donde reposan más de 50 cadáveres en todas las posiciones y condiciones imaginables: expuestos al sol, semienterrados en barro, sumergidos en un riachuelo, envueltos en plástico, encerrados en el malete ro de un coche, colgados de un árbol, quemados, metidos en un ataúd... Los hay decapita dos, con heri das, mutilados, embalsamados... Después de días, semanas o meses de expo sición a los elementos, los cuerpos entran en diferentes etapas de descompo sición y se deshacen poco a poco en la tierra. Atacados por bacterias, insectos, aves y roedores, pasan a formar parte de la cadena alimenticia y el eterno reciclar de la vida. El objetivo de este siniestro labo ratorio creado en 1972 por el pio ne ro mundial de la antropología forense Bill Bass y dirigido hoy por su alumno Richard Jantz es observar y entender el proceso de la descomposición postmórtem para poder contestar con exactitud a una de las preguntas clave en cualquier caso criminal: “¿cuándo se produjo la muerte?”. Para ello es fundamental conocer al detalle las etapas de desintegración del orga nismo y el papel que juegan el hábitat, la temperatura, la humedad y la actividad de los insectos y otros animales que acuden al olor del cadá ver. Por eso el depósito de cuerpos de Knoxvi lle es toda una escuela para los agentes del FBI, que en este lugar único en el mundo aprenden a distinguir en qué momento se separan los brazos del cuerpo, cuándo se caen los dientes, cuánto tarda el cuerpo en convertirse en esqueleto y otras incógnitas desagradables pero imprescindibles en la investigación criminal. La corresponsal de MUY en Estados Unidos habló de todo ello con Richard Jantz.


–¿Qué insectos intervienen en la descomposición de un cadáver?

Existen cuatro fases en la descomposición de un organismo –la reciente o cromática, la de hin chazón o enfi sematosa, la de putrefacción o colicuativa y la de reducción esquelética– y en cada una de ellas interviene una fauna dife rente. Las primeras en detectar el olor, a los pocos minutos de la muerte, son las moscardas azules, que acuden a poner cientos de huevos en los orificios o en las heridas abiertas del cuerpo, salvo que la temperatura sea inferior a 10 ºC, en cuyo caso no aparecen. Pero si hay suficiente calor y humedad, a las seis horas habrán nacido las larvas, que se dedicarán a consumir los tejidos durante semanas enteras. En la fase de hinchazón intervienen las bacterias, que producen gases a medida que van consumiendo los intestinos y el estómago. Entre los tres y los seis meses aparecen varios tipos de coleópteros derméstidos y lepidópteros, y cuando el cuerpo está seco y apergaminado llega el turno de los ácaros, que se alimentan de la piel, el pelo y los ligamentos.

–¿Cómo puede esa información ayudar a un investigador?
El ciclo de tiempo-insec tos, especialmente en el caso de las larvas, sigue un patrón muy definido. Lo que hace único a este labo ratorio es que permite cotejar esa información con otros factores como la temperatura y la humedad en distintos meses del año en condiciones muy simi lares a los que se producen en la escena de un crimen, porque el lugar donde yace influye en el tiempo en que tarda en descomponerse un cuerpo. Otra incógnita que se puede escalerecer gracias a la entomología forense es la forma en que se produjo la muerte. Por ejemplo, la sangre es lo que más atrae a las moscas a la hora de poner sus huevos. Cuando la vícti ma ha sido apuñala da, las larvas proliferan masivamente en la zona de la herida y devoran la carne mucho más deprisa que en otras partes del cuerpo. Este fenómeno, conocido como descomposición diferencial, pone siempre sobre aviso al investigador. Con la ayuda de los toxicólogos también podemos determinar si la persona era adicta a una droga o fue envene na da, ya que el bicho portará la droga o el veneno en su organismo después de visitar el cadáver. O incluso podemos averiguar si un cuerpo ha sido mutilado en el momento del crimen o si se ha desmembra do al ser devorado por los roedores.

–¿Es importante el análisis de bacterias para averiguar el momento de la muerte?
Sí. Nuestro experto el doctor Arpad Vass se dedica a estudiar cómo cambia la “sopa de compuestos químicos” que se genera en un cuerpo en descomposición y a su alrededor por la acción de las bacterias, una mezcla de ácidos grasos creados por la degeneración de ADN y teji dos grasos cuya proporción varía a medida que transcurren los días desde el fallecimiento. Así podríamos saber cuánto tiempo lleva el cadáver en el lugar donde fue halla do, o si estaba en otra parte y después fue trasladado y cuándo. El método puede ser fiable si se conoce bien la compo sición química del suelo sobre el cual yace. Tenemos varios experimentos en curso.
–¿De dónde proceden los cuerpos que tienen en la Granja?
De tres fuentes. Primero, de los centros forenses del estado de Tennessee, que nos envían cadáveres sin identificar cuando nadie los reclama. Otra fuente son los familiares de algún fallecido que conocen este laboratorio y quieren ayudar a la ciencia. La tercera son las personas que voluntariamente nos donan sus propios cuerpos firmando una autorización antes de morir. Tenemos una página de internet con el proceso a seguir y una larga lista de donantes.

–¿Qué cree usted que impul sa a alguien a donar su cuerpo?
Algo tan sencillo como que ni esa persona ni sus parientes tengan dinero para un entierro. También hay gente que cree en la filosofía de volver a la tierra –“polvo eres...”– o que tiene un genuino interés en la ciencia forense y le atrae la idea de contribuir a los estudios de criminología.

–¿Como Miguel Ángel o Leonardo, que sacaban cuerpos de las tumbas para estudiarlos?
Más o menos, sólo que ellos trataban de aprender anatomía humana, querían estudiar la carne y los huesos de los vivos a través de los muertos. Nosotros estamos interesados en la muerte misma.

–¿Y como a Da Vinci, también les han criticado?
Sí, en el pasado hubo protestas, pero ahora casi todas las reaccio nes son positivas. Los medios consiguen hacer entender a la gente el tipo de trabajo científico que hacemos aquí.

–¿Es cierto que antes de que existiera este depósito guardaban los cadáveres en cualquier sitio?
Hace muchos años los del instituto forense mandaron un cuerpo a la universidad para que Bass les ayudara a identificarlo. Estaba bastante descompuesto y sin cabeza. Era viernes por la tarde y aún no había refrigera dores en nuestro laboratorio, así que Bass lo envolvió en plástico y lo guardó en el cuarto de las escobas. Ese fin de semana, cuando el encargado de la limpieza abrió la puerta para sacar sus trastos casi le da un pasmo. A raíz de este incidente, el decano de la universidad decidió ceder a Bass el terreno para el depósito.

–¿Qué otras investigaciones están ustedes llevando a cabo?
Hemos realizado un experimento con una serie de cuerpos enterrados a distintas profundidades bajo capas de hormigón de varios grosores. Luego metimos radares de penetración para que los investigadores pudieran estudiar, a partir de lo que sabían de los cuerpos, el tipo de patrones que producían los radares. Este método sirve para analizar enterramientos masi vos en fosas comunes, como hicimos en Bosnia, Croacia y Panamá con el fin de encontrar restos de personas asesinadas por los regímenes políti cos violentos que había en esos países.

–¿Están trabajando también con narices electrónicas?
Sí. Los perros entrenados para buscar cadáveres detectan los marcadores biológicos que desprende un cuerpo en descomposición, pero Arpad Vass también está desarrollando una nariz artifi cial capaz de responder a los mismos olores absorbiendo aire que se inyecta a un tubo y luego a un espectrógrafo de masa que aísla los compuestos químicos específicos. La idea es crear una unidad portátil que ayude a la policía en el trabajo de campo a detectar la presencia de un cadáver a distancia.

–¿Qué sucede con el esqueleto una vez terminado el proceso de descomposición del cadáver?
En este punto –que, por cierto, es mi especialidad concreta–, la contribución del cuerpo a la ciencia está lejos de haber terminado. Lo que hacemos es trasladar los huesos al laboratorio de osteología humana...
–Que está justo debajo del campo de fútbol de la universidad...
Exactamente. Los espectadores por lo general ignoran lo que hay bajo las gradas de hormigón. En todo caso limpiamos los huesos de los últimos restos secos de carne y piel y luego los hervimos, los medimos y clasificamos. Después tomamos imágenes tridimensionales y analizamos si tienen cortes o traumas, estudiamos su composición química, su densidad... Todas estos datos nos aportan información sobre la persona en el momento en que murió.
–¿Se puede conocer el sexo de la víctima a partir de un hueso?
Sí; lo primero antes de averiguar quién era esa persona y cómo y cuándo murió es determinar su sexo, raza, edad y estatura. Esto nos lo dan los huesos. La carne se descompone y el hueso perdura. Las formas de los huesos nos dicen mucho acerca de esas cuatro características. Por ejemplo, un cráneo con una quijada prominente y una frente lisa que no sobresale por encima de las cejas es un tipo clásico de calavera de mujer. A su vez, los cráneos de los negros son más densos y pesados que los de los blancos, y los huesos largos, como el fémur, nos permiten establecer la estatura.

–¿Qué más cosas se pueden deducir de los huesos?
La biografía de cada uno está escrita en su esqueleto. Es como un diario en el que quedan grabadas las cosas que nos pasan en la vida, las caídas, la alimentación, si faltaban ciertos minerales en la dieta, si hacemos o no deporte, si uno era obeso o delgado, si sufrió enfermedades...

–¿Cuántos ejemplares tiene su colección de huesos?
Es la mayor colección de huesos y esqueletos de norteamericanos actuales –del siglo XX en adelante– que hay en Estados Unidos. Tenemos más de 500 y cada año incorporamos alrededor de 50. A partir de la colección he elabora do una base de datos que está disponible para cotejar en casos de asesinatos y de personas desapareci das o incluso para estu dios de antropología comparativa que quieran analizar, por ejemplo, las diferencias entre los norteameri canos de hoy y los de hace cien años.

–¿Cómo son los norteamericanos de hoy en día?
Nuestras circunstancias son distintas a las de nuestros antepasados. Por primera vez en la his toria la sobrealimentación es un problema mayor que la mala nutrición. Nunca antes los seres humanos habíamos hecho menos ejercicio físico que ahora. Por otro lado, la mortalidad infantil es más baja que nunca, al contrario que en la época colonial, cuando muchos norteamericanos morían de inanición mientras luchaban por sobrevivir. A medida que las condiciones fueron mejo rando, el cuerpo respondió creciendo; ahora somos más altos que hace un siglo y nuestros cráneos son más largos y estrechos. Los dientes y las mandíbulas, como el resto del esqueleto, soportan menos tensión, por lo que se están achicando.

–¿Su base de datos está disponible para otros investigadores?
Sí, y se usa en todo el mundo. Es la base de un programa informático llamado ForDisc, por Foren sic Discrimination. Si usted es un antropólogo forense y tiene un caso que resolver, este software le puede ayudar bastante. No tiene más que introducir algunos datos de los huesos de la víctima, como la longitud y el diámetro del fémur, y el programa le dará un pronóstico bastante preciso sobre la raza, el sexo y la estatura de esa persona. Está ayudando a esclarecer bastantes casos de asesinatos.

–¿Pueden los huesos dar alguna pista si el cuerpo está quemado?
Desde luego. En la granja quemamos algunos cadáveres de forma experimental para conocer el proceso y la forma en que el fuego consume los músculos a medi da que el agua corporal se evapora. Se puede apreciar cómo los músculos de los brazos, dedos y piernas se encogen en una posi ción que llamamos pugilística o del boxeador. Si el cuerpo hallado en la escena del incendio no presenta esa postura, podemos sospe char que quizá no murió en el incendio. Otro dato: el fuego arde de forma diferente en un incen dio accidental que en uno provocado, en el que las llamas son más intensas y la temperatura más alta. Gracias a esta información hemos resuelto varios casos, incluido el de una persona que fingió su propia muerte para cobrar un seguro.

–¿Cuando empezó el ser humano a interesarse por las ciencias forenses?
La primera referencia escrita procede de un libro chino de 1248 que se titula Hsi Duan Yu (“Lavar los crímenes”); explica cómo se puede detectar si una muerte fue por ahogamiento, asfixia o estrangulamiento. A mediados del siglo XIX, los conocimientos de química ya permitían identificar venenos en el cuerpo de un muerto.
–La Antropología Forense está de moda gracias a series como CSI. ¿Qué cualidades debe tener un estudiante de esta disciplina?
La popularidad de las ciencias forenses ha aumentado en parte por las series, pero también porque cada vez tenemos más recursos y herramientas. La televisión da una imagen demasiado glamurosa de la profesión; los expertos llegan a conclusiones en una hora y los casos se resuelven en un par de días, pero en la realidad todo es mucho más lento. Lo que sí es totalmente verídico, y tal como aparece en estos programas, es que la investigación en el escenario del crimen es absolutamente indispen sable para resolver el caso. En cuanto a los que quieran estudiar esta profesión, si no tienen pasión y un estómago de acero para enfrentarse a la cruda realidad en primer plano, mejor que se dediquen a otra cosa.
Por cortesía de Ángela Posada-Swafford
( Entrevista publicada en Muy Interesante)




martes, 15 de julio de 2008

Sistema AFIS ( SAID en España)



La tecnología ha desarrollado a través, de la informática los sistemas automatizados de identificación de huellas dactilares (AFIS), que basados en las técnicas más avanzadas de la aplicación de las ciencias computacionales puedan llevar a cabo en unos minutos la función de búsqueda y confronta, tanto, de huellas de fichas decadactilares como de huellas latentes que requerirían días en caso de emplear el método normal.

Un sistema AFIS, consiste en convertir los archivos de papel existentes, en archivos magnéticos, sin importar el sistema dactilar en que estén clasificadas las huellas dactilares. Se realiza a través de un procedimiento de foto detectores o bien, uno de digitalización de imágenes (escáner), que lee directamente la información exhibida en las fichas decadactilares, a este proceso se le denomina conversión.

La información de cada huella dactilar, se codifica digitalmente por una computadora de alta velocidad, para facilitar su procesamiento. Esto hace que los sistemas AFIS, sean altamente eficaces y fáciles de operar.

A cada huella dactilar, se le determina automáticamente el número de las minucias o puntos característicos (bifurcación y cortada). Para su análisis, los sistemas AFIS, consideran el número de minucias de acuerdo al sistema crestal (basilar, nuclear y que corresponde en el dactilograma.

Los sistemas AFIS, ofrecen grandes ventajas como son: la discriminación, es decir se puede seleccionar con gran precisión a unos cuantos, candidatos, entre un voluminoso archivo de huellas dactilares; identificar, tanto huellas latentes como fichas decadactilares; almacenar información como: nombre, edad, sexo y fecha de nacimiento; puede integrarse información complementaria como: el tipo de delito, lugar del ilícito, etc. Otra gran ventaja es la velocidad.

Tiene la capacidad de realizar "búsquedas en automático", es decir, lleva a cabo búsquedas y cotejos sin necesidad de contar con una lista de sospechosos.
Los sistemas AFIS, tienen la posibilidad de operar en forma independiente o bien formando parte de una red, ya que pueden ser totalmente autónomos. Una de sus características más importantes consiste en poder integrarse a otras terminales o bases de datos, tanto remotas, como locales para abarcar áreas geográficas más extensas.

Las principales características técnicas de un sistema AFIS, son:

1.- Conversión rápida y automática de las huellas dactilares en información digital.
2.- Codificación de huellas latentes o decadactilares de baja calidad con capacidad auxiliar para darles un tratamiento que mejore dicha calidad.
3.- Edición manual de fichas decadactilares de baja calidad codificadas automáticamente.
4.- Consulta mediante el teclado de números de control de proceso (NCP).
5.- Almacenamiento de datos para el proceso de búsqueda y confronta
6.- Búsqueda automática de candidatos de acuerdo con su clasificación y datos descriptivos personales (DDP).
7.- Lista de candidatos buscados en orden decreciente de probabilidad de confronta.
El sistema automático de identificación de huellas dactilares, presenta posibilidades de obtener resultados precisos, a partir de un mínimo de información: permite el cotejo de una huella latente, con una tarjeta de diez huellas dactilares; de una huella latente con otra latente; una tarjeta de diez huellas dactilares con otra tarjeta decadactilar; de una tarjeta de diez huellas dactilares, con una huella latente; tiene a posibilidad de realizar cotejos sin disponer de información sobre el núcleo o el delta de la figura dactilar; no requiere determinada alineación o posicionamiento de la huella latente y permite mejorar la calidad de la imagen.

El perito dactiloscopista debe realizar la búsqueda de huellas en el lugar de los hechos siendo lo más recomendable que éste no haya sido alterado, aunque, aún habiendo sido modificado existe la posibilidad de que se encontrara algún elemento dactilar susceptible de estudio, una vez que se hayan descartado los moradores del lugar y todo aquel que haya mantenido contacto con el mismo, y que se tenga registro de tal hecho.

La búsqueda se hará de forma metódica, completa y sistemática, no omitiendo ningún sitio en el que exista la posibilidad de encontrar algún elemento de estudio, debido a la probabilidad de contacto con el mismo de quien o quienes pudieron haber participado en el hecho.

Se llaman impresiones digitales latentes aquéllas que voluntaria o involuntariamente se dejan estampadas al tocar un objeto; éstas pueden ser visibles o no, positivas o negativas; las huellas positivas son aquellas producidas por los dedos impregnados de una materia colorante (visibles) o por el sudor (invisibles), mientras que las negativas son las impresiones en una sustancia plástica (cera, mastique, etc.).

Se llaman huellas latentes los vestigios ocultos que dejan los pulpejos de los dedos, las palmas de las manos y las plantas de los pies sobre cualquier objeto pulido con que se tenga contacto o con el simple roce de los mismos. Esas huellas invisibles las producen los depósitos de sustancias incoloras de grasa y sudor que generalmente cubren la epidermis de los dedos.

La evidencia de huellas dactilares dejadas casualmente sobre cualquier superficie pulimentada se divide en tres clases:

a) Las huellas digitales moldeadas son aquellas que se producen por el simple contacto sobre superficies blandas o flexibles quedando impresas legiblemente. Estas superficies blandas pueden ser: mastique, cera o parafina, jabón, mantequilla, etc. Generalmente en esta clase de huellas no se puede emplear el revelador, sólo se podrán tomar fotografías.

b) Las huellas dactilares visibles son las que los delincuentes dejan en el lugar del hecho, éstas pueden estar impregnadas de una sustancia colorante como sangre, pintura o polvo mezclado con sudor. Por lo regular, los delincuentes se ensucian las manos, al meterse a la casa-habitación dejan un sedimento de esta mugre en los marcos de puertas y ventanas. De manera semejante un homicida puede mancharse de sangre los dedos en el curso de una lucha y dejar huellas digitales visibles en los objetos que vaya tocando. Estas huellas digitales visibles serán captadas por medio de fotografías.

c) Las huellas dactilares Latentes son aparentemente invisibles, pero con iluminación indirecta se pueden apreciar mejor, más no lo suficiente como para poder estudiarlas, por lo que deben ser sometidas a la acción de reactivos que las harán surgir de inmediato. Estas huellas pueden encontrarse en los objetos lisos, tales como: vidrios, platos, vasos, botellas, espejos, porcelana, cajas de caudales, muebles de madera barnizados, armas, cofres y muchos otros objetos pulimentados.

En lugares y objetos donde la superficie es áspera, porosa o absorbente, esta clase de huellas latentes pueden revelarse por medio de polvos finos, pero existe el inconveniente de que manchan el fondo; para lograr buenos resultados es conveniente utilizar nitrato de plata, yodo metálico y otros reactivos químicos. Utilizando este método se ha logrado revelar huellas latentes en objetos de madera sin pintar, tales como: cajas, barriles, escaleras, mangos de martillos y hachas, etc. También en objetos de papel como: cartas, cheques, cajas de cartón y otros objetos semejantes a los anteriores. También se ha logrado revelar huellas en camisas, cuellos, pañuelos, sábanas y demás objetos similares.

En toda investigación es de vital importancia la búsqueda, revelado y fotografía de impresiones dactilares latentes, ya que éstas demuestran la presencia de un individuo en el lugar de los hechos, o haber tenido en sus manos un objeto determinado, motivo por el cual es importante que ninguna persona manipule los objetos en el lugar de los hechos, si no es el especialista, quien deberá hacer uso de guantes y manipulaciones adecuadas para no borrar o dejar huellas en los mismos.

De entre todos los métodos de identificación, la Dactiloscopía ha demostrado ser factible e infalible. Su superioridad sobre los métodos del pasado, tales como marcas, tatuajes o cicatrices, ropas distintivas, fotografías o la antropometría ha sido demostrada y comprobada en innumerables ocasiones y hasta la fecha, no se tiene dato o registro de haber encontrado a dos personas con características dactilares idénticas.
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