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sábado, 28 de enero de 2012

Un nuevo "Guy Georges" siembra el terror en París


“Mi lema es: róbalos a todos, viólalos a todos, mátalos a todos”.
Carl Panzram

La policía francesa busca al peligroso violador en serie que aterroriza la ciudad de París desde hace semanas. Se trataría de un hombre de raza negra de unos 30 años, al que se ha apodado como "El Nuevo Guy Georges", por las similitudes que guarda con el asesino en serie que violó y estranguló a siete mujeres entre 19991 y 1997 en la ciudad del Sena.


La policía busca a un hombre africano, de unos 30 años, un 1.70 metros de estatura, cabeza rapada y rostro ovalado y que a menudo suele estar fumado o en estado de embriaguez".

En cinco días ha consumado tres crímenes, dos de ellos en pleno corazón de la ciudad, y ha burlado la vigilancia de los 2.000 policías que han sido movilizados para cazarle.

Su repetido "modus operand" le ha hecho ganarse el apodo del "nuevo Guy Georges", en referencia al violador en serie que actuaba en París en los años 90. Su discípulo sigue a las víctimas por la calle hasta sus casas, les roba las tarjetas bancarias y después las viola. Si alguna se le resiste no duda en sacar la navaja. La policía cree que el hombre en búsqueda y captura es responsable de al menos tres violaciones.

La primera de ellas tuvo lugar en víspera de Nochebuena, en el céntrico distrito III de París. La joven agredida fue apuñalada 20 veces y, aunque el agresor la dio por muerta, la joven sobrevivió milagrosamente y permanece ingresada en un hospital de la ciudad. El segundo delito tuvo lugar horas después, mientras que la Policía cree que otra violación cometida cinco días después en el departamento de Essonne, en la región parisina, es obra del mismo depredador.


En este caso el agresor intentó ahogar a su víctima, una niña de 15 años. Según ha declarado una de las fuentes de la investigación al diario 'Le Parisien' el nuevo Guy Georges "pide perdón a sus víctimas después de haberlas violado y apuñalado". Entre los testimonios de las jóvenes y las grabaciones recogidas por las cámaras de seguridad de un cajero automático donde el verdugo obligó a una de sus víctimas a sacar dinero, la policía ha armado un retrato robot del peligroso individuo.

En el momento de las agresiones el sospechoso vestía blusón de cuero negro, vaqueros y zapatos oscuros. Los investigadores recuerdan que el individuo "tiene cicatrices visibles en la cara". "Se expresa en un francés casi perfecto, no se le nota el acento", añade la policía, que califica al perseguido como un "depredador extremadamente peligroso".

Además del retrato robot, las autoridades han lanzado un llamamiento para pedir la colaboración ciudadana. La masiva respuesta muestra la psicosis que viven muchos de los vecinos de París: miles de llamadas, tweets, mensajes de Facebook. Los agentes reciben una media de 50 llamadas al día. "Al principio registramos un pico de 100 alertas, aunque ahora ha bajado a 25", asegura uno de los investigadores al diario 'Metro'.

La psicosis se vive sobre todo en los colegios e institutos, pues, según la Policía, los padres asustados llaman para dar detalles sobre posibles sospechosos y la mayoría de éstas son falsas.

Los investigadores cuentan con varias pistas más fiables, como una muestra de ADN, pero a pesar del despliegue policial, aún no han dado con el individuo. Han interrogado a tres sospechosos, todos liberados por falta de pruebas.

Fuente: Elmundo.es

jueves, 26 de enero de 2012

Enriqueta Martí, el monstruo de Barcelona

¿Por que no lo puedo matar? Si de todas maneras vamos a morir” Mary Flora Bell


Autor: Salvador García Jiménez
Catedrático de Lengua y Literatura y académico numerario de la Real Academia Alfonso X El Sabio

Entre los asesinos en serie españoles, la historia de Enriqueta Martí el "Monstruo de Barcelona" ocupa un lugar preferente con una biografía que parece el argumento de una película de terror.


Con la historia de Enriqueta Martí, sucedida realmente en la Barcelona de 1912, se podría componer un guión gore del cine más rabiosamente actual. Entre todos los ejemplares de nuestra fauna, ella destaca por ocupar con su biografía de leyenda una columna en la enciclopedia de los asesinos en serie. De los sobrenombres que le dedicaron (mala dona, bruja, sacamantecas, celestina...), se ha perpetuado con mayor fama el de vampira: La vampira del Raval, La vampira de Barcelona o La vampira del carrer Ponent.

Todo se inició con la misteriosa desaparición de la niña Teresita Guitart durante el anochecer del 10 de febrero de 1912 en la calle de San Vicente. El misterio se prolongaría por espacio de más de quince días. Caminaba de la mano de su madre cuando, en el momento en que se detuvo ésta para hablar con una conocida, la niña se alejó, siendo infructuosas las pesquisas que se realizaron para dar con su paradero. Se ofreció hasta un premio en metálico a la persona que llegase a averiguar el lugar donde la pobre criatura había ido a parar. No pocos la daban ya por muerta. Por fin, un martes se desvaneció el misterio que rodeaba la extraña desaparición.

En el piso de la calle de Poniente, número 29, vivía Enriqueta Martí en compañía de su padre, anciano de ochenta años, y de la niña de cinco años que había raptado. Su solitaria existencia era bastante sospechosa para la vecindad: ni se trataba con nadie, ni recibía visitas. Cuando salía por las mañanas iba astrosa, mugrienta, como una mendiga de la peor laya; y por las tardes, vestida de seda, con plumas en el sombrero. Un sábado, la vecina de su piso vio en el balcón de Enriqueta a una niña desconocida que jugaba con su supuesta hija y, como aquella noche y al día siguiente la oyese llorar, aprovechó la primera ocasión que se le presentó para preguntarle a Enriqueta quién era la cría. Tras dudar de la veracidad de las respuestas, su denuncia a la policía ayudó a descubrir a Teresita Guitart.

El aspecto casi ridículo que iba tomando el asunto comenzaba a fatigar a la opinión pública. La familia de Teresita Guitart había batido el récord de celebridad, llevando a su hija a todas partes como mono de feria: Anoche se dio en el teatro Tivoli una función a beneficio de Teresita, y, al presentarse en un palco, fue aplaudida; se exhibió después con su padre en el escenario y recorrió palcos y butacas recogiendo donativos.


La otra niña rescatada, Angelita, afirmó haber visto cómo mamá (así llamaba a Enriqueta, que se hacía pasar por su madre) había matado con un cuchillo a un niño de cinco años, llamado Pepito, en la mesa del comedor, como si Hansel y Gretel hubiesen tomado carne de realidad en este viejo folletín: Enriqueta convirtió la mesa del comedor en un matadero donde perdieron la vida sus inocentes víctimas. Si la secuestradora hubiese vivido en tiempos más remotos, hubiera tenido, sin duda, un amante a quien querría más que a Baquer: Herodes [Salvador Baquer, amante de Enriqueta Martí].

A partir de la puesta en prisión de la secuestradora de niños, Barelona iba a destapar uno de los episodios más macabros de su historia, tres años después de la sangre derramada en la represión de la Semana Trágica. Enriqueta Martí robaba niños en los mercados para prostituirlos y después los mataba para elaborar con su sangre mantecas y tuétanos, pócimas que compraban los burgueses para curarse de la tuberculosis (ella misma consumía sangre fresca en la creencia de que era fuente de eterna juventud).

Ni qué decir tiene que la fantasía del pueblo trabaja de firme y que los detalles en apariencia más insignificantes se convierten, al pasar por los labios de la gente, en otras tantas pruebas terroríficas, que adaptan maravillosamente las formas más extrañas y caprichosas.

La única verdad comprobada es prosaica: Enriqueta Martí (San Feliu de Llobregat, 1898 – Barcelona, 1913) ejerció la prostitución siendo adolescente, regentó un burdel, fue curandera, estuvo procesada por corrupción de menores y se casó con Juan Pujaló, pintor bohemio y herbolario. Éste decía que una vez, viendo una alcachofa, se le ocurrió pintarla, y entonces comprendió que tenía un artista dentro. Uno de los testigos del juicio que declaró en el proceso de Enriqueta Martí contaba que le trajo un día un cuadro de flores que daba miedo: Quería encajármelo a toda costa. Según la crónica negra que se iba forjando, ella asesinaba en el barcelonés barrio del Raval: secuestraba niños y bebés para matarlos y elaborar con sus restos pócimas que vendía por grandes sumas de dinero a las clases pudientes de la ciudad. La sangre, la grasa, los cabellos y el esqueleto de sus indefensas víctimas eran la base de filtros, ungüentos y cataplasmas con supuestos poderes medicinales que los ricos compraban para consumir la temida tuberculosis.


Desde el principio estuvo demostrada, comprobada hasta la más indiscutible certeza, la existencia de hechos delictivos (secuestros, raptos, suplantación del estado civil, falsedad en documento público, etc.); pero sin ninguna prueba de asesinatos. Existían presunciones, hasta indicios quizás, de que hubiera cometido uno o varios infanticidios; mas ningún dato evidente que no diera lugar a dudas había llegado a conocerse: Estamos hoy, como hace algunos días, en la misma ignorancia acerca de los crímenes que la imaginación popular atribuye a Enriqueta Martí; crímenes que se presumen; pero que —es hora ya de decirlo— no se llegan a demostrar en modo alguno.

Todos temían que Enriqueta Martí muriera en uno de los reales o fingidos síncopes cardíacos que superaba o de sus chapuceros intentos de suicidio. La indignación popular continuaba suponiendo implicadas en este asunto a importantes personalidades por lo que de exageración en exageración se ha llegado a creer y a propalar entre ciertas gentes que había decidido interés en eliminar a Enriqueta, en “quitarla de en medio” para que no hable y, por tanto, para que no aparezca la responsabilidad de esas personas. Hasta del rey Alfonso XIII se llegó a decir que bebía la sangre que le vendía como a sus demás clientes Enriqueta Martí para curarse de una enfermedad misteriosa.

El rumor de que era una intermediara en las monstruosidades atribuidas a individuos de la buena sociedad barcelonesa hizo que un periodista la emparentase con la misma Celestina, de la que también se decía y los untos y mantecas que tenía, es hastío de decir: Es indudable que los crímenes y delitos que haya cometido la Enriqueta Martí obedecen a ese curanderismo, seductora profesión para una legí¬tima nieta de la Celestina, hábilmente explotada —¡tantos años!— a despecho de las autoridades.

Los secuestros de Enriqueta Martí mantuvieron en vilo a la ciudad, a Cataluña y a España entera. La prensa local publicó durante un mes las novedades sobre el caso bajo los titulares: Un proceso sensacional, Secuestro de niños, Roba-niños, Crímenes contra la infancia. Su figura absorbió la atención general con aquella tiranía de los enigmas tenebrosos, de los desenlaces imprevistos que se solían creer reservados a la novela folletinesca o al melodrama de arrabal. El aforo del Palacio de Justicia resultó escaso para dar cabida a la multitud de profesionales y curiosos que lucharon por entrar durante el proceso. Por ello, la condenada Enriqueta Martí, la mujer de los misterios, pasó a la historia como la secuestradora de niños más famosa de España.

Pronto, al cabo aproximadamente de un mes, el asunto de la secuestradora aburrió a la gente. Pasado el primer momento de estupor por lo imprevisto del dictamen sobre el análisis de los huesos y el reconocimiento de Enriqueta, empezó a desvanecerse la creencia en los crímenes perpetrados por la procesada. La opinión reacciona, pues hasta ahora está comprobada la existencia de delitos; pero no de los crímenes en que se creía.

Enriqueta no podía vender sus pócimas fabricadas con las entrañas y la sangre de los niños por grandes sumas de dinero a las clases pudientes de Barcelona porque vivía en un ambiente de miseria. Podemos saber cómo se encontraba su último domicilio gracias a los periodistas que lo visitaron para saciar con su descripción la morbosidad del lector. Tras abrir una puertecilla sórdida, había que trepar veinte escalones para llegar a la estancia, en un ambiente misérrimo y un olor nauseabundo. Tras acceder al hogar de la vampira, el empapelado de su mejor salón se hallaba roto y lleno de rasguños. Había en él un sofá verde, por cuyo reps brotaban las tripas de lona y de lana. También se observaban montones de trapos y papeles por doquier. Al fondo estaba la alcoba. Todo era asqueroso en ella, colgando ropas hediondas de una percha. El corresponsal de ABC concluye después de visitar la casa: Jamás he contemplado nada tan miserable ni tan repulsivo.

Enriqueta Martí raptaba a los pequeños, de pobres familias también, para explotarlos en la mendicidad o venderlos a otros granujas que se dedicaran también a lo mismo que ella. Los tenía en su casa como si fueran gatos. Tras explotar las truculencias del suceso, los reporteros se atrevieron a publicar sus dudas sobre la autenticidad de aquel monstruo: El dictamen de los catedráticos y médicos forenses que examinaron los huesos hallados en los domicilios de Enriqueta, concluye afirmativamente que no son humanos.


Los forenses acabaron por contradecirse porque en los primeros momentos afirmaron que eran de niños, ¡de cuatro niños! (convirtiendo en necrópolis el patio de la casa), de seis a ocho años de edad, por lo que el comentarista de los infanticidios se preguntaba: ¿Es posible que un técnico, un doctor en medicina, confunda el cráneo de un conejo con el de un niño? La torpeza, la ignorancia, el error de los forenses, engañando a los reporteros de prensa, había enfadado al público. Cada día surgía un nuevo dato en el fantástico proceso que venía a echar por tierra las conjeturas que se iban formando con los conocidos anteriormente. Si en principio pusieron al público expectante con los esqueletos infantiles descubiertos, las correcciones posteriores de que eran de conejo, de pollo o de gato (como se hicieron eco diferentes crónicas periodísticas), acabaron con el retorcido entusiasmo.

Al caso de Enriqueta Martí se le exprimió hasta la última gota de sangre para obtener réditos económicos. Los mismos teatros de la avenida del Paralelo quisieron aprovecharse de los abundantes temas que la secuestradora les proporcionaba para provocar pesadillas en sus fieles espectadores. Así ya se anuncian en el Español y en el Apolo [teatros del Paralelo] dramas terroríficos sobre la niña secuestrada y otros incidentes de los misteriosos hechos descubiertos.

Ni los periodistas ni los novelistas, casi cien años después de que se fraguara la leyenda de Enriqueta Martí, han investigado para escribir su verdadera biografía, como demuestra este final en la cárcel que narran de la vampira: Pero al fin murió linchada por sus compañeras. Circuló antes la versión de que había sido envenenada. Porque Enriqueta sabía demasiado y era peligrosa para mucha gente. Enriqueta Martí murió linchada por sus compañeras de prisión en la cárcel Reina Amalia, aunque otra versión afirma que para entonces ya había sido envenenada.

Otra de tantas falsedades como demuestra la consulta de su obituario el día 12 de mayo de 1913: Ha muerto, a consecuencia de un cáncer en la matriz, la secuestradora Enriqueta Martí. La prensa comenzó a fantasear, a convertirla en un monstruo, en una superstar del crimen como Jack el Destripador. Y la hipérbole se representó en dos portadas de las revistas de Barcelona con graciosas caricaturas que explotaban mayormente su perfil de secuestradora. Hoy, casi cien años después, cuatro escritores han convertido en argumento de sus novelas el aspecto más fantástico y macabro de la vida de Enriqueta Martí. Buscando la verdad sobre la vampira, Pierrot publicó Los diarios de Enriqueta Martí: La vampira de Barcelona; Marc Pastor, La mala dona; Elsa Plaza, El cielo bajo los pies; y Fernando Gómez, El misterio de la calle Poniente. Todo un mito que ahora rompe las tablas de su ataúd y crece como una serpiente entre los cascarones de su huevo.

En el pozo de nuestra investigación, Enriqueta Martí se refleja como una pobre diablesa a quien el pueblo, los medios de comunicación y los plumíferos coronaron en el trono de un infierno que se habían inventado. Sin haber derramado ni bebido una gota de sangre humana, quedó convertida en una de las grandes estrellas rojas de nuestro vampirismo. Sus huellas han borrado la frontera entre ficción y realidad. Comidos por las ratas seguramente los 1.800 folios de que constaba su proceso, el fantasmal personaje se ha quedado anclado en el mundo de la novela.

N. del D.: El caso de Enriqueta Martí forma parte del libro “Vampirismo ibérico. Bebedores de sangre, sacamantecas y curanderos” escrito por Salvador García Jiménez y publicado por la editorial Melusina (www.melusina.com), con diseño de Miguel Brieva, y en "QdC". A todos ellos les agradecemos la cortesía de permitirnos su difusión.

viernes, 2 de diciembre de 2011

El destripador de Long Island


Investigar, es ver lo que todo el mundo ha visto y pensar lo que nadie más ha pensado. Werner Heisenberg



Todo comenzó ahora hace un año, cuando la Policía buscaba el cuerpo de Shannan Gilbert, una joven prostituta de New Jersey que desapareció en mayo de 2009 tras reunirse con un cliente en Oak Beach ,Long Island.

Tras meses de trabajos de rastreo en la zona , la unidad canina de la Policía halló algo que no esperaban, dentro de unas bolsas estaban los cuerpos de cuatro mujeres. Se trataba de prostitutas que ofrecían sus servicios en una página web de contactos. Por contra no había ninguna noticia del cuerpo de Shanan.

Los investigadores descubrieron los cuerpos de Megan Waterman, de 22 años, de Long Island, Nueva York; Maureen Brainard-Barnes, de 25 años, de Norwich, Connecticut; Melissa Barthelemy, de 24, de Buffallo y Amber Lynn Costello, de 27 años, de Wilmington.

Los cuerpos aparecieron cerca de la playa de Gilgo Beach en Long Island, uno de los lugares mas frecuentados en verano por los newyorkinos, que verán con gran preocupación como irán apareciendo en la zona más cuerpos asesinados.

Los investigadores piensan que los crímenes han sido cometidos por varios asesinos, aunque algunos criminólogos ya comienzan a pensar que sería raro que no se tratase del mismo individuo, un asesino con motivaciones sexuales.

Los residentes de Long Island empiezan a alarmarse, sumándose el FBI a las investigaciones . La Policía y el FBI comienzan a usar aviones con cámaras de alta definición, helicópteros, caballos , perros, buzos , escaleras y material de bomberos. Había que ampliar el rastreo de la zona , si los matorrales comenzaban a crecer, la búsqueda se iba a complicar.

Esta búsqueda más minuciosa da resultado, aparecen más cadáveres desmembrados. Tras ser analizados, la fiscalía de Long Island comunica que algunos de los restos encontrados en Gilgo Beach se corresponden con fragmentos de dos cuerpos descuartizados descubiertos en 2000 y 2003 en una localidad cercana y que otro de los cuerpos es una de niña de corta edad, posiblemente hija de alguna de las víctimas.

En mayo de 2011 se identificó el cráneo de Jessica Taylor de 20 años, cuyo cuerpo había sido encontrado en Manorville sin cabeza y manos. Todas las víctimas del "destripador de Long Island" eran mujeres relacionadas con el sexo.... todas menos una, la de un hombre travestido al que el asesino podía haber confundido con una mujer.


El asesino al parecer realizó una serie de llamadas a las familias de las víctimas para burlarse de ellas. Era un individuo inteligente o tenía conocimiento de los procedimientos de trabajo de la policía ? Todas las llamadas realizadas por el asesino habían sido efectuadas desde cabinas públicas en lugares muy concurridos, y ninguna superó el tiempo mínimo necesario para que la policía pudiera seguir el rastro de la llamada.

Expertos en ciencia forense realizaron retratos robots de dos de las víctimas sin identificar, se trata de un hombre asiático de unos 20 años y de una mujer caucásica, de entre 18 y 25 años.



Los investigadores trazan un perfil del asesino, podría tratarse de un hombre , blanco, de entre 25 y 40 años de edad, conocedor de la zona, con experiencia en técnicas de investigación y un coeficiente intelectual elevado. Algunos medios apuntan que el sospechoso podría ser un ex-policia o haber trabajado en los servicios de emergencia. El FBI y la Policía informaron que aún no se ha capturado a ningún sospechoso y que la posibilidad de que se trate de un ex agente de policía es «mera especulación».

Los asesinos en serie evolucionan, cambian su modus operandi no hacen necesariamente lo mismo todo el tiempo. Lo que es común en este caso es el lugar donde fueron encontrados los cuerpos y que las víctimas son profesionales del sexo. Todos los cuerpos encontrados han sido desmembradas, y esta parece ser la firma de un asesino en serie .


"En estos momentos nos inclinamos por esa hipótesis. Los crímenes son demasiado similares por las pruebas encontradas hasta ahora", explicó el Comisario Richard Dormer del "Suffolk County Police Department".

Cuando se le preguntó que le sucedió a Shannan Gilbert, Dormer no tenía respuesta. "Ese es un misterio", dijo "ahora tenemos 10 cadáveres, y no el de Shanan Gilbert"

A Gilbert le llevó alguien en su coche a casa del cliente, por contra las otras chicas llegaron solas a su cita, nadie les acompañó. La última vez que vieron a Gilbert fue huyendo entre las cañas, las otras no pudieron escapar. "Si Shannan Gilbert fue asesinada y su cuerpo fue arrojado a algún sito , no fue aquí" . El cuerpo de Shannan Gilbert no ha sido encontrado y según Dormer la Policía cree que su caso no tiene relación alguna con las otras diez víctimas.

"Nuestra teoría es que esto sea una coincidencia. Ella desapareció en Oak Beach y esto no tiene nada que ver con el asesino de Long Island ", dijo Dormer.

"A fecha de hoy tenemos diez cuerpos y ninguno es el de Shannan Gilbert ...todo un misterio".

Fuentes:
abc news
BBCnews
NBC

dailymail.


jueves, 11 de noviembre de 2010

I JORNADAS S.E.I.P.C. Elaboración e Investigación de Perfiles Criminológicos y Asesinato en serie.

La técnica del perfil criminológico o profiling en España se puede decir, sin ningún género de dudas, que está en ascenso. La causa de esta afirmación se puede ver en la publicidad que nos llega a través de los medios de comunicación, en series como "Mentes Criminales". Pero una cosa es lo que se ve en las películas y otra muy distinta son los conocimientos que nos aporta la referida técnica, simplemente les invito a que se adentren en los diferentes aspectos que la forman, y realicen como culminación un "perfil criminológico".

Probablemente comprobarán la gran diferencia que existe al realizar unas valoraciones de forma gratuita y rápida, en comparación a la realización de un profundo estudio metodológico de las diferentes pero relacionadas áreas que nos pueden llevar a conseguir la detención de un asesino, violador o incendiario en serie.





PROGRAMA.-
JUEVES, 20 ENERO 2011
MAÑANA
08:30 Entrega de acreditaciones. Acto de apertura: Excma. Sra. Alcaldesa de Alicante. Ilma. Sra. Decana Facultad de Derecho Univ. Alicante, Dña. Amparo Na-varro Faure.

09:15 El perfil psicopatológico. Desorden mental y delito. Dña. María del Pilar Sempere Ortells. Psicóloga. Profe-sora de Psicopatología del Comportamiento delictivo de la Universidad de Alicante.

10:15/10:30 Descanso.

10:30 El perfil criminológico en la pericia judicial. D. Jorge Jiménez Serrano. Lic. Psicología. Miembro Fun-dador y Profesor de SEIPC.

11:30 La predicción del riesgo de reincidencia en enfer-mos mentales internados por delitos violentos. D. Jesús Herranz Bellido. Psicólogo Penitenciario. Profesor de Criminología de la Universidad de Alicante.

12:30 Agresores en violencia de género. Cómo llegan a serlo. Tipologías. Cómo se reeducan. D. Miguel Díez Jo-rro. Psicólogo Forense. Profesor de Criminología de la Universidad de Alicante.

13:30/14:30 Debate. Moderador: D. José Rafael Bernab-éu Culiáñez.
TARDE

16:00 Análisis de sentencias de Audiencias Provinciales y Tribunal del Jurado sobre crímenes en la violencia de género". D. Vicente Magro Servet. Presidente de la Au-diencia Provincial de Alicante. Doctor en Derecho.

17:30 Perfil de la psicopatía en mujeres. Dña. Mar Pastor Bravo. Médico Forense. Profesora de Criminología de la Universidad de Alicante.

18:45/19:00 Descanso.

19:00/21:00 Ponencia-Exposición de la película documen-tal sobre "El arropiero". D. Salvador Ortega Mallén. Criminólogo. Criminalísta. Pionero en la Policía Científi-ca Española.

21:00/21:30 Debate. Moderador: D. Juan Fco. Alcaraz Albertos.



VIERNES, 21 ENERO 2011

MAÑANA

09:00 Aspectos criminológicos del asesino en serie desor-ganizado. La carrera criminal de Francisco García Esca-lero "el matamendigos". D. José Rafael Bernabéu Culiá-ñez. Licenciado en Criminología. Miembro Fundador y Profesor de SEIPC.

10:00 Francisco García Escalero: Perfil grafopsicológico de la firma de un asesino en serie. D. Francisco José Tor-tosa López. Licenciado en Criminología. Presidente de la Asociación Nacional de Técnicos Universitarios en Do-cumentoscopia ANTUD.

11:00/11:15 Descanso.

11:15 El proceso motivacional en el asesinato en serie. D. Juan Fco. Alcaraz Albertos. Licenciado en Crimino-logía. Profesor del Titulo Propio de Seguridad Pública de la Universidad de Alicante. Miembro Fundador y Profesor de SEIPC.

12:15 El perfil criminológico: los desafíos pendientes. Dr. D. Vicente Garrido Genovés. Psicólogo. Profesor Titular de la Universidad de Valencia.

13:15/14:30 Debate. Moderador: D. Jorge Jiménez Se-rrano.

TARDE

17:00 Acto de Entrega de Títulos de "Experto en elabo-ración de perfiles criminológicos" a la I Promoción SEIPC.

19:00/19:15 Descanso.

19:30 Entrega de Premios SEIPC. Lectura ganadores I Concurso de Carteles SEIPC. I Concurso de Ponencias Breves SEIPC; lectura de las 3 ponencias finalistas, deli-beración del Jurado y lectura de ganadores.

20:30 Acto de clausura por la Sra. Presidenta de SEIPC.

DIRECCIÓN DE LAS JORNADAS

- S.E.I.P.C.

D. Juan Fco. Alcaraz Albertos.

D. José Rafael Bernabéu Culiañez.

D. Jorge Jiménez Serrano

Dña. María del Carmen Fonta Baena.

- Departamento de Psicología de la Salud Univ. de Alicante

Lugar de Celebración: Avda. Doctor Rico 17, Club INFORMACIÓN - ALICANTE

FECHA DE INSCRIPCIÓN : Del 1 de Noviembre de 2.010 al 10 de Enero 2.011.

Socios SEIPC y ACNV: Gratis.

Socios ANTUD, miembros de las FFCC de seguridad, Justicia, Instituciones Penitenciarias, Criminólogos, Psicólogos, estudiantes universitarios: 20 euros.

Resto de asistentes: 40 euros.

Para solicitar el crédito de libre configuración, los interesados deberán entregar un resumen de una de las ponencias en la Secretaría del Departamento de Psicología de la Salud de la Universidad de Alicante.

Inscripciones a través del siguiente correo electrónico :

contacto@profilers-seipc.com


www.profilers-seipc.com


O en la Secretaría del Departamento de Psicología de la Salud de la Univ. De Alicante.

lunes, 20 de septiembre de 2010

IL MONSTRO DI FIRENZE (El monstruo de Florencia)

La ciudad de Florencia (Firenze en italiano) es la más poblada de la región italiana de Toscana. Entre finales de los años 70 y mediados de los 80 esta población se vio envuelta en uno de los grandes misterios de la crónica negra de ese país.

Los habitantes de la región de la Toscana vivieron atormentados durante diecisiete largos años; la causa, los terribles asesinatos cometidos por un misterioso criminal apodado “Il Monstro di Firenze” ” ( Monstruo de Florencia) . El asesino disparaba primero a sus víctimas y posteriormente mutilaba atrozmente sus cuerpos. Sus aterradores crímenes no dejaron ningún testigo .


El asesino intervenía preferentemente en las noches de verano, sus víctimas eran parejas que habían escogido zonas aisladas, allí confiados permanecían en la intimidad de sus vehículo , lejos de la mirada de curiosos. Una vez seleccionada su presa, el asesino esperaba que las parejas se despojaran de sus ropas y comenzaran sus escarceos amorosos. Era entonces cuando una sombra salía de la nada y les abordaba. En el silencio de la noche les disparaba utilizando siempre el mismo arma (una Bereta del calibre 22, con munición del marca Winchester) , luego les apuñalaba y posteriormente con una espantosa precisión mutilaba los órganos sexuales de las mujeres.



Las víctimas:


Antonio Lo Bianco y Bárbara Locci, 21 de agosto de 1968


Era una calurosa noche de agosto del verano de 1968 , estamos en Lastra a Signa, un tranquilo municipio de la Toscana italiana a pocos kilómetros de Florencia. Allí vive Barbara Locci de 32 años , una joven conocida por sus constantes devaneos amorosos . Esa noche Barbara había dejado a su marido (Stefano Mele) enfermo en casa, para marcharse al cine con su hijo de 8 años y su actual amante Antonio Lo Bianco .

De regreso a casa, el niño se quedó dormido en la parte trasera del Alfa Romeo de Antonio, circunstancia que los amantes decidieron aprovechar. Así que buscaron un lugar tranquilo cerca del Río Arno , allí podrían dar rienda suelta a sus deseos sexuales.

La pareja se hallaba haciendo el amor dentro del coche, de pronto, una figura surgió de las sombras y se deslizó hasta el Alfa Romeo, ocho disparos interrumpieron el silencio de la noche. Varios casquillos del calibre 22 de la marca Wínchester quedaron esparcidos por el suelo.

Horas después, el hijo de Barbara llamaba a la puerta de un solitario caserío, el niño contó a los granjeros que su madre y su tío estaban muertos.

El principal sospechoso de los Carabiniri fue Stefano Mele, el esposo de Barbara . En los interrogatorios Stefano se contradijo en repetidas ocasiones, inculpando a otras personas e incluso a el mismo. Stefano Mele, a pesar de sus protestas de inocencia, sería condenado a catorce años de prisión por el asesinato de su mujer y de Antonio Lo Bianco.

Pasquale Gentilcore y Stefania Pettini, 14 de septiembre de 1974.


Seis años después otra pareja apareció asesinada en similares circunstancias. La mañana del día 15 de septiembre de 1974 un agricultor paseaba por un sendero de tierra cercano al río Sieve en Borgo de San Lorenzo , un paraje situado a pocos kilómetros al norte de Florencia.

El aldeano descubrió un Fiat 127 azul oscuro en medio del paraje. En su interior, en el asiento del conductor, semidesnudo reposaba muerto “Pasquale Gentilcore”, de 19 años. Junto al vehículo completamente desnuda estaba el de su novia “Stefania Pettini”,d e 18 años de edad. El cuerpo se encontraba en el suelo, yacía con los brazos en cruz y las piernas abiertas. Su vagina había sido mutilada.
La noche del 14 de septiembre de 1974 la joven pareja había elegido el lugar para estar lejos de la vista de curiosos, lo que iba a ser una noche romántica se convirtió en una noche de terror. Alguien se acercó al vehículo arropado con la oscuridad de la noche, disparó diez veces a la pareja y luego les apuñaló. Pasquale Gentilcore recibió seis disparos y dos puñaladas , su novia tuvo peor trato, su cuerpo tenía cuatro disparos y casi 100 heridas de arma blanca. El cuerpo de Stefania Pettini había sido extraido del coche , el asesino se ensañó con ella, tenía cortes y puñaladas en la zona de los senos, del bajo vientre y del pubis.

A un par de cientos de metros del turismo, en un campo cercano, se encontró el bolso de la chica con sus enseres dentro. No había huellas dactilares en el vehículo. Lo que si hallaron fue casquillos del calibre 22 , de la serie H marca Wínchester, habían sido disparadas por una pistola Beretta.

Esta vez no hay ningún sospecho evidente , la policía no asociaba este crimen con el de la pareja de 1968, ya que se pensaba que el culpable había sido el marido y se encontraba en prisión.

Tras algunas denuncias recibidas, la policía centró la investigación en tres personas; un supuesto curandero de 50 años llamado Bruno Mocalli; en Giuseppe Francini, un desequilibrado mental que había confesado los asesinatos , pero que fue descartado por la policía ya que sus confesiones habían sido “mentalmente inestables”; y en Guido Giovannini, un “voyeur” que había sido identificado por algunos supuestos testigos y que al parecer tenía por costumbre espiar a las parejas que elegían aquellos parajes.

Pero los sospechosos tuvieron que ser puestos en libertad y el caso quedó archivado sin resolver.

Giovanni Foggi y Carmela Di Nuccio, 6 de junio de 1981.


De nuevo transcurrió un largo periodo donde no se conocen asesinatos similares en la región.

Han pasado siete años , es la mañana del domingo 7 de junio de 1981 , un agente de policía que pasea con su hijo por la Via dell'Arrigo en Scandicci (al suroeste de Florencia), descubre un vehículo con dos personas muertas.


Al llegar al lugar, la policía encontró un Fiat Ritmo . En su interior, sentado en el asiento del conductor estaba el cuerpo de “Giovanni Foggi” de 30 años, había recibido varios disparos en el pecho y la cabeza. A pocos metros del vehículo, tirado en el suelo , se encuentra el cuerpo de la joven “Carmela de Nuccio”, de 26 años. Estaba semidesnuda, con las piernas abiertas, había recibido diversos disparos, uno de ellos en la nuca y presentaba múltiples heridas de arma blanca. El asesino la había arrastrado varios metros del vehículo y se había ensañado con su cuerpo, sus órganos sexuales habían sido mutilados.


No se hallaron huellas dactilares en el coche ni en los objetos de las víctimas, pero si se encontraron vainas de proyectiles del calibre 22 de la marca Winchester

Stefano Baldi y Susanna Cambi, 22 de octubre de 1981.


Esta vez el periodo de ataque de “El monstruo” se acorta

Tan solo unos meses después , la mañana del 23 de octubre de 1981, en un campo llamado “Le Bartoline” cercano a la ciudad de Calenzano , unos campesinos hallaron un Volkswagen Golf negro . El coche se encontraba abierto y la ventana del pasajero rota. Junto al vehículo están los cuerpos de " Stefano Baldi " de 26 años y "Susanna Cambi" de 24 , que habían salido la noche anterior a cenar.



Stefano había recibido diversos disparos y puñaladas en el pecho, su novia había sido arrastrada a pocos metros del coche , igualmente recibió varios disparos, y al igual que en crímenes anteriores, el asesino se había cebado con ella; estaba semidesnuda, con los brazos en alto y le habían extirpado los genitales.

El bolso de Susanna se encontró en el suelo, todos los objetos de su interior habían sido esparcidos por el lugar. Junto al vehículo se encontraron 10 casquillos de la marca Winchester, serie H.
La prensa comienza a escribir sobre las semejanzas de estos crímenes, siempre se utilizada una pistola Beretta del calibre 22 y a las victimas femeninas le habían sido mutilados los genitales.

Paolo Mainardi y Antonella Migliorini, 19 de junio de 1982.

El sábado 19 de junio de 1982 , Paolo Mainardi de 22 años de edad, y su novia Antonella Migliorini de 20 habian estacionado su Seat 147 en un camino rural cercano a la carretera “Via Nuova” , en Mostespertoli al suroeste de Florencia. La joven pareja estaba punto de casarse y habían aprovechado la intimidad de la noche para liberar sus impulsos sexuales.

Mientras los jóvenes hacían el amor alguien surgió de los matorrales y se acercó al coche de las víctimas. Sin que se percataran de ello, el desconocido comenzó a disparar . Uno de los proyectiles atravesó el cristal delantero. Antonella Migliorini recibió sendos disparos en la cabeza, murió de inmediato. Paolo Mainardi resultó gravemente herido, pero aún con vida arrancó el vehículo. La mala suerte les acompañaba esa noche, en su intento de huir del lugar el coche acabó atascado una zanja y no pudo volver a sacarlo a la calzada.

El criminal disparó en repetidas ocasiones al vehículo , los cuerpos de la pareja yacían inertes en su interior. El asesino se acercó al coche, apagó el motor y tiró las llaves a un campo cercano. Los casquillos Winchester del 22 quedaron esparcidos por el suelo.

Preocupado tal vez por la tráfico de la zona o por los inconvenientes surgidos por la reacción de Mainardi, el asesino decidió abandonar rápidamente la escena del crimen, esta vez no quiso arriesgarse y omitió su cruel ritual de mutilaciones.

Paolo Mainardi , aunque mortalmente herido, aún continuaba con vida. Varias horas después unos jóvenes vieron el vehículo con los cuerpos en su interior, así que llamaron a la Policía. Mainardi fue trasladado aún con vida, pero murió al llegar al hospital , nunca volvió a recobrar el conocimiento.
La prensa nacional pronto se hizo eco de la noticia, se decía que Paolo Mainardi había facilitado a la policía la descripción del asesino antes de morir. Al parecer todo había sido una treta planeada por “Silvia Della Monica” magistrada de la Fiscalía de Florencia y encargada del caso de “El Monstruo “. Su intención era que el asesino diera un paso en falso y pudiera delatarse.

Poco después de este asesinato los investigadores comenzaron a preguntarse si había alguna conexión en los crímenes del Monstruo. Las pruebas balísticas habían revelado que el arma usada había sido siempre la misma, una Beretta del calibre 22, y todas las balas disparadas eran de la marca “Winchester”. La misma pistola que catorce años antes había asesinado a “Antonio Lo Bianco” y “Bárbara Locci”. Era evidente entonces que “Stefano Mele”, el marido de Bárbara (entonces acusado y encarcelado por el crimen ) no podía ser “El Monstruo de Florencia”, así que la policía cree que tuvo un cómplice que continuó matando después de que este fuera encarcelado.

Wilhelm Friedrich Horst Meyer y Jens Uwe Rush, 9 de septiembre de 1983.



El asesino espera casi un año antes de actuar de nuevo, y en esta ocasión sus víctimas eran dos hombres.

El 9 de septiembre de 1983 dos jóvenes turistas alemanes, Jens Uwe Rusch y “Wilhelm Friedrich Horst Meyer de 24 años de edad, descansaban en el interior de su furgoneta “Volkswagen Samba Bus” en un paraje de la Ruta de Giogoli Galluzzo, a pocos kilómetros al sur de Florencia.

Mientras los jóvenes dormían, una sombra surgió de la maleza, se acercó a la furgoneta y comenzó a disparar . Las ventanas del vehículo fueron atravesadas por los disparos del asesino, que posteriormente abrió una de las puertas para husmear en su interior.


Piensan que el asesino no había cambiado sus pautas de actuación, sino que podía haberse confundido , una de las victimas tenía una larga melena y tal vez habría creído que se trataba de una chica . Podría ser que al acceder a la furgoneta se diera cuenta del error.

En un primer momento los investigadores no asociaron el crimen con los asesinatos de “El Monstruo”, pero el análisis balístico dio el aviso, la munición usada había sido la misma que en los anteriores crímenes, Winchester del 22, disparadas por una pistola Beretta.

Claudio Stefanacci y Pia Rontini, 29 de julio de 1984.

De nuevo el asesino deja pasar un largo periodo antes de actuar de nuevo. Esta vez elige un paraje cercano a Borgo de San Lorenzo , un lugar donde “El Monstruo” ya había atacado diez años atrás.


La noche del 29 de julio de 1984, la joven pareja compuesta por "Claudio Stefanaccio" y "Pia Rontini" , de 22 y 18 años de edad eligieron para cobijarse un camino aislado cerca de Vicchio di Mugello , al norte de Florencia. Estacionaron su Fiat Panda blanco entre unos arbustos y se dejaron llevar por sus deseos amorosos.

Pero no estaban solos, una sombra que sujetaba un arma en su mano surgió entre el follaje. Se dirigió al Panda donde se encontraba la pareja y sin mediar palabra comenzó a disparar.



Los jóvenes recibieron varios disparos a través de la ventanilla del coche, y posteriormente fueron apuñalados. El cuerpo de Claudio fue encontrado semidesnudo en la parte trasera del vehículo, había recibido cuatro impactos de bala y presentaba numerosos cortes producidos por un arma blanca.

Como en crímenes anteriores, el cadáver de la joven había sido extraído del vehículo y arrastrado unos metros hasta un campo cercano. El cuerpo estaba prácticamente desnudo, de espaldas con las piernas abiertas y rodeado de un charco de sangre. Había recibido un disparo en la cabeza que había acabado con su vida, tras ello el asesino comenzó a cebarse con su víctima, el cadáver de la joven presentaba numerosos cortes y mutilaciones, esta vez el homicida decidió ir más allá en su rito macabro, le extirpó un pecho a la joven Pia.



Habían transcurrido más de quince años desde el primer crimen y la policía no tenía ningún sospechoso, no había pistas importantes que dieran esperanzas de poder atrapar al temido “Monstruo de Florencia”. Parecía que los investigadores se hallaban ante un fantasma que escogía al azar jóvenes parejas que habían elegido caminos rurales en busca de intimidad.

Nadine Mauriot y Jean Michel Kravechvilj, 8 de septiembre de 1985



El último asesinato conocido atribuido al “Monstruo de Florencia” sucedió casi un año después . Una pareja de turistas franceses, "Nadine Giselle Mauriot" de 36 años de edad y "Jean Michel Kraveichvili" de 25, habían elegido la Región Toscana de Chianti para acampar.
La noche del 8 de septiembre de 1985 la pareja estacionó su coche, un Volkswagen Golf de color blanco en una zona boscosa cerca de San Casciano Val di Pesa, al sur de Florencia. Allí junto al coche montaron su pequeña tienda canadiense. No imaginaban que al caer la noche, mientras hacían el amor, una figura se acercaría a la tienda para acabar con sus vidas.


El asesino realizó varios tiros desde el exterior, luego abrió la cremallera de la tienda y volvió a disparar contra la pareja. Nadine cayó mortalmente herida por los disparos, Jean Michel gravemente herido intenta escapar y logra salir de la tienda, pero es alcanzado a los pocos metros por el asesino que lo apuñala hasta la muerte. Tras ello regresa a la tienda donde se ensaña con el cadáver de Nadine. El cadáver de la joven aparece con la vagina y el seno izquierdo amputados.

El 10 de septiembre 1985 llegó a la fiscalía de Florencia un sobre dirigido al ayudante del fiscal Silvia Della Monica . En su interior contenía una nota junto a un trozo del pecho izquierdo de la última víctima. Parecía que “Il Monstro” comenzaba a mostrar ansias de exhibicionismo, que estaba dejando huellas en sus asesinatos y tal vez eso pudiera acabar desenmascarándolo.



La policía encontró frente al Hospital de Ponte a Niccheri una bala igual a las usadas por el asesino en los crímenes. Ese detalle, junto al hallazgo de un guante quirúrgico en la última escena del crimen, llevó a los investigadores a pensar que el asesino podría ser algún médico o enfermero del hospital, o tal vez un paciente crónico que pudiera entrar y salir del centro sanitario sin llamar la atención. La policía realizó registros e interrogatorios en el hospital, pero todo fue inútil, no fue descubierto ningún sospechoso, ni pista alguna que diera luz al caso, el “Monstruo” parece un espectro que surge de la nada.

Piero Luigi Vigna, Francesco Fleury y Paolo Canessa , los magistrados que llevaban la investigación, recibieron por correo tres sobres iguales, en el interior de cada uno de ellos había una bala de la marca Winchester y calibre 22, las mismas que habían sido usadas por el asesino. En los sobres también había un dedo de un guante de goma quirúrgico y un papel donde habían escrito: “Basta una bala por cabeza”. Como siempre no habían dejado ningún tipo de huellas dactilares .



No existía evidencia de que los envíos hubieran sido enviados por el autentico “monstruo”, aunque los sobres eran del mismo tipo que el usado para enviar el trozo de piel de la última víctima a la magistrada Silvia della Monica.



La ciudad de Florencia había sido elegida capital de la cultura europea para la primavera de 1986 , millones de turistas iban a llegar a la ciudad, por ello las autoridades italianas temían que “Il Monstro” volviera a la acción durante tal evento. Los gobernantes del lugar se reunieron con los responsables de las fuerzas de seguridad con el objeto de adoptar las medidas de prevención oportunas. En dicha reunión se solicitó que en las zonas susceptibles de correr algún tipo de peligro (jardines, parques, arboledas, etc) se colocaran carteles en varios idiomas avisando del peligro del desconocido asesino. Pero la idea fue rápidamente descartada, algunos psicólogos avisaron del peligro del plan, los carteles podían provocar un efecto contrario al deseado, podían encender aún todavía más la excitación en el criminal y que actuara de nuevo.

El “Monstruo" es como un fantasma, nadie lo ha visto nunca ni puede dar alguna pista sobre el, parece imposible atraparlo. Todas las fuerzas armadas del país estaban movilizadas para intentar darle caza, pero nadie logra dar con él.

Varios expertos se unieron a los investigadores para estudiar los crímenes y poder realizar un perfil psicológico del asesino. Tras analizar testimonios de policías y familiares, fotos, exámenes de los cadáveres , así como las escenas de los crímenes , se llegó a la conclusión que se trataba de un varón de unos 40 años de edad, probablemente nativo de la zona, de aproximadamente un metro ochenta de altura y con algún trastorno sexual . Se podría considerar que era un narcisista con delirios de grandeza, con una inteligencia extraordinaria y gran capacidad para planificar hasta el mínimo detalle cada uno de sus crímenes. Que poseía un amplio conocimiento de las zonas donde atacaba, una total firmeza para disparar a sus víctimas, además de una enorme destreza con el uso de las armas de fuego (sus víctimas eran abatidas por un tiro certero en puntos vitales) y una precisión fuera de lo común para mutilar los órganos a los cadáveres.

Durante años la investigación exigió que se interrogara a miles de sospechosos con la esperanza de que alguno de ellos fuese el asesino. Un campesino de 68 años, Pietro Pacciani, aficionado a la caza y a la taxidermia fue inculpado por los crímenes.

Pacciani era considerado una persona violenta, en 1951 había sido condenado por el asesinato de un vendedor ambulante al que había descubierto en la cama con su novia. Tras cumplir 13 años en prisión intentó formar una familia, se casó y tuvo descendencia, pero en 1987 fue detenido de nuevo por maltratar a su esposa y abusar de sus hijas.



Desde el primer día Pacciani proclamó su inocencia, y aunque las pruebas contra él no eran concluyentes, fue declarado culpable de cometer siete de los asesinatos. Condenado a cadena perpetua, fue absuelto posteriormente en 1996 por falta de pruebas.



Otros individuos fueron detenidos en relación con el caso . Se piensa que Mario Vanni , Giancarlo Lotti y Giovanni Faggi estaban también implicados en los crímenes. Muchos comenzaban a pensar que los investigadores no eran capaces de resolver el caso, y que estaban buscando culpables para intentar ganar tiempo y con ello acallar al pueblo italiano.

Un Tribunal ordenó llevar de nuevo a juicio Pietro Pacciani. Al parecer existían nuevas pruebas, aunque se dice que fue Giancarlo Lotti el que confesó a la policía que él y Pacciani habían cometido los asesinatos. En 1997, Mario Vanni y Giancarlo Lotti fueron enjuiciados por su implicación en cinco de los dobles crímenes y declarados culpables. Fueron sentenciados a 26 años de prisión.

Pero Pietro Pacciani nunca volvió a ser juzgado por su participación en los crímenes. En febrero de 1998 fue hallado muerto en el interior de su domicilio. El cuerpo estaba semidesnudo, su rostro azulado y desfigurado. En un primer momento se piensa que había muerto de un paro cardíaco, pero la autopsia reveló que la causa de la muerte había sido producida por la ingestión de una combinación de fármacos.

Los investigadores se encuentran con otro obstáculo para el caso, algunos piensa que Pacciani fue silenciado para no revelar la verdadera identidad de “Il Monstro”.

Una vez muerto el principal sospechoso, los investigadores tienen que cerrar el caso del “Monstruo de Florencia”. Mario Vanni y Giancarlo Lotti estaban encerrados en prisión, pero el caso de “El Monstruo" aún presentaba una larga serie de asuntos oscuros y muchas preguntas seguían sin tener respuesta.

En agosto de 2001 , unos investigadores dicen tener nuevas pistas sobre el caso. Algunos indicios les ha llevado a pensar que los asesinatos rituales podrían haber sido ordenados por un grupo de individuos. Se trataría de diez o doce personas adineradas de la sociedad italiana y miembros de una secta religiosa. Estos sujetos habrían estado pagando unas cantidades elevadas a lo largo de los años en que fueron cometidos los crímenes

Entre ellos se encontraría un conocido médico italiano y un pintor suizo, en cuya casa había trabajado Pacciani como jardinero, y donde se habrían hallado recortes de prensa del juicio y dibujos de mujeres mutiladas. Pero nadie es considerado sospechoso en los asesinatos.

Pacciani sabría demasiado , tal vez comenzaba a ser una molestia para el misterioso grupo. Aprovechando que necesitaba medicamentos para su diabetes y sus problemas cardiacos, alguien le podría haber recetado unos fármacos erróneos, que en vez de curarle le habrían llevado a la tumba.

Giancarlo Lotti murió de cáncer el 2 de abril de 2002 . Mario Vanni debido a su grave estado de salud fue hospitalizado por algún tiempo en un asilo de ancianos y murió de causas naturales el 13 de abril de 2009



A fecha de hoy, los asesinatos de “El Monstruo de Florencia” siguen siendo aún un misterio sin resolver . Si Pacciani y sus compinches no fueron los autores de los crímenes, que pasó con “El Monstruo” ¿? Podrría estar aún ahí fuera ?¿?¿


Bibliografía:

Time.com
El Pais

Insufficienza di prove
Il Mostro di Firenze

Agencia EFE

miércoles, 5 de mayo de 2010

"CRÓNICA DE UN ÉXITO ANUNCIADO". I Seminario Internacional de Investigación Criminal.


Bajo la Presidencia de Honor de S. M. el Rey Juan Carlos I, durante los días 25, 26, 27 y 28 de noviembre de 2009, organizado por la sociedad española de criminología y ciencias forenses (SECCIF), en colaboración con el Museo de la Ciencia de Valladolid y la Fundación General de la Universidad de Valladolid, tuvo lugar el que –sin duda– ha sido el acontecimiento criminológico de 2009 en nuestro país: el I Seminario Internacional de Investigación Criminal: crímenes en serie y secuestros.


En palabras de la primera teniente de alcalde de Valladolid, Ángeles Porres, “(…) concertar a más de trescientos profesionales de los distintos campos de la criminología científica, académica y aplicada de más de nueve países en la capital vallisoletana, es un logro al alcance de muy poco”.


Por ello, por ese brillante resultado en número de asistentes, por la elevadísima categoría de los ponentes y por el excelente y heterogéneo perfil de alumnos, entre los que se encontraban profesores y estudiantes de varias universidades españolas y extranjeras, policías, fiscales, peritos judiciales, médicos, detectives privados y un amplio etcétera de profesionales, que unido a la importante proyección pública de este I Seminario, confirman la mayoría de edad de la Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses, así como su presencia como referente internacional en la investigación, docencia y divulgación científica en todas las áreas de la criminología.

El resultado de este I Seminario Internacional no es un simple accidente, no es casual que las cosas salgan tan bien y exhibe bien a las claras que en SECCIF sabemos cómo y de qué manera debemos hacer las cosas para obtener tan altos rendimientos.


Es preciso, en primer lugar, tener muy claro lo que se quiere hacer, por qué se quiere hacer y a quién se va a dirigir. En este sentido, los que organizamos este magnífico evento solo tuvimos que contestarnos a la pregunta que desde el nacimiento de SECCIF nos hemos venido haciendo en todos los proyectos que han ido viendo progresivamente la luz –creación de títulos universitarios, exposiciones temáticas, publicaciones científicas y conciertos y talleres didácticos, etc– y no es sino ¿qué nos gustaría encontrarnos si fuésemos nosotros mismos los asistentes a un evento criminológico de primer nivel? Y la respuesta es obvia: queremos los mejores ponentes, el mejor material docente y el mejor marco para desarrollar cada sesión.

Elegir una temática adecuada, con un cuidadísimo cartel compuesto por expertos de talla internacional –como, entre otros, el agente especial del FBI Mark Safarik, el inspector del CNP José María Otín, el asesor de secuestros de Scotland Yard y la policía de Nueva York, James Álvarez o el psicólogo experto en grafología y pericia caligráfica Alberto Angoso– han sido más que suficientes para que profesionales y estudiantes de toda la geografía de España, Argentina, México, Panamá, Colombia, República Dominicana, Estados Unidos, Reino Unido y Holanda hayan dejado sus ocupaciones habituales para viajar a la capital de Castilla y León a pasar cuatro excepcionales jornadas en las que el conocimiento, la experiencia y el magnífico trato docente del equipo académico, han dejado su huella indeleble en la mente de todos.


Quizá, también la sorpresa de encontrarse algunos lujos, como la excelente conferencia inaugural a cargo de la antropóloga e investigadora del yacimiento de Atapuerca, la doctora Ana Gracia, que bajo el sugerente título “CSI Atapuerca”, trazó un brillante y, a la vez, curioso paralelismo en el estudio científico de la evolución humana y la metodología de la investigación sobre el comportamiento de nuestros ancestros, con el método científico de la investigación criminológica, tendiendo puentes entre la criminología, la criminalística y la antropología; o la de clausura, en un recorrido por la historia criminal contemporánea a cargo del periodista, escritor y actual director del Departamento de Criminología de la Universidad Camilo José Cela de Madrid, Francisco Pérez Abellán; así como el excelente elenco de docentes en todas las áreas criminológicas del Departamento de formación de SECCIF ha contribuido a que, al final, la sensación de todos –organizadores y asistentes– haya sido magnífica.


Gracias a este excelente resultado, avalado por la inestimable presidencia de honor de S. M. el Rey, y la colaboración y patrocinio de instituciones como la Agencia para la Rehabilitación y Reinserción del menor infractor de la Comunidad de Madrid, de su Directora (Carmen Balfagón); la Universidad Camilo José Cela de Madrid, con su director del Departamento de Criminología al frente, Francisco Pérez Abellán; Editorial Lex Nova; el Campus Educativo de Castilla y León; la Fundación General de la Universidad de Valladolid y el Museo de la Ciencia, hace que los que formamos parte de SECCIF nos sintamos muy orgullosos de este breve, pero intenso camino recorrido desde su nacimiento a principios de la década que acabamos de abandonar y nos invita a iniciar una nueva con retos tan intensos como ilusionantes.


Por : Antonio I. Cela


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