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lunes, 20 de julio de 2009

Entrevista a Vicente Garrido Genovés.




Hoy os mostramos la entrevista que Juan Manuel Ramírez ha realizado para la Revista Digital "ANGULO 13" a nuestro amigo Vicente Garrido Genovés

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Intentar describir la labor que Vicente Garrido lleva desempeñando durante años dentro del panorama de la criminología y la psicología es tarea ardua y compleja.

Con solo pulsar un botón en las redes de la información que nos aporta Internet, aparece la vida profesional de nuestro autor por doquier. Una vida enfocada a la comprensión y tratamiento de la mente humana, en definitiva un incansable buscador de la verdad, aquella que se esconde en los más profundo de la mente. Pero sin más dilataciones, pasemos a descubrir quién es Vicente Garrido.


¿Quién es Vicente Garrido?

Un profesor de la Universidad de Valencia, psicólogo y criminólogo, interesado por las zonas oscuras de la personalidad, y que busca ayudar a las personas que sufren o padecen violencia.

¿Cómo y cuándo se interesó por el mundo de la Psicología y Criminología?

Fue al final del bachillerato, leía con mucho interés relatos criminales y me interesaban mucho el género negro, a partir de ahí me marcó mucho lapelícula "El estrangulador de Boston" (de Richard Fleischer). Es difícil dar un punto concreto para marcar una vocación; en mi caso fue un proceso continuo y creciente.

A su modo de ver, ¿el asesino nace o se hace?

Qué duda cabe que hay una predisposición; en algunos sujetos no es necesario que el ambiente colabore, su tensión es suficiente para que llegue al crimen. En otros casos un ambiente embrutecedor o pernicioso puede ser igualmente necesario para que esa tendencia cristalice en un comportamiento homicida.

¿Puede ser concluyente el número de cromosomas (Trisomía) en el comportamiento psicopático de algunos individuos?

No, esas ideas se han desechado en la actualidad.


¿Cuáles son los rasgos característicos de un asesino en serie?

Yo diría que no existen unos rasgos para todos, los asesinos en serie tienen sus pautas y hábitos, una forma de interpretar la realidad que no es arbitraria sino que, de un modo u otro, se expresa en la escena del crimen. A medida que la sociedad se torna más compleja, el asesino en serie puede adoptar precauciones complementarias o nuevos métodos para captar víctimas (como Internet). Pero hay una idea esencial: él quiere convertirse en otra persona, la que siente todas esas vivencias cuando planifica y mata a alguien. Hay una insatisfacción existencial, algo que busca paliarse mediante los crímenes.


¿Qué aportó Robert K. Ressler a la criminología moderna?

Ressler introdujo la idea del asesino en serie y realizó una divulgación importante de la labor del perfilador y de la psicología de los homicidas múltiples.

¿A qué se debe el alarmante número de casos sobre asesinatos cometidos por adolescentes?

Los adolescentes han de aprender a controlar sus impulsos destructivos, todos hemos de hacerlo, pero en esa etapa del desarrollo acaba la maduración del lóbulo prefrontal, donde se regula el comportamiento. Si una sociedad pierde capacidad de constreñir la violencia (lo que pasa ahora), los jóvenes que tengan una psicología tendente a la violencia hallarán más fácil llevarla al acto.


¿Es correcto decir que nuestro cerebro está formado principalmente por tres capas primitivas, como si de las capas de una cebolla se tratase?.

Me refiero a un cerebro reptiliano, primitivo si se quiere asociado a nuestras necesidades más básicas, la supervivencia. Otra capa se encargaría del sistema límbico o cerebro mamífero (emociones, afecto, o sexualidad).

Y por último, el más evolucionado el neocórtex (la palabra, el raciocinio, el pensamiento. ¿Qué opina al respecto?

Me parece correcto, siempre y cuando no entendamos que cada una se "ocupa de lo suyo"; estas tres capas están profundamente interrelacionadas, y salvo actos muy reflejos no creo que podamos decir que la causa de un asesino sea que en él "domina el cerebro reptiliano", por ejemplo. Su cortex prefrontal está actuando en cada momento; otra cuestión es si actúa como el de cualquiera.


¿Es posible de ser cierta estas capas, que interactúen entre ellas y unas dejen pasos a las otras, y de ahí las formas complejas y horribles de actuar de algunos seres humanos?

No lo creo. Como acabo de decir, es siempre el neocortex el que decide cuando se planea un asesinato. Este tema es muy complejo, pero en términos estrictamente biológicos el lóbulo prefrontal es el que decide. Cómo se llega a una decisión como matar gratuitamente es, justamente lo que no entendemos.

¿El entorno es decisivo para la formación del futuro psicópata?

No, en muchos casos el entorno es perfectamente normal.


¿La predisposición de una genética determinada, un entorno concreto y una educación no adecuada, podrían intervenir en el nacimiento de un monstruo o sociópata?

Es claro que sí, por ejemplo en Ed Kempe se dieron esas circunstancias, pero en otros casos -como Bunty o Ferrándiz- el ambiente no justificaba para nada esos crímenes.


Ahora me viene a la mente un caso sangrante para la sociedad española de 1992, me refiero al tristemente recordado caso Alcácer. Después de los ríos de tintas derramados con este caso, y de solo tener un inculpado cumpliendo condena, ¿cuál sería el perfil de Antonio Anglés, el gran desaparecido?, ¿pudieron intervenir más personas en los asesinatos?

Anglés era un psicópata sádico, no cabe duda, con el entrenamiento que da una vida larga dedicada al delito; no tenía por qué ser especialmente inteligente. Sobre lo otro no puedo opinar.


¿Qué lleva a una madre a dar muerte a todos sus hijos?

Hay varias razones: una depresión profunda que desarrolla en ella la idea de que sus hijos no van a poder ser felices o salir adelante, y los mata y luego se mata; o un deseo de estar con alguien y los hijos se ven como un obstáculo; en tal caso la vinculación materno-filial no se ha realizado bien, y predomina en la mujer ciertos rasgos de personalidad propios de la personalidad límite o de la psicopatía.


Llegados a este punto, me gustaría querido profesor,exponerle una lista o ranking de monstruosos criminales tanto españoles como internacionales que me han llamado poderosamente la atención y que me diera a su modo de ver su perfil psicológico en forma de pinceladas.

Nacionales:

· Manuel Blanco Romasanta (el hombre lobo gallego)
Fruto de una época de miseria e ignorancia; un asesino
con sabor local

· José María Jarabo (Jarabe)
Un psicópata cosmopolita en la España del hambre

· Manuel Delgado Villegas (el arropiero)
Un asesino en serie que desarrolla una psicosis con el
tiempo

· José A. Rguez. Vega (el asesino de ancianas)
Uno de los pocos casos de asesino en serie gerontófilo,
con una de las firmas más elaboradas (suvenires de las
fallecidas)

· Javier Rosado Calvo (el crimen del rol)
Un psicópata ilustrado e inteligente

· Fdo. Rivero Vélez (el asesino del hotel Reyes Católicos)
Un criminal brutal, un hombre que hace de la violencia
sus señas de identidad

· José Rabadán Pardo (el asesino de la katana)
Un joven que no quería estudiar ni trabajar


Internacionales:

· Erzsébet Báthory (la condesa sangrienta)
Los peligros de la psicopatía en la realeza

· Gilles de Rais (el mariscal sangriento)
Sadismo y poder, algo terrible

· Reverendo Jim Jones
Un psicópata vividor que se creyó sus propias mentiras al
final

· Richard Ramírez (el merodeador nocturno)
Muy letal, depredador urbano, versátil.

· Dr. Josef Mengele (el ángel de la muerte)
Sadismo y nazismo

· Ted Bundy
El icono del psicópata asesino serial contemporáneo
· Andrei Chikatilo (el carnicero de Rostov)
Pedofilia asesina

· Jeffrey Dahmer (el carnicero de Milwaukee)
Asesino serial que busca consumir y recordar de modo físico a sus víctimas

· John W. Gacy (el payaso asesino)
Cuando un psicópata homosexual se mete en una vida convencional y pública, es más difícil descubrirlo

Para ir terminando, me gustaría saber:

¿Cuáles son sus proyectos más recientes y futuros dentro de la psicología y criminología?

Estoy trabajando ahora con los niños violentos en sus hogares, lo que llamo "el síndrome del emperador", y espero desarrollar un programa para su tratamiento.

¿Un deseo inalcanzable?

No tengo ninguno, lo que no puedo alcanzar prefiero no soñarlo Solo me queda hacerle llegar profesor mi gratitud por haber compartido su valioso tiempo con nosotros. Esperando haber aportado nuestro modesto granito de arena en la comprensión de estos seres terribles que crea la sociedad. Un saludo y hasta muy
pronto.





Libros publicados por el autor:


Vicente Garrido. (1984). "Delincuencia y Sociedad".
Vicente Garrido. (1986). "Delincuencia juvenil".
Vicente Garrido. (1987). "La delincuencia de cuello blanco".
Vicente Garrido. (1993). "Técnicas de Tratamiento para Delincuentes".
Editorial Universitaria Ramón Areces.
Vicente Garrido. (1997). "Educación Social para Delincuentes". Tirant Lo Blanch. Derecho. ISBN
9788480025638.
Vicente Garrido. (1998). "Diccionario de Criminología". Tirant Lo Blanch. Derecho.
Vicente Garrido, Per Stangeland y Santiago Redondo Illescas. (2001).
"Principios de Criminología". Tirant Lo Blanch. ISBN 9788484424017.
Vicente Garrido. (2002). "Amores que matan: acoso y violencia contra las
mujeres". Algar.
Vicente Garrido. (2003). "El psicópata: Un camaleón en la sociedad actual".
Algar Editorial
(Feditres, S.L.).
Vicente Garrido. (2004). "Cara a cara con el psicópata". Ariel.
Vicente Garrido. (2005). "¿Qué es la Psicología Criminológica?". Biblioteca Nueva.
Vicente Garrido. (2005). "Manual de Intervención Educativa en Readaptación
Social (Vol. I):
Fundamentos de la Intervención". Tirant Lo Blanch.
Vicente Garrido. (2005). "Manual de Intervención Educativa en Readaptación
Social (Vol. II): Los
Programas del Pensamiento Prosocial". Tirant Lo Blanch.
Vicente Garrido. (2007). "Antes que sea tarde: Como prevenir la tiranía de
los hijos". NablaEdiciones,
Vicente Garrido, José Luis Graña Gómez y Luis González Cieza. (2007)."Reincidencia
Delictiva en Menores Infractores de la Comunidad de Madrid: Evaluación, Características
Delictivas y Modelos de Predicción". Agencia De La Comunidad De Madrid Para La Reeducación Y Reinserción Del Menor Infractor.
Vicente Garrido. (2009). "Mientras vivas en casa: Habilidades y Práctica de
la Inteligencia Educacional". Versátil.


"LO UNICO QUE SE NECESITA PARA QUE TRIUNFE EL MAL, ES QUE LOS HOMBRES BUENOS NO HAGAN NADA. "EDMOND BURKE".

Nuestro agradeciminento a Juan Manuel Ramírez autor de la entrevista y a Juanca Romero H. director de Angulo13

viernes, 10 de octubre de 2008

Robert K. Ressler, "En la mente del asesino"


Os mostramos un documental
titulado "En la mente del asesino", con Robert Ressler, emitido por "Documentos TV"

¿Qué hace que un hombre piense como un criminal? Un perfil del creador de los perfiles psicológicos Por primera vez una cámara asistió a una entrevista entre un psicólogo criminalista y un asesino en serie

"¡Por Dios, que alguien me detenga o habrá aún más asesinatos! ¡Es más fuerte que yo!". Este mensaje fue encontrado en Chicago, en 1946, escrito con barra de labios en el escenario de un brutal asesinato y reproducido por los medios de comunicación. Era una desesperada petición de ayuda, no de la víctima, derrumbada en medio de un charco de sangre en el suelo, sino del asesino. Para Robert Ressler, entonces un niño de nueve años, esta frase marcó el comienzo de una fascinación por la mente de los criminales que nunca se ha extinguido.

"En la mente del asesino", es el retrato del hombre que acuñó el término "asesino en serie": Robert K. Ressler, inventor del "perfil" criminal. Obsesionado por la captura de los criminales más escurridizos, empezó a estudiar psicología como una vía para determinar su comportamiento y las fuerzas misteriosas que impulsan a un asesino a cometer sus crímenes. Ressler se unió al FBI como criminólogo en 1970. Llegó a la conclusión de que analizando concienzudamente las escenas de los crímenes y los cuerpos de las víctimas, era posible trazar un perfil psicológico que permitiera buscar a sospechosos de los que entonces eran considerados como crimen sin móvil: los asesinatos en serie.

En 1976, Ressler logró, a pesar de una fuerte oposición interna, crear la Unidad de Ciencias del Comportamiento del FBI y a lo largo de más de 20 años ayudó - tanto a los agentes de su oficina como a los de otras fuerzas de seguridad de todo el mundo- a investigar macabros y extraños asesinatos. Consiguió entrevistar a los más famosos homicidas y partiendo de estas entrevistas trazó el perfil del asesino en serie. Es su trabajo el que inspiró la historia de "El silencio de los corderos".

"En la mente del asesino" es un fascinante documental que recorre el increíble mundo de la investigación de los asesinatos en serie, a través de 6 de las más truculentas personalidades criminales investigadas por Ressler, entre las que cabe destacar a nombres legendarios para agentes de policía de todo el mundo, como los de John Wayne Gacy, Ted Bundy y Jeffrey Dahmer. Cada una de sus historias permite al espectador asomarse al aterrador abismo que supone la mente de un asesino en serie.

Esta es la primera vez que Robert Ressler pone sus archivos a disposición de las cámaras. Y también la primera vez que permite la presencia de cámaras en una de sus excepcionales entrevistas cara a cara con un criminal en serie, en el ámbito de una prisión de máxima seguridad. Entrevistas que tienen como finalidad comprender y predecir las acciones de un asesino en serie. "Si logras entrar en la mente de un asesino, puedes predecir, y en consecuencia evitar, su siguiente crimen", asegura Robert Ressler.

Fuent: rtve/ Documentos Tv.

Productora: TRUE STORIES / STORY HOUSE (EE.UU.)
Duración: 55’

Dirigido y presentado por Pedro Erquicia


Video de cabecera de vacio

Si no ve el contenido de este vídeo,

descargue la utilidad Flash Player





sábado, 4 de octubre de 2008

MARK SAFARIK y la técnica del perfil criminal en su máxima expresión




Entrevista a: Mark Safarik
Autoría y traducción: María Laura Quiñones Urquiza


Mark Safarik es una de las autoridades mundiales en la técnica del perfil criminal para la captura de agresores en serie y ha escrito varios libros sobre el tema. Trabajó durante 22 años en la unidad de ciencias del comportamiento del FBI (Oficina Federal de Investigaciones de los Estados Unidos de Norteamérica), asesoró entre otras películas a El Silencio de los inocentes y series como Criminal Minds. El criminólogo y ex perfilador del FBI Robert Ressler- creador del sistema VICAP- fue quien acuñó por primera vez en la historia el término Serial Killer (asesino en serie), esta leyenda viviente se impresionó con las aptitudes y capacidad de Safarik, invitándolo a asociarse con él en Forensic Behavioral Services International (Servicios Internacionales de Comportamiento Forense), consultora desde donde ofrecen sus servicios a todo el globo.


¿Cómo eligió esta profesión?

Yo era un detective de homicidios en la agencia policial de California, en 1982 me enviaron a una escuela para el estudio de homicidios por dos semanas, durante el curso, gente del FBI vino a darnos un pequeño seminario de dos días sobre análisis del comportamiento. Ambas ramas resultaron novedosas y fascinantes, considerando que nunca había estudiado la escena de un crimen violento desde el aspecto del comportamiento. Como jefe en casos de homicidio, siempre abarqué la asignación de tareas y seguimiento en las investigaciones. Nunca había tenido la oportunidad de conocer la otra cara, ni me había dado el lujo de correrme y observar la dinámica del comportamiento que se presenta en estos crímenes.

Cuando volví a mi agencia, remití a la unidad de ciencias del comportamiento del FBI, dos de los casos que estaban a mi cargo, uno de ellos era un doble homicidio. Me impactó este otro modo de ver al crimen violento, y busqué toda la bibliografía existente referida a esta área. Eventualmente, resolví que quería continuar con esta línea investigativa de aplicación legal, y en el único lugar donde podía hacerlo era en el FBI. Así que me postulé como agente especial y después de un año de cumplir con el proceso de preselección, finalmente ingresé. Me tomó 11 años de trabajo contar con la experiencia suficiente para aspirar a ser promovido al cargo de perfilador del FBI. Mi postulación fue junto a otras 38 personas calificadas para cubrir 6 puestos, obtuve una de las vacantes y me mudé a Quantico, Virginia.

Durante 12 años me desempeñé como perfilador superior, conduje investigaciones importantes de ataques sexuales y homicidios de ancianas, publiqué varios artículos al respecto en medios especializados. En mayo de 2007, fui tentado por Robert Ressler a retirarme del FBI para asociarme a su consultora internacional en donde trabajo actualmente

¿Cuáles son los errores que debe evitar un perfilador?

Debido a que varios de los requerimientos de nuestros servicios tienen que ver con la interpretación de homicidios violentos o agresiones sexuales (muchos de los casos se relacionan con homicidios seriales, en masa o sexuales) usualmente tratamos con agencias de aplicación jurídica que ya han agotado recursos considerables, tiempo y perspicacia investigativa tratando de resolver el crimen. Cuando ellos llegan a este punto en que su investigación, ya se han hecho un juicio respecto a la dirección de su investigación, tienen desarrolladas ciertas sospechas, la precisión de su propia interpretación de los hechos y la corrección en los pasos que los condujeron a estas conclusiones. Debemos ser muy cuidadosos respecto a la información que tomamos de ellos, así como la veracidad del material o validez de los hechos en el caso. Aunque ambos sean ciertos, seríamos negligentes si no condujésemos paralelamente nuestro propio análisis de los hechos, reconstrucción completa del comportamiento desde nuestro punto de vista de la dinámica del crimen. El consentimiento de aceptar la información que nos brinda un investigador como auténtico y exacto es un error en el que se puede caer. Diversos aspectos de la información suelen estar contaminados, obviamente sin intención, debido a la falta de consistencia o entrenamiento apropiado, así como de experiencia entre investigadores. Este es el error más crítico.

Otra de las equivocaciones más comunes es fallar en preguntarse constantemente el por qué. Si yo creo que esto pasó por determinada razón, entonces ¿por qué pasó?; Si una actitud esperable no se halla ¿por qué es que no se haya?


¿Cuales cree usted que pueden ser las motivaciones de los asesinos imitadores? (Copycat Murderers)

Los auténticos asesinos imitadores, no son como aquellos que se ven en los programas de televisión, son casos extremadamente raros. La razón de ello es porque normalmente están asociados con los agresores en serie como asesinos o violadores. Estos agresores están asociados en un conjunto de particularidades en su Modus Operandi y rituales conductuales (como requerimientos puntuales).

Un asesino imitador no va a tener las mismas necesidades psicosexuales. Esto se debe a que el único recurso para informarse al respecto, es lo que les llega por los medios o lo que las agencias de investigación permiten difundir. No deberían darse a conocer detalles confidenciales de los casos, pues es precisamente lo que estos ofensores necesitan para copiar.

Últimamente, la única razón para imitar al asesino sería levantar sospechas en cuando a ti, y si este fuese el caso, entones, en todo caso ¿por qué la policía tendría que tener sospechas de ti?. Es muy excitante en la televisión, pero en la realidad casi nunca ocurre y cuando se da, los investigadores pueden reconocer desde el principio, si este criminal es diferente del que trata de imitar.

¿Cómo surgió la idea del Manual de Clasificación del Crimen?

El manual de Clasificación del crimen fue un exitoso esfuerzo para articular la investigación empírica y la amplia experiencia de perfiladores investigadores del FBI, agentes de la ley, personal penitenciario, supervisores de libertad condicional y profesionales de la salud mental.

El propósito de esta segunda edición del MCC es la de estandarizar terminología adaptándola al campo de la justicia criminal, facilitar la comunicación entre las esferas de la justicia criminal y la salud mental; Instruir al sistema de justicia criminal y al público respecto a los tipos de crímenes que son cometidos, a los atributos que las víctimas tienen en común, agresores y escenas criminales, así como desarrollar una base de datos para la búsqueda de investigación.

Fue una aproximación bastante grande para clasificar el crimen. En la segunda edición, con la cual contribuí clasificando por primera vez el homicidio sexual de ancianas, fue actualizada con nueva información

En la actualidad con ayuda del ADN y los avances de la criminalística. ¿existe algún caso no resuelto que desee ayudar a resolver?

Realmente me encantaría ayudar a resolver muchos casos. Aún me intrigan casi media docena de casos en los que trabajé cuando estaba en la Unidad de Análisis del Comportamiento en el FBI. Como socio de Robert Ressler, todavía seguimos trabajando en casos no resueltos de homicidios como parte de nuestra Consultora Forense de Análisis del comportamiento. Como miembro de la Asociación Vidocq (www.Vidocq.org), nos reunimos mensualmente para tratar algún nuevo caso de homicidio no resuelto en mi país.

¿Qué criminales no pueden llegar a rehabilitarse?

Creo que la investigación demostró que los delincuentes sexuales tienen un alto rango de reincidencia. Los criminales violentos diagnosticados como psicópatas, no se recuperan exitosamente, pero si saben cómo manipular a los sistemas penales y penitenciarios. Los agresores seriales han ampliamente corroborado que están más allá de dichos esfuerzos de rehabilitación. Por mi experiencia, existen muchas personas que han consumado hechos que califico, que describo, como encarnaciones demoníacas. Por la seguridad de la sociedad merecen ser encarcelados de por vida.

¿Existen limitaciones en la Técnica del Perfil Criminal?

La respuesta es sí por varias razones. Primero, mucha gente cree que la confección de un perfil criminal va a identificar a los responsables. Lo que realmente se logra es identificar el tipo de personalidad, comportamiento y características demográficas del agresor a fin de reducir la cantidad de sospechosos para el proceder policial.

En segundo lugar, no todos los crímenes son aptos para el análisis de la investigación criminal. Los más indicados son aquellos donde se manifiestan altos grados de psicopatología, en otras palabras aquellos donde ha habido mucha interacción entre la víctima y el agresor y si la escena en cuestión es inusual, bizarra, esperable, excesivamente violenta o donde hay un grado significativo de ensañamiento o violencia post mortem.

En tercer lugar la habilidad de conducir un análisis del comportamiento depende de la extensión y la calidad del material que se analiza. En un homicidio, esto incluye la información victimológica, fotos de la escena del crimen, los descubrimientos al comienzo de la investigación, protocolo y fotos de la autopsia, la evidencia recolectada y posteriormente revisada o analizada más sus resultados, testimonio de los testigos, diagramas, mapas, croquis, demografía del área criminal, fotos aéreas –si están a disposición- esto para mencionar lo más relevante.

Si la investigación inicial es pobre, es difícil comprender y optimizar los resultados. En esencia, el estudio de la conducta es una herramienta para ser usada en la circunstancia correcta y con las expectativas correspondientes para lo que puede otorgar.

Muchas gracias a nuestra amiga y colaboradora María Laura Quiñones Urquiza por su artículo.

martes, 2 de septiembre de 2008

Investigando la mente criminal. Entrevista a Vicente Garrido Genovés.


Sobran motivos, admiración y ganas para hablar del Dr. Vicente Garrido Genovés, el Maestro criminólogo español nacido en Valencia, además Doctorado en psicología en dicha Universidad. Postgraduado en la Universidad de Ottawa, Canadá. Profesor invitado de la Sociedad Británica de Psicología en la Universidad de Salford, logro profesional alcanzado solo por una elite de grandes científicos.

Miembro de asociaciones científicas, y del consejo editorial de varias revistas, entre ellas Psychology, Crime and the Law, y Journal of Correctional Education. Autor de muchas de las obras tesoro para estudiantes y profesionales criminólogos, psicólogos, médicos, comunicadores, psiquiatras, cuerpos y fuerzas de seguridad, abogados y jueces. Ejerció de Consultor de Naciones Unidas para la Prevención de la Delincuencia Juvenil en Latinoamérica, supervisando programas en Argentina, Chile, Costa Rica y Uruguay. El Ministerio de Justicia le concedió en 1999 la Cruz de San Raimundo de Peñafort, por “sus méritos en el desarrollo de una justicia más humana y eficaz”. Actualmente investiga las conductas de acoso y violencia contra la mujer, colaborando con varios centros de atención a víctimas de mujeres en España.

¿Por qué eligió esta carrera?

Me gustaba desde siempre el estudio del crimen, esa parte que nos da miedo, quizás porque soy vitalista y optimista. Es una contradicción sólo aparente: estudiar el mal requiere de una creencia firme en lo bueno del hombre.

¿Cómo influyen los medios, los padres, la escuela en la génesis del delito?

De un modo muy importante, ya que los gustos, actitudes y valores dependen de los referentes personales y simbólicos a los que tenemos acceso. Ahora bien, hay personas más proclives a dejarse influir por los mensajes y ejemplos negativos. Es el peso de nuestra biología. Hay un ejemplo fácil: elige tres tipos de tierras diversas y trata de plantar una misma semilla. La planta resultante de la semilla tendrá tres comportamientos" diferentes en cada uno de esos ecosistemas. Así pues, no es lo mismo que genéticamente seamos más sensibles ante la amenaza del castigo o menos sensibles, y ese tipo de variables de personalidad son relevantes a la hora de explicar si nos atreveremos a cruzar determinadas fronteras.

Desde las instituciones de gobierno ¿qué debería tomarse en cuenta para reducir la delincuencia juvenil?

El fracaso escolar y la paternidad irresponsable son las dos variables más relevantes. Los niños fracasados en la escuela no tienen futuro y son más propicios a influencias negativas. Por su parte, los padres que abusan o son negligentes en la educación y relación emocional con sus hijos les preparan mal para el mundo afectivo y laboral del futuro, que requiere confianza y competencia.

Aquellos criminales que cursan con algolagnia ¿son plausibles de rehabilitarse?

Ese factor por sí solo no es determinante sobre las posibilidades de rehabilitación, sobre todo si se trata de la pasiva (masoquismo). El sadismo ya tiene más problemas en la rehabilitación clínica, en particular si se aplica junto con actos sexuales forzados, porque suma al deseo sexual la necesidad de hacer daño, y ello revela una profunda falta de empatía por parte de quien lo ejerce.

Refiriéndonos al síndrome de Estocolmo que se presenta en la pareja penal captor-rehén y teniendo en cuenta los términos económicos con que se maneja el aparato psíquico ¿existe posibilidad que dicho síndrome sea una defensa subconciente para evitar el mal mayor de aquellos síntomas que traería consigo el estrés post traumático?

No lo creo. Creo que se trata de una respuesta natural de la psique humana ante la amenaza de morir. Uno se alinea junto al que tiene el poder, así sus opciones de ser visto como "afin" al que tiene el poder aumentan, al menos en la percepción del secuestrado. Esa estrategia puede tener sus fundamentos, ya que el secuestrador puede, en efecto, dañar más difícilmente a alguien que busca su complicidad ideológica y emocional.

Como sociedad ¿qué podríamos cambiar para contribuir a la reinserción de los ex convictos y evitar su reincidencia?

Dos cosas: ocupación y apoyo social. La gente tiene más incentivos para no cambiar si recibe rechazo y pocas oportunidades. Nos gusta que los demás nos valoren y nos consideren tipos agradables. Si sólo encuentro rechazo y dificultades no haré ningún esfuerzo en acercarme a los otros, y me excusaré en que "no tengo ninguna oportunidad" para no cambiar.

Para conocer cómo funciona la mente estratégica del asesino serial, con autorización del Dr. Garrido, hemos extractado unos párrafos de su obra “La mente criminal, Temas de Hoy”:

EL ASESINO EN SERIE, PERSEVERA EN VIVIR DE ACUERDO CON SU NATURALEZA ESENCIAL.

En todos esos casos, fue la insistencia del asesino en matar lo que les llevó a ser capturados. Cuando el criminal se detiene, y ha logrado matar repetidamente sin que le capturen, como el Asesino del Río Verde, hay que entender que han operado aquí dos factores. En primer lugar, el asesino ha alcanzado lo que podríamos denominar un punto de saturación; ya no se puede matar más: 48 mujeres en apenas dos años (1983-1984) supera todos los límites... Como un alcohólico, llega a un punto de consumo de energías vitales que le fuerza a tomar una decisión: o se detiene o sucumbe. Esto es, una vez ahíto en sus ansias de matar, Gary Ridgway entendió que debía de parar si no quería ser capturado. Quizás Bundy lo hubiera hecho también si hubiese tenido más tiempo. Sin embargo, el hecho de que –según confesó el propio Ridgway— ni siquiera él hubiera sido capaz de abstenerse por completo, puesto que al menos mató de nuevo una o dos veces en los años 90, revela lo difícil que es lograr el “retiro” definitivo de la adicción asesina.

Un segundo factor necesario es la disposición de una vida ordenada donde uno pueda perderse: en la medida en que la policía no le ha detectado, no le ha privado por consiguiente de ese ambiente estable donde él puede refugiarse y aparentar ser alguien convencional. En el episodio final de su carrera homicida, Bundy no tenía por más tiempo esa oportunidad. Durante varios años dispuso de ese ambiente de protección en el que camuflar sus asesinatos, pero una vez detenido aquello se acabó. Sin embargo –en lo que es una mala comprensión de la situación real— planeó su huida a Florida sólo como un cambio de escenario para sus crímenes, ignorando el hecho de que era un delincuente perseguido. Allí actuó como si nada hubiera ocurrido anteriormente: se instaló en un piso de estudiantes y se dedicó a explorar su terreno de caza. Era como si se estuviera iniciando en matar chicas estudiantes. Contrariamente, la verdad era que Bundy estaba psicológicamente mucho menos fuerte, como el adicto o alcohólico tras varios años de abuso: su frenesí le hizo menos cuidadoso, y no tenía ningún plan a medio plazo para vivir de forma integrada y ocultar sus propósitos auténticos.

Ese proceso de adicción es tan difícil de superar que incluso tener la suerte de iniciar una nueva vida, como si nada del terrible pasado hubiera existido, puede no ser suficiente. Gilberto Chamba es un ejemplo claro de ello. Por las razones explicadas en el capítulo 4, este asesino ecuatoriano tuvo la posibilidad en nuestro país de partir de cero. Con un pasaporte en regla y sin que nadie supiera que era el autor de ocho asesinatos en su país, Chamba logra disfrutar en Lleida de un buen empleo y acumular un historial laboral impecable. Tiene a su mujer e hijos con él, así como dos hermanas que le han ayudado a aclimatarse y a iniciar lo que es sin duda otra vida completamente diferente a la que experimentó en Ecuador. No obstante esto, la rueda del crimen empieza a rodar tan pronto Chamba se ha instalado y ha estudiado con detenimiento su nuevo ambiente. Es decir, tan pronto como se siente seguro, decide que ha de volver a matar.

Ahora bien, aunque el símil entre la adicción a las drogas y al asesinato es útil para reflejar esa necesidad interior que siente el sujeto, hay una diferencia importante entre el motivo de la compulsión que caracteriza el asesinato serial y aquél que impulsa el consumo de alcohol o las drogas (1) . El alcohólico o drogadicto puede llegar a esta condición por mera curiosidad, por deseo de escapar de una situación que no le gusta o por emular a alguien, entre otras razones (imitación de los padres, presión de los compañeros, etc.). Sin embargo, mi tesis es que el asesino en serie pretende con los asesinatos convertirse en otra persona, ser alguien diferente de quien es, y acabar así con un tipo de vida que se le antoja intolerable.

Así planteado, habría una coincidencia entre una de las posibles razones para el consumo de alcohol y drogas y el asesinato serial, ya que acabo de mencionar que la gente puede beber o drogarse para escapar de una realidad que no le gusta. No obstante, hay una diferencia importante que hace que ambas motivaciones no sean las mismas: mientras que en este supuesto el drogadicto busca refugiarse en el placer de la droga como forma de negar los problemas, el asesino quiere transformar su realidad, es decir, al huir del mundo que no le gusta está afirmando su propia individualidad. Mientras que el adicto a las drogas escapa de enfrentarse a sus responsabilidades y niega sus auténticas necesidades humanas mediante el consumo de la sustancia prohibida, el asesino en serie afirma su auténtica naturaleza mediante el crimen. La insatisfacción que siente en la vida ordinaria es un acicate para hallar su auténtico camino.

En otras palabras: él no se refugia en el crimen repetido porque no se encuentra capacitado para enfrentarse a los problemas de la vida ordinaria (como hace el adicto), sino que los problemas de adaptación o la insatisfacción interior que siente desde joven son una muestra de que hay algo más que ha de lograr subvirtiendo el orden moral universal, mediante el inicio de una trayectoria de asesinatos repetidos. La diferencia entre la compulsión para matar y para tomar drogas se ve más clara si prestamos atención al origen y desarrollo de la primera, que no guarda relación alguna con la iniciación a las drogas. Como sabemos, en el asesino en serie hay un periodo más o menos largo en el que su fantasía es esencial para explorar el camino futuro. Ese imaginar cómo se siente uno cuando persigue y rasga las vestiduras de una mujer, cuando la puede imaginar atada en un hoyo en el monte y a su completa merced, va creando en el sujeto un sentimiento extraño, como de disociación o extrañeza hacia su propia persona: él ve que hay un “yo” interior que se va revelando y que, inicialmente, le produce una profunda conmoción y quizás miedo por lo que va a suponer. No es extraño que algunos asesinos recurran al alcohol para atreverse a “liberar” ese monstruo interior. Es entonces cuando, en ocasiones, se producen los “ensayos” o pruebas en la vida real: se persigue a una chica, se intenta capturarla, hay un amago de ataque...

Así, Joaquín Ferrándiz primero comete una violación; cuando sale de la cárcel comprende que ha de matar para experimentar lo que necesita y, además, para evitar que haya testigos que lo vuelvan a llevar ante la justicia. Del mismo modo, Bundy en el capítulo 8 nos relató de qué modo empezó espiando a las mujeres mientras se desvestían, y cómo poco a poco –y ayudado por una fantasía muy poderosa y rica que iba alimentando con sus lecturas— va acercándose más con sus actos al tipo de crimen que le caracterizaría como uno de los mayores asesinos seriales del siglo XX.

De acuerdo con esta hipótesis, los motivos a los que antes he hecho referencia no son sino diferentes caminos por los que los asesinos en serie llegan a buscar su naturaleza esencial. Unos lo hacen porque desean vivir con lujo o con cosas que le apetecen tener. Otros quieren sentir un placer sexual descomunal, brutalmente intenso. Unos terceros quieren expresar su odio y resentimiento de un modo atroz. Finalmente, todavía otro grupo de asesinos quieren disponer del sentimiento placentero que les da el obtener el control absoluto de otra persona; la capacidad de ser los dueños definitivos de la vida de quien han capturado.

Todos esos motivos son formas de llegar a una misma meta: el control del ambiente, la transformación de la realidad, la creación de un nuevo yo mediante una violencia inusitada y secreta (2) . En este sentido, como antes he indicado, habría una motivación general para todos los asesinos en serie: lograr el control de una parcela de la realidad donde ellos definitivamente encuentran su mayor realización personal, lo que incluiría todo el proceso que va implícito en la preparación, ejecución y ocultación de cada asesinato.

(1) Tampoco quiero extender esa semejanza al grado de control que ambos tipos de sujetos pueden ejercer sobre el objeto de la compulsión. Como indica la evidencia, los asesinos pueden elegir el momento en que deciden matar, así como tomar todas las precauciones que consideren oportunas. Esto supone un control muy superior al que manifiestan los adictos a las drogas.


(2) En situaciones excepcionales como son las guerras, los psicópatas pueden convertirse en asesinos en serie y, por ello, lograr su plena realización, en un contexto socialmente aprobado. Es el caso del Doctor Mengele y sus experimentos malignos en los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, tal y como explico en mi libro: Contra la violencia, las semillas del bien y del mal (Algar editorial, 2002)

La última obra del Dr. Vicente Garrido "La Investigación Criminal", busca que el lector sienta cómo se aplica la psicología forense en cada fase de la aplicación de la ley. Es un libro que muestra los éxitos y logros, pero también los fracasos y limitaciones en un ámbito donde la vida y la muerte, el dolor y la esperanza, se confunden en el pulso diario de la lucha por la existencia. Recomendable para todos los públicos

Autoría: María Laura Quiñones Urquiza
Fotografías: Tony Roig


martes, 19 de agosto de 2008

JACK LEVIN, pionero de la Criminología Norteamericana

Entrevista a: Dr. Jack Levin,

Autoría y traducción: María Laura Quiñones Urquiza

El profesor Dr. Jack Levin de la Northeastern University en Boston, Estados Unidos, es uno de los popes de la Criminología Norteamericana. Además, es sociólogo, investigador y precursor en su país del estudio de depredadores violentos.

Sus libros sobre la temática criminal, han sido éxito en ventas, igualmente, es consultado por medios gráficos, televisivos e instituciones de gobierno de su país y el exterior para el análisis y captura de estos ofensores.

¿Por qué eligió esta profesión?

A principios de 1980 descubrí que virtualmente, no había nada escrito en psiquiatría o criminología que tratara las características de los asesinos seriales.

Como resultado, decidí dirigir un pequeño grupo de estudio sobre asesinos seriales – con 42 de ellos en total – del cual realicé un perfil con sus rasgos típicos, características de sus víctimas y métodos de matanza. Posteriormente, este pequeño estudio se convirtió en un libro, el primer libro escrito sobre homicidio serial, titulado Homicidio en masa: La amenaza de Norteamérica en crecimiento, 1985 – en co autoría con James A. Fox, Plenum Press.)

Desde entonces, fui inundado con pedidos de información sobre asesinos seriales. He entrevistado a muchos de ellos, testificado en tribunales, sido consultado por la policía, abogados defensores y acciones judiciales. También me he reunido con amigos de estos asesinos, vecinos, parejas y miembros de su familia. Una vez cada tanto, converso con alguna víctima que tuvo la suerte suficiente de escapar de alguno.

Cree usted que las escenas de sexo, desnudez y violencia en los medios o publicidades, ayuda a incrementar los instintos en los agresores?

No creo que la violencia en los medios (especialmente aquella que va unida al sexo) sea buena para nadie. La pornografía violenta impregna nuestra cultura, influenciando las mentes de niños pequeños, quienes crecen pensando que no se puede tener sexo sin violencia.

Pero creo que se necesita mucho más que la exposición mediática de sexo violento para crear un monstruo. En realidad, los asesinos seriales disfrutan viendo sexo violento, especialmente cuando no pueden realizarlo. En este caso, de cualquier modo sus preferencias a la hora de mirar son el efecto, no la causa de su propensión a la violencia. Es como aquellos que aman pescar y cazar solo leyendo revistas como “Campo y Río”, que tratan de lo que les interesa. Su elección de revistas, es más el resultado de su interés en ese tópico, que una causa en sí misma.

En cuanto al efecto mediático de la violencia en los niños, estoy convencido que la supervisión adulta es el ingrediente faltante que puede reducir el impacto de la televisión y las películas, así como los juegos de video o la Internet.

Hay una teoría que sostiene que las víctimas de pedofilia tienden a repetir este patrón, por lo cual la mayoría de estas víctimas se convierten en pedófilos. ¿Cuál es su opinión acerca de esta etiología?

Esta es la misma idea que propone la controversia de que solo los chicos abusados se convierten en abusadores, lo cual es Falso. La verdad es que los jóvenes abusadores sexuales son ligeramente más propensos de cometer actos de abuso sexual, pero son pocas las probabilidades. Si nos enfocamos más en las víctimas, en realidad los estamos re victimizando.

He leído un artículo fuera de serie: “Apuntando al alma de una comunidad: seleccionado las pocas manzanas en mal estado”. Este es un fenómeno que se acrecienta en escuelas de Europa y Latinoamérica. Además de venganza, envidia o celos, ¿existen otras motivaciones para que los jóvenes que han sido víctimas de constantes hostigamientos, lleven a cabo asesinatos a mansalva en sus escuelas?

Muchos estudiantes quieren desesperadamente sentirse importantes, especiales y poderosos. En lugar de esto, quizás son víctimas diarias de hostigamientos y humillaciones por parte de sus compañeros,

Los pistoleros escolares buscan venganza, pero muchos de ellos también desean alcanzar fama y celebridad. En Virginia Tech donde mató a 32 estudiantes y personal docente, Cho quería tanto, ser visto como un tipo poderoso, que salió corriendo en medio de la masacre para hacer una escala en la oficina de correos más cercana y enviar mails con fotos de sí mismo al Noticiero NBC. Estas fotos lo mostraban posando como una persona poderosa y peligrosa, empuñado cuchillos y armas de fuego, tal es así que no podría pasar desapercibido.

Para los padres y autoridades ¿hay métodos eficaces que apunten a prevenir estos crímenes?

Observar los signos de alerta mucho antes que el joven tenga intenciones homicidas. Tempranamente, los niños pueden ser hostigados en la clase, en el patio de juegos o después de la escuela. Aquí es cuando los padres, profesores y psicólogos escolares deberían intervenir, no porque el niño sea una amenaza o un peligro, si no más bien porque esta preocupado. Durante el proceso, deberemos favorecer la calidad de vida de tantos jóvenes y, al mismo tiempo, posiblemente prevenir uno o dos homicidios.

Actualmente, el canibalismo es practicado por muchas tribus de Sudamérica y Oceanía bajo la mirada de algunos gobiernos, pero si es practicada por criminales, es castigada. ¿Cuándo deja de ser una herencia cultural para convertirse en una perversión?

El canibalismo ha sido una costumbre socialmente aceptable en tribus de todos los continentes de nuestro planeta. En casos particulares de canibalismo (por ejemplo, el que practicaba el asesino serial Jeffrey Dahmer en Milwaukee, Wiscounsin), no son muy diferentes a ese respecto: fueron proyectados para mantener cerca a la víctima. Literalmente, ésta deviene parte del caníbal. En algunas sociedades se practica el canibalismo afectuoso, donde el cuerpo de un ser amado es consumido por sus familiares como parte del ritual funerario. Similar es el caso de Jeffrey Dahmer, quien quería mantener su compañía. Al ser rechazado por los seres humanos, consumía el corazón y los genitales de sus víctimas, así podían permanecer con él.


Agradecemos a Juan Carlos Pérez Vaquero, Director de QdC, por autorizar la publicación de la presente entrevista y también a nuestra amiga Maria Laura Quiñones autora de la misma.

viernes, 1 de agosto de 2008

KATHY REICHS, "Las ciencias forenses están de moda "


Hace más de 30 años que Kathy Reichs, nacida en Chicago, mantiene un trato íntimo con fémures, calaveras y otros restos humanos.

La muerte ha sido la materia cotidiana de su trabajo, que permite poner nombre y apellidos a un cadáver o descubrir al culpable de un asesinato.
En la actualidad, sin embargo, Reichs dedica más tiempo a escribir novelas de misterio basadas en sus experiencias. Son el origen de la exitosa serie televisiva de la 20th Century Fox Television "Bones".

La muerte le sienta bien a Kathy Reichs. Ningún deceso, por lúgubre o repulsivo que pueda parecer a quien no esté acostumbrado a hurgar en la putrefacción, la pestilencia, la enfermedad o la violencia, le quita el sueño.
Porque para esta antropóloga forense que reside entre Estados Unidos y Canadá, el fin de la existencia se ha convertido precisamente en el material que inspira su prolífica y lucrativa carrera como novelista.

Kathleen Joan Reichs, oriunda de la ciudad de Chicago –se niega a confesar su edad como si fuera un secreto de ultratumba–, se doctoró en los años 70 como académica en antropología física por la Northwestern University.

Reichs ha adiestrado a agentes del FBI en el análisis de restos humanos; fue profesora en el Departamento de Sociología y Antropología de la Universidad de Carolina del Norte, en su sede de Charlotte –ciudad donde vive la mayor parte del año–, entre otros centros universitarios, y trabaja para el Laboratoire de Sciences Judiciaires et de Médicine Légale, en la provincia canadiense de Quebec.

Su vida dio un giro radical en 1997, cuando publicó su primer libro, Déjà Dead –editado en España con el título de Testigos del silencio–, que se convirtió en un best seller internacional.

Con sus relatos, Reichs abrió una ventana al mundo de las ciencias forenses a través de su alter ego, Temperance Tempe Brennan, que ha protagonizado otras nueve novelas.


El más reciente, Bones to Ashes –se podría traducir como “De huesos a cenizas”, aún no publicado en nuestro país–, apareció en 2007, y este año, Reichs ya tiene otro listo para las librerías. Pero, ¿cómo saca tiempo para desarrollar tantas facetas y no terminar convirtiéndose ella misma en un cadáver?

Su secreto es que ya no escarba tanto entre gusanos y pasa más horas frente a un ordenador ideando las historias que le han permitido entrar en el mundo de la televisión como productora.

En 2005, la cadena estadounidense Fox estrenó la serie Bones, inspirada en la vida de Reichs y en el personaje de Tempe Brennan.
En la serie, Brennan –interpretada por la actriz Emily Deschanel–, es una antropóloga forense que escribe en sus ratos libres sobre las aventuras de un personaje al que ha puesto el nombre de… Kathy Reichs.

En España, Bones sale al aire a través de La Sexta, y la tercera temporada comenzó a emitirse el pasado 10 de enero.
Justo antes de montarse en un avión rumbo a Carolina del Norte, Reichs conversó vía telefónica desde Canadá sobre su doble vida: la verdadera y la de ficción. –El éxito obtenido por sus novelas y las de otros escritores –como Patricia Cornwell–, así como la notable aceptación de Bones y series de similar temática, han hecho mucho por desmitificar y explicar al gran público las ciencias forenses.
Sin embargo, un caso como los que usted maneja en la vida real no se esclarece en una hora.

¿No se crean así falsas expectativas sobre lo que puede lograr la antropología forense, en particular entre los miembros de un jurado que deben considerar evidencias? –
En algunos programas aparece la misma persona haciéndolo todo, desde las funciones de investigador en la escena del crimen hasta las de los policías de homicidios y del ayudante de laboratorio que obtiene los resultados de una prueba de ADN en 22 minutos.
Eso no es así, porque son competencias separadas. Tempe [en Bones] también hace un poco de todo a la vez, pero tratamos de ser más realistas. –En Estados Unidos no llegan a 100 los antropólogos forenses acreditados por la American Board of Forensic Anthropology (ABFA).

¿Hay escasez? ¿Han ayudado los libros y series a despertar mayor interés entre los estudiantes universitarios?
No sé si hay escasez, porque en realidad las ciencias forenses ahora están de moda.
El problema es que cualquiera con experiencia en entomología, por ejemplo, puede colgar un letrerito anunciándose como experto. Por eso la certificación otorgada por la ABFA resulta tan importante.
Es una forma de aclarar quién tiene la formación, las credenciales y la experiencia. –

¿De los casos que le han tocado a lo largo de su carrera, cuál ha sido para usted el más difícil? ¿Alguno le produjo pesadillas?
Yo diría que el trabajo forense que hicimos en la Zona Cero de Nueva York después de los ataques terroristas del 11 de septiembre.
Soñé con eso, con las víctimas, y fue terrible. Pero posiblemente todo el mundo estaba sumido en un estado de fragilidad semejante. –

¿Cómo se enfrenta uno a un cuerpo hecho pedazos, a la muerte más macabra, al recordatorio diario de que la vida es tan delicada y pasajera?
Hay algunas personas que nunca se sobreponen a eso. Requiere un cierto tipo de personalidad, y hay gente que sencillamente no se acostumbra.
No pueden lidiar con las imágenes, los sonidos, los olores. La primera vez que hice una vivisección fue en la universidad, y durante un tiempo dejé de comer pollo.
Pero después me habitué. –

El año pasado, numerosos científicos “salieron del armario” escribiendo libros donde declaraban que no creían en Dios. ¿Ver en lo que usted misma se podría convertir el día menos pensado ha afectado sus creencias religiosas, si las tiene?
Esa es una pregunta a la que no se le puede dar una respuesta breve. Por supuesto que mi oficio afecta.
Soy agnóstica de mente abierta, pero no trato de decirle a nadie lo que debe o no creer. La muerte es inevitable, y por mi trabajo, siempre está presente a través de crímenes violentos, homicidios, suicidios, accidentes...
La muerte que más impresiona es la que ocurre inesperadamente. Como cuando un chico de 15 años cae muerto en medio de una cancha de baloncesto. Ello le recuerda a uno que la existencia es frágil, que puede perderse en cualquier momento.
Pero creo que eso lo sabe todo el mundo. Yo no sé nada sobre la vida o la muerte que tú no sepas.

Usted ha viajado a Guatemala, que vivió una guerra civil durante 36 años, y a Ruanda, donde los hutus asesinaron a 800.000 tutsis en 1994.

¿Cómo han sido sus experiencias en países donde se intenta enterrar la impunidad cuando se trata de delitos de lesa humanidad ?
Fui invitada a Guatemala a instancias de Clyde Snow –este famoso antropólogo forense norteamericano, que ha estudiado los restos de John F. Kennedy o Tutankhamón, entre otros– .
Él estaba comprometido desde el principio a establecer equipos que investigaran las atrocidades cometidas en ese país. Trabajé con el doctor Snow durante la primavera del 2000, en un lugar de las montañas.
El equipo guatemalteco continúa su labor, y siempre ponen sus vidas en riesgo. Yo estuve tan sólo dos semanas, por lo que mi contribución fue mínima. Sin duda necesitan más fondos. Cuando los tienen, viajan a los Estados Unidos para mantenerse al tanto de los últimos adelantos y para interactuar con sus colegas.
Por eso les gusta tanto que vayan expertos a visitarlos. –

¿Ha colaborado de alguna manera en otros países de Latinoamérica víctimas de guerras, la guerrilla o los asesinatos en masa como El Salvador, Colombia y Argentina?
He viajado extensamente por Latinoamérica, pero no en calidad de trabajo. –Sí estuvo en África. –Presté mi ayuda al Tribunal Penal Internacional para Ruanda de las Naciones Unidas. Yo revisé el expediente de un individuo acusado de matar a 27 personas y de enterrarlas en un garaje de Kigali.
No hice la exhumación, pero se me pidió que evaluara la calidad de la misma. Todo eso se presentó en la corte, y mi testimonio se utilizó para ratificar que el proceso se había llevado a cabo de manera apropiada. –

¿Los casos en los que ha trabajado sirven, aunque sea de manera velada, como inspiración para sus libros o la serie?
Cada episodio de Bones es una historia original. No están basadas en mis relatos. Yo aporto detalles técnicos, leo los guiones y a veces hago sugerencias.
Se decidió no convertir los libros en capítulos. Tuvimos ofertas para hacer miniseries, pero cada entrega televisiva tiene principio y fin, por lo que no hay suficientes novelas para los argumentos que se necesitan.
Y de ninguna manera lo que aparece en la pantalla me constriñe. Es una manifestación diferente. Yo pienso en dos Tempe: una es la de los libros, y la otra, la de la televisión.
En los relatos escritos, es cuarentona, ha estado casada y reside en Carolina del Norte. La serie reflejaría su vida anterior: la protagonista trabaja en Washington, D. C., lo que es muy apropiado, ya que fue allí donde me enfrenté a mi primer esqueleto. –

¿De quién fue la idea de presentar a esa Tempe más joven en la televisión?
Lo decidieron los productores. Mantuvimos largas conversaciones, y yo les dejé muy claro que no quería que ella tuviera menos de 30 años. La audiencia de la cadena Fox es juvenil, y ellos me convencieron de que respetarían lo que yo quería y que deseaban mi asesoría, lo que he continuado haciendo. –

Usted incluso apareció en la serie interpretando a otra antropóloga forense.
Me resistí, porque no soy persona de cámaras. Pero David Duchovny –protagonista de Expediente X– dirigía ese episodio, y era la primera vez que el actor Ryan O’Neal hacía del padre de Tempe.
Nos dedicamos a volar en pedazos un coche y una cabeza [risas]. Tal vez ese personaje pueda volver. Me divertí mucho.–

Su libro más reciente, Ashes to bones, incluye información biográfica sobre el personaje de Temperance Brennan que no había revelado en ninguna entrega anterior. ¿Cuánto de su propia vida hay en la de Tempe?
Bueno, yo no tuve un hermano que murió cuando era sólo un bebé, por ejemplo. El escritor hace eso: utiliza e incorpora la ficción a la realidad. En cada libro hay que presentar nuevamente a los personajes, porque caben dos posibilidades: que sea el primero que lee una persona u otro más para alguien que ya conoce los anteriores.
Así que tengo que mostrarle al lector nuevamente quiénes son los protagonistas y, a la vez, revelar datos desconocidos sobre ellos. –

Usted es madre y profesional y vive entre dos países, Estados Unidos y Canadá. ¿Cómo divide su tiempo?
Mis tres hijos ya han acabado sus carreras universitarias, aunque siempre están cerca. Ya no dedico mucho tiempo a la investigación forense. Prácticamente sólo la practico en Canadá, donde trabajo desde 1990.

Tampoco hago labores para el ejército, ni estoy involucrada en casos de accidentes y desastres. De vez en cuando acepto algún caso que me interesa en Estados Unidos, como el de un cura que fue acusado de matar a una monja en Ohio en 1980.
También dejé de enseñar ya hace nueve años. Una vez que mis libros despegaron, la parte académica de mi vida se minimizó, mientras que aumentó la de escribir relatos y producir la serie. Ha sido una evolución gradual, supongo.

Juan Carlos Pérez-Duthie

Reproducido por cortesía de su autor y de "Muy Interesante"



viernes, 18 de julio de 2008

"La biografía de cada uno está escrita en su cadáver"


RICHARD JANTZ

Profesor de Antropología Forense, Richard Jantz dirige la “Granja de Cuerpos” de la Universidad de Tennessee (EE UU), un lugar único en el mundo donde se estudia el proceso de descomposición de los cadáveres en todas las situaciones posibles. Su labor ayuda a los investigadores a esclarecer la hora y las circunstancias de la muerte en los casos criminales.

Existe un lugar, no lejos del Centro Médico de la Universidad de Tennessee, en Knoxville, donde los expertos en ciencias forenses oyen hablar a los muertos en un idioma secreto que pocas personas tienen la paciencia, el entrenamiento y la sangre fría para interpretar. Un sitio dedicado a estudiar con rigor el inevitable proceso de “polvo eres y en polvo te converti rás”. Entrar al Anthropological Research Facility, más conocido como the Body Farm (“la Granja de Cuerpos”), requiere valor. Una verja metálica rodea el terreno de 1,6 hectáreas en la ladera de una coli na donde reposan más de 50 cadáveres en todas las posiciones y condiciones imaginables: expuestos al sol, semienterrados en barro, sumergidos en un riachuelo, envueltos en plástico, encerrados en el malete ro de un coche, colgados de un árbol, quemados, metidos en un ataúd... Los hay decapita dos, con heri das, mutilados, embalsamados... Después de días, semanas o meses de expo sición a los elementos, los cuerpos entran en diferentes etapas de descompo sición y se deshacen poco a poco en la tierra. Atacados por bacterias, insectos, aves y roedores, pasan a formar parte de la cadena alimenticia y el eterno reciclar de la vida. El objetivo de este siniestro labo ratorio creado en 1972 por el pio ne ro mundial de la antropología forense Bill Bass y dirigido hoy por su alumno Richard Jantz es observar y entender el proceso de la descomposición postmórtem para poder contestar con exactitud a una de las preguntas clave en cualquier caso criminal: “¿cuándo se produjo la muerte?”. Para ello es fundamental conocer al detalle las etapas de desintegración del orga nismo y el papel que juegan el hábitat, la temperatura, la humedad y la actividad de los insectos y otros animales que acuden al olor del cadá ver. Por eso el depósito de cuerpos de Knoxvi lle es toda una escuela para los agentes del FBI, que en este lugar único en el mundo aprenden a distinguir en qué momento se separan los brazos del cuerpo, cuándo se caen los dientes, cuánto tarda el cuerpo en convertirse en esqueleto y otras incógnitas desagradables pero imprescindibles en la investigación criminal. La corresponsal de MUY en Estados Unidos habló de todo ello con Richard Jantz.


–¿Qué insectos intervienen en la descomposición de un cadáver?

Existen cuatro fases en la descomposición de un organismo –la reciente o cromática, la de hin chazón o enfi sematosa, la de putrefacción o colicuativa y la de reducción esquelética– y en cada una de ellas interviene una fauna dife rente. Las primeras en detectar el olor, a los pocos minutos de la muerte, son las moscardas azules, que acuden a poner cientos de huevos en los orificios o en las heridas abiertas del cuerpo, salvo que la temperatura sea inferior a 10 ºC, en cuyo caso no aparecen. Pero si hay suficiente calor y humedad, a las seis horas habrán nacido las larvas, que se dedicarán a consumir los tejidos durante semanas enteras. En la fase de hinchazón intervienen las bacterias, que producen gases a medida que van consumiendo los intestinos y el estómago. Entre los tres y los seis meses aparecen varios tipos de coleópteros derméstidos y lepidópteros, y cuando el cuerpo está seco y apergaminado llega el turno de los ácaros, que se alimentan de la piel, el pelo y los ligamentos.

–¿Cómo puede esa información ayudar a un investigador?
El ciclo de tiempo-insec tos, especialmente en el caso de las larvas, sigue un patrón muy definido. Lo que hace único a este labo ratorio es que permite cotejar esa información con otros factores como la temperatura y la humedad en distintos meses del año en condiciones muy simi lares a los que se producen en la escena de un crimen, porque el lugar donde yace influye en el tiempo en que tarda en descomponerse un cuerpo. Otra incógnita que se puede escalerecer gracias a la entomología forense es la forma en que se produjo la muerte. Por ejemplo, la sangre es lo que más atrae a las moscas a la hora de poner sus huevos. Cuando la vícti ma ha sido apuñala da, las larvas proliferan masivamente en la zona de la herida y devoran la carne mucho más deprisa que en otras partes del cuerpo. Este fenómeno, conocido como descomposición diferencial, pone siempre sobre aviso al investigador. Con la ayuda de los toxicólogos también podemos determinar si la persona era adicta a una droga o fue envene na da, ya que el bicho portará la droga o el veneno en su organismo después de visitar el cadáver. O incluso podemos averiguar si un cuerpo ha sido mutilado en el momento del crimen o si se ha desmembra do al ser devorado por los roedores.

–¿Es importante el análisis de bacterias para averiguar el momento de la muerte?
Sí. Nuestro experto el doctor Arpad Vass se dedica a estudiar cómo cambia la “sopa de compuestos químicos” que se genera en un cuerpo en descomposición y a su alrededor por la acción de las bacterias, una mezcla de ácidos grasos creados por la degeneración de ADN y teji dos grasos cuya proporción varía a medida que transcurren los días desde el fallecimiento. Así podríamos saber cuánto tiempo lleva el cadáver en el lugar donde fue halla do, o si estaba en otra parte y después fue trasladado y cuándo. El método puede ser fiable si se conoce bien la compo sición química del suelo sobre el cual yace. Tenemos varios experimentos en curso.
–¿De dónde proceden los cuerpos que tienen en la Granja?
De tres fuentes. Primero, de los centros forenses del estado de Tennessee, que nos envían cadáveres sin identificar cuando nadie los reclama. Otra fuente son los familiares de algún fallecido que conocen este laboratorio y quieren ayudar a la ciencia. La tercera son las personas que voluntariamente nos donan sus propios cuerpos firmando una autorización antes de morir. Tenemos una página de internet con el proceso a seguir y una larga lista de donantes.

–¿Qué cree usted que impul sa a alguien a donar su cuerpo?
Algo tan sencillo como que ni esa persona ni sus parientes tengan dinero para un entierro. También hay gente que cree en la filosofía de volver a la tierra –“polvo eres...”– o que tiene un genuino interés en la ciencia forense y le atrae la idea de contribuir a los estudios de criminología.

–¿Como Miguel Ángel o Leonardo, que sacaban cuerpos de las tumbas para estudiarlos?
Más o menos, sólo que ellos trataban de aprender anatomía humana, querían estudiar la carne y los huesos de los vivos a través de los muertos. Nosotros estamos interesados en la muerte misma.

–¿Y como a Da Vinci, también les han criticado?
Sí, en el pasado hubo protestas, pero ahora casi todas las reaccio nes son positivas. Los medios consiguen hacer entender a la gente el tipo de trabajo científico que hacemos aquí.

–¿Es cierto que antes de que existiera este depósito guardaban los cadáveres en cualquier sitio?
Hace muchos años los del instituto forense mandaron un cuerpo a la universidad para que Bass les ayudara a identificarlo. Estaba bastante descompuesto y sin cabeza. Era viernes por la tarde y aún no había refrigera dores en nuestro laboratorio, así que Bass lo envolvió en plástico y lo guardó en el cuarto de las escobas. Ese fin de semana, cuando el encargado de la limpieza abrió la puerta para sacar sus trastos casi le da un pasmo. A raíz de este incidente, el decano de la universidad decidió ceder a Bass el terreno para el depósito.

–¿Qué otras investigaciones están ustedes llevando a cabo?
Hemos realizado un experimento con una serie de cuerpos enterrados a distintas profundidades bajo capas de hormigón de varios grosores. Luego metimos radares de penetración para que los investigadores pudieran estudiar, a partir de lo que sabían de los cuerpos, el tipo de patrones que producían los radares. Este método sirve para analizar enterramientos masi vos en fosas comunes, como hicimos en Bosnia, Croacia y Panamá con el fin de encontrar restos de personas asesinadas por los regímenes políti cos violentos que había en esos países.

–¿Están trabajando también con narices electrónicas?
Sí. Los perros entrenados para buscar cadáveres detectan los marcadores biológicos que desprende un cuerpo en descomposición, pero Arpad Vass también está desarrollando una nariz artifi cial capaz de responder a los mismos olores absorbiendo aire que se inyecta a un tubo y luego a un espectrógrafo de masa que aísla los compuestos químicos específicos. La idea es crear una unidad portátil que ayude a la policía en el trabajo de campo a detectar la presencia de un cadáver a distancia.

–¿Qué sucede con el esqueleto una vez terminado el proceso de descomposición del cadáver?
En este punto –que, por cierto, es mi especialidad concreta–, la contribución del cuerpo a la ciencia está lejos de haber terminado. Lo que hacemos es trasladar los huesos al laboratorio de osteología humana...
–Que está justo debajo del campo de fútbol de la universidad...
Exactamente. Los espectadores por lo general ignoran lo que hay bajo las gradas de hormigón. En todo caso limpiamos los huesos de los últimos restos secos de carne y piel y luego los hervimos, los medimos y clasificamos. Después tomamos imágenes tridimensionales y analizamos si tienen cortes o traumas, estudiamos su composición química, su densidad... Todas estos datos nos aportan información sobre la persona en el momento en que murió.
–¿Se puede conocer el sexo de la víctima a partir de un hueso?
Sí; lo primero antes de averiguar quién era esa persona y cómo y cuándo murió es determinar su sexo, raza, edad y estatura. Esto nos lo dan los huesos. La carne se descompone y el hueso perdura. Las formas de los huesos nos dicen mucho acerca de esas cuatro características. Por ejemplo, un cráneo con una quijada prominente y una frente lisa que no sobresale por encima de las cejas es un tipo clásico de calavera de mujer. A su vez, los cráneos de los negros son más densos y pesados que los de los blancos, y los huesos largos, como el fémur, nos permiten establecer la estatura.

–¿Qué más cosas se pueden deducir de los huesos?
La biografía de cada uno está escrita en su esqueleto. Es como un diario en el que quedan grabadas las cosas que nos pasan en la vida, las caídas, la alimentación, si faltaban ciertos minerales en la dieta, si hacemos o no deporte, si uno era obeso o delgado, si sufrió enfermedades...

–¿Cuántos ejemplares tiene su colección de huesos?
Es la mayor colección de huesos y esqueletos de norteamericanos actuales –del siglo XX en adelante– que hay en Estados Unidos. Tenemos más de 500 y cada año incorporamos alrededor de 50. A partir de la colección he elabora do una base de datos que está disponible para cotejar en casos de asesinatos y de personas desapareci das o incluso para estu dios de antropología comparativa que quieran analizar, por ejemplo, las diferencias entre los norteameri canos de hoy y los de hace cien años.

–¿Cómo son los norteamericanos de hoy en día?
Nuestras circunstancias son distintas a las de nuestros antepasados. Por primera vez en la his toria la sobrealimentación es un problema mayor que la mala nutrición. Nunca antes los seres humanos habíamos hecho menos ejercicio físico que ahora. Por otro lado, la mortalidad infantil es más baja que nunca, al contrario que en la época colonial, cuando muchos norteamericanos morían de inanición mientras luchaban por sobrevivir. A medida que las condiciones fueron mejo rando, el cuerpo respondió creciendo; ahora somos más altos que hace un siglo y nuestros cráneos son más largos y estrechos. Los dientes y las mandíbulas, como el resto del esqueleto, soportan menos tensión, por lo que se están achicando.

–¿Su base de datos está disponible para otros investigadores?
Sí, y se usa en todo el mundo. Es la base de un programa informático llamado ForDisc, por Foren sic Discrimination. Si usted es un antropólogo forense y tiene un caso que resolver, este software le puede ayudar bastante. No tiene más que introducir algunos datos de los huesos de la víctima, como la longitud y el diámetro del fémur, y el programa le dará un pronóstico bastante preciso sobre la raza, el sexo y la estatura de esa persona. Está ayudando a esclarecer bastantes casos de asesinatos.

–¿Pueden los huesos dar alguna pista si el cuerpo está quemado?
Desde luego. En la granja quemamos algunos cadáveres de forma experimental para conocer el proceso y la forma en que el fuego consume los músculos a medi da que el agua corporal se evapora. Se puede apreciar cómo los músculos de los brazos, dedos y piernas se encogen en una posi ción que llamamos pugilística o del boxeador. Si el cuerpo hallado en la escena del incendio no presenta esa postura, podemos sospe char que quizá no murió en el incendio. Otro dato: el fuego arde de forma diferente en un incen dio accidental que en uno provocado, en el que las llamas son más intensas y la temperatura más alta. Gracias a esta información hemos resuelto varios casos, incluido el de una persona que fingió su propia muerte para cobrar un seguro.

–¿Cuando empezó el ser humano a interesarse por las ciencias forenses?
La primera referencia escrita procede de un libro chino de 1248 que se titula Hsi Duan Yu (“Lavar los crímenes”); explica cómo se puede detectar si una muerte fue por ahogamiento, asfixia o estrangulamiento. A mediados del siglo XIX, los conocimientos de química ya permitían identificar venenos en el cuerpo de un muerto.
–La Antropología Forense está de moda gracias a series como CSI. ¿Qué cualidades debe tener un estudiante de esta disciplina?
La popularidad de las ciencias forenses ha aumentado en parte por las series, pero también porque cada vez tenemos más recursos y herramientas. La televisión da una imagen demasiado glamurosa de la profesión; los expertos llegan a conclusiones en una hora y los casos se resuelven en un par de días, pero en la realidad todo es mucho más lento. Lo que sí es totalmente verídico, y tal como aparece en estos programas, es que la investigación en el escenario del crimen es absolutamente indispen sable para resolver el caso. En cuanto a los que quieran estudiar esta profesión, si no tienen pasión y un estómago de acero para enfrentarse a la cruda realidad en primer plano, mejor que se dediquen a otra cosa.
Por cortesía de Ángela Posada-Swafford
( Entrevista publicada en Muy Interesante)




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