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martes, 18 de enero de 2011

Ejemplares históricos en edición facsímil




La editorial Maxtor, en colaboración con SECCIF ha publicado dos nuevos ejemplares históricos en edición facsímil:


La Dactiloscopia al alcance de todos (1915), de José Jiménez Jerez.

Prólogo . Prof. Dr. D. Aitor M. Curiel López de Arcaute

PRIMERA PARTE: Dactiloscopia.

Dedicatoria.

De la identificación dactilar y obtención de las impresiones digitales.
De los tipos fundamentales.
De la fórmula.
De la subfórmula.
Ordenamiento y busca de tarjetas.
De los caracteres individuales.
Examen de las huellas aisladas.
Del tipo adelto.
De los monodeltos.
Configuración de los deltas.
De los caracteres particulares ostensibles en las regiones supra-delto-central, infradelto-central e infradéltica.
De los bideltos.
De la transmisión por telégrafo de una fórmula dactiloscópica.
Sobre la revelación de huellas.

SEGUNDA PARTE: Sistema descriptivo de identificación.
De la frente.
Nariz.
Oreja.
Hélix.
Lóbulo.
Trago.
Antitrago.
Pliegue.
Fosa navicular.
Concha.
Forma general.
Separación.
Labios.
Cejas.
Párpados.
Globo ocular.
Boca.
Mentón.
Arrugas.
Contornos.
De la corpulencia.
Caracteres cromáticos.
Ojos.
Piel.
Cabello y barba.
Señas particulares y cicatrices.
Tatuajes.
Tarjeta de reseña descriptiva.
Cuadros sinópticos.



Manual de técnica policíaca (1935), de Edmond Locard.

Prólogo . Prof. Dr. D. Aitor M. Curiel López de Arcaute

Capítulo I: las comprobaciones.
Capítulo II: las huellas dactilares.
Capítulo III: los indicios.
Capítulo IV: las manchas.
Capítulo V: el examen pericial de los documentos escritos.
Capítulo VI: las escrituras secretas.
Capítulo VII: la moneda falsa.
Capítulo VIII: las armas y los explosivos.
Capítulo IX: las drogas.
Capítulo X: la identificación de los reincidentes.
Capítulo XI: el perito y el peritaje.
Apéndice: del perito y del peritaje en España.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

CURSOS MONOGRÁFICOS A DISTANCIA

Nuestros amigos de la SECCIF acaban de abrir el plazo de inscripción a tres interesantes cursos de formación a distancia . Se trata de los curos monográficos sobre Criminología , Dactiloscopia y Derechos Humanos .


Criminología:

Ver contenido


Introducción a la criminología como ciencia interdisciplinaria, clases y funciones que desempeña, periodos históricos y sistematizaciones del conocimiento científico aplicado a la conducta criminal.


Dactiloscopia:

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Identificativa dactilar
: el dactilograma, tipos y clasificación, delta y núcleo, puntos característicos, iniciación a la formulación y clasificación de huellas dactilares.


Derechos humanos:

Ver contenido


El objetivo de este curso es acercarte a los Derechos Humanos para que sepas definirlos, conocer sus características y su evolución a lo largo del tiempo, clasificarlos y analizar cómo se convirtieron en nuestros Derechos Fundamentales; aprender cómo se organizan la ONU (donde se aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948) y otros organismos que velan por la justicia internacional; y terminar mirando al futuro con algo de polémica. Son 8 temas -que incluyen multitud de pequeñas anécdotas, intercaladas a lo largo del texto- y otros tantos “ánimus iocandi”, propuestas dinámicas que encontrarás al final de cada lección. Todo ello, procurando ser tan didáctico y entretenido como riguroso, huyendo de posturas teóricas –en la medida de lo posible– para tratar de ser muy práctico.

Precio de cada uno de los cursos : 150 € (material y gastos de envío incluidos).

Precio para socios de SECCIF: 50 € (material y gastos de envío incluidos).

Se entregará diploma acreditado por SECCIF y el Campus Educativo de Castilla y León.

Oferta por la realización de los tres cursos: 350 €.

Oferta por la realización de los tres cursos para los socios de SECCIF: 120 €.

Información e inscripciones en seccif.cursos@gmail.com

lunes, 1 de febrero de 2010

Aniversario de la muerte de Juan Vucetich.


Hace sólo unos días se cumplieron 85 años del fallecimiento del erudito creador del Sistema dactiloscópico Argentino.

"Ivan Vučetić" nace el 20 de julio de 1858 en la isla Havr, en la actual Croacia (en aquél entonces denominada Lesina , perteneciente al Imperio Austro-Húngaro), pero siendo muy joven emigró a la República Argentina . Allí se nacionalizó argentino con el nombre de Juan Vucetich , quedando incorporado su nombre en la historia de ese país como el creador del sistema dactiloscópico.


Juan Vucetich era el hijo mayor de una familia de toneleros en la vieja Dalmacia, que compatibilizaba su trabajo ayudando a su padre en la artesanía tonelera , con la educación escolar que recibía de un padre franciscano, adquiriendo a una temprana edad conocimientos del idioma italiano y de música. Pero siendo aún muy joven decidió junto a su hermano menor y unos amigos emigrar a Argentina .

Ya establecido en Argentina se nacionalizó e ingreso como aspirante en el departamento central de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, en la ciudad de La Plata , siendo empleado en un principio en la contaduría con el grado de meritorio. Un año y medio después es ascendido a Jefe de la Oficina de Estadística y a partir de marzo de 1891 pone en marcha el "Boletín Mensual de Estadística" con el objeto de publicar los datos acopiados por su Oficina, interesándose al mismo tiempo por la aplicación de las investigaciones antropométricas, muy divulgadas en aquél entonces (cuyo iniciador fue a partir de 1872 el antropólogo italiano Cesare Lambroso, con el cual hacia fines del siglo Vucetich se carteaba), muy especialmente después que el Jefe de la Policía G. J. Núñez le confiara en 1891 la organización del "Servicio para la Aplicación de la Antropometría de Bertillon“ (implementada en París en 1883). Tal sistema de medidas incluía la comparación de la altura del cuerpo, la envergadura de los brazos abiertos y el tamaño de la cabeza. El influyente Alphonse Bertillon, no obstante los numerosos defectos que tenía dicho sistema, logró imponerlo en todo el mundo. Vucetich crearía la oficina de Identificación Antropométrica y posteriormente el Centro de Dactiloscopia, del que fue director.


Editó varios trabajos financiados con sus propios medios y a pesar de las fuertes críticas y de los incrédulos, en ellos defendió de modo convincente su método, (lo que afectó su estado de salud; hasta la muerte padeció de úlcera de estómago y finalmente falleció de una tuberculosis) basado en la toma de huellas digitales, o sea en la creación de fichas dactiloscópicas.

Su fórmula dactiloscópica tenía la forma de un quebrado para lo cual usó la combinación de ocho signos (4 números y 4 letras): los arcos los designaba con la letra “A” (arco) y el número 1, la presilla interna con la letra “I” (presilla interna) y el número 2, la presilla externa con la letra “E” (presilla externa) y el número 3, y el vertículo con la letra “V” (vertículo) y el número 4. De tal modo obtuvo un sistema de clasificación de impresiones papilares aplicable en la práctica, creando así los fundamentos de una nueva ciencia que por sugerencia del científico matemático Francisco Latzin en 1894 denominó “dactiloscopia” (en lugar del nombre primitivo compuesto de 3 vocablos griegos “icnofalangometría” y que contenía 101 tipos de impresiones) después de que ese mismo año fuera suprimida la Oficina de Identificación.


El 8 de julio de 1982, pocos días antes de cumplir los 33 años de vida, Vucetich realiza por primera vez la identificación de una asesina en base a las huellas dejadas por sus dedos ensangrentados (en particular por su pulgar derecho) en la escena del crimen. Así se produjo la primera sentencia mundial de culpabilidad basada en evidencia obtenida por una huella digital.

Se trataba del sonado “Caso Rojas”, que en 1892 conmovió a la pequeña ciudad argentina de Necochea (provincia de Buenos Aires) y entró en los anales criminalísticos mundiales . Francisca Rojas había asesinado a sus hijos (un niño de seis años y de una niña de cuatro) y culpaba del crimen a un vecino. El acusado era el campesino Pedro Velásquez, todo parecía condenar a este , que a pesar de haber sido torturado negaba insistentemente haber cometido el crimen. En una de las puertas se hallaron cuatro manchas de sangre. Se tomaron las impresiones digitales del acusado y de su acusadora, y se comprobó que las manchas sangrientas correspondían a la mujer. Apremiada entonces ante esa evidencia, confesó, y se salvó un inocente.




Después de que fueran solucionados dos casos más mediante las impresiones digitales, el método fue confirmado y en 1893 el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires incorporó en el Sistema de Antropometría la toma de huellas digitales.

Vucetich recibe numerosos reconocimientos de Europa: Italia, Francia Noruega, España, y se convierte en miembro honorario de muchas academias e instituciones científicas: en su segunda Patria, Argentina, el día 29 de enero de 1909 recibe el título de "Perito Identificador“ .

El sistema Vucetich no tardó en ser adoptado por la policía de la Capital y de las demás provincias, y años más tarde por todos los países de Europa y América. En julio de 1911, el Congreso sancionó la ley de enrolamiento general, a la que incorporó el sistema dactiloscópico argentino Vucetich. El gobierno nacional creó el órgano encargado de controlar la identificación de los ciudadanos.



Ya jubilado Vucetich se aleja lentamente de la vida activa y se dedica a escribir libros y a reunir un valioso material científico que dona a la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de La Plata. El mismo constituye la base del Museo Policial de la ciudad de Dolores con una sala dedicada a Vucetich, pocos meses antes de su muerte .

El 25.01 1925 muere Juan Vucetich, el croata nacionalizado argentino que hizo una contribución excepcional a la lucha contra el crimen.

En reconocimiento a "Ivan - Juan Vucetich", la Academia de Policía en la ciudad de Rosario lleva su nombre, mientras que una localidad próxima fue designada con su apellido.

En su país de origen, fue fundado en 1968 el Instituto de Criminalística “Ivan Vučetić” en la Facultad de Derecho de la ciudad croata de Split .





CASO ROJAS"
Parte del Inspector del crimen
La Plata, Julio 12 de 1892.

Al Señor Jefe de Policía D. Guillermo J. Nunes:

Ampliando los datos que tuve ocasión de suministrar a V. S. en la conferencia que por telégrafo tuvimos desde Necochea, a propósito del crimen perpetrado en el cuartel tercero de ese partido en la persona de los menores Ponciano y Felisa Caraballo, de seis y cuatro años respectivamente, hecho que llegó a conocimiento de esta Jefatura como cometido por Ramón Velázquez, vecino de la casa donde se produjo aquél, a quien se acusaba no sólo de ser el autor de la muerte de dichos menores, sino también de haber intentado hacer lo mismo con la madre de ellos, doña Francisca Rojas de Caraballo, llevo a conocimiento de V. S. el resultado de las averiguaciones que he practicado y que vienen a evidenciar los hechos tal cual como han sucedido.

Mi intervención en este asunto, motivada por el segundo telegrama del Señor Comisario de Necochea, que juntamente con aquel en que daba cuenta del hecho, se adjunta, tenía por objeto aclarar los puntos que aparecían dudosos por lo contradictorio de dichos telegramas, así es que sin intervenir directamente en la instrucción del sumario, sino que indagando lo sucedido y oyendo al acusado y demás personas que por cualquier causa hubiesen tenido que ver con el hecho, limité mi procedimiento una vez obtenida la constatación de los hechos, a ordenar la inmediata liberación del acusado Ramón Velázquez, que resultó completamente inocente y por consiguiente víctima de una acusación calumniosa hija sólo del deseo de hacerle daño, manifiesta por la misma. declaración de la mujer Francisca Rojas de Caraballo, convicta y confesa hoy de ser la única autora del hecho, por el cual acusaba y fue preso aquél.

En consecuencia paso a relatar a V. S. los hechos, como resultan haberse desarrollado y todas las circunstancias conducentes a tener como verídica la última declaración de la mujer de Caraballo, única autora, como digo, del doble asesinato.

El crimen llevado a cabo en la tarde del día 29 del pasado, tuvo por teatro la misma casa habitación de la familia Caraballo, en la cual a esa hora sólo se encontraba la esposa de éste, Francisca Rojas y sus dos hijos. Fue cometido en el interior de la pieza cuya puerta y ventana fue cerrada por dentro, aquélla trancándola con una pala, y ésta con pasadores, siendo encontradas las víctimas degolladas sobre la cama de la madre y ésta al parecer moribunda, presentando una no muy profunda herida en el cuello, por la cual se veía había perdido muchísima sangre. Su aparente estado de postración fue causa de que no se la examinara con mayor detención y después de prestarle algunos auxilios, evitando siempre que hiciera movimiento alguno, se obtuvo su primera declaración, acusando a su compadre Ramón Velázquez, cuya casa queda a cuatro cuadras más o menos de la suya, de que era quien había muerto degollando a sus dos hijos y que había intentado hacer lo mismo con ella, después de haberla malamente maltratado con una pala. La mencionada Francisca daba como única causa para el hecho, el haberse negado ella a entregarle sus hijos que Velázquez, por encargo de su marido Ponciano Caraballo, venía a quitarle. Con esta declaración se procedió sin pérdida de tiempo a la aprehensión de Velázquez, que se hallaba trabajando en el establecimiento del señor Molina, sito en este mismo cuartel.
Aún cuando aquél negara desde un principio otro conocimiento de lo ocurrido que el que tuvo, cuando a pedido de Caraballo, fue acompañándolo hasta su rancho, cuya puerta tuvo aquél que echar abajo para poder entrar, viendo entonces a la mujer y sus hijos en el estado que ya se ha mencionado, fue tenido como único autor y sometido a diversos interrogatorios, manteniéndose siempre en la misma negativa, y sin que de ellos se obtuviera otros datos que saber que esa mañana Francisca había ido a su casa y tenido un altercado con su mujer, Llegando a irse a las manos, causa que dieron entonces como impulsora del hecho: pero poco después conducido Velázquez a presencia de los cadáveres de Ponciano y Felisa, continuó su negativa, e hizo reflexiones a su acusadora y reproches que al parecer la sacaron del verdadero o fingido Letargo en que se encontraba e incorporándose en la cama repitió su acusación, pero en una forma contradictoria a la que antes había dicho; empleando palabras ofensivas contra Velásquez, demostrando la cólera de que se hallaba poseída.

El médico que la había reconocido y que diagnosticó el caso perdido, manifestando que el estado de postración en que se hallaba era consecuencia de los golpes que había recibido por la espalda, con la pala; pudo recién examinarla detenidamente, adquiriendo el convencimiento de que tales golpes no existían y que lo que entonces había observado como un fenómeno (la normalidad del pulso, en Francisca, era la natural) pues nada tenía que pudiera alterarla, salvo la pequeña incisión que en el cuello presentaba y ésta en extremo desprovista de gravedad.
En perfecto estado normal fue conducida a Necochea la mujer mencionada y el acusado Velázquez continuando uno y otro sosteniendo sus primeras declaraciones y recién después de varios días se obtuvo la confesión de Francisca, de que su acusación carecía de fundamentos y que la única autora del hecho era ella, que ofuscada porque su marido la había echado de su lado y le iba a quitar sus hijos había resuelto matarlos, quitándose también ella la vida, pues prefería ver muertos a sus hijos y morir, antes que aquellos fueran a poder de otras personas.

Esta declaración que podía suponerse desprovista de verdad y arrancada a la detenida más que otra cosa, está perfectamente de acuerdo con lo que desde un principio resultaba a la simple vista y que a no dudarlo no se tuvo en cuenta, creyendo posible y verídico el hecho en la forma en que los denunciaba entonces la hoy convicta y confesa autora única del crimen, pues hay infinidad de detalles que no debieron pasar inapercibidos y que tenidos en cuenta hubieran evitado el error que se ha podido notar en el procedimiento observado.

Ante todo tenemos que la pieza donde se cometió el hecho pudo constatarse que se hallaba cerrada por dentro y que para sujetar o trancar la puerta, se había hecho uso de una pala de puntear la que había dejado señales en el piso y en la puerta a la altura en que descansaba el mango, como asimismo que dicha pala se hallaba hecha un arco, en la parte de fierro, lo que aún cuando se decía producido por los golpes aplicados con ella, no era posible aceptarlo como verosímil, pues cualquier golpe que la torciera, no digo así sino mucho menos, sería más que suficiente para producir una muerte instantánea. Luego el arma de que, decía Francisca se había servido Velázquez para consumar el hecho, era un cuchillo de propiedad de ella, y esta circunstancia debía haber llamado la atención, pues no es dable creer que a un hombre de campo llegue a faltarle su cuchillo en la cintura y en tal caso había que buscar el por qué hizo uso de otro y a ese respecto nada había que lo justificase. Sobre todo, el hecho producido en la forma que aparecía no resultaba imputable a un hombre que ya sea por cuestiones de familia o por las causas que daba Francisca, lo comete, pues en tal caso, sería en ella y no en sus hijos en quien se efectuaría la venganza y en el caso actual resultaba lo contrario, pues era ella quien menos había sufrido, puesto que la herida que presentaba no era suficiente para que se le dejara muerta. Un crimen tan salvaje debería tener una causa y esa causa no existía para Velázquez, cuyas relaciones con los esposos Caraballo, si no completamente cordiales en lo que respecta a Francisca, no eran hostiles.

He creído, Señor Jefe, que debía entrar en estas consideraciones para demostrar no sólo cómo aparecía realizado el hecho sino también las razones en que me fundo para juzgar verídica la última declaración de Francisca Rojas y conceptuarla por consiguiente única autora de un hecho sin precedentes en nuestros días, cometido a no dudarlo en un estado anormal de sus facultades, producido por sus propios malos procederes y ante la actitud de su marido que sabedor de que le había sido adúltera, con más su propia confesión, se proponía quitarle los hijos y dejarla en libertad de que hiciera lo que mejor le pareciese; pues es de advertir que el encono que Francisca tenía hacia la familia de Velázquez era motivado porque con o sin fundamento, sospechada que fueron ellos quienes habían puesto a su marido sobre aviso o héchole saber que mantenía relaciones con otro sujeto, como asimismo que eran quienes lo aconsejaban que la abandonase. Su propia declaración así lo establece y a ello atribuye el disgusto que con la mujer de Velázquez tuvo esa mañana antes del crimen en ausencia de Ramón Velázquez.

Todas las declaraciones que figuran en el sumario instruido por la policía de Necochea, y todas las circunstancias que rodean el hecho y que he hecho notar, conducen a constatar de una manera evidente, como digo, la inculpabilidad de Velázquez y a establecer con precisión que la verdadera autora ha obrado bajo la influencia de una fuerza superior a su voluntad no llegando a la completa consumación de lo que se proponía, ya fuera porque vino entonces la reflexión o porque sus fuerzas flaquearon al llevar a la práctica consigo misma lo que con toda impunidad había realizado momentos antes con sus dos hijos.

Otra de las circunstancias que debía haberse tenido en cuenta y que sin embargo en el primer momento ha pasado inapercibida es el sitio donde fue ocultada el arma. Esta se hallaba oculta entre las pajas del techo del rancho, frente a la cabecera de la cama de Francisca a la altura de la primera tijera, y segundo, empleado cañas, de manera que para ser colocada allí tenía forzosamente que haberse subido a la cama, quien le colocaba en ese sitio y no es posible sospechar lo hiciera quien, ajeno a la casa, cometiera el hecho, pues desde que después de consumado salió, tenía el pozo y muchos otros sitios, donde ocultarlo. Por otra parte las manchas de sangre que se notaban en la ventana del interior y en la puerta correspondían a una mano chica y no a la del acusado. Un trapo hallado a inmediaciones del pozo con señales evidentes de haberse limpiado en él las manos y oculto en unas matas de pasto, se ha constatado fue en el que se secó las manos Francisca, después de haber degollado a sus hijos, saliendo por la ventana que da al sud y yendo a lavárselas en la cocina, antes de efectuar lo cual teniendo como tenía las manos cubiertas de sangre, que dejó en la ventana las huellas, que no tenidas en cuenta, prueban lo que he manifestado.

Múltiples circunstancias más podía hacer notar a V. S., pero a la simple vista del sumario, que no dudo llegará pronto a su poder, podrá apreciarla, pues son consecuencia lógica de las mismas declaraciones que en él figuran.

A fin de que puedan practicarse las diligencias conducentes a la aplicación o conocimiento de lo que pueda importar el estudio de las impresiones digitales, he traído dos pedazos de madera donde se notan señales de los dedos y en una tarjeta las impresiones de los de Ramón Velázquez y la mujer Francisca Rojas.

He traído así mismo el cuchillo de que se sirvió esta, de acuerdo con lo ordenado por V. S., la devolución del cual espera el señor Comisario de Necochea, para ponerlo como es de práctica a disposición del señor Juez juntamente con el sumario y la detenida.

Creyendo como ya he dicho evidenciado el crimen y la forma en que se había llevado a cabo he tenido en cuenta las instrucciones recibidas de V. S., para no tomar otra intervención que la que he mencionado dejando en consecuencia que el sumario se termine, para que el Señor Comisario que lo instruye ponga a disposición del Juez competente a la autora del crimen.

No creo deber silenciar las irregularidades que se han cometido con motivo de este hecho, para con los detenidos o más bien dicho para arribar a su completo esclarecimiento, pues he podido observar que el señor Comisario de Necochea, olvidando por completo las prohibiciones que establece nuestro Reglamento, y todo buen sentido, ha incurrido en la grave falta de aplicar castigos morales a la autora del crimen, para obtener su declaración, llegando hasta establecer una capilla ardiente, donde colocados los cadáveres de sus dos hijos fue llevada a deshoras de la noche: único medio que creyó adoptable para conseguir lo que se proponía, sin tener en cuenta que, aparte de faltar abiertamente a su deber, tenía mil otros medios de que valerse que le hubieran dado el mismo resultado y mucho más en un hecho como este cuyas huellas no dejaban duda acerca de quien fuera su autor o más bien dicho constituían pruebas abrumadoras que hubieran establecido la verdad, aun ante la negativa de la sospechada.

Este mal procedimiento que pudo haber sido de fatales consecuencias, ha sido una imprudencia que como digo, pudo ser fatal, pero que debido al estado de imbecilidad, por decirlo así, en que se encontraba la mujer Francisca Rojas, no hizo efecto en su ánimo, pues miró aquello y lo conceptuó aún como la cosa más natural. Su declaración ha sido lo que lógicamente debía esperar sin apelar a medios tan reprobados, imposibilidad de continuar negando ante las pruebas de inocencia que presentaba su acusado y los continuos interrogatorios a que se le sometía, único proceder correcto a que estaba autorizado el Comisario sumariante.

Acompañado a V. S. el recibo de la oficina de depósito por el cual consta, quedan en ella los pedazos de madera a que me he referido y un croquis del lugar del hecho con las referencias oportunas.

Creo así dejar cumplida la misión que me fue encomendada, pues aun cuando existe una grave falta por parte del señor Comisario Blanco, ha sido antes del dominio de V. S., que del mío, y he procedido en consecuencia desaprobando ese proceder, castigo que ignoro si lo juzga suficiente.

En consecuencia V. S. resolverá como corresponde.
Dios guarde a V. S.
(Firmado): Eduardo M. Álvarez.




CARTA DE ÁLVAREZ A VUCETICH

Estimado Juan:

Ha llegado el momento de darte la razón, en aquello que como novedad me explicabas y que con tanto empeño tomó nuestro Jefe Nunes. Me refiero a las impresiones digitales, que ahora, en el caso del crimen de Necochea han servido como auxiliar poderoso para demostrar, de una manera evidente, quien era la verdadera autora del un crimen salvaje por el que se había preso a un vecino honrado a quien acusó en primer momento.

Cumplido los deseos de nuestro Jefe, manifiestos en el siguiente telegrama: "Oficial urgente: Haga todo lo posible aun cuando no lo juzgue necesario, por obtener los rastros de las impresiones digitales dejadas por el criminal y traiga las muestras. –G. J. Nunes”. te dejo dos tarjetas que contienen, las del acusado como autor cuando recién intervino la policía y las de aquellas que después resultó única victimaria, así como dos trozos de madera que he quitado a la puerta de la habitación donde se llevo a cabo el hecho, en los que encontrarás señales inequívocas que corresponden a la mano de la mujer Francisca Rojas. Para que te des cuenta exacta de lo enorme del hecho, y puedas comprobar que aquello (lo de las impresiones digitales) fue un auxiliar poderoso para su esclarecimiento, y sobre todo para que hagas tu estudio dándole la importancia que en sí tiene este asunto, te adjunto copia de parte que he pasado a la Jefatura; pues, como sabes, el sumario los instruía el comisario local y este obtuvo a última hora la declaración de esa desgraciada mujer, valiéndose de medios inaceptables, que he reprobado y condeno enérgicamente, y mi intervención, fue motivada por lo contradictorio de los datos suministrados a la superioridad.

Confesado el crimen por esos medios, siempre quedaba la duda para el que, con el fin de corregir faltas de procedimiento y para comprobar bien los hechos, intervenía varios días después, y ahí tienes el por porqué de esta reseña hecha a quien, preocupándose de asuntos tan importantes para nuestra Repartición, nos proporciona esos medios de comprobación que, dada la base sólida en que parecen reposar, han de llegar a prestarnos servicios indiscutibles.

Que esto te sirva de base y de aliento para continuar difundiendo ese sistema de identificación, son mis deseos, y para que te des cuenta de cuanto aprecio la indicación de no descuidar las impresiones digitales y la importancia que tienen en este caso, te declaro bajo la fe de mi palabra, que si no fuera porque he obtenido la constatación de que las huellas dejadas en la puerta y las impresiones de la mujer Francisca Rojas, correspondían las unas a las otras, a pesar de su confesión, me hubiera quedado siempre la duda respecto a su culpabilidad; pues el hecho en si la presenta como un ser excepcional; pero ahora si fuera juez y a la detenida, por su crimen., hubiera de aplicársele la pena capital, firmaría sin titubear la sentencia y sin que el pulso se me alterara.

Adelante, pues, y que, como digo, este ejemplo o este caso, sea la base de lo que puedes hacer. -

Tuyo affmo.: Ed. M. Alvarez.
Junio de 1892.

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Fuentes:
Hrvatska matica iseljenika
Diario Hoy
Ius Lex - Siglo XXI
Ministerio de Seguridad, Provincia de Buenos Aires

lunes, 14 de diciembre de 2009

LAS HUELLAS DACTILARES A EXAMEN



Por Francisco Antón y Barberá.


Han transcurrido más de cien años desde que los pioneros de la dactiloscopia crearan un sistema dactilar capaz de lograr no solo la identificación personal segura sino, además, lograr con las huellas digitales halladas en el lugar del suceso ayudar al investigador en sus pesquisas e identificar al presunto autor de un hecho delictivo, llegando a dos conclusiones que han servido de base a los identificadores de todo el mundo: no existen dos huellas iguales, pertenecientes a individuos diferentes con el mismo dibujo digital, y la invariabilidad en el tiempo de dichos patrones durante toda lavida del sujeto.

Sin efectuar un recorrido por la historia de la Dactiloscopia, diremos que las tranquilas aguas de la identidad dactilar por donde discurrían las últimas décadas se han visto agitadas al surgir, en diferentes ámbitos y medios de comunicación, lo que se ha venido en denominar “dudas razonables” en cuanto a la identificación dactilar.

Nadie pone en tela de juicio que no existan dos huellas iguales sino que los métodos de búsqueda automática no tengan errores, sobre todo cuando se analiza un fragmento de huella encontrado en el lugar del suceso. Ello se debe, principalmente, a que desde la puesta en marcha de los sistemas de reconocimiento automático de huellas dactilares como el AFISAutomated Fringerprint Identification Systems”, o el SAID "Sistema Automático de Identificación Dactilar", en versión española (1986-1990), nunca han terminado de gustar a los expertos por motivos varios, entre los cuales destaca que dichos procedimientos no generan la calidad de imagen necesaria para un eficaz y detallado examen. Pese a todo, es justo reconocer, se dan ventajas e inconvenientes.


A). Ventajas

a. Posibilita tomas repetidas y la rápida transmisión de las imágenes.

b. La obtención de imágenes directas mediante escáner promueve un entorno sin papel, aunque suprime datos valiosos.

B). Inconvenientes

1. Al estar comprimidas las imágenes de los dibujos dactilares pierden datos y producen irregularidades.

2. Por ser un conjunto de pormenores tomados uno tras otro, con dedos que se mueven y un escáner móvil, tienden a presentar anomalías.

3. Las reproducciones de los dactilogramas obtenidos por este medio son de calidad inferior a las impresiones tomadas con tinta y papel.

4. Las imágenes son más costosas, y

5. No son rápidas de tomar.

La cuestión que se plantea es ¿cuál es la probabilidad de que se produzca un emparejamiento incorrecto entre un fragmento de huella y la base de datos de las mismas? Igualmente, se preguntan ¿quién ha verificado los datos de Galton, con respecto a la probabilidad de que dos huellas sean iguales?, así como las experiencias realizadas y en qué lugares se ha publicado para poder ser contestadas.



Bueno no es difícil replicar a dichas preguntas ya que Galton publicó sus cálculos en 1892 (Fingerprints), Ramos en 1906, Balthazard en 1911, Bertillon en 1912, Locard en 1931, y Ami en 1946; entre los españoles se han ocupado de este tema Olóriz (conferencia de Zaragoza, 1908), Manuel Vela (1944), Florentino Santamaría, Martín de Andrés (Investigación, nº 249, septiembre 1948)…, pese a todo el razonamiento de estos teóricos es menos convincente que el dado para cada caso concreto por un perito idóneo, si a ello añadimos que después de haber tomado las impresiones dactilares de millones y millones de personas durante más de setenta años, se pude ofrecer una demostración convincente de que no existen dos dactilogramas idénticos, pues estos, como todos los objetos materiales, siguen la regla de Quetelet: “Todo lo que hace la naturaleza muestra variaciones de formas ilimitadas e infinitas. La naturaleza nunca reproduce exactamente sus obras”. A mayor abundamiento, si no hay dos dactilogramas iguales tampoco existen dos fragmentos dactilares idénticos por ser estos una parte integrante de los mismos.

No finalizan aquí las dudas, todo proviene de EE.UU a raíz del caso Byron Mitchell a quien se le imputaba un robo porque sus huellas fueron encontradas en el tubo de escape de un coche que no era de su propiedad, pidiendo sus abogados una “Audiencia Daubert”.

La Audiencia Daubert, dentro del sistema judicial estadounidense, consiste en que el juez es quien examina si hay base real o no para una pretensión “científica”. Para lo cual el magistrado analiza cinco factores de las evidencias:

1. La teoría y la técnica es testable.

2. Se ha sometido a revisiones por pares o ha sido publicado.

3. Se mantienen normas que controlen el uso de la técnica.

4. Los científicos generalmente aceptan el trabajo.

5. Se conoce una tasa de error.

¿Cuál es el planteamiento realmente que se formula entonces? Sencillo, se discute la “pretendida” infalibilidad de las huellas dactilares y también el fundamentopara plantear este tema, y establecen dos demandas:

1ª. Se pide un estudio científico para llegar al consenso.

. En vez de decir que es infalible fijar las posibilidades de error.

La dactiloscopia NO cumple el punto 5º de los criterios de Daubert, como tampoco lo hacen la Balística forense ni la Documentoscopia. Insistimos, a pesar de ello nadie apunta que las huellas dactilares no sean válidas para identificar, lo que se dice es que como cualquier otra actividad humana debe tener una tasa de error y esa tasa debe ser conocida. Esto que parece razonable, posee también sus valoraciones, pues no es lícito defender o rechazar áreas de conocimiento porque no se ajustan a algún criterio prefabricado de cientificidad, además, no podemos aludir a versiones radicales del relativismo, según las cuales una teoría es tan buena como cualquier otra, que todo es cuestión de gustos o de deseos subjetivos.

Desde un punto de vista realista, interpretado en un sentido lato, el motivo de las teorías es intentar abordar algún aspecto del mundo. Esto contrasta con el punto de vista que parece estar implícito en algunas concepciones relativistas: que el motivo de desarrollar una teoría es convencer a los demás de que la nuestra es la correcta.

Insisto, nadie argumenta que las huellas dactilares no tienen valor, lo que se dice es que hay que hacer una buena investigación para darle “probabilidades” de equivocación. Lo que les preocupa a quienes dudan de la efectividad identificativa de las huellas es que NO se diga en los informes periciales algo así como: “La probabilidad de que un fragmento de huella de tal tamaño, obtenida en tales condiciones, de un emparejamiento falso es de X %”. Y pregunto ¿por qué, si no se conoce una tasa de error? Acaso ignora quien efectúan tal pregunta que la prueba dactilar lo es de certeza NO de probabilidad.

Como queda dicho, deben perdonar mi reiteración, absolutamente ningún autor, discute la identidad de las impresiones dactilares, en cambio últimamente sí se arguye acerca de las huellas latentes, y los motivos alegados para incapacitarlas son el tamaño, posible aplastamiento al contactar con la superficie donde asientan, alargamiento e incluso deformidad de la misma, temas que fueron ya explicados en su momento por losautores precitados hace muchísimos años.

Tomando como base la decisión adoptada en la XXVI Conferencia Regional Europea celebrada en Piestany (Eslovaquia), en mayo de 1997, y una encuesta de la Oficina de Enlace Europea, el Comité Europeo de INTERPOL decidió, en su XVIII reunión, celebrada en noviembre de 1997, crear el Grupo de Trabajo Europeo de INTERPOL sobre Identificación de Huellas Dactilares (GTEIIHD) integrado por Francia, Grecia, Hungría, Países Bajos (Presidencia, Secretaría), Noruega, Polonia, Reino Unido, más la Secretaría General de INTERPOL (organización, actas) que redactaron un extenso y documentado escrito con el título: “Métodos de Identificación de huellas dactilares”, el cual puede servir de punto de referencia y recomendación parala correcta utilización del mismo, según palabras de A. J. Zeelenberg, Presidente del GTEIIHD, Jefe del Departamento Nacional de Dactiloscopia, Países Bajos. Su lectura es aconsejable a los interesados en el asunto, además, parte de sus reflexiones están recogidas en este artículo.

En principio decir que los errores en la identificación dactilar son evitables, pese a ello se producen y cuando esto ocurre la imagen de fiabilidad se daña. Por ello la principal misión del dactiloscopista es llegar a resultados seguros. La base de una prueba dactiloscópica es empírica, solo pueden presentarse conclusiones absolutas y positivas. No existe ninguna base para soluciones probables ni cimentadas en estadísticas o en juicios personales. Si la información de la cual se dispone es insuficiente se concluye que la huella carece de valor identificativo. No hay fundamento alguno para la especulación puesto que las posibilidades de error son desconocidas.

El método empleado por cualquier servicio de identificación se especifica por escrito y es verificable. Siempre se hace del mismo modo. El requisito científico de la duplicación, otro experto con los mismos métodos llega a exacta conclusión acerca de igual material, se realiza de manera óptima con un sistema y unos procedimientos uniformes.

No se efectúan cambios de las reglas del juego y en caso de hacerlo será después de verificar una investigación de los efectos a largo plazo. Debe tener apoyo directo y estar bien documentado. Nunca se iniciará ni realizará durante un asunto particular con objeto de favorecerlo.

La identificación se define como “la conclusión de un experto de que dos impresiones dactilares coinciden en suficiente información sin presentar diferencias importantes, como para determinar que han sido originadas por una sola persona; esta conclusión tiene que ser verificada y confirmada por otro experto independiente”.

La investigación científica y la práctica han demostrado que los dibujos digitales son únicos, acabado el desarrollo fetal, no cambian en toda la vida, incluso permanecen hasta después de la muerte (Blaschko, Kölliker, Bonnevie). Solo un daño exterior, una herida que afecte al dermis de la piel desarrollará un tejido de cicatrización que modifica los detalles papilares, después de cierto tiempo, se transforma en una característica permanente que dará a esa zona de piel un aspecto aún mas inconfundible (Florence, Faulds, Galton).

Las identificaciones exigen la coincidencia de suficiente cantidad de información procedente de dos dibujos digitales. Si algunas peculiaridades están presentes en un dactilograma y faltan en el otro, y no hay explicación racional basada en conclusiones y hechos, en principio NO se identifica.

Los puntos característicos son una particularidad que se produce en el recorrido de las crestas papilares. Dicha singularidad es una perturbación natural o biológica de la yuxtaposición bilateral normal de las crestas. El valor de las mismas viene dado por la rareza, etc. La identificación no consiste en contar esos puntos, el experto debe determinar cierto volumen de información, predeterminada o no. Esta información abarca la cantidad, calidad y similitud. La cantidad mínima requerida, varía independientemente de la calidad.

Tras un estudio de tres años, efectuado por un comité de normalización en 1973 en EE.UU, se llegó al acuerdo de suprimir el uso de la norma numérica mínima (sistema cuantitativo), aprobándose dicha resolución en la LVIII conferencia anual de Jackson, Wyoming, 1 de agosto de 1973, de la Asociación Internacional de Identificación, en la cual se afirmó que no existe ninguna base científica para exigir un número mínimo de puntos característicos entre la huella y la impresión para establecer una identificación positiva. Se deja la conclusión del examen a la discreción de cada experto, basado en un análisis cuantitativo y cualitativo total.

En el Reino Unido (Inglaterra, Gales, Irlanda del Norte y Escocia) y Noruega existe un movimiento a favor de la “opinión del experto”. Hay en Europa dos sistemas, uno conocido como “método integrador” (no numérico) y el otro como “método empírico normalizado” (numérico).

Sólo advertir que para la valoración de los puntos característicos puede partirse de la comunicación de Florentino Santamaría Beltrán al I Congreso Español de Medicina Legal (Madrid, mayo 1942), en el cual establece la Tabla de Valores de dichos puntos según frecuencia de aparición en los dactilogramas y que posteriormente somete, al estudio de la XXII Asamblea General de la Comisión Internacional de Policía Criminal (Oslo, 1953) siendo el primero que aborda con valentía el tema de la valoración cualitativa de los puntos característicos de los dactilogramas.

Como queda dicho, la prueba dactiloscópica debe ser positiva y no presentar ninguna prueba como probable basándose en percepciones dudosas. Veamos los estudios a realizar por los precitados métodos:

Método integrador (no numérico)

Basado en tres niveles a saber:

Primer nivel

a). Confirmación de la estructura global del dactilograma (no suele citarse en el informe pericial; por ejemplo, si se trata de un sinistrodelto no se analizan el resto de tipos que no tengan esa configuración).

b). No presenta un carácter suficientemente excepcional para la individualización.

Segundo nivel

1. La trayectoria o el curso determinado de las crestas

2. La trayectoria concreta de las características accidentales, como cicatrices, crestas subsidiarias y pliegues de flexión.

3. La situación y el tipo de las características de la cresta.

Los expertos señalan que las cicatrices y los pliegues de flexión no se utilizan nunca para una identificación. Todos emplean los puntos característicos.

Tercer nivel

a). Estudio de las formas de las crestas (Crestascopia, Edgeoscopy).

b). Espesor, delgadez y emplazamiento de los poros de las crestas (Poroscopia, Poroscopy).

c). Los detalles del tercer nivel se emplean siempre teniendo en cuenta los del segundo nivel.

El técnico evalúa la información en cada caso, así como la claridad del dibujo digital, cantidad y calidad de las coincidencias, para formarse una opinión y eliminar a cuantos individuos no concuerden con dichas características. Es una opción subjetiva basada en la experiencia, conocimientos y capacidad de los expertos.

La singularidad biológica existe o no. Cualquier parte de una huella dactilar, sea grande o pequeña, sólo tiene un origen.

Método empírico normalizado (numérico)

Los países que preconizan una norma numérica, España entre ellos, alegan que es la piedra angular de la solidez y búsqueda de conclusiones positivas.

Los críticos afirman que, teóricamente, no se puede llegar a conclusiones absolutas con respecto a las impresiones dactilares (lo absoluto no existe en la vida), o que este tipo de pruebas, validadas por el hombre o por cálculos estadísticos, sólo pueden alcanzar un cierto nivel de seguridad, como cualquier otra prueba. Sólo observar que la identificación decadactilar se ha practicado y probado muy por encima de cualquier exigencia científica y nunca se ha demostrado sea errónea. El hecho de mostrar los datos coincidentes después de la identificación convence hasta al más escéptico.

La estadística no es la base adecuada para llegar a una conclusión pues nunca se podrá alcanzar una certeza del 100 %, como tampoco se alcanzará con una evaluación humana, basada en el convencimiento personal, porque esta seguirá siendo una opinión.

En un sistema empírico, la manera de llegar a conclusiones probatorias con absoluta certidumbre consiste en que la valoración del experto sobrepase el marco de sus opiniones personales. La norma empírica actúa como punto de unión con el ámbito, histórico y seguro, de los conocimientos y la experiencia.

La información suficiente de los dibujos papilares de los dedos de las manos se centran en aspectos fiables concretos e inherentes a los dactilogramas que mantienen sus peculiaridades incluso en condiciones adversas: situación de los puntos característicos, índole, dirección, variación y relaciones.

En la práctica el 99 % de las identificaciones se hacen sin tener en cuenta el estudio de las crestas, incluso cuando se aplica el método empírico. Se aceptan DOCE PUNTOS de coincidencia para una identificación segura. En algunos casos se utiliza un número menor si la calidad compensa a la cantidad. Puede suceder que un experto estime o piense que ha identificado a la persona que originó la huella o incluso que esté convencido de ello, pero que el dactilograma no satisfaga la norma. La identificación puede resultar conveniente para algunos, pero no es legal y se descarta.
Un sistema en que los especialistas en dactiloscopia presentan una prueba positiva la mayoría de las veces y una prueba probable de vez en cuando no es útil para nadie. No sólo produce un efecto negativo respecto a la fiabilidad y el valor de la prueba dactiloscópica en conjunto, sino que impondrá asimismo al perito dos tipos de funciones que deberían estar perfectamente separadas para evitar confusiones y errores al final.


Determinar un número de puntos característicos coincidentes que permita una identificación posibilita la adopción de normas, directrices y de otras medidas prácticas sobre el funcionamiento correcto o incorrecto. Las normas permiten determinar si las huellas latentes no tienen ningún valor y pueden descartarse.


A modo de conclusión manifestar lo siguiente:

1) Como dijo el profesor Piédrola, transcurrido casi un siglo en el cotejo de millones de dactilogramas nunca ocasionaron la confusión de personas distintas e incluso examinados con curiosa ansiedad los hermanos numerosos, hijos de una misma pareja, los de hermanos univitelinos, los de siameses vertebrales (Daniel y Donald) y cerebrales (Zwillinge), se reconoció que en la mayoría, hasta las formas generales mostraban disparidad y que entre dos nunca ocurría paridad de detalle. Más todavía: es sabido que con frecuencia se da, en líneas generales, una simetría entre los dedos del mismo nombre en ambas manos del hombre (“estructura refleja”), pues bien, aun en casos en que coinciden en tipo papilar y en número delto-central, jamás presentan la misma disposición de las extremidades abruptas ni bifurcaciones de las crestas contenidas en cada yema.

2) Hombres del prestigio de Galton (1892), científico muy profundo, como de Ramos (1906), Balthazard (1911), Ami (1946) efectuaron cálculos en que podría darse una coincidencia siendo necesario el transcurso de 4.660.337 siglos, según Ramos por citar uno, para encontrar dos hombres con impresiones dactilares iguales. Además, todos estos cálculos y otros muchos más efectuados por la comunidad científica son menos convincentes que el razonamiento dado para cada caso por un perito idóneo.

3) Para finalizar, decir que parece olvidarse que la Dactiloscopia es una prueba de certeza, se trata del individuo buscado sin ningún género de dudas o se descarta totalmente su autoría, no es por tanto de probabilidad, ni tampoco de porcentajes estadísticos, es o no es.

Autor : Francisco Antón y Barberá
Profesor de Ciencias de la Seguridad de la Universidad de Valencia
Artículo disponible online en http://www.uv.es/recrim

Nuestro agradecimiento a Francisco por su amabilidad y colaboración.

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