“Mírame con desprecio, verás un idiota. Mírame con admiración, verás a
tu señor. Mírame con atención, te verás a ti mismo”. Charles Manson
El FBI calcula que actualmente hay unos 300 asesinos en serie en activo
en todo Estados Unidos. ¿Qué pasaría si esos asesinos tuviesen una forma
de comunicarse y conectarse los unos con los otros? ¿Y si fuesen
capaces de trabajar juntos y formar alianzas por todo el país? ¿Y si un
brillante asesino en serie psicótico ha sido capaz de reunirlos a todos y
ha comenzado a activarles uno por uno? Bienvenidos a The Following, la
aterradora serie de suspense creada por Kevin Williamson (Crónicas
vampíricas).
Cuando el conocido asesino en serie Joe Carroll (James Purefoy, Roma)
escapa del corredor de la muerte y se embarca en un nuevo reguero de
muertes, el FBI recurre al ex-agente Ryan Hardy (Kevin Bacon, El
desafío: Frost contra Nixon) para que les asesore y les ayude en el
caso. Y es que aunque ahora esté retirado de la escena pública, Hardy
fue el responsable de capturar a Carroll hace ya nueve años, después de
que éste asesinara a catorce jóvenes y guapas estudiantes en el campus
de la Universidad de Virginía, en donde daba clases de literatura.
Hardy es un libro abierto sobre Carroll. Lo conoce mejor que nadie y es,
quizá, el único que se puede igualar a él, psicológica e
intelectualmente. Pero el Ryan Hardy que resolvió el caso de Carroll
hace años, no es el mismo hombre de ahora. Herido física y mentalmente
por su anterior búsqueda de este asesino en serie, hace ya tiempo que no
está en servicio. Pero esta investigación es un redención, su vuelta a
la acción y su oportunidad para enmendar los errores del pasado.
Pero a diferencia de hace nueve años, Hardy no es quien toma las
decisiones ahora. Trabaja codo con codo con un equipo del FBI que
incluye a una aguerrida y valiente Jennifer Mason (Jeananne Goossen,
Alcatraz) y al joven e ingenioso Mike Weston (Shawn Ashmore, X-Men). El
equipo considera a Hardy más como un problema que como un activo para
este caso. Pero Hardy demuestra su valía cuando descubre que Carroll se
ha estado comunicando en secreto con una red de asesinos en el mundo
exterior.
Rápidamente será obvio para todos que ha estado planeando mucho más que
una huída de prisión y es imposible saber cuántos asesinos en serie más
están ahí fuera con él.
La investigación del FBI lleva a Claire Matthews (Natalie Zea,
Justified), la ex-mujer de Carroll y madre de su hijo, Joey (Kyle
Catlett), de diez años de edad. Cercana a él durante la investigación
inicial de Hardy, Ryan recurre a ella para averiguar el siguiente paso
de Carroll. La tensión sube cuando los cómplices de Carroll secuestran a
la que estuvo a punto de ser su última víctima hace nueve años. Hardy
pasará a estar más decidido que nunca a acabar con el juego de Carroll
cuando descubre que su psicópata pretende acabar lo que inició entonces.
La serie seguirá a Hardy y al FBI en sus intentos por desmantelar la
creciente red de asesinos que les rodea, dirigida por el malvado
Carroll, que sueña con escribir una novela con Hardy como su
protagonista. El reincorporado agente tendrá una segunda oportunidad de
capturarle, al tiempo que se enfrentará no a uno, sino a toda una secta
de asesinos en serie.
Nuestro amigo Paco nos informa del próximo Seminario a celebrar en abril en Alicante
Seminario de 30 horas de duración.
Celebración: Desde el 2 al 6 de abril
Presencial: días 4, 5 y 6 de abril de 2013
Lugar: Jefatura de Policía Local de Alicante
Aplicación de los conocimientos de Grafística al entorno de la escritura con aerosol.
Criminólogos, Graduados Sociales, Detectives Privados, Abogados, miembros de las Fuerzas y
Cuerpos de Seguridad
Tipología. Perspectiva criminológica. Grafodinámica. Elementos de escritura. Valoración jurídica. Crew's y bandas.
Grafodinámica de la escritura con aerosol.
Falsificación.
Inscripción Abierta hasta completar aforo. Importe:
100€ sin bonificación
80€ con bonificación FFyCCdeSeg, SEIPC
60€ Asociados a ANTUD
Más información: antud@antud.org
"No valores el trabajo hasta que acabe el día y la tarea esté hecha". Elizabeth Barrett Browning
El objetivo delI Congreso Internacional de Criminología de la
Universidad de Murcia (CICUM)responde a la necesidad de conocer todas
aquéllas técnicas, instrumentos y medios que, tanto a nivel nacional
como internacional, son empleados en el campo de la Criminología.
En este Congreso participarán ponentes excepcionales, como por ejemplo,
Vicente Garrido Genovés, Santiago Redondo Illescas, José Antonio Lorente
Acosta y Jaime M. Peris Riera y dirigido por David Lorenzo Morillas
Fernández, por nombrar solo a unos pocos.
Se dirige a Estudiantes, licenciados y profesionales del ámbito de la
Criminología e igualmente a alumnos, licenciados, diplomados y
profesionales de Derecho, Psicología, Sociología, Ciencias Políticas,
Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, así como cualquier persona interesada en
la materia.
Se celebrará del 17 al 19 de abril de 2013 en el Paraninfo de la
Facultad de Derecho (Campus de La Merced) y será retransmitido online en
videostreaming.
Precios: Estudiantes Grado de Criminología 33,00 € Estudiantes de otras
titulaciones 44,00 € Precio público general 55,00 € Precio estudiantes o
público general por videostreaming 55,00 €. La asistencia virtual
consistirá en el seguimiento del Congreso vía online (retransmisión a
través de videostreaming). La obtención del correspondiente certificado
requerirá la superación de una prueba final de conocimientos adquiridos.
Preinscripción: Del 11/02/2013 al 17/03/2013
Matriculación: Del 18/03/2013 al 14/04/2013
PROGRAMA:
MIÉRCOLES 17 Abr 2013
Mañana
9:00h. Entrega de acreditaciones
9:30h. Inauguración I Congreso Internacional de Criminología
10:00h.-12:00h. “Life-course theories: risk and protective factors” D.
David Farrington. Catedrático y Profesor Emérito de Psicología
Criminológica en el Instituto de Criminología de la Universidad de
Cambridge.
12:00h.-14:00h. “Predicción del riesgo en la violencia de pareja”. D.
Enrique Echeburúa Odriozola. Catedrático de Psicología Clínica de la
Universidad del País Vasco.
Tarde
17:00h.-19:00h. Mesa redonda:“Delincuencia organizada nacional,
cooperación internacional y cibercriminalidad”. D. Óscar de la Cruz
Yagüe. Grupo de Delitos Telemáticos (UCO). D. Juan Mª Martínez Castillo.
Jefe de Policía Judicial e Información de la 5ª Zona-Murcia. Dña.
Beatriz Vernet Perna. Capitán-Jefe Unidad Orgánica de Policía Judicial
de la 5ª Zona-Murcia.
19:00h.-21:00h. “Agresores sexuales y reincidencia”. D. Santiago Redondo
Illescas. Prof. Titular de Psicología y Criminología de la Universidad
de Barcelona
D. Alfonso Serrano Maíllo. Prof. Titular de Derecho Penal y Criminología en la UNED.
Dña. Ginesa Torrente Hernández. Prof. Titular de Psicología Social en la Universidad de Murcia.
12:00h-14:00h. “Alternativas a la pena de prisión”. D. Lorenzo Morillas
Cueva. Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Granada.
Director de la Sección de Granada del Instituto Andaluz
Interuniversitario de Criminología.
Tarde
17:00h.-19:00h. Mesa redonda: “Trastorno mental y delincuencia”.
Dña. Mª Ángeles López López . Psiquiatra en el Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Fontcalent.
D. Luis Fernando Barrio Flores. Educador en el Hospital Psiquiátrico
Penitenciario de Fontcalent y Prof. Asociado de Derecho Administrativo
de la Universidad de Alicante.
19:00h.-20:00h. “La situación de la Criminología en España y sus salidas
profesionales”. D. Francisco Bernabeu Ayela. Prof. Investigador de
CRIMINA y Presidente de la Federación de Asociaciones de Criminólogos de
España.
20h. Debate y propuestas de los estudiantes de Criminología: “Manifiesto y compromiso de futuro”
VIERNES 19 Abr 2013
Mañana
10:00h.-12:00h. “Criminología y genética forense: un futuro
apasionante”. D. José Antonio Lorente Acosta. Catedrático de Medicina
Legal en la Universidad de Granada.
12:00h.-14:00h. “La videovigilancia en las zonas públicas y sus efectos
en la reducción de la delincuencia”. Dña. Ana Isabel Cerezo Domínguez.
Prof. Titular de Derecho Penal y Criminología de la Universidad de
Málaga.
Tarde
16:30h.-18:00h. Mesa redonda: “Implicaciones criminológicas del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDA-H)”.
D. Jaime M. Peris Riera. Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Murcia.
D. David L. Morillas Fernández. Prof. Titular de Derecho Penal y
Criminología de la Universidad de Murcia. Vicedecano de Investigación y
Coordinador de los Estudios de Criminología
18:00h.-20:00h. “El perfil criminológico en la investigación y en la
sala de justicia”. D. Vicente Garrido Genovés. Prof. Titular de la
Universidad de Valencia.
20:30h. Clausura I Congreso Internacional de Criminología
"El mayor bien que puedes hacerle al prójimo no es solo compartir con
él tus riquezas sino revelarle además las suyas." (Benjamin Disraeli)
Trabajan en casos no resueltos junto a voluntarios de una asociación
canaria. Alumnas del grado de Criminología de la UJI analizan perfiles
de conducta ‘on line’
Dos estudiantes de 3º de Criminología de la Universitat Jaume I (UJI) se
han embarcado en una aventura “para luchar contra el crimen” por la que
sienten verdadera pasión. Ana Peris y Mihaela Zlota han abierto una
página web www.lacriminologia.es, en la que realizan perfiles
psicológicos de casos resueltos, como los del Alcàsser, o de asesinos
múltiples, como el del castellonense Joaquín Ferrándiz; y otros por
resolver, para los que ofrecen “una nueva perspectiva”. De mayores,
quieren ser como los agentes Hotchner, Morgan, Jareau o Prentiss, de la
ficticia Unidad de Análisis de Conducta del FBI de la popular serie de
televisión Mentes criminales. Les gusta “moverse sobre el terreno”, y
les preocupa, sobre todo “las víctimas”.
Todo surgió hace apenas unos meses, en verano, tras un curso sobre
Perfilación criminal de la Asociación Laxshmi de Canarias, con la que
empezaron a colaborar. “Ellos buscaban criminólogos voluntarios, gente
que les ayudara en casos no resueltos, reales, nada de películas, en
colaboración con los juzgados y con la policía, y, a raíz de esto,
empezamos a recopilar información el caso Macastre, similar al de las
chicas de Alcàsser, pero anterior, de 1989, con tres víctimas de 14 y 15
años, dos chicas y un chico, que salieron de excursión y jamás
volvieron”.
Estos días han dejado en stand by el proyecto, porque están “en plenos
exámenes del grado”. La suya es una carrera a caballo entre el derecho,
la psicología y la medicina que “en España aún no está tipificada como
en otros países europeos o Estados Unidos. Creen que a la titulación le
faltan “algunos flecos” en temas como el que ellas prevén potenciar,
como es la perfilación, pero saben que, como primera promoción del
título, son “los conejillos de Indias”, y los que van a abrir el camino a
los que vienen detrás.
Peris y Zlota ponen la web a disposición pública, para que “quien
quiera, pueda acceder y aportar su punto de vista, o buscar
información”. “Poco a poco, iremos introduciendo artículos, notas de
clase o de colaboradores, como el criminólogo Vicente Garrido, que nos
ha cedido algunos documentos, para su difusión. Ayudar a esclarecer
crímenes, el objetivo”.
Nuestro crimen es ser hombres y querer conocer.
Alphonse de Lamartine
Nuestros amigos del SEIPC nos comunican el inicio del Calendario de Formación de SEIPC para el 2013.
ON- LINE
A partir del 1 de Febrero da comienzo la Formación del Titulo de Experto en Perfiles Criminológicos de SEIPC en su 4ª Promoción.
Esta formación está compuesta por una serie de 6 cursos formativos con
un total de 640 horas lectivas por método ON-LINE desde el Aula de
Formación SEIPC.
El primero de los cursos es:
INTRODUCCIÓN AL PERFIL CRIMINOLÓGICO de 80 horas.
Además de los cursos de éste bloque, SEIPC oferta otros de formación
especializada de carácter monográfico y con una duración de 80 horas
lectivas cada uno de ellos.
Para más información, visita nuestra página web www.seipc.eu en el
apartado de FORMACIÓN donde se resolverán todas tus dudas al respecto.
La amplia acogida que tuvo nuestro II Congreso INTERNACIONAL de Jóvenes
Investigadores en Ciencias Penales realizado en Salamanca en junio del
2011, ha ratificado la lógica necesidad de que las Universidades
españolas y extranjeras generen espacios para la participación activa de
jóvenes investigadores. Apostando por la creación de estos espacios y
el fortalecimiento de una idea pionera, Ciencias de la Seguridad –CISE- y
el Área de Derecho Penal de la Universidad de Salamanca, tienen
programado realizar el III Congreso INTERNACIONAL de Jóvenes
Investigadores en Ciencias Penales, el cual se realizaría en la segunda
quincena del mes de junio de 2013 (17 a 19 de junio).
En esta edición, desde la organización hemos introducido dos novedades
importantes. De una parte, ofreceremos la posibilidad de participación
en el Congreso en modalidad on line, tanto para los ponentes como para
los asistentes o congresistas. En segundo lugar, hemos ampliando las
categorías de investigadores que podrán participar como ponentes, de la
manera que sigue:
Una vez diligenciado lo deben enviar a este correo antes del 26 de enero
de 2013. Las BASES PARA LA PRESENTACIÓN DE LA PONENCIA SE FIJARÁN
POSTERIORMENTE.
Con los anteriores datos, diseñaremos los ejes temáticos de nuestro
Congreso, los cuales tomarán como base las líneas de investigación que
se estén manejando por los investigadores interesados en participar.
Ahora bien, desde la organización del congreso hemos querido mantener
como eje identificativo de nuestro Congreso, una mesa en la que
participen ponentes que hayan desarrollado investigaciones en el marco
de “Ciencias Penales y TIC (Tecnologías de la información y la
comunicación)”, dada la especial acogida que tuvo en la segunda edición.
Precisado lo anterior, posteriormente enviaremos y colgaremos en la
página web los requisitos que deben reunir las ponencias. De las
propuestas que lleguen, se seleccionarán las mejores. Los autores de las
mismas, vendrán a Salamanca como ponentes con los gastos de alojamiento
cubiertos por el Congreso, salvo en el caso de los que presenten su
ponencia on line. De igual forma, realizaremos las gestiones necesarias
para que los mejores trabajos sean publicados.
Este año, de entre las ponencias, cuyo eje temático sea el de “Ciencias
Penales y Tecnologías de la información y la comunicación”, se
seleccionará una de ellas, que en atención a su confección, originalidad
rigor y defensa, será distinguida como la ganadora del “I Certamen
Universitario Cátedra Telefonica USAL”, con un premio en metálico de 400
euros.
Organización III Congreso Internacional de Jóvenes Investigadores en Ciencias Penales
Facultad de Derecho, Despacho 291, Campus Miguel de Unamuno, Salamanca
.Telf. 923294400 Ext. 1622 Móvil 616124898 Fax. (34) 923 294647
"Nada resulta más engañoso que un hecho evidente". Sir Arthur I. Conan Doyle
Curso sobre “PROFILING”
Técnica del perfil criminológico y análisis del comportamiento criminal.
El perfil criminológico es una técnica que tiene como objetivo
proporcionar información sobre un criminal desconocido por medio del análisis de varios elementos del crimen tales como la escena del crimen.
La base del perfil es que, el comportamiento que realiza el criminal
durante el crimen, refleja características del propio criminal que
pueden inferirse del análisis cuidadoso de algunos elementos y que pueden
ayudar a la investigación a la hora de identificarlo o para priorizar
sospechosos. Para esto es necesario relacionar comportamientos y
características desarrollados en el crimen con comportamientos y
características del criminal.
El presente curso que tiene una duración prevista de 150 horas se presenta en la modalidad On line.
Los alumnos tendrán acceso semanalmente a las cinco unidades didácticas
junto con un cuestionario de evaluación sobre las mismas, para que desde
su casa, pueda ir estudiando los contenidos sin horarios y al contestar
las preguntas del cuestionario se pueda comprobar el aprovechamiento de
las mismas y así poder recibir el diploma que lo acredite.
Se pondrá además a disposición de los alumnos un sistema de tutorías en el que podrán exponer sus dudas o hacer sus comentarios.
Destinatarios
El presente curso no requiere conocimientos previos, lo cual posibilita a
cualquier persona el acceso al mismo, aunque está recomendado
especialmente a miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad tanto
públicas como privadas, criminólogos, psicólogos, abogados… y en
definitiva a cualquier persona interesada en las técnicas de perfilación
criminal.
Contenido
Las áreas de contenido que se desarrollarán en unidades didácticas son las siguientes:
Historia y conceptos básicos del perfil criminológico.
Análisis de la escena, el modus operandi y la firma del delito.
Criminología ambiental.
Análisis victimológico.
El perfil en la investigación criminal.
Los alumnos tendrán acceso a través de la plataforma Moodle al material
necesario para la comprensión de cada uno de los módulos que se
compondrán tanto de texto como de enlaces a vídeos de internet que
ayuden a la mejor visualización de los temas que se tratan.
Comienzo del curso: 16 enero 2013
Calendario
Docencia
Jorge Jiménez Serrano
Perfilador Criminalista
Fundador de la Sociedad Española de Investigación en Perfiles Criminológicos
Miembro de la International Academy of Investigative Psichology
Miembro de la Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses
Profesor en este área en diferentes universidades e instituciones de reconocido prestigio
Desarrolla su actividad profesional dentro de la empresa de Servicios de Inteligencia Corporativa.
Descuentos:
A miembros de las entidades colaboradoras: 20% (144€)
A personas en paro, estudiantes, discapacitados y jubilados: 10% (162€)
Para la aplicación de los descuentos se pedirá la documentación pertinente que acredite, bien la pertenencia a las entidades colaboradoras, o bien la situación en la que se encuentre el alumno. Los descuentos no son acumulativos.
Nota:
Plazas limitadas por riguroso orden de inscripción.
Información y contacto
Ingeniería Emocional
Web: www.imocional.es
Correo electrónico: imocional@imocional.es
Dirección postal: C/ Santa María, 19, 6o I 47001 · Valladolid España
Teléfono: +34 983 66 68 95
«Si eliminamos lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, tiene que ser la verdad». Sherlock Holmes
Hace 125 años, en noviembre de 1887 se publicó por primera vez un
relato en donde aparecía un desconocido detective llamado Sherlock
Holmes, un personaje creado Sir Arthur Conan Doyle que desarrollaba su
actividad en la ciudad de Londres en plena época victoriana.
En conmemoración de ello, el periódico El Mundo ha realizado un especial sobre el famoso detective y su fiel compañero Watson.
Sherlock Holmes es el prototipo de investigador cerebral que destaca por
su inteligencia, su alta capacidad de observación y el razonamiento
deductivo. Su carisma fue tal que influyó notablemente en todas las
novelas detectivescas que se publicarían posteriormente.
Mucho antes de que Gil Grissom se fijara minuciosamente en cada detalle
del escenario del crimen y buscara restos biológicos en cada rincón con
su luz ultravioleta, Sherlock Holmes registraba los bolsillos de los
muertos, interpretaba con toda lógica y acierto el mensaje que un
asesino escribía con la sangre de su víctima sobre una pared y llegaba a
deducir, con escaso margen de error, la altura del delincuente sin
saber todavía quién era. Algo habitual hoy, sí. Pero no en la Inglaterra
victoriana de finales del XIX.
El relato detallado de todo ello, que Arthur Conan Doyle puso en boca
del Dr. Watson, hacía imaginar al lector cada mota de polvo en el
ambiente y le retaba a descubrir, seguir e interpretar el rastro que
dejaban a su paso ladrones, estafadores y asesinos para servirle en
bandeja su cabeza después.
Los escasos ejemplares que hoy existen del 'Beeton's Christmas Annual' de 1887 son muy codiciados por fans y coleccionistas.
Inspirado en un profesor que Doyle tuvo en la Facultad de Medicina de
Edimburgo (Joseph Bell), Sherlock Holmes nació para la Literatura en
noviembre de 1887, con la publicación de 'Estudio en Escarlata' en 'The
Beeton's Christmas Annual', con ilustraciones de D.H. Friston. El
escocés había escrito la novela el año anterior, en menos de tres
semanas, y cobró 25 libras esterlinas por ello.
Fue el nacimiento oficial del investigador más famoso de todos los
tiempos, el padre de todos los detectives que vendrían después. Un tipo
más que peculiar, excéntrico y ávido lector, un maestro del disfraz, que
toca el Stradivarius, fuma en pipa, consume cocaína —diluida al 7%— y
examina el mundo a través de su lupa. Un tipo inteligente, calculador y
arrogante, que se sabe superior por sus dotes extraordinarias para la
lógica y el razonamiento deductivo. Y el lector se lo perdona. Porque no
hay duda de que es el mejor.
'Estudio en Escarlata' tuvo más éxito en EEUU que en el Reino Unido,
pero Doyle, licenciado en Medicina, no dejó de escribir, habitualmente
en los muchos ratos muertos que tenía entre los escasos pacientes que
acudían a su consulta. 'El signo de los cuatro' fue su segunda novela.
Pero el éxito comenzó a asomar a su vida cuando empezó a publicar las
aventuras de Holmes y Watson en la revista 'The Strand'. 'Escándalo en
Bohemia', en 1891, fue la primera de una serie de publicaciones que se
prolongarían durante 36 años, ilustradas por Sidney Paget.
Superado por el éxito de su criatura, Doyle quiso matar a su 'monstruo' a
manos del temible Moriarty en las montañas de Suiza, pero lo tuvo que
resucitar ante la presión popular (miles de suscriptores se dieron de
baja de la revista cuando se publicó, en 1893, 'El problema final') y
atractivas ofertas económicas. En 'La aventura de la casa vacía' (1903),
Watson se desmaya, por primera y única vez en su vida, cuando a su
apartamento de Kensington acude, disfrazado, su viejo amigo, al que
tanto él como los lectores habían enterrado diez años atrás en las
cataratas de Reichenbach. El regreso del llorado detective relanzó las
ventas de 'The Strand'.
Las andanzas de Sherlock Holmes y su fiel escudero, el Doctor Watson,
transcurren en cuatro novelas y 56 relatos cortos, han inspirado a
múltiples autores y se han llevado en numerosas ocasiones al cine y la
televisión. Y millones de seguidores de todo el mundo mantienen vivo su
espíritu y reviven sus aventuras a través de diversas sociedades
'holmesianas' creadas en distintos países y continentes.
Hoy, una cuidada edición conmemorativa de 'Estudio en Escarlata'
(Debolsillo), acompañada de las ilustruaciones originales de D. H.
Friston, permite a los seguidores españoles revivir la primera aventura
de Holmes y Watson con todo su espíritu victoriano. 125 años después, de
nuevo, comienza el juego
"Hagas lo que hagas, hazlo bien." (Abraham Lincoln)
Desde Argentina nos llega una grata e interesante noticia. La Asesoría Forense y en seguridad"Watson Consultores", edita la Revista digital de Criminología y Seguridad "TEMA'S", una publicación gratuita de carácter especializado en
todo los campos referentes a las Ciencias Forenses.
"Las Ciencias Forenses son, desde siempre, un campo que precisa de una
actualización constante, ya sea en lo referente a prácticas
profesionales, investigaciones, como en los nuevos conocimientos
disponibles.
Actualmente es imprescindible manejar aspectos que signifiquen un
crecimiento en la gestión profesional, ya que no basta con ser sólo un
profesional sino que se debe tender a estar siempre actualizado.
Respondiendo a esta filosofía presentamos publicaciones que apuntan a
contribuir al desarrollo, la experiencia y la mejora constante en los
distintos ámbitos de estas ciencias.
El formato digital es un recurso que se utiliza en las más destacadas
instituciones educativas y las organizaciones profesionales. TEMA’S en
muy poco tiempo paso a ser una herramienta muy efectiva para mantener la
circulación de información precisa, dentro de grupos especializados,
diferentes comunidades o en equipos profesionales.
En la actualidad la mayor cantidad de información profesional se
presentan en formato digital. Pero con esto sólo no alcanza, debe
hacerse con el respaldo de profesionales y de manera eficiente para
lograr los fines propuestos.
Nuestra ventaja indiscutible es contar con prestigiosos especialistas en
la materia, publicando de forma libre y directa, sin ataduras ni
intereses para con terceros, excepto nuestras juiciosas revisiones
editoriales que nos permiten llegar con información que cuente con la
excelencia académica que nuestros lectores merecen.
Aún así, y contando con destacados colaboradores, hay que añadir otra
ventaja para el autor novel: “La posibilidad de darse a conocer a un
público académico más o menos amplio” con lo cual creemos que estamos
propiciando un terreno fértil para investigadores jóvenes o estudiantes y
una inmejorable plataforma de lanzamiento para el desarrollo
profesional y el campo investigativo.
"Dentro de una gran mentira siempre hay una pequeña verdad."
La extraña historia de Sture Bergwall , un enfermo mental que hace años
fue capaz de engañar a todo un país inculpándose de 32 asesinatos. Ahora
un periodista ha desmontado su historia. Al parecer Bergwall , que
está en Suecia recluido en una clínica psiquiátrica desde 1991, mintió
para recibir la dosis drogas que diariamente necesitaba.
El pequeño Johan Asplund salió de casa a las ocho de la mañana, como
todos los días, para ir a la escuela. Fue el viernes 7 de noviembre de
1980. Tenía 11 años. Nunca volvió a aparecer. Su caso se convirtió en
uno de los misterios sin resolver más conocidos de Suecia. Trece años
más tarde, el 8 de marzo de 1993, saltaba la noticia. Un enfermo mental
de la clínica de psiquiatría forense de Säter acababa de confesar el
crimen. Así reproducía el diarioExpressen,
el 15 marzo de 1993, la confesión de ese hombre de 42 años llamado
Thomas Quick. “Le cogí a la salida del colegio y le metí en el coche.
Conduje hasta el bosque y violé al chico. No quería matar a Johan. Pero
entré en pánico y le estrangulé. Enterré su cuerpo para que nadie
pudiera encontrarlo”.
El fiscal general del Estado, Christher van der Kwast, tardó siete
años en construir un caso contra Quick. Los restos del cuerpo del chico
no aparecieron donde el presunto asesino decía que podían estar. Pero la
confesión era muy prolífica en detalles. En su opinión, más que
suficiente para presentar cargos. Para entonces, año 2001, hacía ya
tiempo que Quick se había convertido en el asesino en serie más conocido
de la historia en Suecia. Su sucesión de autoinculpaciones había
supuesto un continuo crescendo de crímenes cada vez más atroces. En el
caso Johan Asplund, llegó a confesar que se comió los dedos del pequeño.
Pero el 2 de junio de 2008 se desdijo de todo.
Thomas Quick se llama en realidad Sture Bergwall. Tiene 62 años. Sigue recluso entre los muros amarillos de la clínica de Säter ,
lugar de encierro para enfermos mentales peligrosos. Lleva allí 21
años. Una buena parte, con el estatus de un VIP, según cuenta el
criminólogo Leif G. W. Persson. La historia de Quick/Bergwall está a la
altura de esas novelas negras que nos llegan desde latitudes
escandinavas.
“Así que viene usted a ver al hombre especial”, espeta la noche
anterior a nuestro encuentro con Bergwall el camarero del único bar que
queda abierto a las diez de la noche en Säter, pueblo situado a tres
horas en coche de Estocolmo, dirección norte. “Ese hombre es un
psicópata; si sale de ahí, volverá a matar. Tenga cuidado”.
Resulta curioso que ni siquiera en el pueblo que alberga a Bergwall
sepan que todo ha cambiado. Que el relato ya es otro. Que el “hombre
especial” está siendo descargado, una por una, de sus condenas por
asesinato. En los años noventa se autoinculpó de 32 crímenes. Le
condenaron por ocho. Ya le han retirado cinco. Esta misma semana le han
exculpado formalmente del asesinato de dos chicas noruegas cuyos cuerpos
fueron hallados a las afueras de Oslo: Trine Jensen, de 17 años; y Gry
Storvick, de 23. Dos asesinatos que despertaron serias dudas en su
momento. Él, que parecía un asesino, violador y descuartizador de chicos
jóvenes, confesando un crimen heterosexual.
Quedan dos casos por despejar aún. Uno es el asesinato de Charles
Zelmanovits, un chico de 15 años que vivió en España de los 6 a los 14,
en Fuengirola. Su padre trabajaba en aquellos días como médico. Seis
meses después de regresar a Suecia, Charles desaparecía tras una fiesta
del colegio en Piteä, en el norte de Suecia. Fue el 13 de noviembre de
1976. Thomas Quick dijo haber desmembrado el cuerpo del joven y haberse
llevado algunas partes. El otro es el de una pareja de holandeses,
Marinus y Janny Stegehuis, salvajemente apuñalados en la madrugada del
13 de julio de 1984 en un paraíso de la naturaleza, en tierras laponas, a
orillas del maravilloso lago Appojaure.
El abogado de Bergwall, Thomas Olsson, da por hecho que estas
condenas no tardarán en ser retiradas. Los casos contra Quick se
fundamentaron, sobre todo, en sus detalladas autoinculpaciones. Y se ha
retractado. “Todos los casos fueron construidos igual: sin pruebas
biológicas, sin huellas, sin rastros de ADN, sin testigos, sin
evidencias”, dice el abogado, uno de los más reputados en Suecia, hombre
elegante y sarcástico. “En cuanto le cambiaron la medicación dejó de
confesar”. Bajo los efectos de ingentes dosis de benzodiacepina, un
medicamento que inhibe y puede permitir al paciente perder la empatía y
decir cualquier cosa, Bergwall ofrecía minuciosísimos relatos de
crímenes en sesiones de terapia. Cuanto más contaba, más medicación le
daban. Cuanto más medicación le daban, más contaba.
Bergwall era un adicto a las drogas desde su adolescencia. Empezó a colocarse con pañuelos empapados en disolvente.
Monstruo, violador, sádico, pederasta, caníbal. Thomas Quick fue todo
eso durante 20 años. Hasta que en su camino se cruzó un periodista
pertinaz y obsesivo, de nombre Hannes Rastam, dispuesto a aclarar todas
las dudas que la autoría de esos crímenes horribles siempre suscitó. Su
trabajo de investigación se ha convertido en un jaque al sistema
judicial, policial y de salud mental sueco. Rastam, que murió en enero,
al día siguiente de dictar la última página de su libro Thomas Quick: la fabricación de un asesino en serie, consiguió arrancarle la gran confesión, durante años sepultada en esa mente enferma: todo fue una gran mentira.
Clínica de psiquiatría forense de Säter. Dos celadores custodian la
entrevista con Sture Bergwall. Hemos atravesado cinco puertas acorazadas
para llegar hasta él. La puerta de la calle; la puerta de la garita,
donde se deja el pasaporte; el detector de metales, la puerta blanca, un
pasillo, la puerta gris, un pasillo, la puerta rosa.
Pregunta. Pero usted ¿por qué mintió?
Respuesta. Fue una manera de conseguir ansiolíticos
legalmente. Me permitió tener la sensación de pertenecer a algo. Empezó
como una pequeña mentira que creció hasta convertirse en una enorme
mentira.
Sture Bergwall responde a la pregunta pausadamente, tranquilo. Es un
hombre corpulento, muy alto, 1,89. Manos grandes, gruesas, robustas;
pies enfundados en unas sandalias negras, calcetines rojos. Estamos en
una pequeña habitación de la clínica psiquiátrica, en la zona de
visitas. Una muñeca rubia y un mueble repleto de juguetes descansan en
el suelo de esta sala en que los reclusos reciben a la familia. Hay un
microondas, café y vasos de plástico blanco. Todo apunta a que los
muebles, cómo no, deben de ser de Ikea.
Bergwall parece un señor normal; un señor normal y corriente.
La monstruosa espiral de sus confesiones arranca en un soleado día de
junio de 1992. Apenas le quedan unos meses para salir de la clínica.
Hace un día espléndido y Bergwall está tomando el sol en el lago
Ljustern, acompañado de una enfermera. Lleva año y medio recluido, le
han encerrado después de cometer un atraco, vestido de Papa Noel, en la
casa de un bancario de su pueblo, Falun.
Bergwall es en esos momentos un hombre con antecedentes reales que se
acaba de cambiar de nombre. Como no quiere que se le asocie con el
atraco, adopta el apellido de soltera de su madre, Quick; y se pone
Thomas porque le gusta cómo suena. A los 19 años ya había sido
denunciado por abusar sexualmente de un chico de 14. También apuñaló a
un hombre con el que compartió una noche. De hecho, no es esta su
primera estancia en una clínica psiquiátrica.
Su sobrino Stefan Hazianastasiou, al que hemos visitado en la
localidad de Örebro (a 198 kilómetros de Estocolmo, dirección oeste) el
día anterior a la entrevista en la clínica, sostiene que su tío quería
evitar a toda costa el regreso a Falun, su pueblo. “Estaba avergonzado,
para él era más cómodo quedarse en la clínica”, dice, con un café en la
mano, en la cocina de su casa. Hazianastasiou recuerda que su tío
siempre fue un gran contador de historias.
Total que en aquella mañana soleada a Bergwall se le ocurre decirle a
la enfermera: “¿Qué pasaría si yo hubiera cometido algo grave?”.
Al día siguiente, el psiquiatra le recibe en su consulta para comentar lo sucedido.
— ¿Qué quiere decir usted con algo grave?, le pregunta el médico.
— Le daré una pista, responde Bergwall: AS.
—¿AS?
— AS, de asesinato.
“Yo vivía rodeado de criminales violentos en la clínica”, explica
Bergwall, recordando aquel episodio. “Tenía que contar algo realmente
gordo para destacar, para que me prestaran atención”.
Decidió recurrir al asesinato que mejor conocía, el misterio sin
resolver más célebre en aquellos días: la desaparición del pequeño Johan
Asplund. “Yo no podía imaginar las consecuencias de lo que dije en ese
momento. No fue una decisión racional, fue como un juego semántico
inocente”.
El interés de los médicos ya estaba captado. Había que mantenerlo.
Confesó un segundo crimen, pero esta vez eligió un caso que hubiera
prescrito: el asesinato de Thomas Blomgren, acaecido en 1964. Perfecto:
por aquel entonces, Bergwall solo tenía 14 años, no podrían condenarle.
La investigación policial por el caso Asplund aún no había arrancado,
de modo que Bergwall todavía disponía de fines de semana libres. Podía
entrar y salir. Para ser verosímil, debía documentarse. La Biblioteca
Real de Estocolmo era la mejor opción. Los artículos de la época,
plagados de detalles, y los microfilmes le ayudaron a construir un
relato preciso de la muerte de Thomas Blomgren, un niño de 14 años.
“Cuando se lo conté a los médicos, se lo tomaron como una historia
real”.
Es en mayo de 1993, un año después de la primera confesión, cuando el
fiscal general del Estado, Christer van der Kwast, anuncia que está
considerando presentar cargos contra Quick, según relata el libro de
Rastam. Anuncia a la prensa que el enfermo ha señalado los lugares en
que se encuentra el cuerpo de Johan Asplund. Todavía no lo han
encontrado, no obstante.
Esos restos, de hecho, nunca han sido hallados.
Björn Asplund, el padre de Johan, nunca creyó que Bergwall pudiera
ser el asesino de su hijo. “Ese hombre no era capaz ni de trocear una
salchicha”, dice, fumando un cigarrillo de liar en el interior de su
barco-vivienda, atracado al borde del lago Mälaren, en el corazón de
Estocolmo. Asplund siempre sospechó del padrastro de Johan, un
cardiólogo que, de hecho, fue condenado por secuestrar al pequeño.
El presunto asesino en serie confesó a la policía que el pequeño
Johan tenía una marca especial: una especie de corte en la barriga.
Asplund saca una servilleta de papel y hace un croquis. Señala que la
marca especial de su hijo era una especie de lunar en una de sus nalgas.
Se lo contó a la policía. Bergwall acabó cambiando su testimonio y
hablando de esa marca en el juicio. “Había una estrecha cooperación
entre terapeutas y policía, que compartían información”, dice Asplund.
Señala que al enfermo le daban información en terapia. Le ayudaban a
recordar.
La periodista Jenny Küttim, mano derecha de Hannes Rastam, que
realizó toda la investigación para el libro a su lado, es aún más
tajante: “Los terapeutas actuaban como policías y los policías, como
terapeutas”.
El patrón era siempre el mismo. Lo cuenta el abogado Olsson. Bergwall
confesaba en terapia. Daba detalles de los crímenes. Pero se equivocaba
una y otra vez. Por ejemplo, en el caso de la joven Therese Johanessen,
una menor de nueve años desaparecida, dijo que era rubia, con ojos
azules, que vivía en un pequeño pueblo, que el día de autos fue soleado.
En realidad, la pequeña era morena (era hija de un español, Jesús);
tenía ojos castaños; vivía en la ciudad. “Y aquel día fue el más
lluvioso de los últimos diez años”, remata Thomas Olsson, sarcástico.
Con todo, Bergwall se empezó a convertir en un experto en extraer
información de policías y terapeutas. “Yo disponía de datos muy básicos,
de la prensa”, explica el enfermo en la clínica, “así que daba
respuestas muy vagas y esperaba a que me dieran opciones. Luego leía sus
reacciones. Cuando me preguntaban: ‘¿Está seguro?’, ya sabía que había
dado la respuesta incorrecta”.
P. ¿Y no se paró a pensar en las víctimas y sus familias? ¿No pensó en dar marcha atrás en algún momento?
R. Desde el principio tuve ganas de dar marcha atrás
en mis confesiones, pero me avergonzaba hacerlo. Yo estaba a merced de
los médicos: retractarme suponía traicionarles, decirles que llevaba
tiempo contándoles mentiras. Además, me gustaba ver que se interesaban
por mí.
Incluso los errores en las confesiones de Bergwall conseguían acomodo
en el guion de esta pesadilla. “El hecho de que siempre se equivocara
fue usado como argumento de que realmente era el asesino; decían que
tenía tanta ansiedad al recordar esos asesinatos, que se protegía de
ellos”, explica Leyla Belle Drake, editora del libro de Hannes Rastam.
“Cuando acudía a sus recuerdos, con la ayuda de los terapeutas, tenía
que hacerlo mediante una elipsis, esa era la teoría. Empezaba con
mentiras porque se estaba protegiendo a sí mismo de esos recuerdos
horribles”. El arquitecto de esta teoría fue el experto en memoria Sven
Ake Christianson, explica Belle Drake. La tesis: Quick había borrado los
sucesos más dolorosos de su vida, por eso el recuerdo de sus crímenes
era tan borroso. De pequeño había sufrido abusos sexuales, según contó
en terapia. Había sido obligado a tener sexo oral y anal con su padre a
los cuatro años. Un episodio en el que fue sorprendido por su madre,
que, fruto del shock, perdió al hijo que llevaba en el vientre. Su madre
siempre culpó a Bergwall de esa muerte.
P. Pero ¿por qué fabricó usted semejante historia?
R. La terapia que yo hacía estaba basada en que mis
acciones de adulto debían estar relacionadas con acontecimientos de mi
infancia. Si había asesinado de adulto, debía haber hechos en mi
infancia que se correspondiesen. Además, con la benzodiazepina era capaz
de contar cualquier cosa sin problemas.
Las consecuencias de estas confesiones en su familia fueron
devastadores, cuenta su sobrino. Aunque ahora todo se ha recompuesto.
P. ¿Los efectos de la medicación eran muy fuertes?
R. Yo estaba muy medicado y drogado. Estaba
completamente atrapado en esa situación. Me desesperaba y, por las
noches, golpeaba mi cabeza contra las paredes. Tenía altos niveles de
ansiedad como consecuencia de las confesiones, de las investigaciones, y
de los efectos secundarios de las drogas.
P. Sus confesiones se hicieron crecientemente violentas. Llegó a hablar de canibalismo. ¿Cómo llegó hasta ese punto?
R. Cuanto peores eran las historias que contaba sobre lo que me habían hecho mis padres, peores tenían que ser mis confesiones.
P. ¿Le guiaron en ese crescendo?
R. Los psicólogos y los terapeutas nunca tenían suficiente, siempre querían más.
P. ¿Y qué pasaba cuando todo ello era confirmado por la Justicia y le condenaban?
R. Me era indiferente. Para mí lo importante era mi situación en la clínica, aquí dentro.
El 12 de junio de 1998, en un artículo en el diario
Svenska Dagbladet ,la prestigiosa psicóloga Astrid Holgersson ya acusaba a Sven Ake
Christianson de usar “sugestión y métodos manipulativos” para ayudar a
Quick a que construyera historias que no contradijeran los hechos de los
crímenes. Holgersson acuñó el término de Equipo Quick, el
grupo de los que construyeron la leyenda del asesino en serie: el
investigador que lideraba las pesquisas, Seppo Pentinnen; la terapeuta
Birgitta Stahle; el fiscal Christer van der Kwast, y el experto en
memoria Sven Ake Christianson, con el que nos pusimos en contacto, pero
que declinó hacer declaraciones. Tampoco quiso hablar en Estocolmo Claes
Borgström, abogado de Quick en aquellos días, criticado por no
cuestionar la versión construida por el Equipo Quick. De él, dice Bergwall: “Como cliente, me sentí traicionado”.
La ayuda para recordar, en algunos casos, llegaba hasta el punto de
reconstruir la escena del crimen fielmente. Así ocurrió el 9 de enero de
1995, día en que Quick se subió a bordo de un jet privado con asientos
de cuero para abordar la reconstrucción del crimen de la pareja
holandesa en Appojaure. A bordo, todo el Equipo Quick.
Jan Olsson, comisario de la Policía Criminal Central y experto en
análisis de escenarios de crímenes, también fue enviado a tierras
laponas para colaborar en la investigación. Al llegar, observó que se
había encargado una réplica exacta de la tienda de campaña del
asesinato, y que el Toyota Corolla de la pareja estaba situado en el
sitio que reflejaban los informes policiales.
“Era la primera vez que veía algo así”, explica el veterano
excomisario, de 76 años, en su apartamento en Estocolmo, con un gato
blanco de angora reposando junto a él en el sofá. “Lo normal es llevar
al sospechoso a la escena y que sea él quien diga dónde estaba cada
cosa. Pero ellos pensaban que había que ayudarle a rememorar”.
Jan Olsson recuerda que Bergwall llegó al lugar del crimen y lo
recreó entrando por el lado contrario de la tienda. “Se equivocó en
todo”, afirma. Entró como un loco en la tienda para apuñalar a la pareja
que había en el interior, cuando los informes policiales señalaban que
habían sido apuñalados desde el exterior de la tienda.
Hicieron un receso en la reconstrucción. “Después de hablar con Seppo
Pentinnen —el policía que llevaba las investigaciones— y alguna persona
más, volvió a reconstruir el crimen. Pero esta vez lo hizo casi todo
tal y como reflejaban los informes policiales”, afirma el excomisario.
A pesar de la retirada de cinco condenas, hay voces discordantes.
Como la del entonces fiscal general del Estado, Christer van der Kwast:
“Que él sea el asesino es una clara posibilidad”, confiesa en la
cafetería de un céntrico hotel de Estocolmo. “Nos dijo cosas que solo el
asesino podía saber. Es un tipo de psicópata complejo, un sádico, y
tiene las características de un asesino en serie. Su habilidad de
manipular a los que tenía a su alrededor supuso un problema del que
éramos conscientes y que tuvimos que manejar. Los fiscales que han
estado trabajando en los casos desde que retiró sus confesiones no han
hecho bien su trabajo”.
El juez Göran Lambertz, que revisó el caso durante una semana en 2006
y no halló irregularidades, abunda en la idea. “Hay varios factores que
apuntan a que realmente fue él: había cometido delitos con
anterioridad; los médicos diagnosticaron que era una persona peligrosa,
un agresor sexual en potencia; estuvo en clínicas psiquiátricas, pero
anduvo libre entre 1976 y 1991; y 15 crímenes fueron cometidos en áreas
en las que él pudo haber estado”.
Leif G. W. Persson, criminólogo —y novelista— que trabajó 30 años
como policía y siguió de cerca las investigaciones, es claro: “Muchos
investigadores abandonaron los casos por las dudas en torno a los
procedimientos. Ese hombre no cometió un solo crimen, no es un asesino
en serie. Para un profesional como yo, resultó evidente desde el
principio. Pero para los que le rodeaban, aquello se convirtió en una
religión”. Persson denuncia que se contravinieron todas las reglas: es
inasumible, dice, que un solo policía condujera todos los
interrogatorios, como así ocurrió. “Se cometieron errores en la
investigación, en la instrucción, y los juzgados validaron esos errores.
Esto es una catástrofe para el sistema judicial sueco”.
La periodista Jenny Küttim enfatiza que los miembros del Equipo Quick
cimentaron sus carreras sobre el caso, que se aprovecharon de un
enfermo mental. “Ahora han pasado más de 25 años, los auténticos
asesinos están libres, y nunca les encontraremos. Eso es horrible. Quick
causó mucho daño con sus confesiones, y tiene gran culpa en todo esto.
Pero no hay que olvidar que es un enfermo, y que era un adicto a las
drogas”.
La entrevista en la clínica llega a su fin.
P. ¿Es usted capaz de matar o ha sido capaz de matar alguna vez en su vida?
R. No.
P. ¿Usted ha cometido algún asesinato?
R. No.
P. Si sale de esta clínica, ¿qué será lo primero que haga?
El "Europio" ( Eu y número atómico 63) es un metal sólido de las tierras
raras , blando y muy
reactivo . Es uno de los elementos químicos que forman compuestos
fluorescentes , siendo empleado como activador del fósforo en los tubos
de televisores para producir el color rojo. Pero además el europio también es usado
como medida de seguridad para evitar la falsificación de billetes de 500 euros
El europio fue descubierto en Francia y debe su nombre a nuestro
continente "Europa". En 1890 Paul Emile Lecoq de Boisbaudran obtuvo las
primeras fracciones de concentrados de samario-gadolinio que tenían
algunas líneas espectrales que no correspondían a samario ni a
gadolinio. Estas líneas pertenecían al europio. Sin embargo el
descubrimiento del europio se atribuye al químico francés Eugène-Antole
Demarçay que lo separó en 1901. El europio es de color gris plateado,
con una dureza similar a la del plomo, bastante dúctil y bastante
reactivo. Se obtiene a partir de la arena de monacita, que es una mezcla
de fosfatos de calcio, torio, cerio y la mayoría de las demás tierras
raras. En forma pura no se ha obtenido hasta hace unos pocos años.
Hoy en día es bastante complicado encontrarlo en la naturaleza, aunque
su uso va en aumento: se emplea, principalmente para producir
catalizadores y pulir cristales, en reactores nucleares, en las
pantallas LED de los televisores de última generación para fortalecer el
color rojo, y por las fábricas de moneda y timbre que lo añaden en la
tinta que imprime los billetes de 500 euros, para así saber al 100%
cuándo es falso y cuándo no.
Una característica especial del europio es la fluorescencia, que a todos
nos suena por las luces negras de las discotecas. La diferencia entre
una emisión normal de luz y la fluorescencia es que la primera implica
sólo a los electrones, pero la segunda implica moléculas enteras. Así
cuando aplicamos sobre el billete impreso con tinta con europio una luz
de mayor intensidad a la natural, el compuesto brilla debido a la
excitación de los electrones
Las moléculas fluorescentes absorben luz de alta energía (luz
ultravioleta) pero emiten esa energía en forma de luz visible de menor
energía. Dependiendo de la molécula de la que forme parte, el europio
puede emitir luz roja, verde o azul.
El blog de divulgación científica Xataka recoge la explicación que da
Sam Kean en su libro "La cuchara menguante, ed. Ariel, 2011" :
Esa versatilidad es una pesadilla para los falsificadores y es lo
que ha hecho del europio una estupenda herramienta para luchar contra la
falsificación. De hecho, la Unión Europea (UE) usa su elemento epónimo
en la tinta de sus billetes. Para preparar la tinta, los químicos de las
cecas europeas añaden iones de europio a un tinte fluorescente. (No se
sabe qué tinte porque la UE ha prohibido que se intente identificar. Los
químicos respetuosos con la ley sólo pueden hacer conjeturas al
respecto). Pese a ese anonimato, los químicos saben que los tintes de
europio están formados por dos partes. De un lado está el receptor o
antena, que forma la mayor parte de la molécula. La anteca capta la
energía luminosa incidente, que el europio no puede absorber, la
transforma en energía vibratoria, que el europio sí puede absorber, y la
lleva, trepidante, hasta la punta de la molécula. Allí la recibe el
europio, que agita sus electrones, y éstos saltan a niveles de energía
superiores. Pero justo antes de que los electrones salten, se desplomen y
emitan, una parte de la onda de energía entrante “rebota” y regresa a
la antena. (…) A causa de esta pérdida, cuando los electrones caen de
vuelta a su nivel, producen luz de menor energía.
Así pues, en los billetes de 500, los tintes fluorescentes se escogen de
manera que el europio parezca apagado bajo la luz visible, de modo que
un falsificador crea que ha obtenido una réplica perfecta. Pero si se
pone el billete bajo un láser especial, el láser excitará a la tinta
invisible.
Y entonces se producirán los siguientes cambios:
El bosquejo de Europa de los billetes brilla con un color verdoso,
como si lo estuviéramos viendo a través de los ojos de un alienígena.
Una corona de estrellas de color pastel gana un halo amarillo o rojo,
mientras que monumentos y firmas y sellos ocultos brilla en color azul
marino. Para pescar a los falsificadores, la policía sólo tiene que
buscar billetes que no muestren todos esos signos. Así que cada en cada
billete en realidad hay dos euros: el que vemos cada día y un segundo
euro oculto dibujado por encima del primero, como un código