martes, 11 de noviembre de 2008

EL TRATAMIENTO EN EL ORDEN PENAL DE LA FIGURA DEL DELINCUENTE PSICÓPATA


Por José Aróstegui Moreno.

La psicopatía y, en concreto, los hechos delictivos cometidos por los delincuentes psicópatas– es una asignatura que tenemos pendiente los juristas. Efectúo esta reflexión en alto porque, al día de hoy, no hay un criterio homogéneo sobre cómo acometer esta cuestión. Los juristas en nuestro entorno nos hemos dejado llevar, en cuanto al tratamiento que se debe dispensar a los psicópatas, por los resultados de las investigaciones en los ámbitos médico, psicológico y sociológico, olvidando que nuestro criterio y aportaciones pueden ser tan relevantes como los dimanantes de estas ciencias.

Tras la anterior reflexión, diremos que hay tres razones por las cuales a los juristas se nos debe despertar el interés en el estudio e investigación de las psicopatías:

· Una primera razón es la relativa a que los hechos delictivos cometidos por los delincuentes psicópatas han aumentado de forma considerable en los últimos tiempos.

· Como segunda motivación, hemos de decir que la Organización Mundial de la Salud (OMS en adelante), nos ofrece una estadística inquietante. Nos dice que el 2 por 100 de la población mundial es psicópata[1]. Si tenemos en cuenta que la población mundial en 2007 era de más de 6.000.000.000 de habitantes, de acuerdo con la estadística de la OMS, en el mundo actualmente hay más de 120.000.000 de personas que son psicópatas. Por lo que respecta a España, se barajan distintas cifras. Como significativa señalaremos la que maneja Garrido Genovés que indica que en España hay aproximadamente 1.000.000 de psicópatas de los cuales sólo 10.000 cometen hechos delictivos[2].

· Una tercera razón que debe despertar nuestro interés jurídico en el tema es la consideración por mi parte de que es necesario analizar al grupo de delincuentes mas atípicos y complejos dentro de la tipología criminal que se encuentran en nuestras cárceles, y conocer si su tratamiento penal es el adecuado.

1.- ANÁLISIS DE LA PROBLEMÁTICA JURÍDICA QUE SE PLANTEA EN TORNO A LAS PSICOPATÍAS

Una vez dicho lo anterior, señalaremos que –para un mejor conocimiento del estudio de las psicopatías y de toda la problemática jurídica que las circunda– es conveniente abordar el análisis de esta patología desde cuatro perspectivas:
- La evolución histórica de las psicopatías;
- La psicopatía como trastorno antisocial de la personalidad o psicopatía;
- La culpabilidad y la inimputabilidad del delincuente psicópata respectivamente; y
- El tratamiento penitenciario.

Antes del análisis del contenido de estas cuatro perspectivas que pretendemos llevar a cabo, puntualizamos, como es obvio, que este artículo no es exhaustivo, es una ligera visión desde un punto de vista jurídico de esta patología. En este orden de cosas, diremos también que, de forma previa a la exposición del tema y teniendo en cuenta la diversidad conceptual de la psicopatía, queremos indicar, aunque sea de forma breve, el concepto de psicopatía que vamos a manejar, ello para una mejor exposición de las ideas que pretendemos transmitir.
La psicopatía es una enfermedad mental que afecta únicamente a la voluntad. No afecta a la inteligencia, a diferencia de los estados de enajenación mental que afectan a la voluntad y a la inteligencia.
Una vez realizada la anterior precisión, pasamos al análisis de cada una de las perspectivas anunciadas.

1.1. Primera perspectiva: La evolución histórica de las psicopatías

Esta evolución es importante porque, a través de ella, se pueden detectar cuatro cuestiones fundamentales para valorar si el tratamiento penal que reciben las personas que padecen esta patología es el adecuado. Estas cuestiones son las siguientes:

Una primera cuestión que se puede detectar es que no ha existido un criterio uniforme por parte de los investigadores a lo largo de la historia para establecer lo que son las psicopatías; es decir, en las primera sociedades ya se conoce a las personalidades psicopáticas, si bien, como es evidente, bajo otra denominación. Así, tenemos que en el 200 AC, Teofrasto, discípulo de Aristóteles, en sus escritos nos habla del “hombre sin escrúpulos”, que se asemeja en gran medida al actual psicópata[3]. Este hombre llamaba poderosamente la atención porque realizaba una serie de actos extraños y de extrema violencia, que más bien eran propios de los enajenados mentales. Sin embargo, este hombre sin escrúpulos no era un enajenado mental, porque estos actos los realizaba teniendo intacta su inteligencia. Se consideraba que padecía una enfermedad mental provocada por causas sobrenaturales o demonológicas.

La consideración anterior se mantiene hasta el siglo XVIII. Con la Ilustración se piensa que el hombre sin escrúpulos al que se refiere Teofrasto, padece, más que una enfermedad mental de corte mágico, un trastorno del carácter. Precursor de esta idea es el médico francés Philipe Pinel, que en sus escritos nos habla de “locos que no presentaban lesión alguna del entendimiento y que estaban dominados por el instinto de furor”. Era lo que denominaba “manía sin delirio”, e incluye en esta patología a la actual psicopatía, la paranoia, la histeria y la conducta paroxística[4].

En esta etapa no se utiliza aún el término psicópata para referirse a este problema del carácter. El término psicópata se empieza a utilizar por primera vez por Kraepelin en 1883 en su obra “Psiquiatría”[5]. Kraepelin interpreta de forma amplia el término psicópata e incluye en él a los criminales congénitos, los homosexuales, los que padecen estados obsesivos, la locura impulsiva, los embusteros, los farsantes y los pseudolitigantes[6]. La interpretación que del término psicopatía hace Kraepelin se amplía posteriormente con la intervención de los psicoanalistas, psicólogos, sociólogos y psiquiatras, y da lugar a que la práctica totalidad de los trastornos del carácter se aglutinen bajo el término psicopatía. Este nuevo planteamiento de que las psicopatías son un trastorno del carácter, que arranca en el siglo XVIII, se mantiene hasta el siglo XX, en concreto hasta 1992 en que la OMS reconoce que la psicopatía constituye una auténtica enfermedad mental.

Una segunda cuestión que se puede detectar en el recorrido histórico de esta patología es que el debate de si las psicopatías constituyen un problema del carácter o una enfermedad mental, dio lugar por parte de los investigadores a establecer, según indica Casón, más de 200 denominaciones en torno a ella. Por tanto, las psicopatías se conocen además como sociopatías, psicopatías esquizoide, paranoides, inferioridades psicopáticas… así hasta 200 denominaciones.

La tercera cuestión que se detecta en el análisis histórico es que hasta 1923 se consideraba por los investigadores que un sujeto que tenía rasgos psicopáticos tenía que ser forzosamente un delincuente. Esta cuestión la corrigió Kurt Schneider en su obra “La personalidad psicopática” en la que apunta que no todos los psicópatas son delincuentes, porque estas personas no sólo se hallaban en las prisiones e instituciones psiquiátricas, sino en toda la sociedad y señala que incluso eran personas que podían tener éxito en los negocios y en sus relaciones sociales[7]. La corrección de Schneider viene avalada con las cifras que ofrece Garrido Genovés cuando señala que en España, del 1.000.000 de personas que son psicópatas, solo 10.000 cometen hechos delictivos. Las restantes 990.000 personas que son psicópatas y no cometen hechos delictivos –indica Garrido Genovés– se encuentran en todos los estratos de la sociedad española, y serán personas con un carácter difícil, conforme a la línea mantenida por Schneider[8]. Así, en nuestra sociedad hay abogados, médicos, políticos, empresarios, amas de casa psicópatas, incluso hay niños psicópatas. Son personas que, aunque no cometen hechos delictivos, tiene un carácter complejo, carecen de principios y valores morales y, si tienen que hacer sufrir a alguien, lo harán sin dudarlo un momento.

La cuarta cuestión que se detecta en la evolución histórica de las psicopatías es la relativa a que el término “psicopatía” que acogía a los trastornos del carácter desde el siglo XVIII, en 1992 ya no cumple esa misión. Ello se debe a que la OMS considera, a partir de esa fecha, que la psicopatía es una disfunción autónoma, con sus propias características y no un término que daba nombre a la totalidad de los trastornos de la personalidad, como equivocadamente se venía haciendo.

Este error histórico se debe a Kraepelin, que, cuando establece el término “personalidad psicopática” en 1883, lo interpreta de forma amplia e incluye en él una serie de patologías, que son ampliadas posteriormente por los psicoanalistas, psicólogos, psiquiatras y sociólogos, abarcando el término, en su etapa final, a todos los trastornos del carácter o trastornos de personalidad[9]. En España tuvo eco ese error histórico, ya que, a pesar del reconocimiento de la comunidad científica internacional, en 1992, de que la psicopatía no podía dar nombre a la totalidad de los trastornos de la personalidad, los tribunales penales en España siguieron calificando como psicópatas a personas que no padecían esta patología. Así, por ejemplo califican como psicópatas a personas que padecen un trastorno paranoide, esquizoide, narcisista o histriónico de la personalidad[10].

En el recorrido histórico que hemos realizado destacan, por tanto, la confusión y los errores en los estudios de las personalidades psicopáticas. García Blázquez considera que estas confusiones y errores, si bien son normales para la ciencia, a los juristas les crean dudas y desconfianza[11].

1.2. Perspectiva de la psicopatía como trastorno antisocial de la personalidad, o psicopatía

Si bien es cierto que la absorción que el término psicopatía lleva a cabo de la totalidad de los trastornos de personalidad desaparece en 1992, el término psicopatía se sigue utilizando para denominar a un concreto trastorno de la personalidad[12]. Nos estamos refiriendo a que, hoy en día, con el término “psicopatía” se denomina al Trastorno Antisocial de la Personalidad, el cual tiene, a su vez, diversas variantes y clasificaciones. Así, tradicionalmente, hay psicópatas primarios[13], secundarios[14] y subculturales o disociales[15]. MILLON[16] recoge como variantes del Trastorno Antisocial de la Personalidad o psicopatías los siguientes:
- El antisocial normal
- El antisocial codicioso
- El antisocial que defiende su reputación
- El antisocial arriesgado
- El antisocial nómada
- El antisocial malevolente.

Sin embargo, en este artículo no vamos a analizar las clasificaciones ni las características de los trastornos de personalidad o psicopatía. Lo que sí que vamos a analizar es el debate actual que existe en torno a esta patología. En relación con este debate, hoy en día, se ha superado la discusión inicial sobre si la psicopatía era una enfermedad mental de corte mágico, un trastorno del carácter o una enfermedad mental de tipo orgánico. Se ha superado el debate porque parece que, por fin, la ciencia médica ha llegado a la conclusión de que las psicopatías constituyen una auténtica enfermedad mental, como así lo reconoce la OMS en su Manual de Clasificación de Enfermedades Mentales (CIE)[17] y el Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM)[18]. Actualmente, el debate se ha planteado en determinar si la patología psicopática es la que provoca que los sujetos que la padecen cometan hechos delictivos.

En el anterior sentido, diremos que algunos investigadores, desde la Biología, la Psicología, la Psiquiatría y la Sociología, ofrecen explicaciones para demostrar que la psicopatía, como patología en sí, es la responsable de los hechos delictivos que cometen las personas que la padecen; sin embargo, estas explicaciones no son concluyentes. Así, Raine[19] señala que en las investigaciones que ha realizado con psicópatas ha encontrado anomalías a nivel cerebral, que considera que son las responsables de los hechos delictivos que cometen los sujetos psicópatas. Apunta que estas anomalías ponen de manifiesto que existe un condicionamiento biológico en el comportamiento delictivo de los psicópatas. Este mismo descubrimiento lo han llevado a cabo investigadores como Gorenstein.[20].

Sin embargo, en relación con la cuestión planteada, Robert Hare y Hoffman señalan que en sus estudios no han encontrado relación entre la disfunción o anomalía cerebral y el comportamiento delictivo de los psicópatas[21]. Igual que ocurre con las bases biológicas, ocurre con las restantes bases, ya que habrá un sector de la investigación que afirma que existe relación entre la psicopatía y el hecho delictivo y otro que lo niega, lo que nos lleva a concluir que en este apartado no hay nada definitivo ni concluyente.

El debate reseñado en este epígrafe es importante porque, si se demuestra que la patología psicopática provoca que el sujeto que la padece delinca, a esta persona no se le puede declarar culpable en un proceso penal, porque la determinación de la psicopatía para delinquir –ya sea una determinación biológica o fisiológica– es incompatible con la apreciación de la categoría culpabilidad.

En consecuencia, si en el terreno de la Biología, la Psicología, la Psiquiatría, y la Sociología no hay un criterio concluyente que demuestre que la psicopatía es la responsable de los hechos delictivos que cometen los sujetos psicópatas, cabe preguntarse ¿Cuál es el tratamiento jurídico de la culpabilidad del delincuente psicópata?

1.3. Perspectiva de la culpabilidad y la inimputabilidad del delincuente psicópata en España.

El tratamiento de la culpabilidad del delincuente psicópata ha sido distinto a lo largo de la historia. La evolución en la historia del tratamiento de la culpabilidad del delincuente psicópata ha pasado por distintos momentos o etapas. Una primera etapa se podría establecer desde las primeras sociedades hasta el siglo XIX. En este período, en el que han estado vigentes la teoría de la responsabilidad por el resultado, la teoría psicológica de la culpabilidad y la teoría del libre albedrío, la psicopatía es irrelevante para determinar la capacidad de culpabilidad. Es irrelevante porque en la teoría de la responsabilidad por el resultado se es responsable del hecho cometido, simplemente por producirse el resultado[22]. No se tiene en cuenta si existe o no psicopatía, ya que, para esta teoría, es indiferente, porque siempre se responde cuando hay un resultado.

En ese proceso evolutivo de la culpabilidad se abandona la responsabilidad por el resultado y se da entrada –para determinar la culpabilidad– a la conciencia en la realización del hecho, planteamiento que se leva a cabo por medio de la teoría psicológica de la culpabilidad y la teoría del libre albedrío. En estas dos teorías se considera que la conciencia es un elemento relevante para determinar la capacidad de culpabilidad[23]. Dado que la psicopatía no afecta a la conciencia, esta disfunción será irrelevante en el proceso determinativo de la culpabilidad.

Una segunda etapa en el tratamiento de la culpabilidad del delincuente psicópata la podemos ubicar desde principios del siglo XX hasta 1992. En esta segunda etapa, en que han estado vigentes los Códigos Penales españoles de 1932, 1944 y 1973 y en la que se da entrada a la voluntad como elemento determinante de la culpabilidad, se seguía considerando que la psicopatía era irrelevante para establecer la culpabilidad. Esto se debe a los siguientes motivos:

1. Porque el Art. 8.1 del Código Penal de 1944 establece que podrán ser declarados exentos de responsabilidad criminal el enajenado mental y el que sufriera trastorno mental transitorio Dado que los psicópatas no eran enajenados mentales ni sufrían trastorno mental transitorio, no se les aplicaba la eximente completa[24].[25].
2. El TS interpretó ampliamente el término enajenado mental para permitir que personas que no eran enajenados, pero que tenían otra patología, se les pudiera atenuar la pena por medio de la atenuante analógica. Se exigía, para aplicar la atenuante, la existencia de una base morbosa o enfermedad mental que afectase gravemente a la voluntad e inteligencia[26].

Como el psicópata en esta etapa no es enfermo mental y la disfunción que padece se sigue considerando que no afecta ni a la voluntad ni a la inteligencia, ello daba lugar a que no se le aplicara esta atenuante. Sólo se aplicaba excepcionalmente la atenuante analógica en el caso de que la psicopatía concurriese con otra patología, alcoholismo crónico, neurosis, debilidad mental, entre otros cuadros clínicos[27].
La anterior situación se mantiene hasta 1992, en que por parte de la OMS se establece que la psicopatía es una enfermedad mental que puede afectar a la voluntad. A partir de este momento las sentencias penales empiezan a reconocer que las psicopatías son una enfermedad mental, y en aquellos casos en que afecta a la voluntad les aplica la atenuante analógica. En el anterior sentido hay que destacar, como un avance del reconocimiento indicado y que realiza la OMS, las sentencias de 29 de febrero y 22 de junio de 1988 que son de suma importancia en el tratamiento jurídico de las psicopatías. Estas sentencias mantenían que no se podía continuar negando a las psicopatías la condición de enfermedad mental si se tenía en cuenta la inclusión de las mismas entre los trastornos mentales y del comportamiento en la Clasificación Internacional de Enfermedades Mentales llevada a cabo por la OMS en 1992, lo que ha supuesto que, por parte de la doctrina jurisprudencial, se llegue a aceptar que los trastornos de la personalidad tengan la consideración de verdaderas enfermedades mentales y que no eran simples desarmonías caracterológicas, como se había venido manteniendo.

Una tercera etapa que analizaremos en el estudio de la culpabilidad del delincuente psicópata es la que se da a partir de la publicación del Código Penal de 1995, el cual en su Art. 20.1º sustituye el término “enajenado mental” para eximir de responsabilidad penal, al que hacía referencia el Art.8.1 del Código Penal derogado, por el de cualquier anomalía o alteración psíquica, término amplio que permite acoger las psicopatías, sobre todo a partir de que en 1992, como hemos comentado, se considera a estas personas enfermos mentales por la OMS[28].

Pero el simple hecho de ser psicópata, es decir el hecho de reunir el requisito biológico de la enfermedad, no exime de responsabilidad criminal, se necesita además que la psicopatía provoque cualquiera de los siguientes efectos psicológicos[29]:

A) No comprender la ilicitud del hecho.
B) No actuar conforme a esa comprensión.

Como la psicopatía no afecta a la inteligencia, sólo puede provocar el segundo efecto psicológico: no actuar conforme a esa comprensión. Este segundo efecto, que se encuentra en estrecha relación con la voluntad, admite intensidades, y en función del grado de afectación de la voluntad puede dar lugar a la eximente completa, incompleta o atenuante analógica[30]. Incluso cabe que la psicopatía sea irrelevante por no afectar a la voluntad, por lo que –en este caso– se puede considerar culpable al sujeto psicópata.
En la práctica no se aplica la eximente completa. Es más, podemos decir que no existe en la jurisprudencia de nuestro TS ni una sola sentencia que haya aplicado la eximente completa a casos de psicopatías puras. Si bien no se aplica la eximente completa, la STS de 18 de julio de 1990 reconoce que, formalmente y en hipótesis, podría aplicarse.

1.4. Perspectiva del tratamiento penitenciario

A la vista del tratamiento de la culpabilidad del delincuente psicópata, es conveniente analizar el tratamiento penitenciario que se le dispensa, en orden a su reeducación y resocialización. Los tratamientos que se le pueden dispensar son médicos, psicológicos, sociológicos, pedagógicos. Estos tratamientos se canalizan por medio de la pena privativa de libertad y las medidas de seguridad. En torno a los tratamientos, la clase médica es pesimista ya que en este ámbito no hay actualmente un tratamiento realmente efectivo que cure la psicopatía. Este pesimismo es compartido por nuestro TS[31] que señala en diversas sentencias que se nace siendo psicópata, se crece siendo psicópata y se muere siendo psicópata.

No obstante, ese pesimismo existente en orden a que la psicopatía no tiene cura, consideramos que en el ámbito del tratamiento penitenciario no debería ser relevante, ya que en este ámbito lo que se persigue, cuando se aplica el tratamiento penitenciario, no es conseguir la curación de la psicopatía, sino que el sujeto no vuelva a delinquir.

Se da la circunstancia de que el tratamiento penitenciario que se canaliza a través de la pena privativa de libertad fracasa en el caso particular de los psicópatas por los siguientes motivos:
Primero.- Por la masificación de los establecimientos penitenciarios[32]. En muchas prisiones se duplica su capacidad. La masificación impide que se pueda aplicar a una personalidad psicopática un tratamiento individualizado y específico para la patología que padece, al que tiene derecho de acuerdo con el Art. 4 del Reglamento General Penitenciario (RGP).

En la práctica, el tratamiento que la pena privativa de libertad ofrece al delincuente psicópata son programas dirigidos a la población reclusa en general, consistente en programas educativos, culturales y físicos entre otros. Estos programas, más que un tratamiento, equivalen a los llamados modelos de intervención, previstos en el Art. 20 del RGP, y que se aplican a los detenidos y presos preventivos, y no persiguen su resocialización, sino cubrir las carencias que estos presos presentan en el momento de su ingreso[33].

Segundo.- Fracasa el tratamiento penitenciario, porque estos modelos de intervención, al no ser un tratamiento específico para el psicópata, éste los rechazará por la propia disfunción que padece. El hecho de presentar una baja actividad cortical lleva al psicópata a rechazar los trabajos rutinarios, y como los modelos de intervención al fin y al cabo son trabajos rutinarios.

Consecuencias que tiene el hecho de que el psicópata rechace el tratamiento penitenciario: Tiene dos consecuencias:
- 1ª.- Que no se le puede obligar a realizar los programas del modelo de intervención ya que son voluntarios. Si se somete voluntariamente, será de forma ficticia, para obtener beneficios penitenciarios y obtener una rápida puesta en libertad.
- 2ª.- Una segunda consecuencia de no aceptar el tratamiento es que, cuando el psicópata cumpla la condena y se encuentre en la calle, resulta que se habrá puesto en libertad a una persona que durante todo el tiempo que ha durado su condena ha estado sin tratamiento penitenciario.

Esta circunstancia es grave sobre todo en las penas privativas de libertad de larga duración. Por tanto, si el reo psicópata no ha tenido tratamiento penitenciario durante el cumplimiento de su condena, no habrá podido evitar por medio de este el síndrome de prisionización que fue descubierto por Clemmer en 1940[34]. Según este investigador, la cárcel le ocasiona a una persona presa, entre otros síntomas, los siguientes: pérdida de la autoestima, devaluación de la propia imagen, aumento del nivel de ansiedad, aparición de nuevos trastornos de personalidad (trastorno adaptativo o por dependencia), resentimiento contra la sociedad, considera que la sociedad es la culpable de sus problemas. Si a las anteriores circunstancias le añadimos el ambiente de violencia de las cárceles y la restricción de los permisos de salida que se aplica a los psicópatas, obtenemos como resultado que, en su día se pondrá en libertad a un auténtico motor de explosión, con una serie de carencias y un estado de tensión acumulado durante todo el tiempo de cumplimiento de condena al que tendrá que dar salida, y lo hará de la mejor manera que sabe hacer, que es delinquiendo, si cabe con mas virulencia

Conclusión

Ya indicábamos antes –cuando hacíamos referencia al tratamiento aplicable a los psicópatas en el ámbito penitenciario, y en concreto a través de la pena privativa de libertad– que los tratamientos más relevantes que se dispensaba a estas personalidades estaban en el ámbito médico, pedagógico, psicológico-psiquiátrico y sociológico. Estos tratamientos, manifestábamos, son válidos y desarrollables, no sólo en el ámbito de la pena de privación de libertad, sino también en el entorno de las medidas de seguridad. Los resultados obtenidos a nivel general con la aplicación de estos tratamientos son dispares, ya que autores como Gradillas[35] ponen de manifiesto un pesimismo al considerar que todos los tratamientos biológicos, psiquiátrícos y psicológicos son ineficaces. Otros autores, como Sancha Mata[36], y refiriéndose a los tratamientos dirigidos a modificar la conducta, considera que son eficaces ya que, por medio del empleo de estas técnicas, se ha podido comprobar la eliminación de conductas antisociales en las prisiones.

Nosotros consideramos que, en función del entorno en que se aplique el tratamiento penitenciario; es decir, si el tratamiento se aplica al psicópata en régimen de privación de libertad y sin ningún tipo de individualización, el tratamiento estará abocado al más rotundo de los fracasos. Por el contrario, si las terapias se aplican en establecimientos destinados a aplicar medidas de seguridad, preparados estructuralmente al efecto, con personal altamente cualificado y con presupuesto adecuado para tal fin, forzosamente se tendrán que obtener resultados positivos, al menos en el sentido que apunta Sancha Mata de eliminar conductas antisociales, que, al fin y al cabo, son las que dan lugar a la comisión de hechos delictivos.

Es por ello por lo que, desde estas líneas, y con las limitaciones lógicas de espacio para exponer de forma más detallada nuestro planteamiento, consideramos que la mejor manera de canalizar el tratamiento penitenciario, en orden a intentar conseguir la resocialización y reeducación del delincuente psicópata, es a través de la medida de seguridad. La medida de seguridad, por sus especiales características, evita todos los problemas de la masificación que antes hemos comentado y que provocan que la pena privativa de libertad fracase como medio para instaurar el tratamiento rehabilitador del preso psicópata. La medida de seguridad, como cauce para canalizar el tratamiento penitenciario, si bien no curará la psicopatía como enfermedad base, sí producirá como efecto la desaparición de la antisocialidad de estas personalidades. Lo que quede sin erradicar de los síntomas de la patología que afecta a estas personalidades nos tocará a los ciudadanos sufrirlo, pero ya no desde el nivel de la criminalidad.

Ahora bien, los principales inconvenientes con los que nos podemos encontrar en orden a la instauración de la medida de seguridad como medio para canalizar el tratamiento penitenciario de los delincuentes psicópatas, son dos. De un lado, la falta de presupuesto. Se precisa mucho dinero para generar tratamientos específicos e individualizados, y aplicarlos a los psicópatas a través de las medidas de seguridad. De otro lado, la actual concepción del instituto de la culpabilidad en relación con estas personalidades, a las cuales de momento, por razones de política criminal, no se les aplica la eximente completa del Art. 20.1 CP, aunque existe base formal para ello, optándose alternativamente por la eximente incompleta, aplicada en pocos casos, o por la atenuante analógica, que, en principio, no daría lugar a la aplicación de medida de seguridad, y que nos reconduciría a la actual situación de intervenir sobre la patología de referencia desde la pena privativa de libertad.

José Aróstegui Moreno.
Doctor en Derecho Penal. Diplomado Superior en Criminología. Abogado.

Nuestro agradecimiento a José Aróstegui por su colaboración de forma desinteresada ,y a Carlos Pérez Vaquero director de "QdC" por su amabilidad , apoyo y colaboración.
Tony Roig




[1] Informe sobre la salud en el mundo. Salud mental: nuevos conocimientos, nuevas esperanzas. Ginebra (Suiza). OMS, 2001.
[2] Conclusiones. Seminario Internacional. Psicópatas y asesinos en serie, IV Encuentro Internacional sobre Biología y Sociología de la violencia: Psicópatas y asesinos en serie. Disponible en internet: www.gva.es/violencia/activad/seminario1999/Conclusiones.html
[3] MILLON THEODORE. “Trastornos de la personalidad”. Editorial Masso, Barcelona 1998, p 448. En esta obra, describe al “hombre sin escrúpulos” al que se refiere Teofrasto como aquél que pedirá prestado más dinero a una persona a la que nunca le haya devuelto nada. Igualmente describe al referido hombre sin escrúpulos en la situación que provoca cuando va a hacer la compra. En esta situación este hombre le recordará al carnicero que le ha quedado algo a deber y le pedirá a cambio algo de carne, y, si puede, huesos para el caldo. Si la estratagema tiene éxito, mucho mejor, si no, comprará un trozo de tripa y se irá riendo.
[4] EY, Henri, BERNARD, P y BRISSET, CH, “Tratado de Psiquiatría”, 8ª edición, edición española, Toray-Masson, Barcelona, 1980, pp. 328 y ss.: Por tal motivo y al manifestar actos sin control y sin moderación, fue entendido en un primer momento como un trastorno moral congénito al que Pinel en 1809 denominó “manía sin delirio”, mientras que Esquirol poco después le dio el nombre de “monotonía instintiva” o “impulsiva”. En definitiva, se concibió como una anomalía congénita del instinto, concepción que hicieron suya la mayoría de los psiquiatras del siglo XIX. Vid. ZAX Melvin y COWEN Emory L., “Psicopatología” ,2ª edición. Traducido al español por GERHARD OTTENWAELDER, Carlos. Nueva Editorial Interamericana, México, p. 240: La categorización de Pinel comprendía varios trastornos además de aquellos que se designan actualmente como conducta psicopática –paranoia, algunos síntomas histéricos- y la conducta paroxística, de la que se creía que caracterizaba la personalidad epiléptica. Esta mezcla, que persistió por espacio de muchos años, ha impedido la comprensión de muchos rasgos importantes de la psicopatía.
[5] CARRASCO GÓMEZ, Juan José y MAZA MARTÍN, José Manuel, “Manual de Psiquiatría Legal y Forense”, 2ª edición, La Ley, Madrid, 2003, p. 1307: Kraepelin, en la clasificación de las enfermedades mentales que lleva a cabo, introduce el término de “personalidad psicopática”, intentando a través de la misma delimitar la línea divisoria entre la locura y las anormalidades o excentricidades de la personalidad.
[6] GARCÍA ANDRADE, J. A., “Psiquiatría Criminal y Forense”, Madrid (1993), Ed. Cera. 147.
[7] CARRASCO GÓMEZ, Juan José y MAZA MARTÍN, José Manuel, “Manual de Psiquiatría Legal y Forense”, 2ª edición..., op. cit., p. 1307. Vid. SCHNEIDER, Kurt. “Las personalidades psicopáticas”. Ed. Morata. Madrid 1980, p. 32. Vid. GARCIA-PABLOS DE MOLINA, Antonio, “Tratado de Criminología”, 3ª edición, Tirant lo blanch Valencia 2.003, p. 630
[8] GARRIDO GENOVES, Vicente, en GARRIDO GENOVES, Vicente, PER, Stangeland, REDONDO, Santiago, “Principios de Criminología”, Tirant lo blanch, Valencia, 1999, p. 513: Ponen de manifiesto los autores que Kurt Schneider, en su influyente libro “La personalidad psicopática”, publicado por primera vez en 1923, separaba el término psicopatía de la delincuencia (es decir, un sujeto con psicopatía no tenía que ser necesariamente un delincuente), huyendo de la definición sociológica funcional de sus colegas anteriores).
[9] GARCÍA ANDRADE, J.A, “Psiquiatría Criminal y Forense”, Madrid (1.993), op. cit., p. 147.
[10] Marginal RJ 1996\1945 RESOLUCIÓN: SENTENCIA de 12 de marzo de 1996, núm. 218/1995. Recurso núm. 108/1995 JURISDICCIÓN: PENAL (TRIBUNAL SUPREMO, Sala de lo Penal). Lo que se describe por los médicos no es una simple personalidad paranoide o psicopática sino un brote y un trastorno agudo derivado del abuso de drogas psicodélicas, un cuadro delirante de carácter paranoide que no es sino una manifestación brutal sorpresiva e inmediata de una paranoia completa, como psicosis, que no obsta a que pueda ser a la vez transitoria en sus efectos. Vid. MARGINAL: RJ 1995\2812 RESOLUCIÓN: SENTENCIA de 4 de abril de 1995, núm. 478/1995. Recurso núm. 968/1993JURISDICCIÓN: PENAL (TRIBUNAL SUPREMO, Sala de lo Penal) “No hay motivos, en estas personalidades paranoides, enfrentadas a una situación como la descrita, para afirmar una completa claudicación de las facultades psíquicas, como ha reconocido el propio recurrente en el acto de la vista al abandonar la eximente de responsabilidad, pero sí debe admitirse en estas psicopatías adjetivadas una sensible disminución de las condiciones básicas de la imputabilidad, con aplicación por la jurisprudencia de esta Sala -en casos pariguales- de la eximente incompleta 1.ª del artículo 9 del Código en relación con el artículo 8.1.º (cfr. Sentencias de 20 febrero 1984 [RJ 1984\1150], 22 enero 1986 [RJ 1986\166], 22 octubre 1987 [RJ 1987\7572], 14 junio y 16 octubre 1989 [RJ 1989\5114] y 8 octubre 1993 [RJ 1993\7298”. Vid. MARGINAL: RJ 1998\412 RESOLUCIÓN: SENTENCIA de 2 de febrero de 1998, núm. 127/1998. Recurso de Casación núm. 1053/1997. JURISDICCIÓN: PENAL (TRIBUNAL SUPREMO, Sala de lo Penal) “Las perversiones sexuales, como cualesquiera otras psicopatías, sólo deben merecer una atenuación de la responsabilidad criminal cuando afecten sensiblemente a la capacidad intelectiva y volitiva del sujeto. Vid MARGINAL: RJ 1997\4975 RESOLUCIÓN: AUTO de 25 de junio de 1997, núm. 1306/1997. Recurso de Casación núm. 401/1997 JURISDICCIÓN: PENAL (TRIBUNAL SUPREMO, Sala de lo Penal) “En el presente caso queda acreditada la existencia de una psicopatía, consistente en una anomalía de la personalidad, por trastornos de inestabilidad emocional de tipo impulsivo, sin que aparezca asociada a ninguna lesión cerebral” Vid MARGINAL: RJ 1994\10252 RESOLUCIÓN: SENTENCIA de 22 de diciembre de 1994, núm. 2231/1994. Recurso núm. 201/1994 JURISDICCIÓN: PENAL (TRIBUNAL SUPREMO, Sala de lo Penal). “Tras el estudio hecho por el Tribunal Supremo en cuanto a las enfermedades mentales en relación al hecho delictivo [ver entre otras las Sentencias de 22 mayo y 12 septiembre 1985 (RJ 1985\2525 y RJ 1985\4240)], las neurosis aparecen en el último lugar de las perturbaciones por lo que a la intensidad demencial se refiere. No se trata de ninguna oligofrenia en cualquiera de sus manifestaciones ni tampoco de psicosis, endógenas o exógenas, sino de una enfermedad originada por causas psíquicas externas con distintas proyecciones, neurosis de deseo o protección, neurosis incoercibles o psicopatías”.
[11] GARCÍA BLÁZQUEZ, Manuel, “Análisis médico-legal de la imputabilidad en el “Código Penal de 1995 (Un análisis médico legal del artículo 20. 1 y 20. 2)”. Ed. Comares, Granada, 1997, p. 9.
[12] TORRUBIA BELTRI, Rafael, “La psicopatía”, en PÉREZ SÁNCHEZ, Jorge (coordinador), “Bases psicológicas de la delincuencia y de la conducta antisocial”, PPU, Barcelona, 1987, p. 147: señala el autor que, de forma frecuente, a nivel clínico se ha denominado psicópatas a todos los individuos que muestran conducta antisocial. Vid GARCÍA-PABLOS DE MOLINA, Antonio, Tratado de Criminología, 3º edición, Tirant lo blanch, Valencia, 2003, p. 627: establece el autor que psicopatía, sociopatía y personalidad antisocial, suelen emplearse como sinónimos. Señala igualmente que el DSM III reserva el término psicópata a individuos que se encuentran básicamente sin socializar y que por tal motivo entran en conflicto con la sociedad de manera constante.
[13] CANTERO, Francisca, “¿Quién es el psicópata?”, en GARRIDO GENOVES, Vicente (director), BENEYTO, Mª José, CINTA MOLLÁ, Delfina Tomás, ESTEBAN, Cristina, LÓPEZ, María Jesús, “Psicópata: perfil psicológico y reeducación del delincuente más peligroso”. Valencia. Editorial Tirant lo blanch 1993, p. 29.
[14] TORRUBIA BELTRI, Rafael, “La psicopatía”, en PÉREZ SÁNCHEZ, Jorge (coordinador), Bases psicológicas de la delincuencia y de la conducta antisocial..., op. cit., p. 148.
[15] ALUJA, A, Personalidad desinhibida, agresividad y conducta antisocial. Barcelona: PPU, en CANTERO, Francisca, ¿Quién es el psicópata?, en GARRIDO GENOVÉS, Vicente (director), BENEYTO, Mª, José, CINTA MOLLÁ, Delfina Tomás, ESTEBAN, Cristina, LÓPEZ, María Jesús, “Psicópata: perfil psicológico y reeducación del delincuente más peligroso”..., op. cit., pp. 29 y ss, y Vid. TORRUBIA BELTRI, Rafael, “La psicopatía”, en PÉREZ SÁNCHEZ, Jorge (coordinador), Bases psicológicas de la delincuencia y de la conducta antisocial..., op. cit., p. 148.
[16] MILLON, Theodore, Trastornos de la Personalidad –Más allá del DSM-IV- Ed. Masson, Barcelona, 1998, pp. 149, 463 a 472.
[17] OMS. Guía de Bolsillo de la clasificación (CIE-10). Clasificación de los trastornos mentales y del comportamiento con glosario y criterios diagnósticos de investigación, Editorial Médica Panamericana, Madrid, 2000.
[18] GARCÍA-PABLOS DE MOLINA, Antonio, “Tratado de Criminología”, 3ª edición..., op. cit., p. 648 y CARRASCO GÓMEZ, Juan José y MAZA MARTÍN, José Manuel, “Manual de Psiquiatría Legal y Forense”, 2ª edición..., op. cit., p. 1306.
[19] RAINE, Adrian (2000). “Psicopatía, violencia y neuroimagen”. En A. RAINE y J. SAN MARTÍN. (eds), violencia y psicopatía, Ariel, Barcelona pp. 59-88.
[20] GORENSTEIN, E, 1982, “Frontal lobe in psychopaths. Journal of abnormal Psychology”, 91, pp. 368-379.
[21] HARE, R.D, 1984, “Performance of psychopaths on cognitive tasks related to frontal lobe function”. Journal of Abnormal Psychology, 93, pp. 133-140.
[22] JIMÉNEZ DE ASUA, Luis, “Tratado de Derecho Penal”, T V, 3ª edición Editorial Losada, Buenos Aires, 1976, p. 102.
[23] LISZT, Franz Von, “Tratado de Derecho Penal”, Tomo II, traducido de la 20ª edición alemana por Luis Jiménez de Asúa y adicionado con el Derecho Penal español por Quintiliano Saldaña, Ed. Reus, Madrid, 1927, p. 376; JIMÉNEZ DE ASÚA, “Tratado de Derecho Penal”, Ed. Losada, Bs. As., 1.959, T. V, p. 149: sostiene que Listz identificaba a la culpabilidad con aquellos presupuestos subjetivos (dolo y culpa), junto a los cuales tenía existencia las consecuencias del delito. Vid ACHENBACH, Hans, “Historische und dogmatische Grundlagen der strafrechtssystematischen Schuldlehre”, Berlín, 1974, p. 57, en Jaime Couso Salas, Fundamentos del Derecho Penal de Culpabilidad, Historia, teoría y metodología, Tirant lo blanch, Valencia, 2006, p. 86 y 92.
[24] TORÍO LÓPEZ, Ángel, “Las fórmulas legislativas sobre la enfermedad mental. Discusión del concepto jurídico de “enajenación”, Estudios Jurídicos en honor del profesor Octavio Pérez-Vitoria” (Tomo II), Bosch, Barcelona, 1983, pp. 979-980: el autor considera inadecuado el término enajenado.
[25] SSTS 6 de noviembre de 1982 y la de 23 de mayo de 1986: la primera de las sentencias considera a las personalidades psicopáticas como anormales, pero no enfermas; la segunda sentencia entiende que las psicopatías no son, pues, enfermedades mentales, sino “reacciones vivenciales anómalas”.
[26] SSTS 4 de octubre de 1994 y la de 1 de octubre de 1999: estas sentencias apuntan que el Código Penal de 1.973 eximía de responsabilidad criminal al enajenado, concepto éste que tiene una base patológica, morbosa, y en su interpretación se exigía que este estado afectara de manera importante a la inteligencia y a la voluntad del sujeto, hasta el punto de que las anulara de forma completa (STS 20 de mayo de 1981), circunstancia que no se daba en las psicopatías.

[27] STS 22 de abril de 1988, 6 de marzo de 1989, 5 de octubre de 1991, 6 de noviembre de 1992, 17 de febrero de 1993, 31 de mayo de 1994. STS de 25 de noviembre de 1993. STS de 27 de junio de 1992: en relación con este criterio jurisprudencial que aplica la atenuante analógica ante las dudas en los dictámenes periciales, consideramos que lo procedente, desde los esquemas de la regulación de la prueba en el ámbito del proceso penal, es la aplicación del principio “in dubio pro reo” y en consecuencia la aplicación de una medida de seguridad por ser la consecuencia jurídica más favorable para el reo. Vid. STS de 9 de junio de 1992. STS de 9 de diciembre de 1988. STS de 3 de mayo de 1982. STS de 14 de junio de 1995: afirma esta sentencia que el efecto propio de las psicopatías se aproxima más al atenuatorio genérico que al de las eximentes incompletas.
[28] ALONSO ÄLAMO, Mercedes, “Observaciones sobre el tratamiento penal de las psicopatías”, en José Luis de la Cuesta Arzamendi/Iñaki Dendaluze/Enrique Echeburúa (compiladores), Criminología y Derecho Penal servicio de la persona. Libro Homenaje al profesor Beristain. Instituto Vasco de Criminología, San Sebastián, 1989, p. 447.
[29] GONZÁLEZ CUÉLLAR GARCÍA, Antonio, en Cándido Conde Pumpido Ferreiro (director) et al., “Código Penal. Doctrina y Jurisprudencia”, Tomo I, Derechos Fundamentales. Arts. 1 a 137, Trivium, Madrid, 1997, p. 591.

[30] ROXIN, Claus, “Culpabilidad, prevención y responsabilidad en Derecho Penal” (traducción de Francisco Muñoz Conde), Culpabilidad y prevención en Derecho Penal, Ed. Reus, Madrid, 1981, p. 166.
[31] Son significativas las sentencias que recogen este pesimismo y realidad a la vez. A modo de ejemplo reseñamos la: SENTENCIA de 11 de noviembre de 1987 PENAL (TRIBUNAL SUPREMO, Sala de lo Penal) Eximente incompleta de enajenación mental.
PRIMERO.-Respecto a las psicopatías, también denominadas reacciones vivenciales anómalas este Tribunal, de modo sucinto, se ha pronunciado, sobre ellas, en numerosas Sentencias, entre las cuales figuran las de 9 de noviembre de 1974 (RJ 1974\4282), 16 de junio de 1975 (RJ 1975\2882), 16 de junio de 1978 (RJ 1978\2639), 30 de marzo y 4 de octubre de 1982 (RJ 1982\2042 y RJ 1982\5593) y 23 de abril de 1986 (RJ 1986\2095), destacando, por su extensión y prolijidad, la de 2 de noviembre de 1983 (RJ 1983\5443), en todos cuyos fallos se destaca que, dichas enfermedades mentales, producen trastornos de la afectividad, del temperamento y del carácter, que acompañan, al sujeto que las padece «desde la cuna hasta el sepulcro», que son «de siempre y para siempre», y que, finalmente, causan la infelicidad del enfermo y de cuantos con él conviven o le rodean, pero que, por regla general, no influyen, para nada, en la capacidad de comprender y de querer del sujeto agente, puesto que, su raciocinio y la libertad de decisión, permanecen intactos, agregando que, únicamente, cuando su intensidad y profundidad son magnos o se presentan asociadas a otras enfermedades mentales de mayores fuste y entidad, podrán determinar, en su caso, una merma, disminución o aminoración de sus facultades cognoscitivas o de las volitivas, o, en casos extremos y poco frecuentes, la supresión o abolición de las mismas.
[32] LANDROVE DÍAZ, Gerardo, “La moderna victimología”, Tirant lo blanch, Valencia, 1998, p. 203: el autor apunta que el hacinamiento de las prisiones españolas constituye una degradante realidad que no cabe desconocer. Las prisiones, al estar saturadas, fomentan y amparan la victimización (…) en este contexto se multiplican los tratos vejatorios, la dudosa alimentación, los efectos destructores del ocio al que se ven forzados los reclusos.
[33] BUENO ARÚS, Francisco, “La legitimidad jurídica de los métodos en criminología clínica aplicado al tratamiento penitenciario”, en Boletín de Información del Ministerio de Justicia, número 1215, 15 de septiembre de 1980, pp. 4-5.
[34] GARCÍA GARCÍA, J. (1.987). “Efectos del encarcelamiento: investigación e intervención. (Programa para mejorar el clima social en una de las fases del Centro .Penitenciario de Ocaña II)”. Revista de estudios Penitenciarios, 237, pp. 43-56.
[35] GRADILLAS, Vicente, “Las personalidades psicopáticas”, en VALLEJO NAGERA, J.A. “Introducción a la psiquiatría”, Ed. científico-médica. Barcelona, 1981, p. 193.
[36] SANCHA MATA, V, “Psicología social y penitenciaria”, Madrid, 1989, Ministerio de Justicia, pp. 121 y 122.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Un pueblo llamado "Hogan's Alley"



Existe un pequeño poblado en el noroeste de Estados Unidos rodeado de bosques en plena naturaleza. Sin embargo nos encontramos con un lugar en donde los terroristas y delincuentes más peligrosos conviven juntos. Los traficantes de drogas acechan en cada esquina. La oficina bancaria del lugar es la más asaltada del mundo, tomando rehenes en multitud de ocasiones.



No se trata de una novela o de alguna película, estamos en Hogan's Alley, un pequeño poblado creado por el FBI en 1987 para el entrenamiento de sus agentes. Está situado junto a los edificios principales de la Academia de Entrenamiento del FBI , en la Base de los Marines en Quantico, Virginia .


El pueblo fue construido con la ayuda de escenógrafos de Hollywood y al igual que otros muchos pequeños pueblos norteamericanos dispone de una Oficina de Correos, un Banco, un Hotel, un restaurante, una lavandería, una peluquería, tiendas y hasta un compraventa de coches usados.



Pero no intente entrar a hacer uso de alguno de esos servicios, ni los coches aparcados son realmente para la venta. Tras las paredes de esos locales no existen negocios, allí podremos encontrar las aulas de formación, instalaciones audiovisuales, oficinas administrativas, zonas de almacenamiento, todo ello forma parte del centro de entrenamiento y simulacros del FBI.


El Hogan's Alley es usado por FBI y DEA como lugar de entrenamiento y formación , así como por otros departamentos policiales estalales, locales, federales y hasta asociados internacionales .


"La Unidad de Aplicaciones Prácticas" - PAU (The Practical Applications Unit) gestiona los programas de entrenamiento prácticos de los nuevos agentes, y proporciona la seguridad necesaria a los agentes de policía y del FBI.

El PAU a su vez tiene dos subprogramas, los llamados "Law Enforcement Training for Safety and Survival Program" (LETSS) y "Tactical Emergency Vehicle Operators Course Program" (TEVOC).


El LETSS o "Entrenamiento de seguridad y supervivencia para agentes de la Ley" proporciona la formación táctica a los agentes encargados de hacer cumplir la Ley tanto en la Academia del FBI, como en la nación o resto del mundo.

El TEVOC o "Programa táctico de operadores de vehículos de emergencia" instruye a los nuevos agentes del FBI y resto de agentes en el área de conducción defensiva y técnicas del uso de los vehículos de emergencia.

Cerca del poblado podremos encontrar también una pista para entrenamiento de conducción defensiva y persecuciones , así como varios campos y galerías de tiro.

En Hogan's Alley los nuevos agentes aprenden las últimas técnicas de investigación, tácticas defensivas, utilización de armas de fuera, a procesar la escena de un crimen, hasta a pelearse con falsos "delincuentes" con practicas de paint-ball. Para ello son contratados agentes locales que desempeñan la tarea delincuentes o inocentes transeúntes.


A lo largo del ejercicio los "novatos" se podrán encontrar con un montón de sorpresas, algunos de los agentes que desempeñan la ficción de "chicos malos", se les pide que se resistan a ser detenidos y que den giros a situaciones rutinarias para convertirlas en situaciones de riesgo , de esta forma los nuevos agentes aprenderán a responder bajo la tensión y el fuego de las armas.

Después de todo esto seguro que a alguno le ha quedado ganas de visitarlo, pero claro está que por motivos de seguridad no se permiten visitas "turísticas" al público.

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sábado, 8 de noviembre de 2008

ANÁLISIS DE ESCRITOS Y DOCUMENTOS EN LOS SERVICIOS SECRETOS


Esta vez nos encontramos ante un extenso trabajo con numerosos ejemplos prácticos de Francisco Viñals y Mª Luz Puente, profesores universitarios con una amplia experiencia como Analistas de los Servicios de Inteligencia.


La profusa documentación, innumerables ejemplos prácticos, con el ingrediente de garantía de que este libro no es “complaciente” con determinados poderes, ha originado que se recibiera con un inusitado entusiasmo por las máximas autoridades en estudios estratégicos, lo cual ya era de esperar de estos exitosos autores.


El 11-M a modo de recordatorio del 11-S (terrorismo internacional que se suma, se nutre y supera al local) nos avisó una vez más de todos los errores infundidos por la falsa seguridad o prepotencia que caracteriza a occidente. Definitivamente el concepto de guerra ha cambiado y ha trascendido -igual que todos los mecanismos de Inteligencia- del campo básicamente militar al civil y cotidiano, por ello, todo responsable o asesor de proyectos institucionales debe como mínimo conocer el nuevo escenario y sus técnicas, saber interpretarlas con sus claves; muchas de ellas se descubren en el análisis de escritos y documentos.


De especial interés para estudiosos de los estudios estratégicos, ciencias políticas, jurídicas y sociales, psicólogos, diplomados en Estado Mayor, analistas y cargos de Inteligencia y Seguridad, comisarios o intendentes, detectives y criminólogos, periodistas de investigación, historiadores, consultores en gestión del conocimiento y RRHH, expertos en ciencias forenses, grafoanálisis, pericia caligráfica y documentoscopia.



ÍNDICE COMENTADO DE LA OBRA:

Introducción:

En la introducción Francisco Viñals Carrera que fue condecorado con la Cruz de Primera Clase de la Orden del Mérito Militar, explica cómo a raíz de un estudio sociológico sobre el Ejército fue invitado a ingresar en la Inteligencia Militar en momentos clave de la transición española y lo que constituiría su función habitual tanto en el análisis de “asuntos internos” como “externos”, y cómo se ha ido desarrollando esta faceta del examen de los textos escritos y documentos, incluida la socio-lingüística o análisis del contenido intencional del discurso cuya especialista es Mª Luz Puente Balsells que ha sido también profesora de ciencias de la información. Ambos analistas y profesores universitarios exponen con magistral interrelación de datos su demostrada experiencia en estas especialidades interdisciplinares de la Inteligencia y la ventaja de hablar desde la experiencia en los propios servicios de inteligencia es lo que concede un valor extraordinario a este libro que ha recibido las felicitaciones de los más destacados representantes de éstas materias tanto universitarias como de los estudios estratégicos de la Defensa.


CAPÍTULO 1

Los titulares de los periódicos se “cebaron” con la notícia, pero poco a poco se fue apagando aquella excitación de los medios ¿era o no verdad que Bush invadió Irak por unos falsos informes sobre la adquisición de uranio nigeriano por parte de Saddam? Los servicios secretos italianos se vieron obligados a desmentir que hubieran comprado una documentación falsa a un diplomático de Níger y por el contrario afirmar que disponían de información veraz sobre el acuerdo entre Níger e Irak, pero claro está, información secreta que no se podría hacer pública para no comprometer las fuentes. Otra vez el conflicto ente la política y la seguridad ¿Quién ganaría, la prensa o los servicios secretos?

Para la idónea elaboración de un análisis actual, resulta imprescindible adaptarse a una nueva visión en los organigramas y específicamente en la Defensa y Seguridad; el teatro de operaciones se ha reestructurado y los protagonistas tanto son militares como civiles, instituciones, empresas o particulares. Las guerras ya no está localizadas en zonas específicas, ¡estamos en guerra! y a lo mejor, únicamente lo sabe nuestro subconsciente que nos obliga a luchar contra la racionalización y desencadena los mecanismos de defensa más primitivos; cuesta adaptarse, pero es el nuevo milenio donde la velocidad de la información obliga a una rapidez de reflejos jamás sospechada.

Disuasión, presión, espionaje, terrorismo internacional ya van mezclados con nuevos conceptos como el de hactivismo comunitario y político propios de la aldea global. Al descubrir a la luz pública la “guerra sucia” en sus modalidades más actuales, además de los inquietantes secretos de la nanotecnología, los autores exponen un buen número de curiosos ejemplos, muchos de ellos relacionados con el análisis de escritos, documentos e información.

Uno de los temas más atractivos desde el punto de vista de la psicología y para los estudiosos de los comportamientos humanos y político-sociales es el análisis de la “sorpresa” y el “engaño” Así como en Psicodiagnóstico por la escritura, Ed. Herder, 1999 los autores trataban éste concepto desde el psicoanálisis (AT de Berne) y como ejemplos: la Guerra del Golfo Pérsico, en Análisis de escritos y documentos en los servicios secretos se pueden observar los conceptos de “sorpresa” y “engaño” en un detenido análisis práctico del ataque de Bush a Irak. Aparecen detalladamente todos y cada uno de los ejemplos prácticos de “sorpresa” por parte de las fuerzas angloamericanas respecto a Irak, “sorpresa estratégica” o “engaño” por parte de los americanos, “autoengaño” del gabinete Bush (junior), “sorpresa” por parte de Irak a las fuerzas angloamericanas, “sorpresa estratégica” o “engaño” por parte de Irak a las fuerzas angloamericanas, etc.

Seguidamente se practica un detallado estudio sobre el modelo de Inteligencia y Defensa norteamericana, así como una exposición de cada una de las Agencias y Servicios de Inteligencia de Estados Unidos (Agencias federales, del Departamento de Estado, de Defensa, Justicia, Comercio, Transporte, Tesoro, Servicios Generales y Archivos Nacionales)

CAPÍTULO 2

Existe una conexión prácticamente desconocida por los no especializados en esta temática, entre los servicios secretos y las ciencias forenses pues es en los propios Servicios Secretos donde se inician los primeros descubrimientos de cada especialidad para desarrollo posterior y aplicación generalizada en los Gabinetes de Policía Científica. Así pues, la investigación criminalística nace dentro de la Inteligencia y se desarrolla posteriormente en los Gabinetes de Policía Científica y se vuelven a encontrar actualmente en las funciones policiales del Ejército, las MOOTW (otras operaciones militares) y especialmente en las SASO (operaciones de estabilidad y apoyo).

En este apartado se explica cada una de las diversas especialidades forenses iniciadas por los servicios secretos con muestras de casos por ejemplo en identificación biométrica (voz, cara, mano, iris), documentos, con curiosos casos de diferenciación entre verdaderos escritos de terroristas internacionales y “simulaciones”, documentos americanos falsificados, análisis de valoración de informes de detectives, así como las innovaciones de la aplicación informática en la “Crimninal Intelligence”.

Como exponente de éste vínculo entre Inteligencia y Criminalística se expone todo lo que hace la División de Servicios forenses del Servicio Secreto (Forensic Services División, FSD) así como los Laboratorios de Policía Científica del FBI con especial atención a la Unidad de documentos cuestionados y a la Unidad científica del comportamiento.


CAPÍTULO 3

El Análisis de escritos y documentos tampoco puede desvincularse del Análisis de Información, concretamente en el estudio del discurso, las expresiones, la influencia del lenguaje en los demás, y ya de forma especializada profundiza en la identificación tanto de autoría, como sobre la posible intencionalidad de la información. Por otra parte el analista actual no se circunscribe a un solo eslabón de la cadena o circuito de inteligencia, e incluso en ocasiones su iniciativa puede convertirlo en interdisciplinar como Asesor, como ocurrió en el caso de Francisco Viñals al realizar el primer estudio sociológico sobre lo que pensaban los jóvenes de la transición respecto al servicio militar obligatorio.

Con una detallada exposición de lo que es el Ciclo de Inteligencia, se explican los métodos de Obtención por la procedencia de la información según la HUMINT, SIGINT (COMINT, ELINT, TELINT), OPINT, ACINT, URINT (IRINT), la materia de la investigación, según sea Antropológica, Geopolítica, Sociopolítica, Científico-técnica o Biográfica, así como el tiempo real de la información y área de acción. Seguidamente también de forma muy pedagógica se explica tanto la Elaboración como la Difusión.

Al hablar de las agencias de Inteligencia españolas se muestran modelos de documentación relativa a la protección de documentos “clasificados”.

El golpe del GKChP fracasó porque menospreciaron los cambios habidos por la perestroica, ello a pesar de que los organizadores (Ejército, servicios de inteligencia y Soviet Supremo), confiaron en la tradicional pasividad del pueblo ruso, Vladimir Kriuchkov ex jefe del KGB y cerebro del golpe, ha sido más tarde consultor de la corporación –Sistema-, próxima al alcalde de Moscú Yuri Luzhkov, entre una serie de apasionantescasos de interés en estudios estratégicos, se expone también la opinión del anterior Jefe del Estado Mayor del Ejército sobre la estrategia del Pentágono americano para tapar diversas contiendas a la opinión pública al margen de Irak.

En esta obra se trabaja especialmente el análisis de las SYOPS (Operaciones psicológicas) se descubren las tácticas y se muestran los perfiles de recepción así como los canales propagandísticos.

Se hace un recorrido por toda la estrategia de los medios de comunicación y de propaganda utilizada en Inteligencia con ejemplos muy gráficos del complejo escenario mediático que hemos vivido desde el 11 S con inclusión de un estudio comparativo de las SYOPS en la Guerra del Golfo Pérsico (1991) y Afganistán (2002).

Se muestran modelos de manipulación mediática documental (folletos, carteles, cartas presidenciales “estudiadas”) y se profundiza en las expresiones socio-lingüísticas para descubrir el verdadero significado del contenido de los escritos

Con un apartado también donde se analizan e-mails y el apasionante mundo de la comunicación en listas de correos, donde los autores han realizado diversos experimentos infiltrándose en algunas significativas por “sospechosas” y analizando comportamientos manipulativos, actuaciones de los webmasters, flujos de participación según circunstancias, acontecimientos, provocaciones, reacciones, etc.

Resulta muy ilustrativo un modelo de dictamen sobre contenido ideológico de un texto de un grupo presuntamente sectario y pernicioso para las garantías democráticas de la libertad personal y social y unos cuantos ejemplos de casos muy pedagógicos para saber identificar las expresiones entre anónimos y cartas o notas personales.

CAPÍTULO 4

La Grafología es una de las armas secretas más utilizadas por los Servicios de Inteligencia, hasta la postal navideña más inocente ha podido ser registrada, archivada y analizada.

Aunque hoy en día se escriba más a través del ordenador, las papeleras están llenas de pequeñas notas o apuntes en post-it muy útiles en Inteligencia sobre todo para tener un retrato perfil del posible “enemigo” o de la persona a contactar.

Este manual incluye unas nociones sobre Grafoanálisis de Personalidad especialmente desde el punto de vista del Análisis Transaccional como instrumentos básicamente utilizados por el Estado Mayor para disponer de un retrato diagnóstico sobre determinadas personalidades.

Por las muestras gráficas que se exponen puede captarse muy fácilmente a qué tipo corresponde cada grafía, así como sus puntos fuertes y débiles.

El alcance del Grafoanálisis es mayor al de cualquier test como puede verse en unos ejemplos de dictamen donde solo con unas quince líneas de texto manuscrito se desglosa pormenorizadamente el nivel vital, motricidad, tendencias temperamentales, fuerza de voluntad, constancia, método, disciplina, iniciativa, sociabilidad, adaptación-integración, capacidad de mando, inteligencia abstracta, inteligencia concreta, numérica, atención, imaginación, memoria, juicio, patologías, aptitudes, entre otras.

Se exponen modelos de informes sobre los nueve tipos de personalidad y uno a modo de ejemplo de dictamen biográfico que ha sido aportado a una tesis doctoral.

CAPÍTULO 5

Uno de los puntos fuertes de la Inteligencia es la capacidad para la idónea selección de personal con vistas a dar el visto bueno para puestos clave.

En este apartado se especifican los métodos de selección que trascienden al campo empresarial y modelos específicos dentro de las Fuerzas Armadas, con muestras de cuestionarios creados especialmente por los autores para la Sección de Inteligencia del Estado Mayor de la Región Militar Pirenaica, ejemplos de muestras gráficas de candidatos clasificadas (adecuados, adecuados con reservas y no adecuados) como resultados de selecciones de personal por grafoanálisis e informes completos realizados para dicha sección de Inteligencia para cargos de confianza dentro del estamento militar y corroborados por las investigaciones paralelas a dichos grafoanálisis efectuadas por el Grupo Operativo.

Los miles de análisis que han realizado sobre muestras examinadas quedan validados no por test sino por los informes de investigación paralelos sobre los candidatos (tanto referidos a cargos civiles como militares), lo cual otorga un carácter plenamente científico a las clasificaciones por AT (sistema de valoración percentil de los Estados del Yo creado por los autores) y los resultados de sus informes de personalidad.

La especialización en Recursos Humanos en un amplio sentido donde incluso cabe la gestión del conocimiento, constituye desde hace ya un tiempo uno de los pilares imprescindibles para la visión completa del análisis, no solamente desde la vertiente del Grafoanálisis o análisis de la personalidad por la escritura en combinación con la entrevista y demás pruebas encaminadas a la orientación o valoración para determinados puestos (cuyos excepcionales resultados pueden valorarse en este capítulo), sino también en los procesos de reclutamiento. En su función de reclutadores de candidatos muy especializados, en vez de utilizar el habitual engaño con falsas expectativas de un supuesto “fichaje”, los autores crearon por ejemplo el sistema del “contacto a través de la formación”, esto es, según el caso, organizaban seminarios específicos con ponentes de primera categoría, con condiciones para inscribirse francamente difíciles de rechazar, y en el transcurso de los actos se ha producido el contacto, sondeo y oportunidad de profundizar en la futura oferta.

En dicho capítulo se explican además de otros tipos pedagógicamente más significativos desde el puntos de vista social-laboral, se exponen ejemplos prácticos de cada uno de los tipos perjudiciales y su detección por la grafopsicología: el popularmente denominado “escalador social” (muy perjudicial y peligroso especialmente dentro de las propias Fuerzas de Seguridad y de la Policía), el negativista “hijo del Jefe”, el “acosador”, etc.).

CAPÍTULO 6

En el capítulo anterior se ha tratado la parte más genérica de los Recursos Humanos, si bien una de las funciones en que puede resultar más comprometida su función es en la valoración del liderazgo, decisivo en el ámbito de las organizaciones y específicamente en el militar. Por otra parte respecto a los cargos de confianza en que ha intervenido para su valoración, una de las exigencias que se le plantea al Analista es que contribuya a facilitar los datos para garantizar la fiabilidad de que determinado personal seleccionado o promocionado “de confianza” no es propenso a cometer ninguna irregularidad o acto punible que afecte a la organización, y, asimismo se espera del Analista, aporte los medios técnico-científicos de sus especialidades para la detección, control e investigación de las patologías, perturbaciones o casos delictivos que pudieran acontecer, en esta última modalidad y comparable al Polígrafo ha sido de gran utilidad para el servicio la creación de la Prueba de la Verdad Grafopsicológica, que crearon los autores y desarrollado por el Prof. Francisco Viñals dentro de la Segunda Sección de Estado Mayor de la Región Militar Pirenaica (se exponen varios casos con muestras gráficas del personal sometido a la prueba y los detectados culpables).

Otra de las especialidades en Inteligencia donde se aplica el Grafoanálisis es en el análisis de escritos de terroristas para averiguar los aspectos más profundos de su personalidad y en casos de haberles sido ocupados apuntes o cartas, valorar las posiciones dominantes por liderazgo o por fuerza psicológica dentro de un grupo, así como el índice de peligrosidad, grado de psicopatía, posibilidades mentales, de adaptación-integración, de arrepentimiento, de traición respecto de su propio grupo, etc. Esta es una misión que ha pasado de la Inteligencia militar a la Inteligencia civil, aunque dentro del nuevo concepto de Guerra pueden volverse a encontrar sobre todo con el terrorismo islamista.

CAPÍTULO 7

Hasta ahora se han trabajado en profundidad los escritos tanto desde el punto de vista de la verdadera intencionalidad de su contenido, la creación y manipulación de textos para el engaño, con destacados ejemplos muy recientes, la grafía como reflejo de la personalidad por la manifestación grafoescritural y ahora en éste último apartado se mostrarán una serie de ejemplos más directamente relacionados con la falsedad desde el punto de vista de la documentoscopia y con especial incidencia en el terreno militar; es quizá la función más policial dentro de la Inteligencia y asimismo uno de los puntos de origen de los Laboratorios de Policía Científica y al propio tiempo una de las bases de la propia creación de documentos aparentemente auténticos que usan los estados con fines de “Inteligencia” como por ejemplo el “super dólar” confeccionado por la fábrica de moneda y timbre iraní y más perfecto que los propios dólares…

Hay varios modelos de protocolos para el examen de documentos cuestionados, plantillas a tamaño real para poderlas traspasar a transparencias y utilizarlas en la práctica de un examen pericial, así como varios dictámenes de Inteligencia militar donde han intervenido los autores.

VIÑALS, Francisco - PUENTE, Mariluz (2003): Análisis de Escritos y Documentos en los Servicios Secretos, Barcelona, Editorial Herder, 624 págs. http://www.herdereditorial.com - herder@herdereditorial.com

Muchas gracias a Francisco y Mª Luz por su colaboración, apoyo y amabilidad.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

El comportamiento Criminal de un Violador Serial


Por Robert R. Hazelwood, M.S. Agente Especial en Ciencias de Comportamiento Instrucción/Investigación Unidad de Quantico y Janet Warren, D.S.W.Instituto de Psiquiatría y Ley Universidad de Virginia Charlottesville.

Traducción : Malena González de León

Desde 1984 a 1986, los Agentes Especiales del FBI designados al Centro Nacional para el Análisis de Crímenes Violentos (NCAVC) entrevistaron a 41 hombres responsables de violar 837 víctimas. Temas anteriores del Boletín del FBI proveyeron una introducción a esta investigación y las características de los violadores y sus víctimas. Este artículo, sin embargo, describe el comportamiento de estos violadores seriales durante el cometimiento de sus as altos sexuales. La información presentada es aplicable solo a los hombres entrevistados; no es la intención generalizar a todos los hombres que violan.


PREMEDITACIÓN

La mayoría de los ataques sexuales (55-61%) cometidos por estos hombres fueron premeditados a través de sus primes, medias y últimas violaciones, mientras que hay menos violadores que informaron que sus crímenes fueron impulsivos (15-22%) u oportunistas (22-24%).Aunque no hay información sobre violaciones seriales para comparación disponible, es probable que la premeditación involucrada en estos casos es una característica particular de éstos violadores seriales. Es también probable que esta predeterminación sea reflejo de su interés preferencial en este tipo de crimen y su enorme habilidad para evadir la detección.

MÉTODOS DE ACERCAMIENTO

Hay tres estilos diferentes de acercamiento que utilizan los violadores: El ``estudiado,'' el "blitz,'' y el "sorpresa.'' 3 Cada uno refleja una manera diferente de elección, acercamiento, y sometimiento de una víctima elegida.

El acercamiento "estudiado'' Caso Número 1

Juan, un hombre que violó más de 20 mujeres, le dijo a los entrevistadores que paró a una de sus víctimas tarde a la noche y se identificó como oficial de policía vestido de civil. Le preguntó por su licencia de conducir, caminó hacia su auto y se sentó ahí por algunos minutos. Luego regresó, le dijo que su licencia había espirado y le pidió que lo acompañara al su auto. Así que ella lo hizo, y mientras entraba en el auto, él la esposó y condujo hasta un lugar aislado donde la violó sodomizó.

Como en el caso anterior, el acercamiento estudiado involucra subterfugio y reside en la habilidad del violador para interactuar con la mujer. Con esta técnica, el violador se acerca abiertamente a la víctima y solicita u ofrece algún tipo de asistencia o dirección. Sin embargo, una vez que la víctima está bajo su control, el ofensor puede volverse repentinamente agresivo. Este tipo de acercamiento fue usado en 8 (24%) de las primeras violaciones, 12 (35%) de las intermedias, y 14 (41%) de las finales. Varios papeles usados por los ofensores incluyen representar un policía, proveer transporte a alguien solicitándolo, y juntar mujeres en bares de solteros. Obviamente, este estilo de iniciación de contacto con las víctimas requiere de una habilidad para interactuar con la mujer.

El acercamiento "Blitz'' Caso Número 2

Phil, un hombre de 28 años, se acercó a una mujer que cargaba las compras de la verdulería en su auto, le pegó en la cara, la arrojó dentro del vehículo y la violó. En otra ocasión, entró a la sala de reposo de una mujer en un hospital, golpeó a su víctima y la violó. Al salir de la sala con la víctima alzada, la amenazó como si estuvieran teniendo una pelea de amantes, y de esa manera evitó la interferencia de las personas que se habían acercado a mirar cuando ella gritaba.

En una acercamiento de este tipo, el violador utiliza un asalto directo, y físicamente agresivo y somete y lastima a la víctima. El atacante puede también usar químicos o gases pero es más frecuente que use su habilidad de someter físicamente a la mujer. Es interesante, más allá de su simplicidad, que este acercamiento fue usado en el 23% de las primeras violaciones, 20% de las del medio, y 17% de las últimas. Inclusive siendo usada menos frecuentemente que el estudiado, el blitz resulta más injurioso físicamente e inhibe ciertos componentes de la fantasía de la violación que puede tener el violador.

El acercamiento "Sorpresa'' Caso n°3

Sam, un hombre de 24 años, preseleccionaría a sus víctimas espiándolas. De esa manera vería la residencia de sus víctimas para establecer patrones. Luego de decidir violar a una mujer, esperaría hasta que fuera a dormir, entraría a la casa, y pondría su mano sobre su boca. Advertiría a la víctima que no intencionaba lastimarla si ella cooperaba con el asalto. Violó más de 20 mujeres antes de ser arrestado.

Este acercamiento, que involucra al asaltante esperando a la víctima o acercándosele mientras ella duerme, presupone que el violador a señalado o preseleccionado a su víctima a través de contacto visual y sabiendo que estaría sola. Amenazas y/o la presencia de un arma generalmente asociado con ese tipo de acercamiento; sin embargo, no hay fuerzas injuriosa aplicada.

El acercamiento sorpresa fue usado por los violadores seriales en 19 (54%) de sus primeras violaciones, 16 (46%) de las del medio, y 16 (44%) de las últimas (porcentajes varían según el número de violaciones). Este representa la manera más frecuente de acercamiento y es usada más a menudo por hombres que carecen de seguridad en la habilidad de someter a la víctima a través de amenazas físicas o subterfugio.

CONTROLANDO A LA VÍCTIMA

La manera en la que los violadores mantienen el control sobre sus víctimas depende de dos factores: Su motivación por el asalto sexual y/o la pasividad de la víctima. EN este contexto, cuatro métodos de control son usados frecuentemente en varias combinaciones durante la violación:

  1. Simple presencia física
  2. Amenazas verbales
  3. Sacar un arma
  4. El uso de la fuerza física. 4

En los hombres de este estudio predominó el uso de la presencia física amenazante (82-92%) y/o amenazas verbales (65-80%) para controlar a sus víctimas. Substancialmente sacaron armas menos frecuentemente (44-49%) o atacaron físicamente a la víctima (27-32%). Cuando se mostró un arma, fue generalmente un instrumento afilado, como un cuchillo (27-42%).

Un violador explicó que elegía un cuchillo porque percibía que era más intimidante para usar contra una mujer en vistas a su miedo a la desfiguración. Las armas de fuego fueron usadas menos frecuentemente (14-20%). Sorpresivamente, todos menos algunos violadores usaron ataduras de la escena de la violación. Una excepción fue un individuo que compró soga pre cortada, cinta adhesiva y esposas.

EL USO DE FUERZA

La cantidad de fuerza usada durante una violación provee una Buena perspectiva de las intenciones del atacante y, por esto, debe ser analizada por los investigadores de la ofensa o el ofensor. 5 La mayoría de estos hombres (75-84%) usaron fuerza física mínima o no la usaron del todo para sus violaciones. 6 Este grado de fuerza mínima usada es definida como no injuriosa usada más para intimidar que para castigar. 7

Caso número 4

Juan comenzó a violar a la edad de 24 y estimó haber entrado ilegalmente a mas de 5,000 hogares para robar ropa interior de mujeres. En 18 de esas ocasiones, también violó. Advirtió que no tenía deseo de herir a sus víctimas. Declaró,"Violarlas es una cosa. Golpearlas es otra completamente diferente. Ninguna de mis víctimas fue lastimada y una persona que mata a alguien después de haberla violado, me enfurece.''

La fuerza resultante en hematomas y laceraciones o traumas extensivos que requieren hospitalización o resultantes en muerte incrementaron de 5% en las primeras violaciones, 8% de las del medio, a 10% de las últimas. Dos víctimas (5%) fueron asesinadas en las violaciones del medio y un adicional de 2 (5%) fueron matadas durante las últimas.

Caso Número 5

Phil, un hombre atractivo de 30 años, describió apuñalar a su madre hasta la muerte cuando se despertó mientras él intentaba sacarle la ropa interior en preparación para un encuentro sexual. Había estado bebiendo y fumando marihuana con ella por un período de tiempo anterior al intento de acto sexual, y cuando ella se durmió, él comenzó a fantasear con tener sexo con ella.

La mayoría de los violadores es este estudio no incrementaron la cantidad de fuerza que usaron en su primera, media y última violación. 8 Sin embargo,10 de los violadores, con el término "incrementadores,'' usaron cada vez mas fuerza a lo largo de sus violaciones y lo hicieron dos veces el promedio (40 víctimas oponiéndose a 22 víctimas) en la mitad del tiempo (i.e., violando cada 19 días oponiéndose con 55 días). Para el momento del ultimo asalto, estaban inflingiendo lesiones moderadas a mortales. Estos factores, sumados con el progresivo interés en penetración anal entre los incrementadores, sugieren que para estos individuos, el sadismo sexual puede ser un motivo para su comportamiento.

RESISTENCIA DE LA VÍCTIMA

La resistencia de la víctima se puede definir como cualquier acción o inacción de parte de la víctima que imposibilita o demora el ataque del ofensor. Estos comportamientos pueden ser descriptos como innatos pasivos, verbales, o físicos. 9 Los violadores informaron que las víctimas se resistieron verbalmente en 53% de sus primeros asaltantes, 54% de los medios, y 43% de los últimos. La resistencia física ocurrió solo en 19%, 32% y 28% de los primeros, medios, y últimos respectivamente. La incidencia relativamente baja de resistencia pasiva (i.e., 28% en la primera violación, 17% de la media, y 9% de las últimas) refleja mas probablemente la inhabilidad de los violadores en discernir el tipo de resistencia.

En investigaciones previas, se encontró que no había relación entre la resistencia física y verbal y la cantidad de heridas hechas a la víctima. 10 Es interesante, de todas formas, que el grado de placer de los violadores y la duración de la violación incrementó cuando la víctima se resistió. En este estudio, la reacción más común del ofensor a la resistencia para la primera, media y última violación fue amenazar verbalmente a la víctima (50-41%).El compromiso o negociación se llevó a cabo en 11-12% de las violaciones, y la fuerza física fue usada en 22% de las primeras violaciones, 38% de las segundas y 18% de las terceras Los violadores también declararon 6 incidentes en los cuales se fueron cuando la víctima se resistió; sin embargo, no es claro en que punto en el ataque ocurrió la resistencia.

DINAMICAS SEXUALES EN LA VIOLACIÓN

Los actos sexuales a las cuales se forzó a la víctima a realizar se mantiene relativamente constantes en las tres violaciones. El más común fue la penetración vaginal (54-67%), sexo oral (29-44%), besar (8-13%) acariciar (10-18%). Penetración anal (5-10%) y y de y de objetos (3-8%) fueron declarados menos frecuentes. En cambios de comportamiento a través de las primeras, medias y últimas violaciones, aparece un período en el que el interés de los violadores del sexo oral incrementa mientras que el interés en el contacto vaginal disminuye.

La cantidad de placer que los violadores experimentan durante los tras as altos fue medido con esta declaración: ``Piensa en la penetración durante la violación. Asumiendo `0' equivale a tu peor experiencia sexual y `10' a tu absolutamente mejor experiencia, dele valores a la cantidad de placer que ha obtenido.'' La mayoría de los violadores dieron valores sorpresivamente bajos (3.7). Sin embargo, el tipo de contacto que resultó en puntos más altos difirieron ampliamente. 11 Un violador informó apreciación por la pasividad y condescendencia de sus víctimas, mientras otro se refirió al placer experimentado en la violación/asesinato de dos niños como fuera de la escala.'

Caso Número 6

Paul ha violado a mujeres adultas, adolescentes y preadolescentes y llevó su carrera criminal a su fin con la violación y asesinato de dos niños de 10 años. Cuando se le pidió que diera valores a la experiencia sexual, él advirtió que le daría ``0'' a las mujeres adultas y adolescentes y a las preadolescentes "3.'' Luego declaró, "Cuando hablas de sexo con niños de 10 años de edad, su escala no es suficientemente alta.''

ACTIVIDAD VERBAL

A través de las primeras, medias y últimas violaciones, la mayoría de los violadores seriales (78-85%) usualmente sólo conversaban con las víctimas para amenazarlas. Muchos menos frecuente, sus conversaciones fueron amable o amigables (30-34%), manipuladoras (23-37%), o personales (23-37%). En una minoría de instancias a través de los asaltos, el violador reportó ser inquisitivo (15-20%), abusivo/degradante (5-13%), o silencioso (8-13%). Aparece que los violadores seriales utilizan las amenazas verbales para someter a las víctimas, y solo luego de que creen haber Ganado control sobre la víctima.

DISFUNCIÓN SEXUAL

En el estudio de 170 violadores, se determinó que el 34% experimentó algún tipo de disfunción sexual durante la violación. 12 De hecho, se ha notado que ``la ocurrencia de la disfunción sexual y un entendimiento de la investigación de la disfunción puede proveer información valiosa sobre el violador no identificado.'' 13 La información en estos violadores seriales son increíblemente similares. En la primera violación, 38% de los sujetos informaron un disfunción sexual, 39% en las medias, y 35% durante la última. Este tipo de información puede probar ser útil al investigador asociando diferentes ofensas con un simple ofensor, porque la naturaleza de la disfunción y los medios que usa el ofensor para superarlo son constantes sobre un número de violaciones.

EVADIENDO LA DETECCIÓN

Considerando la aptitud del violador para evitar la detección, es sorprendente notar que muy pocos de ellos emplearon comportamientos específicos diseñados para evitar la identificación. De hecho, los ofensores tienden a violar a sus víctimas en su propio hogar, contribuyendo a su habilidad de evitar la detección. 14 En suma, la mayoría de los violadores (61-68%) no informaron vestirse de una manera determinada para las ofensas. Sorprendentemente, los disfraces fueron reportados en sólo 7-12% de las ofensas, sugiriendo que otros medios de evadir la detección fueron usados por estos ofensores peculiares.

ALCOHOL Y OTRAS DROGAS

El alcohol se asocial comúnmente con la violación, pero otras drogas, a un grado menor, también son usado en las violaciones. 15 La información en estas vilaciones sugieren una relación de alguna forma diferente entre alcohol/drogas y violación serial. Aproximadamente un tercio de los violadores estaban tomando mezclas de alcohol en sus primeras, medias y últimas violaciones, y 17-24% declararon usar drogas. En la mayoría de estos casos, estas figures reflejaron el patrón de consumo típico y no un incremento inusual de abuso de sustancias.

COMPORTAMIENTO POST OFENSA

Se les preguntó también a los violadores seriales sobre los cambios en su comportamiento luego del asalto. Tlos cambios más frecuentes luego de cada crimen incluía sentimientos de remordimiento y culpa (44-51%), seguir el caso en los medios (28%) y un incremento del consumo de drogas y alcohol (20-27%). Los investigadores deberían notar particularmente que 12-15% de los violadores informaron revisitar la escena del crimen y 8-13% se comunicaron con la víctima luego del crimen.


CONCLUSIÓN

La investigación concerniente al comportamiento de los violadores seriales' durante y luego del cometimiento del crimen determinaron que:

  • La mayoría de las violaciones fueron premeditadas
  • El acercamiento "estudiado'' fue usado más frecuentemente en el inicio del contacto con la víctima
  • Una presencia amenazante y amenazas verbales fueron usados para mantener el control sobre la víctima
  • En la mayoría las instancias se usó mínima o no se usó fuerza
  • La resistencia física, verbal, resistió a los violadores en 50% de las ofensas
  • La reacción más común del ofensor a la resistencia fue amenazar verbalmente
  • Apenas un tercio de los ofensores experimentó una disfunción sexual, y los actos sexuales preferidos fueron el vaginal y fellatio forzado
  • Niveles bajos de placer fueron informados por los violadores de los actos sexuales
  • Tendían a no estar preocupados con las medidas de precaución para proteger sus identidades
  • Aproximadamente un tercio consumió alcohol antes del crimen y en menor proporción otras drogas.

El comportamiento post-ofensivo fueron sentimientos de remordimiento y culpa, siguiendo el caso en los medios y un incremento en el consumo de alcohol y drogas.

Estas características, aunque no aplicables generalmente a todos los violadores, pueden ser útiles para aprender de otros ofensores, sus comportamientos y el crimen de violación.

Nuestro agradecimineto a Malena González de "cienciaforense.com" por su colaboración.

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