Nunca dejes para mañana al sujeto que puedes engañar hoy. (El Dr. Holmes)
¿Todos los delincuentes son reinsertables?
En principio sí; no existe una sola persona destinada a delinquir por
siempre. Luego las circunstancias y la psicología del individuo pueden
hacer las cosas más fáciles o difíciles.
¿Basta una medida como la castración química para dejar en libertad a un violador?
La castración química ayuda a controlar el impulso sexual porque inhibe
la hormona masculina, la testosterona. Pero por sí sola no basta para
constituir un programa de reinserción con garantías. Se necesita también
un tratamiento psicológico y unas circunstancias exteriores que permita
al individuo una vida controlada, y aquí incluyo tanto la idea de
vigilancia como la oportunidad de disponer de una vida estructurada, sin
recaer en el abuso de sustancias (muy frecuente) o amistades
peligrosas.
¿Están aumentando los delitos de violación?
No, se mantienen estables los delitos violentos en el último decenio.
En casos como el de Marta del Castillo o los niños de Córdoba se ha
acabado con el dicho de «Sin cuerpo no hay delito». ¿El asesino busca
sólo destruir las pruebas o hay algo más?
Son casos diferentes. En el de Marta del Castillo sí que figura el deseo
de dificultar la investigación y la posterior acción de la justicia.
Pero en el caso de Bretón, la desaparición de los niños fue un ardid
para recuperar el control en la vida de su exmujer, además de un modo de
vengarse por su abandono.
¿Considera que José Bretón es un monstruo?
En un sentido moral, sin duda. Pero no olvidemos que está en la
naturaleza humana actuar como tal, en algunas ocasiones, y en ese
sentido en esos personajes se reconoce la historia de la humanidad; y,
por extensión, en nuestra traición ocasional o acto egocéntrico, en ese
lado fiero que podemos mostrar si somos provocados, todos nosotros.
Usted conoce bien el caso Bretón y ha escrito un libro sobre él, ¿qué le ha parecido el veredicto del jurado?
El veredicto fue el esperado. Bretón dista mucho de ser un genio del
crimen. Todo fue una chapuza que se enmascaró por el error de la
hoguera.
¿Son los asesinos en serie como vemos en las películas?,¿hay algún perfil?
La mayoría no; son más bien prosaicos, gente sin muchos estudios y de
inteligencia del todo normal. Pero el drama exige glamour; por eso
hablamos de «ficción». Y no; no hay un único perfil, sino muchos.
¿La realidad supera la ficción?
Muchas veces sí, pero no siempre. Por ejemplo, dudo mucho que exista
alguna vez un personaje en la realidad como Hannibal Lecter; es
demasiado guiñolesco e improbable, con toda esa cultura y potencia
criminal, casi sobrehumana.
¿Es hoy la delincuencia más violenta?
No, si nos referimos a las estadísticas de la delincuencia en Occidente.
Y tampoco lo es en España, si hablamos del último decenio; si
comparamos nuestra sociedad con la de hace veinte o treinta años, sí que
lo es.
¿Cómo valora la brutalidad usada en algunas muertes relacionadas con el crimen organizado?
Es tanto un acto de intimidación para avisar a futuros sujetos hostiles
como una especie de «marca» propia de la sociedad criminal, donde la
traición o la guerra exige una muerte cruel e ignominiosa.
¿Existe el crimen perfecto?
Sí. Todo aquel que no tiene a un autor declarado culpable, lo es. Y en
España todos los años un 10% de los homicidas se libran de la Justicia y
quedan impunes.
¿Hay efecto llamada en los crímenes de violencia de género?
Es posible; pero es algo que todavía no se ha demostrado científicamente.
A la vista del número de mujeres asesinadas cada año por sus parejas,
¿diría usted que se está acertando con las políticas de violencia de
género?
Lo he dicho varias veces; una sola muerte es mucho, pero el número de
homicidios cada año, unos 60, hace muy difícil prevenirlos. En la
práctica es muy difícil evitar que alguien mate a otra persona si se
empeña en llevarlo a cabo. Ahora bien, podemos hacer mucho más para
prevenir la reincidencia en la violencia, ayudando y asesorando a las
posibles víctimas.
Otro de los delitos que más alarma social está causando es la corrupción, ¿hay un perfil de político corrupto?
La corrupción precisa tanto de una persona con valores egocéntricos como
de un clima social que lo alienta y de unas leyes o reglamentos poco
vigilantes. La prevención de la corrupción pasa, sobre todo, por generar
controles muy estrictos a los que deben plegarse empresas e
instituciones, y por tener una sociedad cada vez más educada sobre lo
que es la responsabilidad en una democracia. Estas dos cosas han fallado
estrepitosamente en la España actual.
Fuente: Levante-EMV