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miércoles, 23 de febrero de 2011

Una nueva técnica para ayudar a capturar a delincuentes sexuales:


Los científicos detectan por primera vez lubricante de preservativo en huellas dactilares.

Los delincuentes sexuales intentan ser mas astutos que la policía e intentan escapar de la justicia usando preservativos , pero gracias a una técnica que han desarrollado en la Universidad de Sheffield Hallam, los investigadores podrán demostrar que el delincuente ha tenido contacto sexual con un preservativo y situarlo en la escena del crimen.

Debido tal vez al riesgo de transmisión sexual y para evitar la transferencia de las pruebas de ADN, se ha observado un aumento de el uso de preservativos por parte de los delincuentes sexuales. El método desarrollado por investigadores del Centro de Investigación Biomédica de la Universidad de Sheffield Hallam , les permitiría detectar lubricante del preservativo en las huellas dactilares dejadas por un sospechoso en la escena del crimen.

Con un analisis se puede vincular a un sospechoso que haya sido identificado por su huella dactilar, ayudando así a la policía a demostrar que el delito ha tenido lugar. También se espera que esta técnica pueda ser usada para comprobar si el lubricante obtenido en la huella dactilar, pudiera coincidir con residuos de muestras vaginales recogidos de la víctima.

Los investigadores detectaron por primera vez con éxito lubricante de dos marcas de preservativos en huellas dactilares , la técnica ha demostrado ser exitosa incluso en huellas dejadas varias semanas antes del análisis.

Los científicos esperan que con el tiempo la técnica se pueda utilizar para determinar los distintos lubricantes y así poder identificar un fabricante de preservativos específicos y posiblemente incluso una marca en particular. Esto permitiría que el caso forense pudiera ser precisado de una forma más exacta.

Para el estudio, los investigadores utilizaron MALDI-MSI((matrix-assisted láser desorption/ionisation mass spectrometry imaging)), una tecnología de gran alcance que puede ser usado para conocer los patrones del modelo de cresta.

El Dr. Simon Francese, del BMRC , dijo: "Los delincuentes son cada vez más conscientes de las cuestiones forenses y es común que ahora los preservativos los retiren de la escena de un asalto sexual. Sin embargo el delincuente con menor probabilidad considera la posibilidad que el lubricante se transfiera a las yemas de sus dedos y luego a las huellas dejadas en la escena.

"Si el lubricante del preservativo puede ser detectado en huellas dactilares, se podría mejorar las pruebas de la acusación mediante el establecimiento de la presencia del agresor en la escena y, sobre todo, después de haber tenido contacto con un condón. Esto permitiría a los científicos forenses proporcionar un mayor apoyo a las pruebas de presuntos casos de asalto sexual. "

Sheffield Hallam University. "New technique to help catch sexual offenders: Scientists detect condom lubricant on fingermarks for the first time." ScienceDaily 19 January 2011. 23 February 2011 /releases/2011/01/110119132517.htm>.

lunes, 14 de diciembre de 2009

LAS HUELLAS DACTILARES A EXAMEN



Por Francisco Antón y Barberá.


Han transcurrido más de cien años desde que los pioneros de la dactiloscopia crearan un sistema dactilar capaz de lograr no solo la identificación personal segura sino, además, lograr con las huellas digitales halladas en el lugar del suceso ayudar al investigador en sus pesquisas e identificar al presunto autor de un hecho delictivo, llegando a dos conclusiones que han servido de base a los identificadores de todo el mundo: no existen dos huellas iguales, pertenecientes a individuos diferentes con el mismo dibujo digital, y la invariabilidad en el tiempo de dichos patrones durante toda lavida del sujeto.

Sin efectuar un recorrido por la historia de la Dactiloscopia, diremos que las tranquilas aguas de la identidad dactilar por donde discurrían las últimas décadas se han visto agitadas al surgir, en diferentes ámbitos y medios de comunicación, lo que se ha venido en denominar “dudas razonables” en cuanto a la identificación dactilar.

Nadie pone en tela de juicio que no existan dos huellas iguales sino que los métodos de búsqueda automática no tengan errores, sobre todo cuando se analiza un fragmento de huella encontrado en el lugar del suceso. Ello se debe, principalmente, a que desde la puesta en marcha de los sistemas de reconocimiento automático de huellas dactilares como el AFIS “Automated Fringerprint Identification Systems”, o el SAID "Sistema Automático de Identificación Dactilar", en versión española (1986-1990), nunca han terminado de gustar a los expertos por motivos varios, entre los cuales destaca que dichos procedimientos no generan la calidad de imagen necesaria para un eficaz y detallado examen. Pese a todo, es justo reconocer, se dan ventajas e inconvenientes.


A). Ventajas

a. Posibilita tomas repetidas y la rápida transmisión de las imágenes.

b. La obtención de imágenes directas mediante escáner promueve un entorno sin papel, aunque suprime datos valiosos.

B). Inconvenientes

1. Al estar comprimidas las imágenes de los dibujos dactilares pierden datos y producen irregularidades.

2. Por ser un conjunto de pormenores tomados uno tras otro, con dedos que se mueven y un escáner móvil, tienden a presentar anomalías.

3. Las reproducciones de los dactilogramas obtenidos por este medio son de calidad inferior a las impresiones tomadas con tinta y papel.

4. Las imágenes son más costosas, y

5. No son rápidas de tomar.

La cuestión que se plantea es ¿cuál es la probabilidad de que se produzca un emparejamiento incorrecto entre un fragmento de huella y la base de datos de las mismas? Igualmente, se preguntan ¿quién ha verificado los datos de Galton, con respecto a la probabilidad de que dos huellas sean iguales?, así como las experiencias realizadas y en qué lugares se ha publicado para poder ser contestadas.



Bueno no es difícil replicar a dichas preguntas ya que Galton publicó sus cálculos en 1892 (Fingerprints), Ramos en 1906, Balthazard en 1911, Bertillon en 1912, Locard en 1931, y Ami en 1946; entre los españoles se han ocupado de este tema Olóriz (conferencia de Zaragoza, 1908), Manuel Vela (1944), Florentino Santamaría, Martín de Andrés (Investigación, nº 249, septiembre 1948)…, pese a todo el razonamiento de estos teóricos es menos convincente que el dado para cada caso concreto por un perito idóneo, si a ello añadimos que después de haber tomado las impresiones dactilares de millones y millones de personas durante más de setenta años, se pude ofrecer una demostración convincente de que no existen dos dactilogramas idénticos, pues estos, como todos los objetos materiales, siguen la regla de Quetelet: “Todo lo que hace la naturaleza muestra variaciones de formas ilimitadas e infinitas. La naturaleza nunca reproduce exactamente sus obras”. A mayor abundamiento, si no hay dos dactilogramas iguales tampoco existen dos fragmentos dactilares idénticos por ser estos una parte integrante de los mismos.

No finalizan aquí las dudas, todo proviene de EE.UU a raíz del caso Byron Mitchell a quien se le imputaba un robo porque sus huellas fueron encontradas en el tubo de escape de un coche que no era de su propiedad, pidiendo sus abogados una “Audiencia Daubert”.

La Audiencia Daubert, dentro del sistema judicial estadounidense, consiste en que el juez es quien examina si hay base real o no para una pretensión “científica”. Para lo cual el magistrado analiza cinco factores de las evidencias:

1. La teoría y la técnica es testable.

2. Se ha sometido a revisiones por pares o ha sido publicado.

3. Se mantienen normas que controlen el uso de la técnica.

4. Los científicos generalmente aceptan el trabajo.

5. Se conoce una tasa de error.

¿Cuál es el planteamiento realmente que se formula entonces? Sencillo, se discute la “pretendida” infalibilidad de las huellas dactilares y también el fundamentopara plantear este tema, y establecen dos demandas:

1ª. Se pide un estudio científico para llegar al consenso.

2ª
. En vez de decir que es infalible fijar las posibilidades de error.

La dactiloscopia NO cumple el punto 5º de los criterios de Daubert, como tampoco lo hacen la Balística forense ni la Documentoscopia. Insistimos, a pesar de ello nadie apunta que las huellas dactilares no sean válidas para identificar, lo que se dice es que como cualquier otra actividad humana debe tener una tasa de error y esa tasa debe ser conocida. Esto que parece razonable, posee también sus valoraciones, pues no es lícito defender o rechazar áreas de conocimiento porque no se ajustan a algún criterio prefabricado de cientificidad, además, no podemos aludir a versiones radicales del relativismo, según las cuales una teoría es tan buena como cualquier otra, que todo es cuestión de gustos o de deseos subjetivos.

Desde un punto de vista realista, interpretado en un sentido lato, el motivo de las teorías es intentar abordar algún aspecto del mundo. Esto contrasta con el punto de vista que parece estar implícito en algunas concepciones relativistas: que el motivo de desarrollar una teoría es convencer a los demás de que la nuestra es la correcta.

Insisto, nadie argumenta que las huellas dactilares no tienen valor, lo que se dice es que hay que hacer una buena investigación para darle “probabilidades” de equivocación. Lo que les preocupa a quienes dudan de la efectividad identificativa de las huellas es que NO se diga en los informes periciales algo así como: “La probabilidad de que un fragmento de huella de tal tamaño, obtenida en tales condiciones, de un emparejamiento falso es de X %”. Y pregunto ¿por qué, si no se conoce una tasa de error? Acaso ignora quien efectúan tal pregunta que la prueba dactilar lo es de certeza NO de probabilidad.

Como queda dicho, deben perdonar mi reiteración, absolutamente ningún autor, discute la identidad de las impresiones dactilares, en cambio últimamente sí se arguye acerca de las huellas latentes, y los motivos alegados para incapacitarlas son el tamaño, posible aplastamiento al contactar con la superficie donde asientan, alargamiento e incluso deformidad de la misma, temas que fueron ya explicados en su momento por losautores precitados hace muchísimos años.

Tomando como base la decisión adoptada en la XXVI Conferencia Regional Europea celebrada en Piestany (Eslovaquia), en mayo de 1997, y una encuesta de la Oficina de Enlace Europea, el Comité Europeo de INTERPOL decidió, en su XVIII reunión, celebrada en noviembre de 1997, crear el Grupo de Trabajo Europeo de INTERPOL sobre Identificación de Huellas Dactilares (GTEIIHD) integrado por Francia, Grecia, Hungría, Países Bajos (Presidencia, Secretaría), Noruega, Polonia, Reino Unido, más la Secretaría General de INTERPOL (organización, actas) que redactaron un extenso y documentado escrito con el título: “Métodos de Identificación de huellas dactilares”, el cual puede servir de punto de referencia y recomendación parala correcta utilización del mismo, según palabras de A. J. Zeelenberg, Presidente del GTEIIHD, Jefe del Departamento Nacional de Dactiloscopia, Países Bajos. Su lectura es aconsejable a los interesados en el asunto, además, parte de sus reflexiones están recogidas en este artículo.

En principio decir que los errores en la identificación dactilar son evitables, pese a ello se producen y cuando esto ocurre la imagen de fiabilidad se daña. Por ello la principal misión del dactiloscopista es llegar a resultados seguros. La base de una prueba dactiloscópica es empírica, solo pueden presentarse conclusiones absolutas y positivas. No existe ninguna base para soluciones probables ni cimentadas en estadísticas o en juicios personales. Si la información de la cual se dispone es insuficiente se concluye que la huella carece de valor identificativo. No hay fundamento alguno para la especulación puesto que las posibilidades de error son desconocidas.

El método empleado por cualquier servicio de identificación se especifica por escrito y es verificable. Siempre se hace del mismo modo. El requisito científico de la duplicación, otro experto con los mismos métodos llega a exacta conclusión acerca de igual material, se realiza de manera óptima con un sistema y unos procedimientos uniformes.

No se efectúan cambios de las reglas del juego y en caso de hacerlo será después de verificar una investigación de los efectos a largo plazo. Debe tener apoyo directo y estar bien documentado. Nunca se iniciará ni realizará durante un asunto particular con objeto de favorecerlo.

La identificación se define como “la conclusión de un experto de que dos impresiones dactilares coinciden en suficiente información sin presentar diferencias importantes, como para determinar que han sido originadas por una sola persona; esta conclusión tiene que ser verificada y confirmada por otro experto independiente”.

La investigación científica y la práctica han demostrado que los dibujos digitales son únicos, acabado el desarrollo fetal, no cambian en toda la vida, incluso permanecen hasta después de la muerte (Blaschko, Kölliker, Bonnevie). Solo un daño exterior, una herida que afecte al dermis de la piel desarrollará un tejido de cicatrización que modifica los detalles papilares, después de cierto tiempo, se transforma en una característica permanente que dará a esa zona de piel un aspecto aún mas inconfundible (Florence, Faulds, Galton).

Las identificaciones exigen la coincidencia de suficiente cantidad de información procedente de dos dibujos digitales. Si algunas peculiaridades están presentes en un dactilograma y faltan en el otro, y no hay explicación racional basada en conclusiones y hechos, en principio NO se identifica.

Los puntos característicos son una particularidad que se produce en el recorrido de las crestas papilares. Dicha singularidad es una perturbación natural o biológica de la yuxtaposición bilateral normal de las crestas. El valor de las mismas viene dado por la rareza, etc. La identificación no consiste en contar esos puntos, el experto debe determinar cierto volumen de información, predeterminada o no. Esta información abarca la cantidad, calidad y similitud. La cantidad mínima requerida, varía independientemente de la calidad.

Tras un estudio de tres años, efectuado por un comité de normalización en 1973 en EE.UU, se llegó al acuerdo de suprimir el uso de la norma numérica mínima (sistema cuantitativo), aprobándose dicha resolución en la LVIII conferencia anual de Jackson, Wyoming, 1 de agosto de 1973, de la Asociación Internacional de Identificación, en la cual se afirmó que no existe ninguna base científica para exigir un número mínimo de puntos característicos entre la huella y la impresión para establecer una identificación positiva. Se deja la conclusión del examen a la discreción de cada experto, basado en un análisis cuantitativo y cualitativo total.

En el Reino Unido (Inglaterra, Gales, Irlanda del Norte y Escocia) y Noruega existe un movimiento a favor de la “opinión del experto”. Hay en Europa dos sistemas, uno conocido como “método integrador” (no numérico) y el otro como “método empírico normalizado” (numérico).

Sólo advertir que para la valoración de los puntos característicos puede partirse de la comunicación de Florentino Santamaría Beltrán al I Congreso Español de Medicina Legal (Madrid, mayo 1942), en el cual establece la Tabla de Valores de dichos puntos según frecuencia de aparición en los dactilogramas y que posteriormente somete, al estudio de la XXII Asamblea General de la Comisión Internacional de Policía Criminal (Oslo, 1953) siendo el primero que aborda con valentía el tema de la valoración cualitativa de los puntos característicos de los dactilogramas.

Como queda dicho, la prueba dactiloscópica debe ser positiva y no presentar ninguna prueba como probable basándose en percepciones dudosas. Veamos los estudios a realizar por los precitados métodos:

Método integrador (no numérico)

Basado en tres niveles a saber:

Primer nivel

a). Confirmación de la estructura global del dactilograma (no suele citarse en el informe pericial; por ejemplo, si se trata de un sinistrodelto no se analizan el resto de tipos que no tengan esa configuración).

b). No presenta un carácter suficientemente excepcional para la individualización.

Segundo nivel

1. La trayectoria o el curso determinado de las crestas

2. La trayectoria concreta de las características accidentales, como cicatrices, crestas subsidiarias y pliegues de flexión.

3. La situación y el tipo de las características de la cresta.

Los expertos señalan que las cicatrices y los pliegues de flexión no se utilizan nunca para una identificación. Todos emplean los puntos característicos.

Tercer nivel

a). Estudio de las formas de las crestas (Crestascopia, Edgeoscopy).

b). Espesor, delgadez y emplazamiento de los poros de las crestas (Poroscopia, Poroscopy).

c). Los detalles del tercer nivel se emplean siempre teniendo en cuenta los del segundo nivel.

El técnico evalúa la información en cada caso, así como la claridad del dibujo digital, cantidad y calidad de las coincidencias, para formarse una opinión y eliminar a cuantos individuos no concuerden con dichas características. Es una opción subjetiva basada en la experiencia, conocimientos y capacidad de los expertos.

La singularidad biológica existe o no. Cualquier parte de una huella dactilar, sea grande o pequeña, sólo tiene un origen.

Método empírico normalizado (numérico)

Los países que preconizan una norma numérica, España entre ellos, alegan que es la piedra angular de la solidez y búsqueda de conclusiones positivas.

Los críticos afirman que, teóricamente, no se puede llegar a conclusiones absolutas con respecto a las impresiones dactilares (lo absoluto no existe en la vida), o que este tipo de pruebas, validadas por el hombre o por cálculos estadísticos, sólo pueden alcanzar un cierto nivel de seguridad, como cualquier otra prueba. Sólo observar que la identificación decadactilar se ha practicado y probado muy por encima de cualquier exigencia científica y nunca se ha demostrado sea errónea. El hecho de mostrar los datos coincidentes después de la identificación convence hasta al más escéptico.

La estadística no es la base adecuada para llegar a una conclusión pues nunca se podrá alcanzar una certeza del 100 %, como tampoco se alcanzará con una evaluación humana, basada en el convencimiento personal, porque esta seguirá siendo una opinión.

En un sistema empírico, la manera de llegar a conclusiones probatorias con absoluta certidumbre consiste en que la valoración del experto sobrepase el marco de sus opiniones personales. La norma empírica actúa como punto de unión con el ámbito, histórico y seguro, de los conocimientos y la experiencia.

La información suficiente de los dibujos papilares de los dedos de las manos se centran en aspectos fiables concretos e inherentes a los dactilogramas que mantienen sus peculiaridades incluso en condiciones adversas: situación de los puntos característicos, índole, dirección, variación y relaciones.

En la práctica el 99 % de las identificaciones se hacen sin tener en cuenta el estudio de las crestas, incluso cuando se aplica el método empírico. Se aceptan DOCE PUNTOS de coincidencia para una identificación segura. En algunos casos se utiliza un número menor si la calidad compensa a la cantidad. Puede suceder que un experto estime o piense que ha identificado a la persona que originó la huella o incluso que esté convencido de ello, pero que el dactilograma no satisfaga la norma. La identificación puede resultar conveniente para algunos, pero no es legal y se descarta.
Un sistema en que los especialistas en dactiloscopia presentan una prueba positiva la mayoría de las veces y una prueba probable de vez en cuando no es útil para nadie. No sólo produce un efecto negativo respecto a la fiabilidad y el valor de la prueba dactiloscópica en conjunto, sino que impondrá asimismo al perito dos tipos de funciones que deberían estar perfectamente separadas para evitar confusiones y errores al final.


Determinar un número de puntos característicos coincidentes que permita una identificación posibilita la adopción de normas, directrices y de otras medidas prácticas sobre el funcionamiento correcto o incorrecto. Las normas permiten determinar si las huellas latentes no tienen ningún valor y pueden descartarse.


A modo de conclusión manifestar lo siguiente:

1) Como dijo el profesor Piédrola, transcurrido casi un siglo en el cotejo de millones de dactilogramas nunca ocasionaron la confusión de personas distintas e incluso examinados con curiosa ansiedad los hermanos numerosos, hijos de una misma pareja, los de hermanos univitelinos, los de siameses vertebrales (Daniel y Donald) y cerebrales (Zwillinge), se reconoció que en la mayoría, hasta las formas generales mostraban disparidad y que entre dos nunca ocurría paridad de detalle. Más todavía: es sabido que con frecuencia se da, en líneas generales, una simetría entre los dedos del mismo nombre en ambas manos del hombre (“estructura refleja”), pues bien, aun en casos en que coinciden en tipo papilar y en número delto-central, jamás presentan la misma disposición de las extremidades abruptas ni bifurcaciones de las crestas contenidas en cada yema.

2) Hombres del prestigio de Galton (1892), científico muy profundo, como de Ramos (1906), Balthazard (1911), Ami (1946) efectuaron cálculos en que podría darse una coincidencia siendo necesario el transcurso de 4.660.337 siglos, según Ramos por citar uno, para encontrar dos hombres con impresiones dactilares iguales. Además, todos estos cálculos y otros muchos más efectuados por la comunidad científica son menos convincentes que el razonamiento dado para cada caso por un perito idóneo.

3) Para finalizar, decir que parece olvidarse que la Dactiloscopia es una prueba de certeza, se trata del individuo buscado sin ningún género de dudas o se descarta totalmente su autoría, no es por tanto de probabilidad, ni tampoco de porcentajes estadísticos, es o no es.

Autor : Francisco Antón y Barberá
Profesor de Ciencias de la Seguridad de la Universidad de Valencia
Artículo disponible online en http://www.uv.es/recrim

Nuestro agradecimiento a Francisco por su amabilidad y colaboración.

lunes, 19 de octubre de 2009

Una huella dactilar permite identificar un cuadro de Leonardo da Vinci


Se creía que era obra de un artista alemán anónimo del siglo XIX , pero una huella dactilar "casi inapreciable" descubierta en una esquina del retrato, parece confirmar que se trata de una tela de Leonardo da Vinci .

El cuadro en cuestión es "La Bella Principessa", una pequeño retrato de de la hija de un Duque milanés del siglo XV de tan sólo 33 x 23 centímetros , que se vendió por 19.000 dólares a un coleccionista suizo en una subasta en Nueva York en 1998 . Hoy en día según los expertos podría ahora alcanzar los 150.000 millones de dólares .

Según la revista TIME, dar con el descubrimiento no fue tarea fácil, sino que más bien parecía el resultado de un laborioso trabajo de investigación digno de Sherlock Holmes

“Capturar la huella nos llevó al menos dos horas y después tuvimos que estudiar más de 20 gigabytes de datos“, señaló Jean Penicaut, responsable de la empresa Lumière Technology, propietaria de la cámara multiespectral que captó la huella.

La prueba del carbono 14 permite confirmar que el pergamino estaría realizado entre 1440 y 1650 y los análisis con rayos infrarrojos de la técnica del artista podrían también determinar la autoría del retrato.

Según el canadiense Peter Paul Biro experto forense en arte , la huella dactilar correspondería a la punta del dedo índice en la parte superior izquierda y es "muy comparable" a la encontrada en un "San Jerónimo" del pintor renacentista italiano que se conserva en el Vaticano.


Alessandro Vezzosi, Director del "Museo Leonardo Da Vinci" en la ciudad italiana de Vinci ya vinculó esta pintura al artista en su obra "Leonardo Infinito (2008)" y declaró que : “Esta huella es la confirmación de que lo que creíamos era verdad. Al igual que en la escena de un crimen, en donde la suma de las distintas pistas encontradas nos llevan hasta una certeza razonable ”.

Martin Kemp, profesor de Historia del Arte de la Universidad de Oxford, está convencido, según informa el diario 'The Times', de que se trata de una obra de Da Vinci y acaba de terminar un libro (no publicado aún) sobre el hallazgo. Su primera reacción fue de incredulidad, pero poco a poco vio cómo se recomponían las figuras del rompecabezas.

La obra en cuestión se subastó con el título de "Joven de Perfil con Vestido del Renacimiento", pero Kemp la ha rebautizado como "La Bella Principessa" tras identificarla, 'por un proceso de eliminación', con Bianca Sforza, hija de Ludovico Sforza (1452-1508), duque de Milán, y de su amante Bernardina de Corradis.

Si es realmente de Leonardo, como sospecha Kemp, sería la única obra de Leonardo realizada sobre pergamino aunque, según ese experto, el pintor renacentista preguntó en 1494 al artista francés Jean Perréal acerca de la técnica del uso de tizas de colores sobre pergamino.

Kate Ganz una marchante neoyorquina propietaria de la Galería Ganz lo compró en 1998 por 17.000 dólares , y lo vendió en 2007 por la misma cantidad creyendo era una obra 'de un artista alemán que había estudiado en Italia, donde se había familiarizado con la obra de Leonardo'.

El actual propietario tenía una corazonada, y junto al coleccionista de arte canadiense Peter Silverman que había comprado la obra en su nombre, se pusieron manos a la obra en busca de posibles indicios que vinculasen el cuadro con Leonardo. Se centraron en localizar alguna pista que demostrara que el cuadro habría sido pintado por un zurdo (Da Vinci lo era) y exploraron las conexiones del artista con la hija del Duque de Milán.


Leonardo da Vinci es considerado uno de los pintores más grandes de todos los tiempos, y también el ser humano con la mayor variedad de talentos que jamás haya nacido. Si queda plenamente comprobado que "La Bella Principessa" es parte de su obra, sería la única que se conserva realizada con tizas de colores sobre pergamino.

Fuentes:

www.time.com
www.20minutos
.es
www.noticiasterra.es


lunes, 24 de agosto de 2009

De las crestas papilares (III) : Robo de la identidad




Aquí os mostramos la tercera y última parte de la serie sobre las crestas papilares de Roberto Carro. Los capítulos anteriores del artículo se pueden consultar en otras entradas de este blog ( “De las crestas papilares I" y “De las crestas papilaresII " ) y en los números 4 y 5 de “Quadernos de Criminología”.

Autor: Roberto Carro Fernández

De todos es sabido que, desde tiempos inmemoriales, se viene atribuyendo a los dibujos digitales que pueblan las palmas de nuestras manos y la planta de nuestros pies un valor supremo, casi absoluto, de cara a la identificación personal; al principio sin el rigor científico necesario, pues, las explicaciones más plausibles pasaban por ser –cuanto menos– un saber antiguo que nacía de la propia fe. Así, en determinados pasajes bíblicos –como el Libro de Job 37,7– Eliú, al cantar la Sabiduría del Creador, dice: “Él pone un sello sobre todo hombre para que todos reconozcan que es obra de Él”.

Luego, con la evolución histórica que ha sufrido la dactiloscopia, como ciencia válida para la identificación, tomando forma a base de aplicaciones empíricas, prácticas, investigaciones anatómico-descriptivas, científico-descriptivas y clasificaciones prácticas, hasta llegar a ser lo que son: uno de los sistemas de identificación que, junto con el ADN, gozan de mayor popularidad y aceptación, se fraguaba un sistema que al menos de momento resulta infalible. Y fíjense que digo “casi absoluto” porque a uno siempre se le plantea la duda de que, si a las propia configuración de las crestas[1] les sumas un método basado en la práctica científica según la cual la repetición o duplicidad de los procedimientos y de sus conclusiones tienen validez probatoria, resulta que las garantías son plenas para este sistema; pero, cuidado, porque en ocasiones puede quedar desvirtuado por el también “talento” de nuestros contrincantes en el escenario donde se desarrolla la contienda criminal.

A este respecto, y también desde antiguo, ya hubo quien trató de “sabotear” la relación biunívoca que une a la persona con su código de barras papilar. El ingenio no tiene límites cuando se trata de poner en jaque el buen hacer del investigador. Así pues, los intentos de alteración de las yemas de los dedos, ocupa una parte mínima en el devenir histórico de la identificación, a la que vamos a considerar anecdótica por lo improductiva, aunque no por ello carente de cierto romanticismo. Digamos que todo parte de esa cualidad fundamental de los dibujos formados por las crestas papilares, de ser inmutables.

Para lo bueno y para lo malo, partimos de ella como premisa; y es que su origen debido a una formación en el grueso de la dermis, y su persistencia o regeneración en tanto aquélla no sea alterada, es el caballo de batalla para los que basan su trabajo en este principio biológico y para quienes sabiéndolo o no, tratan de falsearla. Tienen una especial significación los intentos llevados a cabo por el capo Jack Pretty Klutas, caso que salió a la luz en el año 1934 cuando se “limó” las crestas papilares de las yemas de los dedos. En la misma línea Al Karpis o Freddie Barker, recurrieron a los servicios del conocido médico “remendador de gángsters” Joseph P. Morán para que les retirase el tejido de las yemas de los dedos. Los resultados de la cirugía de urgencia llevada a cabo tanto para uno como para los otros, arrojaron los mismos resultados, y es que, cuando les quitaron las vendas, descubrieron que sus líneas papilares empezaban de nuevo a mostrarse a través del tejido cicatrizado.

Otras formas ingeniosas de intentos de falsificación pasan por realizar sellos de goma que reproduzcan una trama de similares características a las que forman las crestas. La realidad es que intentar reproducir artificialmente el proceso por el que, partiendo del sudor humano, se forma una huella latente normal, es tarea harto complicada. La sola observación con una lupa, o siendo la réplica de una calidad aceptable y, en consecuencia, se sometiese a la observación minuciosa de un microscopio, mostraría imperfecciones o carencias que alertarían sobre su autenticidad.

En definitiva, tratar de reproducir los pequeños detalles individualizadores no resulta fácil; por ejemplo: si ya es difícil “calcar” una trama de crestas, con una morfología determinada que puede aglutinar hasta 120 puntos característicos distribuidos en una matriz –que es garantía de identificación– con un paralelismo que varía en función del tipo de dactilograma, a su vez vinculado a un núcleo o delta que también es típico para esa huella o fragmento de ella…, imagínense entonces, el dimensionado micrométrico de un poro situado en un punto concreto de una cresta, en relación de longitud y latitud con otros poros, surcos y crestas; pues, a primera vista, se me antoja un trabajo que requiere de algo más que ánimo de defraudar.

Lo último es plantar cara a la biometría informática que toma como patrón las características fisiológicas que son en sí mismos los dibujos digitales. Así que, sin el más mínimo rubor, ya ha habido quien ha ideado un método para diseñar huellas dactilares que engañen a los sistemas de autentificación biométrica; y recordemos que lo último en identificación, es precisamente ésto: aplicar parámetros matemáticos y estadísticos sobre los rasgos físicos o de conducta de un individuo para “verificar” identidades o “identificar” individuos. Bueno, pues, en diez o doce puntos, y como si de una receta magistral se tratase, resumen un procedimiento que, de ser puesto en práctica, podría –en primer término– hacer saltar las alarmas. Nada a lo que no se consiga poner freno a base de una excelente ciencia e igual preparación.



[1] Véanse la I y II parte del artículo “De las crestas papilares” en este blog .( “De las crestas papilares I" y “De las crestas papilaresII " ) y en los números 4 y 5 de “Quadernos de Criminología”.

sábado, 15 de agosto de 2009

EL EFECTO BUMERÁN DE LA MICROLOFOSCOPIA.



Hoy os mostramos un post que complementa el trabajo de nuestro amigo Samuel Alfonso Delgado Caballero, publicado el mes pasado y titulado MICROLOFOSCOPIA .



En este nuevo artículo se trata el efecto jurídico que acarrea no aplicar la teoría de la Originalidad de las Crestas Papilares, y se basa en el sistema penal Acusatorio Americano y sistema Español, revisado y aprobado por juristas que respaldan su teoría científica y jurídica sobre las huellas dactilares.


Al final del post también podéis ver información sobre su libro titulado:
"DACTILOSCOPIA, CERTEZA O INCERTIDUMBRE"


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EL EFECTO BUMERÁN DE LA MICROLOFOSCOPIA.

En el estudio de Microlofoscopia, se plantea el teorema de la originalidad de las crestas papilares, como base científica de las diferencias entre las huellas e impresiones dactilares de origen biológico contra las reproducciones artificiales, en complemento con su unicidad y permanencia.

Sobre la Microlofoscopia ya se conoce su fundamento científico, ahora es necesario conocer sus argumentos jurídicos aplicando el principio de la justicia procesal (fairness) expresado por la Corte Suprema de los Estados Unidos, ante la necesidad de que la defensa tenga oportunidad de producir evidencias a su favor[1].

"Los expertos atribuyen a las huellas e impresiones papilares, una de certeza del 100% sin margen de error."

Está científicamente demostrado, que las huellas dactilares pueden ser reproducidas por cualquier sistema de impresión, y que solo se puede verificar su autenticidad por medio del mejorado nivel III microlofoscópico, para verificar su originalidad.

Esto quiere decir que toda huella e impresión papilar aislada, es altamente probable de que sea una reproducción mecánica (artificial), dejando la duda razonable de que la huella analizada no es original. "No se puede hablar de certeza, cuando un hecho es altamente probable de que ocurra."

La prueba tiene por fin llevar al conocimiento del juez, más allá de duda razonable, los hechos y circunstancia materia del juicio y los de la responsabilidad penal del acusado como coautor o participe. La evidencia dactilar en el juicio era irrebatible, por su fuerza probatoria de una certeza del 100%; pero el error humano a ocasionado equivocaciones judiciales irreparables, evidenciado un empírico análisis que ha deteriorado su imagen, al punto de ser llamada seudo-ciencia.

Toda huella o impresión dactilar aislada, de la escena del crimen o del elemento material probatorio o evidencia física, sino es original, pierde su valor probatorio, ya que su esencia jurídica es demostrar que "la huella dactilar o impresión latente que se está examinando fue hecha por una persona con exclusión de todas las demás personas posibles[2]" o "la impresión dactilar que se investiga se identifica como procedente de la misma persona que la impresión de comparación[3]", el análisis nivel I y II confirma la exclusión de todas las demás personas posibles o que se identifica como procedente de la misma persona; el Nivel III permite confirmar la originalidad de las crestas papilares y establecer científicamente que fue hecha por una persona o que es procedente de la misma persona y no incurrir en una falacia científica de un FALSO POSITIVO, por tratarse de una huella artificial, jamás plasmada por la persona involucrada, siendo una prueba exculpatoria o evidencia relevante a su inocencia.

No se puede afirmar que la huella o impresión dactilar aislada "fue hecha por una persona" o "procedente de la misma persona" sin haber corroborado la originalidad de las crestas papilares.


Si el especialista no manifiesta en las conclusiones, que la huella dactilar es original, la Defensa puede controvertir "cross examination", que la huella dactilar analizada es una reproducción artificial, sembrando la duda razonable de su originalidad y dejando sin valor probatorio la evidencia dactilar "inadmisibilidad" para demostrar la inocencia por insuficiencia de la prueba y victimización innecesaria del ofendido. Por consiguiente todo estudio lofoscópico debe constar de un doble análisis; el 50% lo aporta el macroscópico Nivel I y II para establecer Unicidad; y el otro 50% el análisis Nivel III microlofoscópico para la originalidad. Solo así se puede hablar de 100% de certeza.

Se puede presentar oposición por parte de los expertos, para desconocer la originalidad de las crestas papilares como un axioma de la dactiloscopia, pero cometen un grave error de interpretación, ya que esta teoría es complemento científico de la unicidad, fortalecido por su valor probatorio de singularidad biológica. La originalidad demuestra científicamente las incidencias mecánicas y químicas de las reproducciones artificiales contrarias a las de origen biológico, en concordancia a lo expuesto por David Ashbough[4] que dice "La singularidad biológica existe o no existe, la diferenciación biológica como una incidencia natural y coherente , la
singularidad, no puede ser parcial a veces y a veces no parcial, cualquier parte de una huella dactilar por grande o pequeña que sea, solo tiene un origen[5]".

El Negar la originalidad como un principio es desconocer las micro características biológicas diferenciadoras de las impresiones dactilares originales de las reproducciones artificiales, es admitir que no son diferentes y es atribuirles el mismo valor de prueba, que favorece el argumento probatorio a la Defensa, siendo un efecto bumerán, donde la teoría de la originalidad es empleada por la Defensa para producir un cataclismo en la dactiloscopia. A si de importante como establecer unicidad es la originalidad, ya que disipa toda duda razonable de ser una impresión artificial y permite frente a una negativa de su autoría, reafirmar su naturaleza biológica original.

La comunidad científica internacional de huellas dactilares liderada por la INTERPOL, grupo AFIS, idearon el método integrador que sintetiza el método científico y los niveles I, II y III para idealizar el análisis dactiloscópico con carácter científico. Es necesario a este análisis realizar el estudio Microlofoscópico para establecer la originalidad de las crestas papilares para alcanzar el 100% de certeza sin dudas razonables.

"El principio de la originalidad y las diferencias pre y post mortem de las huellas dactilares" fue presentado ante los 187 países miembros que conforman la INTERPOL, en su quinto simposio internacional de huellas dactilares, como conferencista en Lyon Francia 04-06 junio 2008, registrado internacionalmente bajo los derechos de autor como MICROLOFOSCOPIA.

Agradecimiento,

A la más grande organización policial del mundo INTERPOL, a su GRUPO AFIS por apoyar esta investigación y reconocer su carácter científico, publicada en la página oficial, www.interpol.int en los idiomas Ingles y español, Mil y mil gracias.

http://www.interpol.int/Public/Forensic/fingerprints/default.asp

Research work: Microlofoscopia

http://www.interpol.int/Public/Forensic/fingerprints/research/Default.asp
Mycrolofoscopy

El Autor, SAMUEL ALFONSO DELGADO CABALLERO
Funcionario de Policía Judicial
Experto en lofoscopia. Colombia.


[1] GUERRERO PERALTA Oscar Julián, Fundamentos teórico constitucionales del
nuevo proceso penal, Ediciones Jurídicas Gustavo Ibáñez, 2005, p. 282.
[2] Documento GTEIIHD INTERPOL Generalidades numeral 1 Pág. 13.
[3] Documento GTEIIHD INTERPOL, Detalles sobre métodos y procedimientos,
numeral 11, conclusiones, Pág. 22.
[4] Policía montada del Canadá.
[5] Documento GTEIIHD INTERPOL, numeral 7, Pág. 26.




Nuestro agradecimiento a Samuel por su amabilidad y colaboración.


jueves, 14 de mayo de 2009

De las crestas papilares II


Autor: Roberto Carro Fernández

En un post anterior (De las crestas papilares (I)) vimos que, hoy por hoy, podemos decir que no existen dos huellas idénticas.

Resumiendo, similitudes sí, pero no igualdades; y ello era debido a la carga genética, por un lado, y al ambiente que rodeaba al nasciturus en los primeros meses de vida intrauterina, por el otro. Esta aseveración es así y prueba de ello es que las policías de todo el mundo se están gastando una cantidad ingente de dinero en sistemas de identificación basados en las crestas papilares.

“Ladran los perros, eso quiere decir que cabalgamos, amigo Sancho”. Pero las posibilidades que dan estas formas caprichosas, no sólo se centran en el mundo de la identificación criminal (identificación de detenidos, identificación de víctimas en atentados terroristas, e identificación de huellas recogidas en el escenario del crimen); pues, también la identificación civil (identificación a través del DNI, identificación de cadáveres, personas desaparecidas y accidentados, identificación de recién nacidos y para el control de acceso a fronteras) o la identificación privada (controles de acceso a zonas restringidas, laboratorios, ordenadores, cajas de caudales…, etc.)

tiliza el patrón dactilar para sus fines. Lógicamente este modelo se adapta a los nuevos tiempos y, dejando atrás la tinta tipográfica, se llena de tecnología y asume la técnica biométrica como ciencia en la que apoyarse. Después de un siglo y medio, la necesidad que tuvo entonces William Herschel, se ha perfeccionado tecnológicamente para dar respuesta a otra que ya está ampliamente globalizada, y con el sustrato científico que entonces le pudo faltar a aquél.

De cualquier modo, también fue su mérito el sentar las bases del principio general de la práctica científica, según el cual la duplicación o repetición de los procedimientos y de sus conclusiones tienen validez probatoria. A eso vamos. Al pobre William se le planteó un problema el día que lo nombraron Gobernador de Bengala, y tuvo que administrar las pagas de jubilación de la soldadesca hindú, viendo que éstos reincidían en su pretensión de cobrar dos veces haciéndose pasar por otra persona. Para ello aplicó su experiencia de haber observado la impresión de su dedo índice con un intervalo de veinticinco años, habiendo concretado que el dibujo papilar se mantenía idéntico en todo este período. Probablemente había descubierto dos de las principales características de las crestas papilares: la perennidad y la inmutabilidad. Es decir, son perennes porque nacen y se van con nosotros, y son inmutables porque se mantienen invariables en forma, tamaño y disposición, aunque accidental o intencionadamente, se cause un traumatismo sobre ellas. Aunque esto último no es del todo cierto, porque si el traumatismo alcanzara la capa más profunda de la piel, esto es, la capa alta de la dermis, afectaría a las papilas de las que ya hemos hablado, y entonces no se regenerarían, y si lo hiciesen no serían idénticas a las primigenias. Por otro lado, decir que en el supuesto traumático quedaría un tejido cicatrizal escleroso que tendría validez identificativa por sí misma.

Y, por cierto, ya que hemos hablado de antigüedad al referir los veinticinco años de Herschel, es obligado citar otro experimento similar llevado a cabo por el antropólogo alemán Welker, quien, a la edad de 34 años –corría el año 1856- registró su huella palmar para cotejarla cuando cumplió los 75 años, encontrando una identidad absoluta. Habían pasado cuarenta y un años. Y otra cosa más, con esto queda dicho que no sólo tiene poder identificativo la huella dactilar (la que se asienta en la falange distal de las yemas de los dedos) sino que también las palmares (relieves epidérmicos asentados en las palmas de la mano; quiroscopia) y con ellas, las plantares ( relieves epidérmicos asentados en las plantas de los pies; pelmatoscopia).

La otra característica que cierra la trilogía de las crestas papilares, es que son diversiformes. En la actualidad los gabinetes de identificación trabajan con un número más o menos tasado de relieves (puntos característicos y morfología general de la cresta) cuya forma, dirección y situación -en cantidad y calidad suficientes- avalan la identificación dactilar biométrica como una conclusión absoluta. Lo que quiere decir que no hay base para conclusiones probables basadas en juicios personales, teniéndose en cuenta, eso sí, los márgenes de tolerancia aceptables, que deberán ser justificados por los especialistas en su conclusiones finales, umbrales de tolerancia…, etc.

Con los dedos se estudian las características particulares e individuales que presentan las crestas papilares; como hemos dicho: morfología general de las crestas y puntos característicos; pero aún hay más. Y es que, cuando se aborda el estudio de la dactiloscopia, se plantea como auxiliar de aquélla, la poroscopia, o lo que es lo mismo: “técnica de identificación biométrica que tiene por objeto el estudio del número, situación y forma de los poros o glándulas sudoríparas asentadas en las crestas papilares”. Ahora sí, podemos decir que la dactiloscopia es lo más parecido a un sistema de identificación integral y seguro, cuya clave de acceso la proporciona nuestro propio cuerpo.

Como siempre nuestro agradecimiento a Roberto Carro y a Carlos Pérez Vaquero por su apoyo y colaboración.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Los "trillizos" del Maresme.

El pasado año nacieron en Cataluña 3 gemelos idénticos, caso que ha sido considerado como excepcional al poseer los tres hermanos el mismo ADN y existir muy pocos precedentes en el mundo. Por ello los medios de comunicación convencionales se han echo eco de la noticia incurriendo en una serie de errores .

Este tipo de similitudes en el ADN se produce cuando un óvulo fecundado por un espermatozoide se divide en dos y posteriormente uno de estos zigotos vuelve a dividirse. En consecuencia, se desarrollan tres fetos que aun desarrollándose por separado, poseen el mismo código genético.

Los medios se han dejado llevar por un excesivo entusiasmo (como casi siempre) y han hablado erróneamente de "trillizos" idénticos con idénticas "huellas dactilares".

En primer lugar el termino "mellizo" o "trillizo" hace referencia a bebes que aunque nacidos en el mismo parto, proceden de óvulos diferentes. Cuando los recién nacidos proceden del mismo óvulo, como es el caso, el término adecuado es el de gemelos, con independencia del numero de ellos nacidos en el mismo parto. Ahora bien, podemos considerar este un error menor de los medios, ya que con bastante seguridad el haberlos denominado trillizos habrá sido una manera de resaltar el numero de hermanos y la singularidad del alumbramiento.

Ahora bien, han vendido a bombo y platillo que los tres hermanos poseen huellas dactilares idénticas, siendo esto, falso. Los patrones de las huellas de nuestros dedos están condicionados por el ambiente uterino y por numerosos factores producidos durante el desarrollo del feto: el liquido amniótico, la presión, otras partes del cuerpo del feto, los movimientos y la posición de este en el útero, la nutrición, la presión sanguínea, etc... Tantos son los factores que incluso las huellas de una misma mano son diferentes entre si y, por la misma razón, es imposible que dos personas compartan las mismas huellas, aun tratándose de gemelos idénticos.

Las crestas papilares se forman desde muy temprano, entre el tercer y cuarto mes de embarazo ya están presentes. Y su patrón va a depender tanto del genoma como del ambiente. El genoma determina las características más generales de las crestas papilares en una fase más temprana mientras que el ambiente determina los detalles del patrón. ¿Y cual es ese ambiente que hace que dos individuos que genéticamente son iguales tengan unas huellas dactilares distintas?

El útero materno. Al formarse la piel en el feto, ésta queda expuesta al mismo tiempo al líquido amniótico, la presión otras partes del cuerpo del feto, los movimientos y la posición de éste en el útero, la nutrición, la presión sanguínea…

De ahí que incluso cada uno de los dedos de una mano sean distintos entre sí. Ya que ninguno dedo se desarrolla exactamente con las mismas circunstancias ambientales que los demás. De todas formas, tampoco se sabe con certeza cuales son los factores específicos que influyen en el dibujo final, porque determinarlos sería harto complejo y difícil.

Para que se hagan una idea, mientras la piel se está formando es como cemento fresco, todo aquello que venga de fuera e interaccione con ella terminará dando un dibujo final único e irrepetible. Por esa razón, no existe en el mundo dos personas con las mismas huellas dactilares ya que es imposible que se reproduzcan las mismas circunstancias que dieron el dibujo final.

Y, al igual que el cemento fresco, una vez que este se ha secado (en el caso de la piel, se ha terminado de formar) las huellas son permanentes. Es decir, que permanecerán sin ningún cambio hasta un tiempo después de nuestra muerte o incluso puede que más: Se han encontrado algunas momias humanas que conservaban las crestas papilares. Sólo se modificarán estas huellas en vida, cuando existan cortes, lesiones o enfermedades que afecten a las capas más profundas de la piel.

Ahora bien, estos "errores" cometidos por la prensa no deben restar relevancia al caso, ya que un parto de tres gemelos idénticos solo de produce en un 2% de los embarazos múltiples , y de este pequeño porcentaje, solo otro 2% se produce en distintas bolsas amnióticas dentro de la misma placenta, como en este parto en concreto.

Además, resaltar que este tipo de partos insólitos suelen relacionarse con tratamientos de fertilidad in vitro, por lo que saber que en este caso en concreto todo ha sido natural y espontáneo lo convierte en algo aun mas extraordinario.

Según un artículo publicado en Mayo del 2007 por el departamento of Integrative Biology de la Universidad de California, Berkeley; dice: “Gemelos idénticos tienden a tener similares huellas dactilares en algunos niveles, pero son únicas cuando se examinan en detalle. Los gemelos tienen una clase de huellas digitales mucho más parecida entre ellas que el de dos personas escogidas aleatóriamente. Los Gemelos pueden compartir las mismas características en las crestas papilares, como el número y la anchura.

No obstante, algunos de los detalles como la localización de los poros de sudor o los cortes en las crestas papilares pueden ser diferentes. A través de la Microscopia, estas diferencias pueden aportar suficiente información a los scanners automáticos de huellas digitales para poder distinguir gemelos idénticos.”

Es decir, gemelos idénticos tienen huellas dactilares diferentes pero ésta diferencia puede que no se aprecie a simple vista ni en las normales impresiones plantares y/o palmar que se realizan al nacer en el hospital. Realmente, la diferencia se encuentra en los detalles microscópicos.


martes, 15 de julio de 2008

Sistema AFIS ( SAID en España)



La tecnología ha desarrollado a través, de la informática los sistemas automatizados de identificación de huellas dactilares (AFIS), que basados en las técnicas más avanzadas de la aplicación de las ciencias computacionales puedan llevar a cabo en unos minutos la función de búsqueda y confronta, tanto, de huellas de fichas decadactilares como de huellas latentes que requerirían días en caso de emplear el método normal.

Un sistema AFIS, consiste en convertir los archivos de papel existentes, en archivos magnéticos, sin importar el sistema dactilar en que estén clasificadas las huellas dactilares. Se realiza a través de un procedimiento de foto detectores o bien, uno de digitalización de imágenes (escáner), que lee directamente la información exhibida en las fichas decadactilares, a este proceso se le denomina conversión.

La información de cada huella dactilar, se codifica digitalmente por una computadora de alta velocidad, para facilitar su procesamiento. Esto hace que los sistemas AFIS, sean altamente eficaces y fáciles de operar.

A cada huella dactilar, se le determina automáticamente el número de las minucias o puntos característicos (bifurcación y cortada). Para su análisis, los sistemas AFIS, consideran el número de minucias de acuerdo al sistema crestal (basilar, nuclear y que corresponde en el dactilograma.

Los sistemas AFIS, ofrecen grandes ventajas como son: la discriminación, es decir se puede seleccionar con gran precisión a unos cuantos, candidatos, entre un voluminoso archivo de huellas dactilares; identificar, tanto huellas latentes como fichas decadactilares; almacenar información como: nombre, edad, sexo y fecha de nacimiento; puede integrarse información complementaria como: el tipo de delito, lugar del ilícito, etc. Otra gran ventaja es la velocidad.

Tiene la capacidad de realizar "búsquedas en automático", es decir, lleva a cabo búsquedas y cotejos sin necesidad de contar con una lista de sospechosos.
Los sistemas AFIS, tienen la posibilidad de operar en forma independiente o bien formando parte de una red, ya que pueden ser totalmente autónomos. Una de sus características más importantes consiste en poder integrarse a otras terminales o bases de datos, tanto remotas, como locales para abarcar áreas geográficas más extensas.

Las principales características técnicas de un sistema AFIS, son:

1.- Conversión rápida y automática de las huellas dactilares en información digital.
2.- Codificación de huellas latentes o decadactilares de baja calidad con capacidad auxiliar para darles un tratamiento que mejore dicha calidad.
3.- Edición manual de fichas decadactilares de baja calidad codificadas automáticamente.
4.- Consulta mediante el teclado de números de control de proceso (NCP).
5.- Almacenamiento de datos para el proceso de búsqueda y confronta
6.- Búsqueda automática de candidatos de acuerdo con su clasificación y datos descriptivos personales (DDP).
7.- Lista de candidatos buscados en orden decreciente de probabilidad de confronta.
El sistema automático de identificación de huellas dactilares, presenta posibilidades de obtener resultados precisos, a partir de un mínimo de información: permite el cotejo de una huella latente, con una tarjeta de diez huellas dactilares; de una huella latente con otra latente; una tarjeta de diez huellas dactilares con otra tarjeta decadactilar; de una tarjeta de diez huellas dactilares, con una huella latente; tiene a posibilidad de realizar cotejos sin disponer de información sobre el núcleo o el delta de la figura dactilar; no requiere determinada alineación o posicionamiento de la huella latente y permite mejorar la calidad de la imagen.

El perito dactiloscopista debe realizar la búsqueda de huellas en el lugar de los hechos siendo lo más recomendable que éste no haya sido alterado, aunque, aún habiendo sido modificado existe la posibilidad de que se encontrara algún elemento dactilar susceptible de estudio, una vez que se hayan descartado los moradores del lugar y todo aquel que haya mantenido contacto con el mismo, y que se tenga registro de tal hecho.

La búsqueda se hará de forma metódica, completa y sistemática, no omitiendo ningún sitio en el que exista la posibilidad de encontrar algún elemento de estudio, debido a la probabilidad de contacto con el mismo de quien o quienes pudieron haber participado en el hecho.

Se llaman impresiones digitales latentes aquéllas que voluntaria o involuntariamente se dejan estampadas al tocar un objeto; éstas pueden ser visibles o no, positivas o negativas; las huellas positivas son aquellas producidas por los dedos impregnados de una materia colorante (visibles) o por el sudor (invisibles), mientras que las negativas son las impresiones en una sustancia plástica (cera, mastique, etc.).

Se llaman huellas latentes los vestigios ocultos que dejan los pulpejos de los dedos, las palmas de las manos y las plantas de los pies sobre cualquier objeto pulido con que se tenga contacto o con el simple roce de los mismos. Esas huellas invisibles las producen los depósitos de sustancias incoloras de grasa y sudor que generalmente cubren la epidermis de los dedos.

La evidencia de huellas dactilares dejadas casualmente sobre cualquier superficie pulimentada se divide en tres clases:

a) Las huellas digitales moldeadas son aquellas que se producen por el simple contacto sobre superficies blandas o flexibles quedando impresas legiblemente. Estas superficies blandas pueden ser: mastique, cera o parafina, jabón, mantequilla, etc. Generalmente en esta clase de huellas no se puede emplear el revelador, sólo se podrán tomar fotografías.

b) Las huellas dactilares visibles son las que los delincuentes dejan en el lugar del hecho, éstas pueden estar impregnadas de una sustancia colorante como sangre, pintura o polvo mezclado con sudor. Por lo regular, los delincuentes se ensucian las manos, al meterse a la casa-habitación dejan un sedimento de esta mugre en los marcos de puertas y ventanas. De manera semejante un homicida puede mancharse de sangre los dedos en el curso de una lucha y dejar huellas digitales visibles en los objetos que vaya tocando. Estas huellas digitales visibles serán captadas por medio de fotografías.

c) Las huellas dactilares Latentes son aparentemente invisibles, pero con iluminación indirecta se pueden apreciar mejor, más no lo suficiente como para poder estudiarlas, por lo que deben ser sometidas a la acción de reactivos que las harán surgir de inmediato. Estas huellas pueden encontrarse en los objetos lisos, tales como: vidrios, platos, vasos, botellas, espejos, porcelana, cajas de caudales, muebles de madera barnizados, armas, cofres y muchos otros objetos pulimentados.

En lugares y objetos donde la superficie es áspera, porosa o absorbente, esta clase de huellas latentes pueden revelarse por medio de polvos finos, pero existe el inconveniente de que manchan el fondo; para lograr buenos resultados es conveniente utilizar nitrato de plata, yodo metálico y otros reactivos químicos. Utilizando este método se ha logrado revelar huellas latentes en objetos de madera sin pintar, tales como: cajas, barriles, escaleras, mangos de martillos y hachas, etc. También en objetos de papel como: cartas, cheques, cajas de cartón y otros objetos semejantes a los anteriores. También se ha logrado revelar huellas en camisas, cuellos, pañuelos, sábanas y demás objetos similares.

En toda investigación es de vital importancia la búsqueda, revelado y fotografía de impresiones dactilares latentes, ya que éstas demuestran la presencia de un individuo en el lugar de los hechos, o haber tenido en sus manos un objeto determinado, motivo por el cual es importante que ninguna persona manipule los objetos en el lugar de los hechos, si no es el especialista, quien deberá hacer uso de guantes y manipulaciones adecuadas para no borrar o dejar huellas en los mismos.

De entre todos los métodos de identificación, la Dactiloscopía ha demostrado ser factible e infalible. Su superioridad sobre los métodos del pasado, tales como marcas, tatuajes o cicatrices, ropas distintivas, fotografías o la antropometría ha sido demostrada y comprobada en innumerables ocasiones y hasta la fecha, no se tiene dato o registro de haber encontrado a dos personas con características dactilares idénticas.
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