martes, 30 de septiembre de 2008

El crimen, el rastro y Freud

Autora: Úrsula Starke .


La revolución provocada por Sigmund Freud y su teoría del psicoanálisis removió los cimientos constitutivos de los hechos, pero no en su factibilidad, sino en su interpretación, (porque la constitución del fenómeno parte con su identificación) en la manera en cómo nos habíamos relacionado con ellos, tal como lo afirma Michel Foucault en su ensayo Nietzsche, Freud, Marx: "Ellos han cambiado, en realidad, la naturaleza del signo, y modificado la manera como el signo en general podía ser interpretado". (1)

En 1841 en la Graham’s Magazine de Philadelphia es publicado el cuento de Edgar Allan Poe "Los crímenes de la calle Morgue", considerado el primer relato de suspenso policial, es decir, el que inaugura el género tan explotado en las siguientes décadas. Es curioso determinar que en este y casi todos los cuentos y novelas "policiales" la deficiencia es exactamente la práctica policial, es decir, la incompetencia de los agentes policiales para poder resolver los misterios y asesinatos.

Podríamos decir que la base de las tramas de suspenso policial es la falibilidad de los métodos investigativos oficiales. Y la necesidad de la entrada en escena el personaje externo, exótico, portador de métodos originales y sorprendentes que siempre auxilia la incapacidad policial. Para Poe este personaje está encarnado en el detective Auguste Dupin quien, ante los horrorosos crímenes sucedidos en el barrio de St. Roch, impenetrables para los policías parisinos, desenvuelve su procedimiento: "En realidad creo que, en lo que se refiere al conocimiento más importante, es invariablemente superficial" (2). La médula de la sorpresa y la singularidad radica en esto: el re-tejer una trama desarticulada pasando por encima de las lecturas obvias, fijando la vista en los detalles, en las huellas superficiales que en realidad esconden la verdad de manera desplazada. El método analítico deductivo es lo que Dupin utiliza para llegar al inimaginado final, al esclarecimiento de lo que pasó.

Es aquí donde podemos citar el universo psicoanalítico y realizar las conexiones. El crimen es la escena primordial, la urzene, de la cual nadie fue testigo suficiente como para poder traerla al presente (en el cuento de Poe el único testigo es el simio, al que podríamos sustituir por ese niño pre-histórico de Freud). Los asesinatos han dejado huellas en la escena, huellas desplazadas, condensadas, enigmáticas, casi imposibles de reconstituir en contexto. Estas huellas, únicos vestigios disponibles por medio de los cuales se puede llegar a esclarecer lo sucedido, son observados por los policías franceses de manera forzada, intentando relacionarlas con su significado literal. Dupin acaba con las suposiciones evidentes y aboga por una deducción particular, por dejar que la huella hable de su propio desplazamiento. Para esto es fundamental el análisis de la superficialidad, no de la obviedad, sino del rastro por encima.

Es el rastro criminológico la huella desplazada, la marca de lo ocurrido fuera de foco, o como Freud lo explica, citado por el profesor Carlos Pérez:

"El problema, dice, no es cometer el crimen, sino eliminar las huellas del crimen. El autor lo es, principalmente, de la borradura de huellas, pero esto puede explicar la producción de huellas desplazadas, de otras huellas; de huellas cuya falsedad residirá en ser tomadas, después, como indicios del evento investigado y no como el efecto de un desplazamiento o de una sustitución"(3)

Aquí está la falla del departamento de policía francesa o de Scotland Yard, para Sherlock Holmes, en querer interpretar el rastro como indicio mismo del crimen y no como indicio del ocultamiento del crimen.

El método de August Dupin en el cuento de Poe, que luego despliega nuevamente en la secuela "El misterio de Marie Rogêt" (1842) y en "La carta robada" (1844) conoce su cúspide literaria en el detective privado inglés Sherlock Holmes de Sir Artuhr Conan Doyle. Es él quién lleva al extremo el análisis del rastro, el famoso método inductivo del cuál Freud se confesará un admirador (4). En el año 1887, y con una evidente influencia de los cuentos de Poe, S. Arthur Connan Doyle publica en Londres "Estudio en Escarlata", la primera novela que protagoniza Holmes. Es desde ese momento en que se afirma la metodología analítica del indicio superficial como el modus operandi fundamental para el esclarecimiento de los crímenes en las novelas policiales. Podemos suponer justificadamente y por medio de Carlo Ginzburg, que Poe influye a Conan Doyle y este a su vez a Freud.

Para Holmes los detalles de la superficie, de la superficie de las personas (el barro en los zapatos, las arrugas de la ropa) y de la superficie de los lugares (el moho en la pared, las cenizas de un cigarrillo) son los indicios de algo que ocurrió pero que no necesariamente remiten al crimen tal y como fue ejecutado, sino más bien a cómo fue ocultado. Los rastros, para Holmes, hablan un idioma extranjero que debe ser traducido, pues el rastro nunca es rastro de lo ocurrido, es rastro del rastro de lo ocurrido, huella de otra huella. Los hechos traumáticos no poseen testigo para Freud. No son perceptibles ni analizables conscientemente. Elaboran sus huellas en el estrato inconsciente y desde allí esas huellas son a su vez elaboradas por los procesos psíquicos y salen a la superficie luego de haber pasado por tamices, por aplanadoras, por guillotinas que reducen, modifican, desplazan su contenido literal a un contenido latente. A este contenido latente solo se puede llegar por medio del análisis de procesos, de huellas de sus huellas, de la misma manera como Holmes intenta esclarecer un homicidio contextualizando ese barro, ese moho que no son parte del crimen, pero sí parte del ocultamiento del crimen. Y si el crimen es ocultado, podemos llegar a su ocultador analizando el modo de disimulo.

Puede ser Freud un Holmes del psiquismo humano. Ambos provienen de una educación en medicina (Conan Doyle también) y, por lo tanto, han aprendido del método inductivo de síntomas. Pero Freud, como Holmes, sabe que ese método resulta agotable cuando se utiliza de manera oficial, es decir, por medio de la hermenéutica clásica, del qué dice el signo. Lo que Freud realiza es una torcedura de la hermenéutica tradicional hacia el porqué el signo dice lo que dice, qué hay detrás de la elección de ese lenguaje de signos del sueño. Hay una urzene, un crimen. Hay indicios y rastros enigmáticos que han sido puestos en lugares distintos a su origen. Hay una incapacidad de recordar algo que nunca fue presenciado pero que dejó un muerto, una mancha de sangre, una huella misteriosa en la profundidad de la psiquis que sale a la luz exigiendo la reconstrucción de un pasado impercibido.

Los estudios de los italianos Cesare Lombroso, Enrico Ferri y Rafaele Garofalo sientan las bases de la criminología moderna a principios del siglo XIX, lo que se conoce como positivismo criminológico. Para situarnos en la actualidad, la famosa serie estadounidense de televisión CSI- Crime Scene Investigation- (5) que narra los casos de un grupo de científicos forenses (cabe mencionar que tampoco son policías), ha puesto en la pantalla masiva los sofisticados métodos de investigación de crímenes utilizados hoy en día.

Primero, los criminalistas deben recoger todo tipo de rastros dejados en la escena del crimen, huellas, sangre, armas, polvo, con la pulcritud de sus elementos: Fenolfateína, Frotis bucal, Levantador de caucho gelatinoso, Rodizonato de sodio, etc. Luego es fundamental "procesar" las evidencias: AFIS (Sistema automatizado de identificación de huellas), CODIS (Sistema combinado de índices de ADN), IBIS (Sistema Integrado de Formación de Imágenes de Balística). Y con los resultados extraídos y deducidos por medio de los programas garantizados, deben poner en contexto los restos y llegar así a las conclusiones. Todo lo anterior fija al rastro (evidencia) como el único principio en el dilucidamiento. Y la escena del crimen no siempre es la escena del crimen, muchas veces el cadáver fue movido y puesto en un lugar distinto de donde ocurrió el asesinato. O simplemente no hay cadáver, sino rastros de que puede haber uno. Y los agentes criminalistas solo tienen una escena limpia, una habitación corregida.

Pasamos, pues, del análisis de rastro elemental de Holmes y Dupin, al más complejo de los agentes Grissom y Willows. Sin embargo las computadoras y los químicos mediante, para todos siempre es necesario leer entre líneas, realizar una interpretación de la interpretación. Un examen del signo debe recurrir al origen del signo y al origen de la modificación del signo. Aunque para el acto psicoanalítico no es preciso el uso de los programas computacionales, el signo debe ser sometido a su análisis como rastro desplazado, borroneado, para lograr encontrar, aunque sea hipotéticamente, su contexto original.

Ese pasado impresentable que es el crimen puede ser reconstruido con los rastros dejados a posteriori, pues el rastro solo lo es en el después. Se aloja en el presente pero cuando ya no tiene lugar reconocible en la actualidad. Evoca un pasado que no fue presente para nadie. El rastro psíquico es la certeza de que algo dejó esa hendidura, pero de nada más. El psicoanálisis como la criminología intenta desentrañar la verdad del rastro cuando este ya es incomprensible. Porque a diferencia de las migajas de pan de Hansel y Gretel que llevaban directamente a casa, los rastros de una urzene llevaran a otros rastros, a otras hendiduras, nunca a la escena del crimen original. Para resolver los misterios de un psiquismo neurótico hace falta el complejo trabajo de la interpretación. De la interpretación de la interpretación.
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(1) FOUCAULT, Michel. Nietzsche, Freud, Marx. Ponencia en el VII Coloquio Filosófico Internacional de Royaumont, Julio de 1964. Barcelona, Anagrama, 1970.
(2) POE, Edgar Allan. Los crímenes de la calle Morgue y otros cuentos. Editorial Sol90, 2004.
(3) PÉREZ, Carlos. Forschungs- und Gedenkstätte, en Revista UDP, Universidad Diego Portales, ISSN 0718-1965.
(4) GINZBURG, Carlo. Morelli, Freud y Sherlock Holmes: Indicios y método científico, en Eco, Umberto y Sebeok, Thomas, El signo de los tres, Editorial Lumen, Barcelona, 1989.
(5) CSI: Crime Scene Investigation, creada por Anthony E. Zuiker. CBS, Estados Unidos.


Nuestro agradecimineto a Úrsula por su amabilidad.

Blog de Úrsula Starke - LA POESÍA ES MENTIRA

jueves, 25 de septiembre de 2008

IBIS. Sistemas de Identificación Balística


El Sistema Integrado de Identificación Balística (Ibis) almacena las señales de las imágenes identificativas de proyectiles disparados y vainas percutidas en armas de fuego originales.

Guarda, también, información relacionada con proyectiles, vainas, armas de fuego y lugar de los hechos (fecha, hora, sitio)

Son analizadas, además, las vainas y proyectiles obtenidos como patrón de las armas de fuego incautadas y empleadas para la comisión de delitos.

Una vez es recogida la muestra, ésta es sometida a análisis macroscópicos y microscópicos con el fin de determinar las características propias del arma utilizada. "Cuando hay un disparo, en la vaina y en proyectil quedan marcas que a simple vista no son perceptibles, pero microscópicamente sí. Cada arma deja unas señales particulares y son únicas, así como la huella digital en los humanos".

El sistema consiste en dos equipos, uno donde se ingresa la evidencia y otro donde se correlacionan los casos.

Los proyectiles y vainas recogidas en el sitio del suceso son integrados al sistema, capturándose las imágenes digitales de los mismos, que son correlacionadas automáticamente por el equipo, entre toda la base de datos que posee el programa. De esta forma, Ibis permite establecer si el arma se encuentra relacionada con otros delitos, situación que el perito balístico confirma con el microscopio de comparación.

El sistema trabaja en base a lo que se denomina una huella dactilar mecánica. El equipo arroja todos los proyectiles del mismo calibre y las enumera por puntaje. Los peritos, son capaces de distinguir qué huellas son propias del arma y no provocadas por factores externos.




martes, 23 de septiembre de 2008

Luminol. La Sangre te llama



Algunos reactivos químicos son usados para confirmar la presencia de sangre, aún en los casos en que el criminal haya intentado limpiar la escena del crimen.

La detección por anticuerpos fue desarrollada en 1901. La detección con luminol fue desarrollado en 1937. El perfil por ADN no aparecería sino hasta 1984.

Cuando el Doctor Watson conoció a Sherlock Holmes, el legendario detective buscaba un químico que le permitiera detectar la presencia de la sangre.

En el primer capítulo de la serie novelesca, cuando el doctor Watson es llevado a conocer al detective como posible compañero de piso, lo encuentra gritando "¡Lo he encontrado! ¡Lo he encontrado!", refiriéndose al descubrimiento de una sustancia química que reacciona solamente en contacto con la hemoglobina y con ninguna otra sustancia.

Hoy los investigadores usan una sustancia llamada Luminol, que puede hacer visibles aún a los rastros de sangre más tenues, sin importar que el delincuente los haya intentado lavar. El hierro de la sangre inicia una reacción con el luminol que produce un pálido brillo azulado. El luminol para uso profesional también tiene la característica altamente deseable de no destruir el ADN de la muestra.

El luminol se utiliza en química forense para detectar manchas de sangre ya que éste cataliza la oxidación con peróxido de hidrógeno bajo emisión de luz, el luminol produce luz al oxidarse. Se emplea para la detección de las manchas de sangre porque la hemoglobina que contiene la sangre actúa como catalizador.

Pulverizando una solución de luminol en un área sospechosa se produce quimioluminiscencia* en los lugares en que ha habido sangre, incluso si esta ha sido lavada y no es perceptible a simple vista.

Por esto es una herramienta muy utilizada en la investigación forense, ya que gracias a sus propiedades; puede revelar hasta los rastros más pequeños de sangre, por medio de un brillo azulado. Esta peculiar característica facilita el reconocimiento de aquellas sustancias oxidantes o sus catalizadores en situaciones que requieren rapidez y efectividad, tal como la escena de un crimen donde se demanda el señalamiento de cualquier mancha de sangre.


* La producción de luz visible por una reacción química es el proceso de quimioluminesencia. Ésta ocurre cuando una reacción que libera energía produce una molécula en un estado excitado eléctricamente y esa molécula mientras regresa a su estado basal libera esta energía como un protón de luz. La quimioluminescencia ocurre en estado gaseoso, como en los relámpagos, o en estado sólido y líquido. Las reacciones de quimioluminescencia producen luz sin una previa absorción de energía radiante. (Shakhashiri, 1986)

martes, 16 de septiembre de 2008

CSI: ¿La evidencia nunca miente?


"CSI":
la evidencia nunca miente.
Así se promociona la serie estadounidense de televisión que se ha convertido en un fenómeno de audiencia y que a la vez ha contribuido a crear falsas expectativas sobre la ciencia forense.

"CSI" es una serie sobre el trabajo de expertos forenses que realizan los más exhaustivos estudios en diferentes áreas o especialidades de la ciencia forense (interrogatorios, análisis de ADN, balística, análisis de laboratorio y la recopilación de pruebas) para poder identificar a los culpables de crímenes

Un equipo de científicos localiza las evidencias directamente en el lugar de los hechos, luego las procesa en sofisticados laboratorios, y más tarde las interpreta con su grupo de criminólogos.

El nombre alude a la serie de televisión Crime Scene Investigation (CSI), que se filma en Las Vegas, Miami y Nueva York . Cada semana, unos 30 millones de personas en Europa, Norte y Sudamérica siguen la serie

Ya se habla de un ‘efecto CSI’.

Se refiere al impacto que han causado las series televisivas generando grandes expectativas entre las victimas y los miembros de jurado sobre los poderes y alcances de la ciencia forense, principalmente los relacionados con las escenas de crimen y el análisis de ADN.

La popularidad de la serie hizo que la viera todo el mundo ; incluso policías , jueces y fiscales; y las solicitudes de pruebas de laboratorios se dispararon hasta niveles insostenibles.

En US a aumnentó el número de estudiantes en la especialidad de la Ciencia Forense

Existe un mayor respeto a la Ciencia Forense debido a a fascinación que ha despertado en las personas.

Han aumentado el número de recopilaciones de pruebas físicas de la escena de crimen


Sin embargo el efecto CSI está en el centro de la polémica. Sus expectativas poco realistas sobre lo que la ciencia forense puede o no puede aportar en un caso penal, provocó que en Ohio (US) una juez incluyera entre las instrucciones a sus jurados la estricta prohibición de ver series como CSI durante su tiempo de servicio público.

Les reprochaba que estuvieran implantando la errónea noción de que la criminología es una ciencia rápida, infalible y absolutamente determinante a la hora de corroborar culpabilidad o inocencia.

Otra vertiente negativa del efecto CSI es que tanta divulgación televisiva de cuestiones "como el uso de algunos productos químicos para destruir rastros genéticos" sirva también como educación para criminales a la hora de evadir sus responsabilidades penales.

Los actores de CSI son una mezcla de policía forense e investigador. Un equipo de científicos localiza las evidencias directamente en el lugar de los hechos; luego las procesa en sofisticados laboratorios, y más tarde las interpreta con su grupo de criminólogos.

Para la investigación de un caso, los científicos forenses utilizan una fracción de tiempo, ya que dedican a analizar varios casos. Ya que cada especialidad de la ciencia forense requiere de métodos y conocimientos propios.

En televisión, por ejemplo, los resultados de las pruebas toxicológicas se obtienen de inmediato. En la vida real pueden demorar meses

La exactitud para determinar los orígenes de una prueba física no es tan precisa como en la serie.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Los huesos hablan... Museo Reverte Coma


Los huesos hablan...

En la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madríd se encuentra uno de los mayores tesoros de la historia de la medicina legal española, el Museo de Antropología Médico-Forense, Paleopatología y Criminalística "Profesor Reverte Coma".

El profesor D. José Manuel Reverte Coma es además médico, antropólogo forense, biólogo, geólogo y etnobotánico. Amplió sus conocimientos de Antropología Forense y Paleopatología en la Smithsonian Institution y en el FBI, es consultor de Naciones Unidas, ha sido reclamado por gobiernos de otros países para esclarecer asesinatos, ha realizado más de 500 peritajes y resuelto crímenes famosos.

Desde su fundación, este museo recibe numerosas visitas de alumnos de escuelas técnicas, institutos y Universidades, jueces, detectives, abogados penalistas, criminólogos, policías judiciales... Todos interesados en el conocimiento de la Patología del pasado o especialistas en medicina legal

La Historia del Museo comienza en el año 1980, en esa fecha, el Rectorado le encarga al Dr. Reverte la creación de un Laboratorio pionero en España de Antropología Forense en la Escuela de Medicina Legal de la Facultad de Medicina

En sus salas ha ido reuniendo durante años las piezas más variadas relativas al mundo de la historia policial y penitenciaria española , la Antropología y el crimen. Hasta conformar el extenso conjunto que hoy se exhibe en numerosas vitrinas

Entre otras muchas destacan siniestras piezas de coleccionista, como un auténtico garrote vil, que a lo largo del siglo pasado sirvió como herramienta de ejecución de más de medio centenar de condenados a la pena capital y con el que se ajustició a José María Jarabo (anteriormente se exhibía en el antiguo Museo Penitenciario de la cárcel de Carabanchel) , «el hombre de piedra» procedente del extinto Museo del Crimen y encontrado en una profunda sima, o los auténticos elementos con los que los brujos vudú haitianos elaboran el poudré, el temido polvo con el que se crean los zombis

En este Museo se pueden ver una Sección de Etnobotánica, Paleopatología, Balística, Armas homicidas, Armas decomisadas a atracadores, Armas de las guerras civiles españolas, Colección de cráneos medievales, Colección de cráneos trepanados, Cráneos animales de toda clases,Reproducciones de Homínidos, Paleontología y Evolución, Chamanismo, Brujería, Narcotráfico,Terrorismo, Falsificaciones, Tatuajes, Momias de diversas procedencias, Cráneos exóticos, Huellas dactilares, Paneles de luz con fotografías de asesinos famosos, Fotografías de nvestigadores famosos en Medicina Legal y Antropología Forense, Animales y Plantas venenosos, y un punto de Información que por medio de un sistema informático permite recorrer las vitrinas incluso a invidentes.

Aquí pueden acceder a la visita virtual del Museo "Profesor Reverte Coma"


martes, 9 de septiembre de 2008

Perfil psicológico criminal


Perfil psicológico criminal

Jorge Jiménez Serrano Presentado en el VII Curso de Criminología Psicosocial - Universidad Complutense de Madrid

1. PERFIL CRIMINAL. DEFINICIÓN.

Siguiendo a Garrido (2006), el perfil criminológico puede definirse como una estimación acerca de las características biográficas y del estilo de vida del responsable de una serie de crímenes graves y que aún no se ha identificado.

El objetivo de este perfil es delimitar las características del presunto culpable para disminuir el rango de posibles culpables y ayudar a la policía focalizando y restringiendo las posibilidades de investigación, posibilitándoles el centrarse en los blancos realistas. Este punto es muy importante, ya que cuando se tratan de crímenes violentos o seriales, la alarma social y las posibilidades de que se vuelvan a repetir los hechos, hacen necesaria actuar con rapidez y detener cuanto antes al asesino.

No obstante, el perfil tiene sus limitaciones, no es una ciencia exacta, está basada en el análisis de la huella psicológica que el asesino deja en sus crímenes y en datos estadísticos recolectado de otros casos y de los datos teóricos aportados por la psicología y la criminología. Estamos por tanto hablando de probabilidades.
En palabras de Ressler (2005), las personas que realizan un perfil buscan patrones e intentan encontrar las características del probable autor, se usa el razonamiento analítico y lógico, “qué” más “por qué” igual a “quién”.

2. EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL PERFIL CRIMINAL. LA PSICOLOGÍA EN EL CRIMEN.

El uso de la psicología para combatir y estudiar el crimen debe estar relacionado desde el inicio mismo de ésta, sin embargo, ha sido relativamente reciente en el tiempo la intención de algunos expertos de elaborar una metodología más o menos sistemática que nos ayude a capturar a criminales usando las aportaciones que la psicología nos brinda. Esta metodología ha estado basada principalmente en la creación, desarrollo y uso de técnicas clasificatorias y de etiquetajes del delincuente criminal, teniendo inicialmente como principal objetivo la captura del criminal. El acopio de datos ha posibilitado un estudio más en profundidad, que ha dado lugar a diversas teorías psicológicas del crimen, teorías que tratan de explicar el hecho criminal al igual que hace con cualquier patología mental. El desarrollo de técnicas terapéuticas y de rehabilitación del crimen está en un estadio muy precoz.

• 1888. Gran Bretaña. El Dr. George B. Philips diseña el método “modelo-herida”, basado en la relación que existe entre las heridas que sufre la víctima y su agresor. En función de las características de éstas, se podría diseñar un perfil del delincuente.

• 1870. Italia. Lombroso es considerado el padre de la criminología. Estudia desde el punto de vista evolutivo y antropológico prisioneros, dando lugar a una clasificación de delincuentes que tienen en cuenta características físicas:

1. Criminal Nato: Ofensores primitivos caracterizados por un proceso de degeneración evolutiva que podían ser descrito por determinadas características físicas.
2. Delincuente demente: Ofensores que padecen patologías mentales acompañadas o no de físicas.
3. Criminaloides: Serían los que no pertenecen a ninguno de los dos grupos anteriores pero determinadas circunstancias les han llevado a delinquir.

• 1955. Alemania. Kretschmer hace un estudio de más de 4.000 casos y diseña una clasificación basada también en características físicas:

1. Leptosómico: Delgado y alto.
2. Atlético: Musculoso, fuerte.
3. Pícnico: bajos y gordos.
4. Mixtos: no puede encajar completamente en ninguna de las anteriores y sí en varias de ellas.

Según esta clasificación cada tipo de delincuente se relacionaría con un tipo de delito, así los leptosómicos son propensos al hurto, los atléticos a crímenes donde se use la violencia y los pícnicos al engaño y el fraude.

Las anteriores aportaciones tienen un fuerte componente biologicistas y fueron siendo abandonadas por la poca utilidad que ofrecía, así como por sus carencias científicas. Posteriormente y junto con el desarrollo que la psicología iba atesorando, las teorías dejaron a un lado las características físicas para detectar a criminales y empezaron a usar características psicológicas.

• 1957. USA. Brussel compara conductas delictivas con conductas de pacientes mentales. Su perfil del Bonbardero de Nueva York puede ser considerado el primer perfil psicológico criminal.
32 paquetes explosivos en Nueva York en ocho años. Brussel examinó las escenas de los crímenes y dio un perfil a la policía. El bombardero es un inmigrante de Europa de entre 40- 50 años que vivía con su madre. Hombre que era muy aseado y que por la forma redondeada de sus “w” adoraba a su madre. y detestaba a su padre. Predijo que en su detención vestiría un traje cruzado y abotonado. Poco más tarde, y tras las pistas aportadas por Brussel, George Metesky, un empleado enfadado de la compañía donde puso el primer artefacto fue detenido, llevaba un traje cruzado y abotonado.
Según Brussel, su perfil fue fruto del uso del razonamiento deductivo, su experiencia y el cálculo de probabilidades. Brussel apuntó hacia un hombre paranoico, trastorno que tarda alrededor de 10 años en desarrollarse, lo que, junto a la fecha de la primera bomba le llevó a la edad del perfil. Este trastorno explica el resentimiento perdurable, la pulcritud y perfección de sus acciones y artefactos, así como su vestimenta. Las notas que dejaba permitieron evaluar su procedencia, parecía como si estuviera traduciendo, lo que nos lleva a un inmigrante, en concreto del Este de Europa, donde históricamente se ha usado las bombas como armas de terrorismo.
La exactitud del perfil tuvo una gran repercusión en la policía, que empezó a respetar y a usar las aportaciones que la psicología podía hacer en este tipo de casos.
A pesar de que era aún una técnica poco precisa y con fallos, como se demostró entre otros, en los casos del Estrangulador de Boston, el perfil criminal fue ganando aceptación y demanda. A esto ayudó el aumento de homicidios en los que el asesino no era una persona conocida para la victima, lo que complicaba su resolución a la policía.

• 1970.USA. A partir de esta fecha, resulta vital para el desarrollo de esta técnica las aportaciones y desarrollos realizados por el FBI. El perfil psicológico del criminal queda establecido como técnica de investigación policial para resolver los casos difíciles, se crea la Unidad de Ciencias del Comportamiento en el FBI, unidad especializada en el diseño de este tipo de perfiles. Agentes del FBI se preocupan por este tema y se van especializando, entre ellos Robert Ressler. Ressler entrevistó a cientos de criminales violentos en las cárceles, analizó y sistematizó toda esa información en el Proyecto de Investigación de la Personalidad Criminal, creado por él mismo y empezaron a documentar ciertos patrones y comportamientos de asesinos.
Una de sus mayores aportaciones fue la del término de “asesino en serie”, que veremos más adelante y su clasificación de asesinos en serie.
1. Asesinos en serie Organizados: Muestran cierta lógica en lo que hacen, no sufren trastornos mentales que puedan explicar en parte lo que hace, planifican sus asesinatos, son premeditados y nada espontáneos, suelen tener inteligencia normal o superior, eligen a sus victimas y las personaliza para que exista una relación entre él y su presa.
2. Asesinos en serie no Organizados: Sus actos no usan la lógica, suelen presentar trastornos mentales que se relacionan con sus aberrantes actos, tales como la esquizofrenia paranoide. No selecciona ni elige a sus victimas, ya que sus impulsos de matar le dominan tanto que improvisa, actúa espontáneamente y con una mayor carga de violencia y saña sin ningún mensaje. Su deterioro mental hace también que no se ocupe de la escena del crimen ni haga nada especial para no ser detenido. No quiere relacionarse con su víctima, solo destruirla.
Esta clasificación es actualmente usada en el desarrollo de perfiles, aunque en muchas ocasiones no existen los asesinos organizados o desorganizados puros y son más mezcla de ambos. No obstante la división sí ha resultado fructífera y de gran ayuda a la hora de perfilar un asesino ya que dentro de su clasificación, las características que describen a uno y a otro tipo de asesino si tiene una gran consistencia estadística. Los términos de organizados y desorganizados son, como dice Ressler, de fácil uso para los policías porque se escapa un poco de la terminología psicológica y médica.

A partir de las aportaciones del FBI, la técnica del Perfil criminal ha ido evolucionando y adoptándose por otros cuerpos de policía de otros países. Además, se han creado diversas titulaciones académicas, agencias y organizaciones privadas encargadas de realizar perfiles criminales.


Aunque no hay y posiblemente no haya un sistematización absoluta de esta técnica, es en gran parte como dice Ressler un arte, el perfil ha quedado incluido como una técnica de investigación criminal.

3. ÁMBITOS DE APLICACIÓN DEL PERFIL CRIMINOLÓGICO.

Generalmente, el uso del perfil criminológico se restringe generalmente a crímenes importantes tales como homicidios y violaciones. Como mencionamos anteriormente, las características de estos hechos hace que la policía deba trabajar contrarreloj para resolver estos casos. Cuando se trabajan en homicidios donde el culpable es un desconocido para la víctima, el perfil puede ayudar a dar luz sobre el crimen y encaminar a la policía en sus investigaciones.

Cuando se quiere evaluar la posibilidad de relacionar varios homicidios, realizar un perfil sobre el autor de los asesinatos puede ayudar a determinar si estamos ante un asesino en serie o ante asesinos inconexos.
En otras ocasiones, el perfil ayuda a conocer ante qué tipo de personas nos enfrentamos y éste arma puede usarse antes de su captura, provocando por ejemplo al agresor en los medios de comunicación, y después de su captura, preparando los interrogatorios.

Otro ámbito de aplicación del perfil es su función teórica, en cuanto a que el análisis y evaluación de casos sirven para aumentar el conocimiento que se tiene sobre la propia técnica y sobre el hecho criminal.

4. TIPOS DE PERFILES CRIMINALES.

4.1 Perfil de agresores conocidos o método inductivo.

Este método se basa en el estudio de casos para, a partir de ellos, extraer patrones de conductas característicos de esos agresores.

Se desarrolla básicamente en el ámbito carcelario, mediante entrevistas estructuradas o semiestructuradas, aunque también se suele usar como fuente de información las investigaciones policiales y judiciales.

El estudio de presos se complementa con entrevistas a personal carcelario a su cargo, así como parientes y cualquier persona que pueda dar información relevante respecto a esta persona.

Ressler, dentro del proyecto de Investigación de la Personalidad criminal (PIPC) entrevistó, junto a colaboradores, a cientos de criminales violentos por todas las cárceles de EE.UU. Según su experiencia, las entrevistas a criminales solo tienen valor si aportan información útil para la policía sobre su personalidad y sus acciones. Para ello, el entrevistador debe ganarse la confianza y el respeto del entrevistado. (Ressler, 2006).

Una característica a tener en cuenta a la hora de elegir a los entrevistados es que ninguno de ellos pueda ganar nada por el hecho de participar en la entrevistas, ya que esto podría sesgar sus respuestas.

4.2. Perfil de agresores desconocidos o método deductivo.

Este método se basa en el análisis de la escena del crimen en cuanto a sus evidencias psicológicas para que pueda inferirse el perfil del autor de ese crimen. En este método se intenta pasar de los datos generales a los particulares de un único individuo. Para ellos se analiza la escena del crimen, la victimología, pruebas forenses, características geográficas, emocionales y motivacionales del agresor.

Para la realización de este perfil se tiene en cuenta los datos aportados por el método inductivo.

Para ejemplificar este método tomamos un perfil realizado por Ressler:

“...la mayoría de los asesinos en serie son blanco, Danny vivía en un barrio blanco, si hubiera aparecido cualquier hombre negro, hispano o incluso asiático, muy probablemente habrían notado su presencia. Pensé que el asesino no era joven porque el asesinato tenía un carácter experimental y porque el cuerpo había sido abandonado a poca distancia de un camino, elementos que indicaban que se trataba de un primer asesinato...El abandono del cuerpo justo al lado de un camino transitado sugiere que el asesino quizá no tenía la fuerza física suficiente para llevar el cuerpo más lejos..." (Ressler, 2006).

5. METODOLOGÍA DEL PERFIL.

Para la elaboración de un perfil criminal es necesario el análisis y evaluación de estas fuentes: escena del crimen, perfil geográfico, modus operandi y firma del asesino y victimología.

5.1 Escena del crimen:

La escena del crimen es, como su nombre indica, el lugar que el asesino ha elegido para matar a su víctima. Las escenas pueden ser varias si el asesino ha usado varios lugares desde que atrapa su víctima hasta que la deja. Puede atraparla en un sitio, torturarla en un segundo, matarla en un tercero y trasladarla a un cuarto para abandonarla allí. En cualquier caso, la escena principal es donde la muerte o agresión de mayor importancia y el resto son secundarias. Generalmente es en la primaria donde hay más transferencia entre el asesino y su víctima, por lo cual suele ser en la que hay más evidencias psicológicas y físicas.

Es importante por esto la protección de la escena o escenas del crimen ya que cada pista puede ser clave, además, es necesario evaluar si ha habido una manipulación de dicha escena, lo que suele llamarse actos de precaución o conciencia forense (cuando elimina pruebas físicas).

5.2 Perfil geográfico:

Este perfil describe el aspecto geográfico donde se desenvuelve el delincuente, sus escenas del crimen, los puntos geográficos de esos crímenes, sus desplazamientos, el terreno en el que actúa, zona de riesgo, base de operaciones.

Este perfil nos dice mucho del mapa mental del criminal, que es la descripción que el delincuente tiene en su cabeza de las zonas geográficas en las que se desenvuelve en su vida. Su casa, su calle, su barrio, su ciudad están descritos en la mente del criminal en función de las experiencias que ha tenido con cada uno de esos lugares, nos describe su zona de confianza, su territorio, las zonas de influencia, cómo se mueve y se desplaza por ellas. La comprensión de estos datos nos puede dar información de en qué zona vive, dónde debemos buscarlo y dónde puede actuar.

Como cualquier depredador, éste ataca a sus víctimas en el territorio en el que se sienta seguro, su presa tenga menos posibilidades y pueda huir si es necesario. Como cualquier persona, las conductas que requieren intimidad o que pueden provocar cierto estrés, son más fáciles de realizar en terreno conocido que en aquel desconocido que nos provoca inseguridad. Para el asesino en serie matar es su objetivo, pero no olvida su sentido de supervivencia que le hace tratar de evitar que le capturen. Por eso va a matar en aquellas zonas en las que se sienta cómoda. Este hecho puede desaparecer en determinado tipo de asesino en serie, en concreto en los desorganizados, en lo que su sed de muerte se produce por impulsos y no tiene tanto control sobre ese aspecto. Generalmente, su deterioro mental también hace que no planifique tanto sus crímenes. Por otro lado, ese deterioro mental hace que no sea capaz de desplazarse a grandes distancias para buscar a su víctimas ni para acabar con sus vidas, por lo que también actúa en su zona geográfica.

Muchos estudios se han hecho al respecto, de los cuales, la hipótesis del círculo de Canter ha sido la más fructífera. Corresponde a un estudio realizado con violadores en el que se encontró que entre el 50 y el 70 por ciento de ellos vivían en un área que podía ser delimitada por un círculo que uniese los dos lugares más alejados donde había actuado, muchos de ellos vivían en el mismo centro de ese círculo.

El estudio de casos ha mostrado que en la mayoría de los asesinos en serie, sus primeros actos se realizan cerca del lugar donde reside o trabaja y posteriormente se van alejando a medida que van adquiriendo seguridad y confianza. Cuando decimos cerca del lugar donde vives es una cercanía relativa ya que el asesino tampoco se va a exponer a ser reconocido actuando en lugares muy próximos a su hogar y en el que las posibles víctimas y testigos puedan conocerlo.

Un tipo de asesino, el viajero, rompe esta regla en cuanto a que prefiere viajar lejos de su zona habitual de residencia para matar.


5.3 Modus operandi y firma.

El modus operandi es el método que usa el asesino para llevar a cabo su crimen, describe las técnicas y las decisiones que el asesino ha tenido que tomar. De esta evaluación sacamos información sobre cómo mata nuestro asesino y qué características psicológicas se pueden deducir de este método: planificador, inteligente, profesión que puede desarrollar, descuidado, perfeccionista, sádico...

El modus operandi, al contrario que la firma, puede variar a lo largo del tiempo puesto que, como habilidades, pueden aprenderse o evolucionar o degenerarse con los crímenes posteriores.

El modus operandi tiene naturaleza funcional. (Garrido, 2006) y tiene tres metas: proteger la identidad del delincuente, consumar con éxito la agresión y facilitar la huida.

Por lo que se refiere a la firma, ésta es el motivo del crimen, el por qué, refleja la razón por la que el asesino hace lo que hace. Nos da una información más profunda ya que nos presenta qué quiere decir con el crimen, y más psicológica puesto que nos habla de sus necesidades psicológicas. El asesino mantiene su firma estable a lo largo de su carrera criminal, por lo que, aunque cambie su modus operandi podemos relacionarlo por dicha firma.

Esto no quiere decir que físicamente la conducta o conductas que describen la firma del delincuente no puedan cambiar. El aspecto profundo de la firma no cambia, la ira, venganza, sadismo permanece inalterable pero la forma de plasmarla puede evolucionar, incrementar, disminuir o degenerarse en función del propio desarrollo de la motivación a la que representa.

5.4. Victimología.

La víctima tiene una importancia crucial puesto que es la protagonista del hecho criminal, presencia el crimen en primera persona, sobre ella recae el acto criminal y se representan el modus operandi y la firma del asesino.
Si la víctima sobrevive puede aportar mucha información de primera mano acerca de su agresor y de sus circunstancias, si ésta fallece es necesario realizar una autopsia psicológica. En esta autopsia se tratan de recoger varios aspectos personales y sociales de la víctima. Es necesario reunir una serie de información respecto a su domicilio, educación, estado civil, aficiones, situación económica, temores, hábitos, enfermedades, amistades, trabajo...

De toda esta información se desprende primariamente una clasificación de la víctima en cuanto al riesgo que suponen para ser agredidas. En este caso hablamos de víctimas de bajo y del alto riesgo (Ressler 2005). Como es lógico, las víctimas de alto riesgo tienen una mayor probabilidad de ser atacadas y además de no suponer muchos problemas para sus atacantes.

Por otra parte, el estudio y análisis de la víctima nos da información de cómo su asesino se relaciona con sus víctimas, lo que nos proporciona una huella psicológica importante para realizar el perfil. En un crimen hay dos protagonistas, el asesino y su víctima, entre ellos hay una relación, el asesino usa a la víctima para narrar su historia, para satisfacer sus fantasías personales pero también para dejar constancia de su relación con el mundo. Y es en esta relación donde se refleja más su personalidad.

6. CASO PRÁCTICO: “LA ASESINA DE ANCIANAS”. .

7. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.

• Ressler, R.K y Shachtman, T. (2005). Asesinos en serie. Barcelona: Ariel.

• Garrido, V. y López, P. (2006). El rastro del asesino. El perfil psicológico de los criminales en la investigación policial. Barcelona: Ariel.

• Abeijón, Pilar. (2005). Asesinos en serie. Barcelona: Arcopress.

• Raine, A y Sanmartín J. (2006). Violencia y Psicopatía. Barcelona: Ariel.

Nuestro agradecimiento a Jorge Jiménez por su colaboración. "Policías en la Red"

Jorge Jiménez Serrano
Licenciado en Psicología. Psicólogo Criminal.
Experto en Psicopatología Criminal y Forense. Universidad Simon Fraser (Canadá)
Universidad Complutense de Madrid
España
yordijs@hotmail.com

Secuestro Express también en España

El 'secuestro express', una nueva modalidad de detención ilegal llevada a cabo por bandas de sicarios al servicio de redes mafiosas en la que la víctima permanece tan sólo unas horas en manos de sus captores, se ha convertido en un nuevo fenómeno delictivo en Cataluña, pero también en otras partes de España, sobre todo en lugares de alta actividad económica como Madrid o la Costa del Sol. Según han podido determinar los investigadores, las bandas de delincuentes no se dedican a secuestrar exclusivamente a personas pertenecientes a las clases más adineradas, sino también a pequeños empresarios y hombres de negocios, a cargos directivos y a víctimas con un poder monetario medianamente alto.

Según las investigaciones policiales, el perfil de las víctimas de los 'secuestros express' corresponde a personas de ambos sexos y de mediana edad. Por lo general, son conocidas en la ciudad o en el barrio donde residen por sus prósperas actividades empresariales o profesionales.
En general, las organizaciones delictivas que se dedican al secuestro instantáneo en Cataluña y en otras partes de España están compuestas por matones a sueldo que asaltan a la víctima en plena calle o en su negocio, la someten a una gran presión psicológica, la maltratan a veces físicamente y después se ponen en contacto con la familia, a la que exige el pago de un rescate en pocas horas, o como máximo en un par de días.

La policía cree que estas organizaciones delictivas, que en algunos casos podrían estar conectadas a redes mafiosas más complejas, carecen de la logística necesaria para mantener más de 48 horas secuestrada a la víctima. Es por este motivo que los secuestradores, en general, no suelen pedir cantidades de dinero excesivamente importantes, aunque todo dependerá de la disponibilidad económica del cautivo. La estrategia de los delincuentes consiste, básicamente, en que la operación se cierre rápidamente y evitar dar ninguna pista a las fuerzas de seguridad.

Quienes cometen este tipo de ataques, suelen ser grupos de dos o tres personas, generalmente movilizadas en algún vehículo y que no pretenden mucho más que hacerse con una suma no tan elevada como la que podrían obtener por medio de un secuestro típico de mayor magnitud. En la rapidez de la acción reside la popularidad de la practica dentro del ámbito delictivo.

En muchos casos, los secuestrados suelen ser dos o tres individuos que se ponen de acuerdo para asaltar a una persona a la que ya han seguido antes o de la que conocen aspectos clave de su vida y de sus actividades empresariales. A veces, buscan a la víctima en una gasolinera o en los aparcamientos de los centros comerciales, o bien cuando salen de alguna oficina bancaria o de la empresa donde trabajan

Modus Operandi
El modus operandi de los raptores es muy sencillo. Los asaltantes abordan a la víctima cuando se dirige a recoger su coche, le amenazan, le roban las tarjetas de crédito y los talonarios de cheques y hasta le obligan a ir a un cajero automático y retirar dinero. Después, pueden llevar al secuestrado, tras cubrirle la cabeza con una capucha y haberlo apaleado, a una casa o un bosque. Hay casos en los que los delincuentes amenazan de muerte a la víctima y hasta realizan algún disparo al aire para asustarla. Una vez que ya tienen en sus manos toda la documentación de la víctima, los delincuentes se ponen en contacto con la familia a la que exige el pago de un rescate en pocas horas, o como máximo en un par de días y, a veces, hasta se dirigen a su domicilio.

Al no disponer de una infraestructura que les permite retener a la victima durante periodos superiores a 48 horas, suelen pedir cantidades de dinero pequeñas.

Origenes

Esta práctica tuvo sus orígenes en Latinoamérica, sobre todo en países como Colombia, Venezuela, México o Argentina. Bandas de delincuentes, muchas veces sicarios haciendo "horas extras", empezaron utilizando un modus operandi similar, el Rapto con Robo. Esta ultima practica a diferencia del Secuestro Express carece de negociación, únicamente se limitan a retener a su victima unas pocas horas, induciéndola bajo amenazas a extraer dinero de los cajeros bancarios. También le roban el vehículo y los objetos de valor y luego la dejan abandonada en cualquier sitio.

Sin duda alguna, una de las cuestiones que más ha incidido para que esta modalidad delictiva cobrara fuerza es la proliferación masiva de las tarjetas de crédito. Al no poder robar efectivo al instante, los delincuentes optaron por retener a las víctimas algunas horas, hasta convencerlas para que sacaran el dinero directamente de los cajeros automáticos para lograr la inmediata liberación.

En Latinoamérica, los delincuentes que suelen ejecutar este tipo de hechos no superan los 25 años y cuentan con antecedentes penales, suelen ser delincuentes habituales, rateros de medio pelo, en muchas ocasiones, conocen previamente a la víctima u obtuvieron información de ella a través de conocidos, vecinos o mediante investigación previa. Esta técnica tan efectiva no ha tardado en importarse con éxito a España, donde esta haciendo estragos. Lo que sí que ha cambiado es el perfil de los delincuentes. En España, suelen ser profesionales del crimen, han dejado de ser rateros de clase baja para pasar a ser sicarios relacionados con relaciones con la mafia.

Los asaltantes, suelen ser de origen sudamericano, conocedores en profundidad del porcentaje de éxito que tiene esta practica en sus países de origen. El joyero Fermín Larraínzar fue víctima, en uno de los más notorios casos, en los que un grupo de nueve asaltantes de nacionalidad colombiana, lograron sustraerle dinero y joyas por un valor estimado de 3 millones de euros.

Antecedentes en España

Otro de los casos más resonantes protagonizado en territorio español lo sufrió el propietario de la famosa marca de artículos deportivos Joma. La casa de este próspero empresario, situada en la pequeña localidad de Portillo de Toledo, fue asaltada por sorpresa por un grupo de cuatro delincuentes encapuchados. No pudieron encontrar al empresario, pero si se llevaron una escasa suma de dinero que había en la residencia y, al ver que el hombre no llegaba, raptaron a su mujer, su hija y una empleada familiar. Las liberaron pocas horas después, previa extracción de sumas de dinero de cajeros y llevándose el coche de la esposa del empresario.

En el caso del empresario de Viladecans, los secuestradores fueron a su casa, agredieron a uno de sus hijos, dispararon en la zona genital al hermano de la víctima y robaron numerosas joyas y dinero antes de marcharse. Ya le habían robado antes al empresario un cheque de 24.000 euros y obligado a sacar 900 euros de un cajero automático

El autor del secuestro, Juan M. empresario de El Prat de Llobregat (Barcelona), mantuvo encerrado, encapuchado y maniatado al empresario durante más de un día en el asiento posterior de su propio vehículo. El secuestrador conocía a la víctima y tenía deudas, por lo que habría planeado el secuestro junto a Francisco C. F. para obtener 300.000 euros. Los delincuentes plantearon una cita con el empresario para ver una parcela en venta en la urbanización La Selva de las Maravillas, en la localidad barcelonesa de Canyelles.

La víctima estuvo maniatado en el asiento posterior del coche. El secuestrador llamó a la esposa del retenido, a quien conocía, diciéndole que si su esposo le decía que estaba secuestrado no le hiciera caso. La mujer sospechó y acudió a los Mossos. Éstos le pidieron que llamara al marido y al hacerlo descolgó el secuestrador. El empresario pudo escapar aprovechando un descuido, identificó a quienes le habían retenido y éstos fueron detenidos.

No solamente grupos criminales con fines meramente económicos suelen realizar secuestros express, sino que también organizaciones terroristas como ETA han logrado grandes éxitos con esta practica, imitando a las FARC colombianas, quienes efectúan esta practica desde hace tiempo.

martes, 2 de septiembre de 2008

Investigando la mente criminal. Entrevista a Vicente Garrido Genovés.


Sobran motivos, admiración y ganas para hablar del Dr. Vicente Garrido Genovés, el Maestro criminólogo español nacido en Valencia, además Doctorado en psicología en dicha Universidad. Postgraduado en la Universidad de Ottawa, Canadá. Profesor invitado de la Sociedad Británica de Psicología en la Universidad de Salford, logro profesional alcanzado solo por una elite de grandes científicos.

Miembro de asociaciones científicas, y del consejo editorial de varias revistas, entre ellas Psychology, Crime and the Law, y Journal of Correctional Education. Autor de muchas de las obras tesoro para estudiantes y profesionales criminólogos, psicólogos, médicos, comunicadores, psiquiatras, cuerpos y fuerzas de seguridad, abogados y jueces. Ejerció de Consultor de Naciones Unidas para la Prevención de la Delincuencia Juvenil en Latinoamérica, supervisando programas en Argentina, Chile, Costa Rica y Uruguay. El Ministerio de Justicia le concedió en 1999 la Cruz de San Raimundo de Peñafort, por “sus méritos en el desarrollo de una justicia más humana y eficaz”. Actualmente investiga las conductas de acoso y violencia contra la mujer, colaborando con varios centros de atención a víctimas de mujeres en España.

¿Por qué eligió esta carrera?

Me gustaba desde siempre el estudio del crimen, esa parte que nos da miedo, quizás porque soy vitalista y optimista. Es una contradicción sólo aparente: estudiar el mal requiere de una creencia firme en lo bueno del hombre.

¿Cómo influyen los medios, los padres, la escuela en la génesis del delito?

De un modo muy importante, ya que los gustos, actitudes y valores dependen de los referentes personales y simbólicos a los que tenemos acceso. Ahora bien, hay personas más proclives a dejarse influir por los mensajes y ejemplos negativos. Es el peso de nuestra biología. Hay un ejemplo fácil: elige tres tipos de tierras diversas y trata de plantar una misma semilla. La planta resultante de la semilla tendrá tres comportamientos" diferentes en cada uno de esos ecosistemas. Así pues, no es lo mismo que genéticamente seamos más sensibles ante la amenaza del castigo o menos sensibles, y ese tipo de variables de personalidad son relevantes a la hora de explicar si nos atreveremos a cruzar determinadas fronteras.

Desde las instituciones de gobierno ¿qué debería tomarse en cuenta para reducir la delincuencia juvenil?

El fracaso escolar y la paternidad irresponsable son las dos variables más relevantes. Los niños fracasados en la escuela no tienen futuro y son más propicios a influencias negativas. Por su parte, los padres que abusan o son negligentes en la educación y relación emocional con sus hijos les preparan mal para el mundo afectivo y laboral del futuro, que requiere confianza y competencia.

Aquellos criminales que cursan con algolagnia ¿son plausibles de rehabilitarse?

Ese factor por sí solo no es determinante sobre las posibilidades de rehabilitación, sobre todo si se trata de la pasiva (masoquismo). El sadismo ya tiene más problemas en la rehabilitación clínica, en particular si se aplica junto con actos sexuales forzados, porque suma al deseo sexual la necesidad de hacer daño, y ello revela una profunda falta de empatía por parte de quien lo ejerce.

Refiriéndonos al síndrome de Estocolmo que se presenta en la pareja penal captor-rehén y teniendo en cuenta los términos económicos con que se maneja el aparato psíquico ¿existe posibilidad que dicho síndrome sea una defensa subconciente para evitar el mal mayor de aquellos síntomas que traería consigo el estrés post traumático?

No lo creo. Creo que se trata de una respuesta natural de la psique humana ante la amenaza de morir. Uno se alinea junto al que tiene el poder, así sus opciones de ser visto como "afin" al que tiene el poder aumentan, al menos en la percepción del secuestrado. Esa estrategia puede tener sus fundamentos, ya que el secuestrador puede, en efecto, dañar más difícilmente a alguien que busca su complicidad ideológica y emocional.

Como sociedad ¿qué podríamos cambiar para contribuir a la reinserción de los ex convictos y evitar su reincidencia?

Dos cosas: ocupación y apoyo social. La gente tiene más incentivos para no cambiar si recibe rechazo y pocas oportunidades. Nos gusta que los demás nos valoren y nos consideren tipos agradables. Si sólo encuentro rechazo y dificultades no haré ningún esfuerzo en acercarme a los otros, y me excusaré en que "no tengo ninguna oportunidad" para no cambiar.

Para conocer cómo funciona la mente estratégica del asesino serial, con autorización del Dr. Garrido, hemos extractado unos párrafos de su obra “La mente criminal, Temas de Hoy”:

EL ASESINO EN SERIE, PERSEVERA EN VIVIR DE ACUERDO CON SU NATURALEZA ESENCIAL.

En todos esos casos, fue la insistencia del asesino en matar lo que les llevó a ser capturados. Cuando el criminal se detiene, y ha logrado matar repetidamente sin que le capturen, como el Asesino del Río Verde, hay que entender que han operado aquí dos factores. En primer lugar, el asesino ha alcanzado lo que podríamos denominar un punto de saturación; ya no se puede matar más: 48 mujeres en apenas dos años (1983-1984) supera todos los límites... Como un alcohólico, llega a un punto de consumo de energías vitales que le fuerza a tomar una decisión: o se detiene o sucumbe. Esto es, una vez ahíto en sus ansias de matar, Gary Ridgway entendió que debía de parar si no quería ser capturado. Quizás Bundy lo hubiera hecho también si hubiese tenido más tiempo. Sin embargo, el hecho de que –según confesó el propio Ridgway— ni siquiera él hubiera sido capaz de abstenerse por completo, puesto que al menos mató de nuevo una o dos veces en los años 90, revela lo difícil que es lograr el “retiro” definitivo de la adicción asesina.

Un segundo factor necesario es la disposición de una vida ordenada donde uno pueda perderse: en la medida en que la policía no le ha detectado, no le ha privado por consiguiente de ese ambiente estable donde él puede refugiarse y aparentar ser alguien convencional. En el episodio final de su carrera homicida, Bundy no tenía por más tiempo esa oportunidad. Durante varios años dispuso de ese ambiente de protección en el que camuflar sus asesinatos, pero una vez detenido aquello se acabó. Sin embargo –en lo que es una mala comprensión de la situación real— planeó su huida a Florida sólo como un cambio de escenario para sus crímenes, ignorando el hecho de que era un delincuente perseguido. Allí actuó como si nada hubiera ocurrido anteriormente: se instaló en un piso de estudiantes y se dedicó a explorar su terreno de caza. Era como si se estuviera iniciando en matar chicas estudiantes. Contrariamente, la verdad era que Bundy estaba psicológicamente mucho menos fuerte, como el adicto o alcohólico tras varios años de abuso: su frenesí le hizo menos cuidadoso, y no tenía ningún plan a medio plazo para vivir de forma integrada y ocultar sus propósitos auténticos.

Ese proceso de adicción es tan difícil de superar que incluso tener la suerte de iniciar una nueva vida, como si nada del terrible pasado hubiera existido, puede no ser suficiente. Gilberto Chamba es un ejemplo claro de ello. Por las razones explicadas en el capítulo 4, este asesino ecuatoriano tuvo la posibilidad en nuestro país de partir de cero. Con un pasaporte en regla y sin que nadie supiera que era el autor de ocho asesinatos en su país, Chamba logra disfrutar en Lleida de un buen empleo y acumular un historial laboral impecable. Tiene a su mujer e hijos con él, así como dos hermanas que le han ayudado a aclimatarse y a iniciar lo que es sin duda otra vida completamente diferente a la que experimentó en Ecuador. No obstante esto, la rueda del crimen empieza a rodar tan pronto Chamba se ha instalado y ha estudiado con detenimiento su nuevo ambiente. Es decir, tan pronto como se siente seguro, decide que ha de volver a matar.

Ahora bien, aunque el símil entre la adicción a las drogas y al asesinato es útil para reflejar esa necesidad interior que siente el sujeto, hay una diferencia importante entre el motivo de la compulsión que caracteriza el asesinato serial y aquél que impulsa el consumo de alcohol o las drogas (1) . El alcohólico o drogadicto puede llegar a esta condición por mera curiosidad, por deseo de escapar de una situación que no le gusta o por emular a alguien, entre otras razones (imitación de los padres, presión de los compañeros, etc.). Sin embargo, mi tesis es que el asesino en serie pretende con los asesinatos convertirse en otra persona, ser alguien diferente de quien es, y acabar así con un tipo de vida que se le antoja intolerable.

Así planteado, habría una coincidencia entre una de las posibles razones para el consumo de alcohol y drogas y el asesinato serial, ya que acabo de mencionar que la gente puede beber o drogarse para escapar de una realidad que no le gusta. No obstante, hay una diferencia importante que hace que ambas motivaciones no sean las mismas: mientras que en este supuesto el drogadicto busca refugiarse en el placer de la droga como forma de negar los problemas, el asesino quiere transformar su realidad, es decir, al huir del mundo que no le gusta está afirmando su propia individualidad. Mientras que el adicto a las drogas escapa de enfrentarse a sus responsabilidades y niega sus auténticas necesidades humanas mediante el consumo de la sustancia prohibida, el asesino en serie afirma su auténtica naturaleza mediante el crimen. La insatisfacción que siente en la vida ordinaria es un acicate para hallar su auténtico camino.

En otras palabras: él no se refugia en el crimen repetido porque no se encuentra capacitado para enfrentarse a los problemas de la vida ordinaria (como hace el adicto), sino que los problemas de adaptación o la insatisfacción interior que siente desde joven son una muestra de que hay algo más que ha de lograr subvirtiendo el orden moral universal, mediante el inicio de una trayectoria de asesinatos repetidos. La diferencia entre la compulsión para matar y para tomar drogas se ve más clara si prestamos atención al origen y desarrollo de la primera, que no guarda relación alguna con la iniciación a las drogas. Como sabemos, en el asesino en serie hay un periodo más o menos largo en el que su fantasía es esencial para explorar el camino futuro. Ese imaginar cómo se siente uno cuando persigue y rasga las vestiduras de una mujer, cuando la puede imaginar atada en un hoyo en el monte y a su completa merced, va creando en el sujeto un sentimiento extraño, como de disociación o extrañeza hacia su propia persona: él ve que hay un “yo” interior que se va revelando y que, inicialmente, le produce una profunda conmoción y quizás miedo por lo que va a suponer. No es extraño que algunos asesinos recurran al alcohol para atreverse a “liberar” ese monstruo interior. Es entonces cuando, en ocasiones, se producen los “ensayos” o pruebas en la vida real: se persigue a una chica, se intenta capturarla, hay un amago de ataque...

Así, Joaquín Ferrándiz primero comete una violación; cuando sale de la cárcel comprende que ha de matar para experimentar lo que necesita y, además, para evitar que haya testigos que lo vuelvan a llevar ante la justicia. Del mismo modo, Bundy en el capítulo 8 nos relató de qué modo empezó espiando a las mujeres mientras se desvestían, y cómo poco a poco –y ayudado por una fantasía muy poderosa y rica que iba alimentando con sus lecturas— va acercándose más con sus actos al tipo de crimen que le caracterizaría como uno de los mayores asesinos seriales del siglo XX.

De acuerdo con esta hipótesis, los motivos a los que antes he hecho referencia no son sino diferentes caminos por los que los asesinos en serie llegan a buscar su naturaleza esencial. Unos lo hacen porque desean vivir con lujo o con cosas que le apetecen tener. Otros quieren sentir un placer sexual descomunal, brutalmente intenso. Unos terceros quieren expresar su odio y resentimiento de un modo atroz. Finalmente, todavía otro grupo de asesinos quieren disponer del sentimiento placentero que les da el obtener el control absoluto de otra persona; la capacidad de ser los dueños definitivos de la vida de quien han capturado.

Todos esos motivos son formas de llegar a una misma meta: el control del ambiente, la transformación de la realidad, la creación de un nuevo yo mediante una violencia inusitada y secreta (2) . En este sentido, como antes he indicado, habría una motivación general para todos los asesinos en serie: lograr el control de una parcela de la realidad donde ellos definitivamente encuentran su mayor realización personal, lo que incluiría todo el proceso que va implícito en la preparación, ejecución y ocultación de cada asesinato.

(1) Tampoco quiero extender esa semejanza al grado de control que ambos tipos de sujetos pueden ejercer sobre el objeto de la compulsión. Como indica la evidencia, los asesinos pueden elegir el momento en que deciden matar, así como tomar todas las precauciones que consideren oportunas. Esto supone un control muy superior al que manifiestan los adictos a las drogas.


(2) En situaciones excepcionales como son las guerras, los psicópatas pueden convertirse en asesinos en serie y, por ello, lograr su plena realización, en un contexto socialmente aprobado. Es el caso del Doctor Mengele y sus experimentos malignos en los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, tal y como explico en mi libro: Contra la violencia, las semillas del bien y del mal (Algar editorial, 2002)

La última obra del Dr. Vicente Garrido "La Investigación Criminal", busca que el lector sienta cómo se aplica la psicología forense en cada fase de la aplicación de la ley. Es un libro que muestra los éxitos y logros, pero también los fracasos y limitaciones en un ámbito donde la vida y la muerte, el dolor y la esperanza, se confunden en el pulso diario de la lucha por la existencia. Recomendable para todos los públicos

Autoría: María Laura Quiñones Urquiza
Fotografías: Tony Roig


lunes, 1 de septiembre de 2008

Jack 'El Destripador', acosado por los turistas en Whitechapel 120 años después


Su historia atrae cada noche a cientos de turistas que aún buscan la secuela invisible de sus crímenes en el barrio londinense.

Ciento veinte años después de aquel sobrecogedor "Otoño del Terror" de 1888, el autor de las atrocidades continúa siendo un misterio.

Aunque parezca insólito, Jack 'El Destripador' atrae cada noche a cientos de turistas que aún buscan la secuela invisible de sus crímenes en Whitechapel, el barrio de Londres donde el famoso asesino aniquiló sin piedad a sus víctimas.

Ciento veinte años después de aquel sobrecogedor "Otoño del Terror" de 1888, cuando "El Destripador" perpetró asesinatos horrendos que conmocionaron a la sociedad victoriana, la verdadera identidad del autor de las atrocidades continúa siendo un misterio.

El alias con que ha pasado a la historia el siniestro personaje proviene de una carta enviada a la Agencia Central de Noticias con la firma "Jack, The Ripper" ("Jack, El Destripador") que, según Scotland Yard, resultó ser una broma de mal gusto de un periodista.

La perenne fascinación por el criminal victoriano ha generado ríos de literatura (se han escrito más libros de Jack que sobre todos los presidentes de EEUU juntos) y hasta varias rutas turísticas por los escenarios en los que mutiló a cinco prostitutas.

Más de un millón de personas participa cada año en los paseos tras las huellas de "El Destripador", guiados a veces por prestigiosos "ripperólogos", como se conoce a los detectives que investigan los desmanes del mítico asesino, se han convertido en un lucrativo negocio por el que pugnan más de una decena de empresas.

"Es enormemente competitivo. Más de un millón de personas participa cada año en los paseos", asegura Richard Jones, guía de un paseo por el East End londinense del legendario homicida.
Muchas de esas caminatas, que cuestan unas seis libras (7,5 euros, 11 dólares), empiezan en la estación de metro de Tower Hill, como la que ofrece Donald Rumbelow, uno de los más reputados "ripperólogos", quien convoca a los visitantes al anochecer.

Ex policía y autor de "The Complete Jack The Ripper"(1975), todo un clásico sobre el tema, Rumbelow inicia su andadura en Tower Hill porque ese punto delimitaba los territorios de Scotland Yard y la Policía de la City (centro financiero de Londres), las dos fuerzas de seguridad cuya eterna rivalidad hizo imposible capturar a Jack.

Seguido de una tropa de turistas con cámaras de fotos en ristre, el experto se adentra en Whitechapel, que en 1888 era un barrio mísero con casi un millón de habitantes que malvivían en sus calles, donde abundaban las tabernas pestilentes y el sexo barato.

"Podías comprar una prostituta por una rebanada de pan", cuenta Rumbelow, encaramado a un banco para que nadie le pierda de vista.

Con un silencio reverencial roto a veces por el claxon de algún taxi, los "excursionistas del crimen" escuchan a Rumbelow pasar revista a los llamados asesinatos "canónicos", es decir, los cinco crímenes que los "ripperólogos" atribuyen oficialmente a Jack.

Las víctimas fueron Mary Ann Nichols, de 43 años y muerta el 31 de agosto de 1888 en Buck's Row (hoy, Durward Street); Annie Chapman, de 47 años y cuyo cadáver apareció el 8 de septiembre en Hanbury Street; Elizabeth Stride, de 43 años y asesinada el 30 de septiembre en Berner Street (hoy, Henriques Street); y Catherine Eddowes, de 46 años y atacada el 30 de septiembre en Mitre Square.

La última víctima -y la más mutilada- fue Mary Jane Kelly, de 25 años, cuyo cuerpo se encontró en un antro de Dorset Street.

"Todos los asesinatos ocurrieron a primera hora de un viernes, un sábado o un domingo. Además, Jack actuaba con rapidez y tenía conocimientos anatómicos", explica Rumbelow.

Como no podía ser de otra manera, la pregunta más habitual de los turistas es "¿Quién fue Jack El Destripador?", a la que el respetado "ripperólogo" contesta siempre con un franco "No lo sé".
Jack actuaba con rapidez y tenía conocimientos anatómicos"

Múltiples teorías han apuntado a numerosos sospechosos: desde un barbero polaco llamado Aaron Kosminski hasta el príncipe Alberto Víctor, nieto de la Reina Victoria, o el pintor Walter Sickert.

Pero Rumbelow no concede crédito "ni a los grandes nombres ni a las grandes teorías": "Creo -esgrime- que fue alguien que vivía en la zona. Alguien muy ordinario, como un carnicero o un marinero".

Los tours tras la pista de "The Ripper" acaban cerca del pub victoriano "Ten Bells", frecuentado por las víctimas y -supuestamente- por el propio asesino en serie.

Tras dos horas de paseo, los "excursionistas del crimen" suelen refrescarse con una cerveza en el pub, que aparece en "From Hell" (2001), filme sobre "El Destripador" protagonizado por Johnny Depp.

En las paredes cochambrosas de las escaleras que conducen al sótano de los aseos del "Ten Bells", el eco remoto de Jack resuena hoy día en un cártel del diario de época "Police News", que todavía se pregunta en un titular: "¿Cuando será capturado el asesino?".

PEDRO ALONSO/EFE
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