domingo, 11 de marzo de 2012

EN LA ESCENA DEL DELITO. La actuación policial

“La mayoría de las ideas fundamentales de la ciencia son esencialmente sencillas y, por regla general pueden ser expresadas en un lenguaje comprensible para todos.” Albert Einstein



Juan Carlos RUIZ SOLER es el autor de este nuevo manual titulado "EN LA ESCENA DEL DELITO. La actuación policial". El autor del mismo es Subinspector Especialista en Policía Científica, Perito Calígrafo Judicial, Grafólogo, Diplomado en Grafología Racional, Diplomado en Comunicación Táctica Policial por Judo Verbal en Elint, pertenece a la Asociación Científica de Criminología de Castilla la Mancha y a la Asociación Nacional de Expertos en Grafística y Documentoscopia.

En la actualidad Juan Carlos realiza su labor docente como Profesor de Policía Científica en el Curso Superior de Detective Privado de la UNED, Profesor de Criminalística y de Técnicas de Comunicación Policial de la Escuela de Formación del Sindicato Unificado de Policía , Profesor de Técnicas de Comunicación Policial para la Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO, Profesor del curso de Criminalística de la FMPCLM, Ponente en el Curso Superior de Investigación de Incendios para agentes Forestales, Escuela Universitaria de Ingeniería técnica Forestal de la Universidad Politécnica de Madrid.

El autor del manual comenta:

Debido a la buena aceptación que han tenido los cursos presenciales de Actuación Policial en la Escena del Delito e Identificación Técnico Policial, que durante los últimos años he venido impartiendo a través del Sindicato Unificado de Policía y animado por Jose Manuel Conde, editor de Mercopalabra, nos hemos decidido a plasmar en papel parte de sus contenidos.

Creo que esta aceptación se debe, en gran medida, a mi empeño de explicar los diferentes temas relacionados con la Criminalística de forma sencilla, sin grandes tecnicismos, usando multitud de ejemplos y compartiendo experiencias. Pretendo enfocar este libro de igual manera, desde la responsabilidad y respeto a los grandes maestros de la Policía Científica, pero pensando que mis lectores no son expertos en estas materias, sino Patrulleros del CNP, GC y PL, Detectives Privados, Vigilantes de Seguridad, etc.

Una buena investigación, especialmente en casos de delitos contra la vida, tiene su punto de partida en la forma como se aborda la escena del crimen, así como en la conservación y recolección de los indicios, cuyos resultados posteriores permitirán esclarecer los hechos criminales materia de la investigación.

De poco servirán los grandes medios materiales y humanos desplegados por las unidades especializadas como Policía Científica, si los primeros agentes que acuden a la escena de un delito no adoptan una serie de medidas previas para su protección y conservación.

Es por ello de suma importancia instruir en los métodos de protección de indicios y pruebas, así como conocer las fases siguientes que seguirán a su recogida, a aquellas personas que por su profesión suelen ser los primeros en acudir a la escena del delito.

Conocer los pasos que recorre un indicio o vestigio obtenido en el lugar del delito hasta llegar a convertirse en una prueba para la resolución de un proceso Judicial, es lo que desarrollaremos en este libro.


EN LA ESCENA DEL DELITO. La actuación policial
INDICE.

CAPITULO 1. LA ESCENA DEL DELITO

1.1 La escena primaria

1.2 La escena secundaria

1.3 Criminalística y Criminología

1.3.1 Etapas de la Criminalística

1.3.2. Criminalística de campo

1.3.3. Criminalística de Laboratorio

1.3.4 Ciencias que aplica

1.3.5 Principios de la Criminalística

CAPITULO 2. PRIMERAS ACTUACIONES

2.1 Primeras noticias del hecho

2.2 Actuaciones previas

2.3 Medidas generales

2.4 Medidas especiales

2.4.1 Muertes violentas

2.4.2 Agresiones sexuales

2.4.3 Explosiones

2.4.4 Agentes NRBQ

CAPITULO 3. ACTUACIÓN POLICIAL ANTE LA COMISIÓN DE DELITOS VIOLENTOS.

3.1 Personal no especializado

3.1.1. Medidas de protección en lugares cerrados

3.1.2. Medidas de protección en lugares abiertos

3.2 Personal especializado.

3.2.1 Policía Cientifica.

3.2.2 Policía Judicial

CAPITULO 4. PROTECCIÓN DE INDICIOS

4.1 Fijación de la escena

4.1.1. Descripción escrita

4.1.2 Fotografía

4.1.3 Planimetría

4.1.4 Moldeado

4.2 ¿Qué entendemos por indicio?.

4.3 Principio de intercambio de Locard

4.4 Tipos de indicios

4.4.1 Por su relación con el autor

4.4.2 Por su naturaleza

4.5 Alteración de la escena del delito

CAPITULO 5. INDICIOS MÁS COMUNES EN LA ESCENA DEL DELITO

5.1 Huellas dactilares

5.1.1. Huellas dactilares visibles

5.1.2 Huellas dactilares invisibles

5.1.3 Cualidades de las huellas dactilares

5.1.4 Dactiloscopia y crestas papilares

5.1.5 Sistema dactiloscópico español

5.2 Huellas palmares

5.3 Huellas plantares.

5.4 Huellas de calzado

5.5 Sangre

5.5.1 Estudio de las manchas de sangre

5.5.2 Propiedades de la sangre

5.6 Semen

5.6.1 El espermatozoide

5.7 Pelos

5.7.1 Ácido desoxirribonucleico ADN, consideraciones comunes para los indicios biológicos

5.8 Huellas de labios

5.9 marcas de dientes y uñas

5.10 Escritura manuscrita

5.11 Armas de fuego

5.12 Impactos y orificios

5.13 Balas

5.14 Vainas

5.15 Armas blancas

5.16 Rodadas de neumáticos

5.17 Herramientas

5.18 Manchas no orgánicas.

5.19 Polvos y limaduras

5.20 Impronta psicológica
CAPITULO 6. LA FOTOGRAFÍA EN LA ESCENA DEL DELITO

6.1 Inicios de la fotografía

6.2 Aplicaciones policiales

6.3 La fotografía en el lugar de los hechos

6.3.1. Clases de fotografías en la escena del delito

6.4 Fotografías especiales.

6.5 El testigo métrico

6.6 El vídeo

6.7 El croquis

6.8 El plano

CAPITULO 7. LA INSPECCIÓN OCULAR TÉCNICO POLICIAL

7.1 Antecedentes históricos

7.2 Marco legal

7.3 Concepto

7.4 Fines de la Inspección Ocular

7.5 La clave del éxito.

7.5.1 El Método Científico aplicado a la Investigación Criminalística

7.6 Requisitos de la Inspección Ocular

7.7 Práctica de la Inspección Ocular

7.7.1 Antes de llegar a la escena del delito

7.7.2 Llegada a la escena del delito

7.7.3 Inicio de la Inspección Ocular

7.7.4 Últimos pasos en la escena del delito

7.7.5 Métodos para el análisis de la escena del delito

7.8 ¿Qué recoger?..

7.9 ¿Cómo recoger?..

7.9.1. Etiquetado

7.9.2. Cómo recoger huellas dactilares

7.9.3. Cómo recoger huellas de pisadas o neumáticos

7.9.4. Cómo recoger armas

7.9.5. Cómo recoger balas

7.9.6. Cómo recoger vainas

7.9.7. Cómo recoger sangre

7.9.8. Cómo recoger semen

7.9.9. Cómo recoger pelos

7.9.10. Cómo recoger ropas de víctimas

7.9.11. La impronta psicológica

CAPITULO 8. LA CADENA DE CUSTODIA

CAPITULO 9. MEDIOS TÉCNICOS

9.1 Reactivos físicos

9.2 Reactivos Químicos

9.3 Luz forense
CAPITULO 10. PARTE DOCUMENTAL.

10.1 El acta de Inspección Ocular

10.2 El informe Pericial

10.3 Modelos


PEDIDOS juan_carlos.tutor@sup.es

lunes, 5 de marzo de 2012

MUSEO CRIMINOLÓGICO


"Para los criminales natos adultos no hay muchos remedios: es necesario o bien secuestrarlos para siempre, en los casos de los incorregibles, o suprimirlos, cuando su incorregibilidad los torna demasiado peligrosos" (Lombroso, Cesar)


En la segunda mitad del siglo XVIII, se afrontó en Europa el problema de la reforma carcelaria. En el caso italiano, los estudios de Cesare Lombroso, el análisis de los sistemas penitenciarios y las intervenciones para mejorar las condiciones de las prisiones, llevaron a un intenso debate parlamentario que consiguió la primera reforma de las cárceles del Reino de Italia en 1891. También en este siglo comenzaron a aflorar los museos criminales y de policía científica.

En 1873, en la Escuela de Agenti di Custodia (agentes de prisiones), junto a la cárcel romana de Mantellate, se organizó una colección de objetos penitenciarios. Años más tarde, por iniciativa de Martino Beltrani Scalia, que llegaría a ser Director General de Prisiones, la colección se amplió con informes anatómicos, modelos de instituciones penitenciarias y medios de contención. Doce años más tarde, en 1885, se presentó la primera exposición de objetos carcelarios durante el Congreso Penitenciario Internacional de Roma.

El Museo de Cesare Lombroso

Cesare Lombroso comenzó su colección de cráneos, esqueletos, cerebros y otros objetos cuando ingresó en el cuerpo médico del ejército, a la que fue incorporando cráneos de otros países así como de criminales y enfermos mentales. En 1878 obtuvo la plaza en la cátedra de Medicina Legal de la Universidad de Turín, le ofrecieron dos locales en el convento de San Francesco de Paola que fueron la sede del laboratorio de Medicina Legal y de Psiquiatría Experimental y, por supuesto, de la colección Lombrosiana.

El museo Psiquiátrico y Criminológico fue inaugurado oficialmente en 1892, aunque ya se realizó una exposición pública con gran afluencia de público en la Exposición Nacional de Turín de 1884. Precisamente en el momento de la inauguración comienza la polémica entre la Dirección General de las Cárceles y el museo turinés para la adquisición del material proveniente de las cárceles y oficinas judiciales. El museo de Lombroso obtiene financiación pública en marzo de 1892 y se le reconoce públicamente como instrumento de investigación científica. Finalmente en 1898 se inauguró en museo de Lombroso ampliado con ocasión del I Congreso Nacional de Medicina Legal.

El Museo Criminológico de Roma

En los primeros años del s. XX, la Administración de las Cárceles quiso dar un enfoque divulgativo a los resultados obtenidos en el campo del estudio del delincuente y de la nueva política penitenciaria, pero la exigencia de dar a conocer los resultados de la investigación criminológica al gran público, así como cualquier aspecto relacionado con la realidad penitenciaria, no se podía desarrollar, de manera satisfactoria, mediante la publicación de boletines estadísticos.

La materia prima para el estudio de la antropología criminal y la medicina legal ya había sido prevista en el Código de Zanardelli, donde se estableció que las cátedras universitarias retiraran, para fines científicos, partes anatómicas de detenidos fallecidos en las cárceles. El objetivo era finalizar estos estudios y coleccionar no sólo informes anatómicos, sino también documentos de naturaleza variada, testimonios de la vida carcelaria para un proyecto con finalidad científica y/o didáctica.

El primer proyecto del museo en Roma lo estableció el Director General Alessandro Doria, pero no se inauguró hasta el 19 de noviembre de 1931 tras crearlo el ministro Guardasigilli Alfredo Rocco, con el nombre de Museo Criminal de Roma, mediante la circular nº 2253, de 26 de junio de 1930. El museo se articulaba en varias secciones:

1. Grandes categorías de delitos. 2. Sistemas de investigación policiales para la búsqueda de pruebas. 3. Ejecución penal.

Este museo fue ubicado en el edificio de una prisión, la Carceri Nuove, en la via Giulia, hasta su desmantelamiento en 1968.

En 1975, el museo cambió de nombre y pasó a denominarse Museo Criminológico de Roma, con sede en el Palazzo del Gonfalone, que empezó a adaptarse para tal fin desde 1972. La difícil situación que vivía Italia en esa época, con graves problemas de orden público, obligó a la Administración Penitenciaria a limitar el acceso al museo sólo a visitantes autorizados lo cual conllevó su abandono gradual.

Tras, aproximadamente, quince años de clausura, la Administración Penitenciaria recomenzó el proyecto en 1991 y el actual museo se reabrió en febrero de 1994. En su actual disposición, se caracteriza como un museo histórico. La finalidad científico-didáctica, además de la tutela y conservación, es la difusión de la evolución de los antiguos sistemas punitivos, de las corrientes de investigación de la ciencia penitenciaria y criminológica en el s. XIX y la primera mitad del s. XX. En el nuevo montaje se propone un recorrido cronológico-descriptivo de las etapas fundamentales de la historia de la justicia, de las cárceles y de la criminología. El museo es además sede del archivo fotográfico y del archivo histórico de las cárceles italianas. Las secciones actuales son también tres:
1. La justicia de la Edad Media al s. XIX: con instrumentos de tortura, tanto auténticos como reproducciones, entre los que se encuentran: argollas de condenados, banco de fustigación, hachas para decapitar, la espada usada para decapitar a Beatrice Cenci en 1599 o la reproducción de la Virgen de Núremberg. También se puede hallar la reproducción de una silla de tortura “húngara”, usada por los inquisidores de los s. XVI y XVII para obtener confesiones de brujas. Otros objetos llamativos son la capa del verdugo del Papa Giovan Battista Bugatti o varias guillotinas entre las cuales la usada hasta 1869 en la famosa Piazza del Popolo romana.

2. El s. XIX. La evolución del sistema penitenciario: con los estudios de antropología criminal, las técnicas de policía científica y fragmentos de la historia de las cárceles. Aquí se puede encontrar la copia del cráneo de Giuseppe Villella donde Lombroso descubrió la prueba de la delincuencia atávica en 1872. El cráneo, el cerebro y los escritos del anarquista G. Passannante que atentó contra Umberto I en Nápoles o la pistola de G. Bresci con la que asesinó al citado Rey. También se recoge en esta sección el Bertillonaje, la dactiloscopia, la identificación a través de la fotografía o las características antropomórficas. En el aspecto penitenciario hay una colección de uniformes del personal de prisiones, reliquias carcelarias, así como suplementos y adornos. Además se muestran ilustraciones y planimetrías de antiguas prisiones.

3. El s. XX. Los protagonistas del crimen: el recorrido por esta sección comienza con un gabinete de curiosidades del crimen, de diversas cárceles donde se muestran elementos de espionaje, crimen organizado, terrorismo, juegos de azar, hurto y falsificaciones de obras de arte… Además se expone un área dedicada a los homicidios y a la crónica de sucesos, como objetos de Antonietta Longo, la decapitata di Castelgndolfo; la pistola de la condesa Bellentani que asesinó a su amante en 1948; las armas de la banda Casaroli o los instrumentos del asalto de via Osoppo, en Milán, en 1958.


Más información:
Museo Criminológico de Roma | Via del Gonfalone, 29 – 00186 Roma
www.museocriminologico.it

Carlos J. López Gobernado
Jurista
gobernado@yahoo.es

domingo, 26 de febrero de 2012

Perfiles Criminales: Un recorrido por el lado oscuro del ser humano


'El Delincuente Español' es una de las obras sobre las que se apoya el monitor de Vicente Garrido en su despacho de la Universitat de València. El hombre que se pasa el día aprendiendo sobre asesinos, escribiendo o instruyendo sobre ellos sigue embarcado en una cruzada. «Cuanto más conozcamos sus impulsos de matar, más probabilidades tendremos de frenarlos y evitar esas muertes», considera el experto valenciano.


Vicente Garrido Genovés, doctor en Psicólogía y diplomado en Criminología presentará el miércoles su nueva obra «Perfiles Criminales: Un recorrido por el lado oscuro del ser humano» en el Aula LAS PROVINCIAS, un acto que contará con la participación del comisario Juan Vicente Luis Turegano, máximo responsable de la Policía Autonómica de la Comunitat. La obra se presenta como .

Además de desentrañar al milímetro los modos criminales de peligrosos delincuentes de la historia reciente, Garrido reivindica en su libro el papel del perfilador, un especialista con conocimientos psicológicos capaz de comprender de manera integral la mente y las conductas de un asesino a través de sus decisiones y los rastros que deja.

«Su papel es especialmente relevante en aquellos delitos en serie en los que la Policía carezca de pistas», destaca Garrido. «Puede dar aportaciones importantes en la escena del crimen o ayudar en interrogatorios a personas con un trastorno de psicopatía, por ejemplo». Estos profesionales ya están funcionando en unidades de inteligencia criminal de la Policía Nacional y Guardia Civil, pero únicamente a nivel estatal.

Quienes bucean en las mentes más oscuras se topan con un problema que aún no tiene solución. Valga como ejemplo el caso de Castellar. ¿Cómo prever que un hombre aparentemente normal y padre de familia acabe de repente a cuchilladas con tres de sus vecinos? «No tenemos ningún arma para detectar a esos asesinos latentes», lamenta Garrido.

«Sólo hay signos claros cuando se producen las primeras amenazas o se detecta una patología mental». Garrido estima que únicamente los familiares o personas más próximas podrían ayudar a dar la voz de alarma, «pero la respuesta judicial sería muy difícil de gestionar ante un delito que sólo se prevé y no se ha producido».

El peligro de la crisis

El analista de asesinos no cree que la actual crispación social, por sí misma, genere más criminales, «al menos en las circunstancias actuales». «No obstante», matiza, «una concatenación de paro y el consiguiente estrés familiar sí podría repercutir en determinadas personas y acabar con actos homicidas».

Lo primero que uno lee al abrir 'Perfiles Criminales' es una dedicatoria a «los policías que nunca se dan por vencidos». Tras una semana en la que la Policía Nacional ha sido cuestionada e insultada en las calles por las cargas contra algunos manifestantes en Valencia, Garrido, profesor universitario, lanza un mensaje: «Hay que distinguir. Al margen del menor o mayor acierto en estos hechos, la mayoría del tiempo la Policía está sirviendo a los ciudadanos y su actividad es muy necesaria para el mantenimiento de la democracia».

Prever la acción criminal, casi imposible. Pero ¿y curar a aquellos asesinos con impulsos irreflenables de matar? «Las posibles soluciones son el paso del tiempo y aprender a controlar los impuslsos en la cárcel o en un hospital de seguridad», estima el experto. Un homicida de un sólo acto, como el de Castellar, «tiene mejor pronóstico que Ferrándiz o el asesino de la Baraja, aunque haya dejado tres muertos. Una vez han matado sacian su necesidad contenida y ya no encuentran razón para volver a actuar así».

Garrido percibe una peligrosa «competitividad e individualismo» en la sociedad actual, un mundo de «ganadores y perdedores». Estos últimos presentan «una mayor probabilidad de caer en las drogas o incurrir en conductas criminales». Los abismos sociales y la desigualdad, advierte, «pueden ser detonante de violencia». Otro factor que resalta el investigador valenciano es la «emergente presencia de profesionales del crimen en casi todos los países».

Tras leer el libro de Garrido, uno suspira al conocer tanta crueldad entre los asesinos retratados y se pregunta cuándo dejaremos de matarnos. «Nunca», responde el criminólogo tajante. «El ser humano tiene un potencial creador y un potencial de destrucción. Sólo la cultura y la educación pueden ayudar, pero mientras la vida siga siendo difícil y llena de obstáculos, algunas personas seguirán encontrando razones para matar», estima. Es lo que lo ocurrió con José Francisco Planells, Antonio Ferrándiz o Vladimir Rausell, importantes asesinos valencianos que Garrido analiza junto a estas líneas. El perfilador nos brinda su enfoque.

La presentación del libro de Vicente Garrido tendrá lugar el miércoles a las 19.30 horas en el Hotel Astoria Palace. Entrada libre.

Fuente: Las Provincias

miércoles, 22 de febrero de 2012

Revisión sobre el comportamiento de ocultación del cádaver desde un análisis psico-geográfico.


"Ocultar la verdad es la forma más sutil de mentir "



En este trabajo vamos a revisar la literatura científica que ha tratado algún aspecto relacionado con el análisis geográfico y criminológico del abandono del cadáver en una situación de homicidio o asesinato. Aunque la literatura es escasa en cantidad, sí presenta cierta coherencia y consistencia en sus resultados y ofrece algunos datos que pueden resultar de interés en la investigación policial y en la realización del perfil criminológico y geográfico.

Respecto a la manipulación realizada sobre un cadáver podemos distinguir dos tipos de acciones. Por un lado estaría el intento de hacer desaparecer el cadáver, que puede ser definido por la intencionalidad de destruir físicamente el cuerpo de la víctima mediante el fuego o determinados productos químicos. Por otro lado estaría la ocultación, en el que el criminal no destruye el cuerpo, solo lo oculta en un lugar donde nadie lo pueda encontrar. En este trabajo vamos a centrarnos básicamente en esta última acción, aunque mucho de lo dicho sirve para ambas opciones.

En primer lugar deberíamos operativizar el hecho de la ocultación intencionada del cadáver por parte del criminal con dos elementos de análisis, por una parte es una acción, generalmente relacionada con el modus operandi del criminal, pues tiene como objetivo primordial obstaculizar la investigación policial (Jiménez, 2011). Otro elemento importante es que esa acción se lleva a cabo en un lugar geográfico, es la que se suele llamar “escena de abandono” (disposal body site o dump body site en inglés). Si bien la acción de abandonar el cuerpo debe ser un comportamiento analizado para la elaboración del perfil criminológico del criminal, lo cual va a reflejar ciertas características del sujeto que pueden ayudar a su captura, también resulta interesante esa escena desde el punto de vista geográfico, pues puede ser utilizada para la elaboración de un perfil geográfico (Rossmo, 2000)(1).

Aunque todas las escenas de un crimen deben ser tenidas en cuenta, la escena de abandono (EA) es de especial significación puesto que es el lugar donde se encuentra la víctima y una cantidad importante de información para analizar. Por una parte, encontrar a la víctima clarifica la situación policial y jurídica del caso investigado (podemos pasar de una desaparición a un homicidio), por otra, la familia puede reencontrarse con el cuerpo de su familiar, lo cual, aunque supone una pérdida de esperanza respecto a un final feliz, supone también un alivio y tranquilidad emocional para los familiares si lo comparamos con el hecho de no encontrar nunca el cuerpo de familiar e iniciar la fase de duelo. En esta situación siempre queda la herida abierta y un sufrimiento sin posibilidad de llegar a un punto final. A nivel policial, la EA es el lugar donde pueden encontrarse una gran cantidad de indicios para esclarecer el caso, por lo tanto resulta de vital importancia conseguir conocer ésta escena.

La ocultación de un cadáver generalmente implica manipulación del mismo, transporte, esfuerzo y tiempo, lo que aumentan la posibilidad de que existan numerosas transferencias entre la víctima y el criminal (siguiendo la ley de transferencia de Locard). Esta acción supone un coste para el criminal, el cual se pone en riesgo durante todo este comportamiento ya que prolonga el tiempo de interacción con la víctima. Desde el punto de vista del perfil criminológico, los elementos que podemos analizar del comportamiento de abandono nos pueden facilitar información sobre el criminal: conocimiento del lugar, habilidades, inteligencia, tiempo disponible, capacidad de transporte, conciencia forense…). En el caso de crímenes donde el autor teatraliza la escena o muestra un crimen ritualizado, será en esta escena donde lleve a cabo estas conductas de la firma o sello personal, con lo cual podremos analizar también cuestiones relacionadas con su motivación y necesidades psicológicas.

La ocultación del cadáver por parte del criminal obedece principalmente al objetivo de esconder el objeto del crimen (la víctima) al resto de personas, con lo que ello supone:

• Obstaculizar la investigación policial y las posibles consecuencias legales relacionadas con el crimen. Es conocida la frase “sin cadáver no hay crimen”, en relación con esto, muchos asesinatos se quedan solo en desapariciones.

• Eliminar la posibilidad de establecer relación criminal-víctima, ya sea por medio de evidencias forenses o de cualquier otra evidencia que, mediante el descubrimiento de la víctima, puedan unir a ésta con su victimario.

La ocultación del cadáver supone generalmente transporte desde la escena donde se ha cometido el asesinato hasta la EA. En mucho crímenes el autor suele abandonar a la víctima en el mismo lugar donde se ha cometido este crimen, bien porque el hecho de ocultarlo no es posible, bien porque no supone ninguna ventaja o bien porque el criminal no tiene capacidad para hacerlo.

En otros crímenes sí ocurre esto, es decir, el criminal se lleva a la víctima (generalmente ya cadáver) del lugar donde ha cometido el crimen a otra localización donde sea difícil encontrarlo por otras personas (policías o no) o donde el tiempo necesario para encontrarlo suponga una ventaja para huir o desvincularlo del crimen.

El transporte del cadáver está sujeto a varias condiciones:

• Tiempo disponible por el criminal.
• Distancia de desplazamiento posible por el criminal.
• Obstáculos geográficos o personales para el criminal.
• Capacidad de transporte del criminal.
• Lugar escogido para ocultar el cuerpo.

En este trabajo vamos a recopilar principalmente los estudios que han abordado la vertiente geográfica y de desplazamiento del criminal, aunque trataremos de mostrar algunas características del criminal que suelen relacionarse con el comportamiento de la ocultación.

En primer lugar podemos recurrir a la criminología ambiental y nombrar la ley de las actividades rutinarias de Cohen y Felson (1979) que nos dice que los agresores se comportan geográficamente igual que el resto de personas, se mueven por los lugares donde realizan sus actividades diarias, rutas conocidas por ellos para viajar de casa al trabajo, a su lugar de ocio... manteniendo cierta estabilidad geográfica en sus vidas. Por tanto, su actividad criminal también se verá relacionada con esas rutas de desplazamiento, eligiendo para delinquir aquellas zonas que conoce y en las que suele desarrollar el resto de su vida.

Esta consistencia espacial que se refleja en la corta distancia viajada por los criminales para cometer sus delitos ha sido avalada por los estudios de distintos autores como Baldwin, Capone, Nichols, LeBeau, Davies y Dale o Rodhes y Conly entre otros. En el tema que nos ocupa, esta relación entre zona de actividad rutinaria y zona de actuación criminal también debería implicar la zona que el criminal escoge para abandonar el cadáver. En este caso la extensión de esta teoría nos diría que la EA estará relacionada con las rutas de desplazamientos que el criminal recorre en el desarrollo de su vida rutinaria.

En relación con esto se encontraría el concepto de mapa mental, que Bell, Fisher, Baum y Green (1996) definen como una representación muy personal del entorno familiar que nosotros experimentamos, es decir, una representación de nuestra personal forma de comprender el entorno, un esquema cognitivo que nos permite adquirir, codificar, almacenar, recordar y manipular información sobre nuestro entorno y que nos posibilita generar decisiones acerca de acciones de desplazamiento por nuestro entorno, contribuyendo además a generar una sensación de seguridad emocional. Este mapa mental es por tanto un esquema a modo de mapa o plano que el sujeto ha ido desarrollando en la experiencia con su entorno y que le permite desenvolverse y desplazarse por su territorio. Todos poseemos un mapa mental de la zona en la que residimos, de la ciudad y en general de todo el territorio por el cual nos desplazamos a lo largo de nuestra vida. Por tanto, cuando el criminal selecciona un lugar para abandonar el cadáver, éste deberá echar mano, entre otras cosas, de su mapa mental para identificar un lugar que cumpla con los intereses y expectativas de su abandono. Conociendo y sabiendo interpretar el mapa mental que el criminal posee en su cabeza tendremos posibilidades de conocer cómo y dónde realiza sus desplazamientos en sus actividades criminales.

DISTANCIA DE DESPLAZAMIENTOS.

Llevada estas reflexiones al tema de la EA, estudios como los de Nethery (2004) nos indican cómo, en la mitad de los casos que estudió, los criminales vivían cerca de los lugares donde abandonaban el cuerpo de sus víctimas. Es decir, aunque los criminales realizan grandes esfuerzos a la hora de hacer desaparecer el cuerpo de sus víctimas, no recorren grandes distancias ni se desplazan a áreas remotas. Burton (1998) encuentra que el 88% de las víctimas se encontraban a tan solo 43 metros de la carretera utilizada por el criminal para deshacerse del cadáver. De hecho, cuando se usa un vehículo para el transporte del cuerpo, especialmente cuando es adulto, éste no se transporta más allá de 45 metros desde el lugar donde se aparca el vehículo. Si el cuerpo se halla en una zona boscosa, generalmente no se encuentra más allá de 15 metros de algún camino o sendero (Keppel y Birnes, 1995).

Snook (2005) muestra en su estudio como la mediana de la distancia recorrida por asesinos en serie de Alemania entre su residencia y el lugar donde se abandonó a las víctimas fue de 15 Km. Este hallazgo concuerda con el estudio de Lundrigan y Canter (2001) encontrando los mismos resultados.

EDAD DE LA VICTIMA.

Los autores de la teoría de las actividades rutinarias (Cohen y Felson, 1979) mencionada anteriormente nos hablan también que algunas víctimas son más fáciles de transportar que otras, debido principalmente a sus características físicas como peso y talla. En este sentido, algunos estudios han mostrado como los cadáveres de victimas de mayor edad son más proclives a ser abandonados en la misma escena del crimen en comparación con víctimas más jóvenes, especialmente niños y adolescentes (Beauregard et al. 2008).

Algunos estudios como los de Hamfland, Keppel y Weis (1997) o el mismo de Nethery (2004) mencionado anteriormente, nos indican que, cuando la víctima es joven, la menor distancia se relaciona con su propia residencia, mientras que si ésta es adulta, la menor distancia se relaciona con la residencia del criminal.

HISTORIA CRIMINAL.

La experiencia criminal también suele influir en los desplazamientos, de tal forma que los criminales que tienen un historial delictivo suelen alejarse más de su residencia a la hora de abandonar el cuerpo de la víctima en comparación con criminales noveles.

ELECCIÓN DE ZONA.

Nethery (2004) y Rossmo (2000) muestran en sus estudios como la mayoría de los criminales suelen abandonar más frecuentemente los cuerpos de sus víctimas en zonas forestales y boscosas, seguidos de zonas acuáticas y en menor medida en la calle o lugares públicos. Estos dos últimos lugares, como puede suponerse, suelen ser las escenas típicas de asesinatos en los que los
criminales dejan al cadáver en el mismo lugar donde se comete el crimen. Generalmente el criminal selecciona lugares terrestres, siendo solo en torno a un 2º el porcentaje en los que los cuerpos son abandonados en un medio acuático (James, 1991; Burton 1998). Evidentemente, la elección de un medio acuático como un río, lago o mar está condicionada por la existencia de éste en las proximidades al lugar donde se comete el crimen ya que, como hemos visto, el criminal no se desplaza muy lejos para ocultar el cadáver. No obstante, la elección de un medio así puede considerarse ventajoso desde el punto de vista del criminal por varias razones:

• El agua va a potenciar la descomposición de cadáver y va a participar en la desaparición o intoxicación de determinadas evidencias forenses (huellas dactilares, fibras…).

• Una zona subacuática es prácticamente intransitable, por el fondo de un río o un lago no suele pasar nadie, con lo cual las posibilidades de descubrir el cuerpo disminuyen si lo comparamos con una zona terrestre.

• Determinados medios acuáticos, especialmente los ríos, provocan un desplazamiento del cadáver y en su caso alejamiento de la zona del crimen y del criminal debido al arrastre del cuerpo fruto de la corriente del agua.

CARACTERÍSTICAS DEL CRIMINAL.

Hay muy pocos estudios que relacionen directamente el comportamiento de ocultación del cadáver con características psicológicas del criminal, generalmente se establecen relaciones más globales entre las conductas del modus operandi del criminal (entre ellas, la ocultación del cadáver) con características psicológicas que lo describen. La tipología criminal de asesinos en serie más usada en el ámbito del profiling (2), la de organizado/desorganizado del F.B.I presenta a la categoría de organizado como la que describe un asesino que muestra cierta lógica en lo que hace, son metódicos, planifican sus crímenes, son inteligentes y competentes socialmente, relacionándose psicopatológicamente con la psicopatía (Douglas et al., 1992). Dentro de las características que muestran los organizados en su modus operandi se encuentra la trasladar y ocultar el cuerpo de su víctima en un intento por destruir pruebas, comportamiento no desarrollado por los desorganizado, los cuales suelen dejar el cadáver en la misma escena en la que se produce el asesinato.

Beauregard y Field (2008) realizan un estudio de 85 asesinos sexuales que avala esta hipótesis, encontrando que aquellos que muestran características de asesino organizado y que tienen una relación en el momento del crimen tienden con una mayor probabilidad a trasladar y ocultar el cadáver de su víctima. Snook et al. (2005) muestran en un estudio de asesinos en serie alemanes que los que obtienen un mayor cociente intelectual tienden a viajar más lejos para ocultar el cadáver. La edad del criminal también muestra una relación significativa, viajando más lejos desde su residencia los asesinos de entre 20 y 35 años. Salfati (2000), en un estudio de 247 homicidios resueltos en Inglaterra muestra que los asesinos que transportan el cuerpo de su víctima desde la escena del crimen y lo ocultan, suelen mostrar crímenes más expresivos (3), con un gran nivel de impulsividad y agresividad.

Como indicábamos al principio, este tipo de comportamiento criminal ha recibido poca atención científica, englobándose y analizándose la mayoría de las veces junto con otras acciones del modus operandi. Como hemos visto, encaja muy bien con los conocimientos aportados por el análisis del comportamiento geográfico criminal y de las teorías de base de la criminología ambiental, la cuales ofrecen cierta consistencia en sus resultados, aunque sean escasos, aportando datos que pueden ser útiles en la investigación policial siempre y cuando se contextualicen y se valoren de forma global con el análisis del resto de datos de la investigación.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

Beauregard, E.; Stone, M.R.; Proulx, J.; Michaud, P. Sexual murderers of children: Developmental, precrime, crime, and postcrime factors. International Journal of Offender Therapy and Comparative Criminology 2008; 52:253–269.

Burton, C. The CATHEM Database: Child murder in the United Kingdom. Paper presented at the International Homicide Investigators Association Symposium 1998; Zutphen, Netherlands.

Cohen, L.; Felson, M. Social change and crime rate trends: a routine activity approach. American
Socio-logical Review 1979; 44:588–608.

Douglas, J. E., Burgess, A. W., Burgess, A. G., & Ressler, R. K. Crime classification manual: A standard system for investigating and classifying violent crime. Simon and Schuster. New York.
1992.

Hanfland, K.A.; Keppel, R.D.; Weis, J.G. Case management for missing children and homicide investigation. Attorney General of Washington. Olympia. 1997.

Nethery, K. Non-familial abductions that end in homicide: An analysis of the distance patterns and disposal sites. Unpublished master’s thesis, Simon Fraser University. Burnaby, BC, Canada. 2004

James, E. Catching serial killers. International Forensic Services: Lansing, MI. 1991.

Jiménez, J. Manual práctico del Perfil Criminológico. Criminal Profiling. Lex Nova. Valladolid. 2011

Rossmo, D.K. Geographic profiling. Boca Ratón (Florida): CRC Press. Florida. 2000.

Salfati, C. G. The Nature of Expressiveness and Instrumentality in Homicide: Implications for Offender Profiling. Homicide Studies 2000; 4, 3, 265-293.

Snook, B., Cullen, R. M., Mokros, A., & Harbort, S. Serial murderer’s spatial decisions: Factors that influence crime location choice. Journal of Investigative Psychology and Offender Profiling 2005; 2, 147–164

(1) Para conocer las características y diferencias entre un perfil criminológico y un perfil geográfico, el lector puede consultar.

Jiménez, J. (2011). Manual práctico del Perfil Criminológico.Criminal Profiling. Lex Nova: Valladolid.

(2) Concepto anglosajón utilizado para referirse al Criminal Profiling o Perfil Criminológico.

(3) La violencia expresiva es aquella que va más allá de la estrictamente necesaria para vencer las resistencias de la víctima o lograr el objetivo del delito. En ocasiones la víctima tiene un carácter simbólico para el criminal.

Gac. int. cienc. forense ISSN 2174-9019
Número 2. Enero-marzo, 2012

Autor: Jorge Jiménez Serrano
Psicólogo criminalista de la International Academy for Investigative Psychology
Correspondencia: yordijs@hotmail.com

jueves, 16 de febrero de 2012

I Congreso Internacional “Crimen, Justicia y Sociedad”


“Los placeres violentos tienen finales violentos”. William Shakespeare


Jorge Jiménez Serrano (Profesor y asesor de Perfiles Criminológicos) ha sido invitado para impartir una conferencia sobre el profiling en la investigación criminal en el I Congreso Internacional “Crimen, Justicia y Sociedad” que se realizará en la ciudad de Oporto. El Congreso está organizando en colaboración entre la Universidad Fernando Pessoa y el Instituto CRIAP. El evento tiene en vista la presentación y el debate de diferentes temas de las áreas de Psicología Jurídica, Criminología, Victimología, Derecho, Sociología, Servicio Social y demás áreas científicas.


Así, se explorarán cuestiones asociadas a la violencia, a las víctimas de crimen y a la violación de derechos fundamentales. También se discutirán aspectos relacionados con la investigación criminal y con el sistema de justicia, con el ofensor y sus derechos, no siendo olvidadas las cuestiones ligadas a los procesos de reinserción del ofensor y de protección de la víctima.

Del programa del evento constan conferencias, workshops, comunicaciones organizadas en diversos paineles temáticos, sesiones de presentación de posters y la presentación de dos libros, un centrado en la Criminología y otro en la Victimología.

El congreso se destina a estudiantes y profesionales de las más diversas áreas científicas que demuestren una cierta afinidad con estos temas.

Programa en formato PDF

jueves, 9 de febrero de 2012

El caso de Jean Luc W. Identificación del cadáver mediante superposición de fotos


"Los méritos deben ser reconocidos a los que lo merecen"


Hace unos días colgaba un post informando que científicos de la UGR habían desarrollado una nueva técnica que permitía identificar cadáveres mediante la comparación del cráneo con alguna fotografía de la persona.

En relación al tema, he encontrado que hace más de 40 años desapareció un niño cerca del frontera francesa, se trataba de Jean Luc Wauters, un niño francés de tres años de edad. Los huesos del niño serían encontrados tres años más tarde. En aquellos años la identificación por ADN era impensable, así que la policía empleó una nueva técnica . Los investigadores superpusieron fotos del niño en vida con las del cráneo encontrado , el resultado fue que tenían exactamente la misma estructura.


La extraña desaparición y muerte de Jean Luc fue un caso pionero en la investigación forense en España. El investigador policial y criminólogo Salvador Ortega junto a otros dos compañeros fallecidos (D. Antonio Gomez Valcarcel, internacionalmente afamado especialista en Lofoscopia y D. Francisco Martinez Gascón especialista en Fotografía, ambos pertenecientes al Laboratorio de Técnica Policial) fueron los expertos que intervinieron en el caso.


En relación al caso Salvador nos comenta:

La técnica como novedad y pionera en las investigaciones científico-policiales, fueron descubiertas y desarrolladas en el año 70, para la identificación de unos restos pertenecientes al niño francés desaparecido en la carretera de Darnius, cerca de la frontera francesa. El menor desapareció en el bosque un Domingo de Ramos, cuando junto con su familia buscaban espárragos en el lugar indicado, parte de sus restos se encontraron años después.


En esa investigación intervino un grupo especial del entonces llamado "Cuerpo General de Policía" perteneciente a los Laboratorios de Técnica Policial y a la Comisaría General de Investigación Criminal. Los tres designados con independencia de la investigación criminal propiamente dicha, desarrollaron esta técnica cuyos detalles y materiales utilizados constan en los informes emitidos a la Autoridad Judicial competente del caso, ademas de a los archivos correspondientes. Las técnicas utilizadas fueron posteriormente validadas por la Escuela de Medicina Legal de Madrid corroborando el éxito obtenido con su descubrimiento y aplicación.

Savador Ortega es el único en vida de los tres expertos que intervinieron en el asunto y pusieron en práctica la técnica descubierta. Salvador siente un profundo agradecimiento a sus compañeros fallecidos, sin los ellos habría sido imposible llegar a las conclusiones y resultados que se llegaron .

Hace unos meses uno de los capítulos emitidos por "Cuarto Milenio", programa dirigido por Iker Jimenez, trató específicamente estos hechos , contando en plató con la presencia de Salvador Ortega.

Aquí os dejamos los vídeos del programa.

Morir de miedo-Cuarto Milenio 1/2



Morir de miedo-Cuarto Milenio 2/2



Mi agradecimiento a Salvador Ortega por su colaboración y amabilidad mostrada.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Quadernos de Criminología "QDC" 15

"La ciencia se compone de errores, que a su vez, son los pasos hacia la verdad." Julio Verne

Gracias a la colaboración de la Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses " hoy os mostramos el último número de QDC "Quadernos de Criminología", la revista que bajo la dirección de nuestro amigo Carlos Pérez Vaquero edita la " SECCIF".

En el nº 15 de QDC (octubre/diciembre 2011) encontraremos artículos de Alberto Albacete, Juan Antonio Carreras , Roberto Carro, Carlos J. López Gobernado, Victoriano Panizo,Francisco Pérez Abellán, Salvador García, José Carlos Vilorio, Carlos Pérez Vaquero

Como siempre pensamos que la lectura de QDC será de gran interés para todos nuestros seguidores, así que disfruten de este número .



martes, 7 de febrero de 2012

¿Puede un escáncer cerebral detectar la pedofilia?


No soy pedófilo, sólo me gusta la ternura de los niños pequeños....
.Anónimo en facebook.

El científico Jorge Ponseti, de la Sección de Medicina Sexual de la Universidad de Kiel (Alemania), ha publicado un estudio en 'Archives of General Psychiatric', en donde reconoce que es posible detectar la pedofília con el uso de un escáner cerebral.


La investigación ha sido llevada a cabo "con 24 pedófilos, que admitían su condición y que se sentían atraídos por niños o niñas prepúberes, y que estaban recibiendo tratamiento en nuestro centro. A todos ellos los comparamos con 32 adultos sanos a los que les gustaban bien mujeres, bien hombres", reconoce. Así han podido confirmar que "efectivamente, la respuesta cerebral a los estímulos sexuales, visto con resonancia magnética funcional, contiene información suficiente para identificar a los pedófilos con gran exactitud", defiende este experto.

Algunos ensayos anteriores han encontrado diferencias en la anatomía cerebral de los que se sienten atraídos sexualmente por menores, "pero estos cambios estructurales no han sido confirmados a través de los diferentes estudios. A nosotros no nos interesaba saber en qué parte del cerebro se encuentran estas diferencias anatómicas, sino si existen diferencias funcionales y si pueden servir para un uso diagnóstico individual".

Para ello mostraron a todos los participantes de entre 20 y 50 años una serie de fotografías de genitales de niños y niñas, de menores desnudos o sólo de sus caras, así como de adultos en las mismas posturas. "Las imágenes se mostraron sólo durante un segundo. En este tiempo, el cerebro reacciona al estímulo antes de que la persona sea consciente realmente de él, por lo que la respuesta no puede ser engañosa. Además, y para asegurarnos de que estaban atentos a las imágenes, las intercambiamos con fotografías sin contenido erótico en las que aparecía un círculo verde. Ellos debían pulsar un botón cada vez que las visualizaran".

Los resultados

Los datos revelan que las áreas del cerebro que "actúan en los mecanismos de recompensa, cuando algo nos gusta, y que están relacionados con la sexualidad, son similares en el grupo de pedófilos que en el grupo control. Lo que sucede es que la respuesta neuronal de los pedófilos ante las imágenes de niños desnudos es distinta de la de las personas sanas. En otras palabras, en las personas sanas no se produce estímulo al ver fotos de menores", insiste el director de la investigación.

Posteriormente, los científicos alemanes llevaron a cabo un segundo análisis en el que se comparaba la actividad neuronal de cada participante con la de ambos grupos, el de pedofilia y el control.

"Introdujimos los datos en el ordenador con el fin de averiguar si dicha actividad cerebral correspondía al grupo de afectados de pedofilia o al de sanos. Finalmente, y tras varios algoritmos informáticos, pudimos establecer si una persona tenía altas o bajas probabilidades de ser pedófilo. En el 95% de los participantes esta decisión fue correcta", reconoce Jorge Ponseti. Y todo "con un 100% de especificidad (la probabilidad de que para un sujeto sano se obtenga un resultado negativo en la prueba) y un 88% de sensibilidad (la probabilidad de que para un sujeto enfermo se obtenga en la prueba un resultado positivo).

Aclara que durante la realización del ensayo "hemos discutido mucho sobre la aplicación de la RM como herramienta de diagnóstico en la pedofilia y los aspectos éticos que le rodean. Porque el interés por un menor, por ejemplo, no significa que se vaya a abusar de él", añade.

El futuro

De hecho, aclara "cuando un adulto comete un único delito con un menor tiene un 50% de posibilidades de ser pedófilo, porque pueden existir otros componentes como es el del miedo a acercarse a una mujer adulta o que haya tomado alcohol, drogas, etcétera. Cuando los delitos son cinco, por poner un ejemplo, sabemos que sí lo es. Nosotros queremos esta prueba, que consideramos objetiva, para poder establecer quién se va a beneficiar realmente de la terapia de la pedofilia, que puede consistir en fármacos que inhiben la actividad sexual. Los otros casos se tratarán de forma distinta, con psicoterapia encaminada a reconducir la sexualidad".

El científico Ponseti admite que ya está pensando en sus estudios futuros. "Ahora queremos hacer el mismo trabajo pero con pedófilos que no reconocen que lo son, algo que le sucede a la mayoría, y con hombres sanos a los que vamos a pedir que intenten controlar sus impulsos, sus respuestas, para ver si pueden 'engañar' al escáner".

Fuente. Elmundo.es

domingo, 5 de febrero de 2012

Crean una técnica que permite identificar un cadáver al comparar su cráneo con una foto del sujeto vivo

Los muertos también hablan..


Científicos de la Universidad de Granada han desarrollado una nueva técnica que permite identificar un cadáver comparando su cráneo con una o varias fotografías del sujeto en vida. Este sistema, basado en la técnica de identificación forense conocida como superposición craneofacial, se fundamenta en el análisis de la morfología de la cara que se realiza al localizar unos puntos de referencia tanto en el cráneo (puntos craneométricos) como en la fotografía (puntos somatométricos).

Según los autores de este trabajo, los puntos de referencia que en la actualidad se consideran en el mundo para analizar los caracteres del cráneo no se corresponden en realidad con los de la piel y partes blandas del sujeto con vistas a determinar cómo era la persona viva. Los científicos de la UGR han determinado las relaciones reales que existen entre los puntos de referencia de los huesos con los de la cara del sujeto vivo. Con esta nueva técnica, han logrado una gran fiabilidad en la identificación de individuos, por medio de la comparación de puntos, unida a una rapidez y bajo coste hasta ahora desconocidos.

Uno de los resultados obtenidos en este estudio ha sido demostrar que la relación entre los puntos del hueso y de la piel no son perpendiculares, como se ha querido indicar en otros trabajos previos, sino que existe una relación euclídea entre ellos, es decir, que hay un ángulo que varía en función de la relación entre cada par de puntos.

Más barato y tan fiable como el ADN

El autor principal de este descubrimiento, Fernando J. Navarro Merino, del Departamento de Medicina Legal, Toxicología y Antropología Física de la Universidad de Granada, afirma que la técnica de superposición craneofacial se puede realizar de forma rápida, ágil y fiable, con el fin de determinar la identificación de un individuo. “El análisis es además mucho menos costoso que otras técnicas, que se aplicarían si fuera necesario y en última instancia. Sirve de apoyo y de descarte fiable previo a otras técnicas más costosas o lentas, como el ADN.

En particular, con la técnica desarrollada en la UGR se puede identificar a un individuo entre varios posibles, restringiendo de manera muy considerable el número de candidatos que podrían corresponder con el cráneo encontrado. Finalmente el resultado puede ser confirmado por las otras técnicas. Esto puede ser de gran importancia tanto en casos particulares de personas desaparecidas como en desastres en masa.

Para materializar esta investigación, sus autores trabajaron con una muestra de estudios tomográficos (TAC) de 500 sujetos de origen mediterráneo, clasificados según sexo y edad, procedente de los Servicios Centrales de los Hospitales de Castilla la Mancha (SESCAM), con quien el laboratorio de Antropología Física de la Universidad de Granada tiene un convenio de colaboración. Así, crearon una base de datos con las coordenadas tridimensionales de la localización en el espacio de cada uno de los puntos, tanto craneométricos como somatométricos faciales. A partir de las coordenadas de cada landmark, se ha estudiado la relación espacial que existe entre cada par de puntos (cráneo-cara) y se ha obtenido un vector y un módulo vectorial que indica la dirección, sentido y distancia que relaciona cada par de puntos. El objetivo es que dicho vector (que va desde el cráneo hasta la piel del sujeto) sirva de referencia cuando únicamente contamos con el cráneo.

Identificación con sujetos vivos

A continuación, los investigadores trataron de analizar los resultados del estudio anterior en casos reales de identificación de personas de las que sólo se conserva el cráneo. Para ello, obtuvieron imágenes volumétricas del cráneo del individuo a identificar mediante un escáner tridimensional. Posteriormente, crearon un modelo 3D del cráneo completo (un “cráneo virtual”). Sobre este modelo 3D localizaron y marcaron los puntos craneométricos faciales, y colocaron los puntos somatométricos en las fotografías (cedidas habitualmente por la familia o los cuerpos de seguridad) sobre las que se iba a realizar la superposición. Gracias al estudio vectorial de la primera etapa del trabajo, lograron mejorar la fiabilidad y agilidad a la hora de aplicar la técnica de identificación por superposición craneofacial.

En el ámbito de la superposición craneofacial, esta investigación es pionera en el mundo, ya que se basa en el estudio de la relación entre puntos faciales reales tomados en el individuo vivo directamente mediante el uso de TACs para una población mediterránea. Hasta ahora, solo se había hecho a partir de cadáveres, lo cual suponía una gran dificultad y un indeseado número de errores. La investigación ha sido dirigida por los profesores Miguel C. Botella López, Inmaculada Alemán Aguilera y Sergio Damas Arroyo.

Contacto: Fernando J. Navarro Merino. Departamento de Medicina Legal, Toxicología y Antropología Física de la Universidad de Granada. Correo e.: fusely@ugr.es


Gabinete de Comunicación - Secretaría General
UNIVERSIDAD DE GRANADA
Acera de San Ildefonso, s/n. 18071. Granada (España)
Tel. 958 243063 - 958244278
Correo e. gabcomunicacion@ugr.es
Web: http://canal.ugr.es

miércoles, 1 de febrero de 2012

Curso de Perfilación Criminal

"Las cosas no son siempre lo que parecen, las apariencias engañan a muchos; pero la inteligencia de unos pocos, percibe aquello que se oculta". Fedro.

Hoy os mostramos un interesante curso sobre Perfilación Criminal que seguramente será del agrado de nuestros seguidores. El curso cuenta con un profesorado compuesto por verdaderos profesionales expertos en la materia.



Fecha de inicio: 09/03/2012

Fecha de finalización: 24/03/2012

Horario

Viernes, de 16’00 a 21’00 h.; y sábados, de 09’00 a 14’00 h.

Fecha límite de inscripción: 27/02/2012

Nº de plazas

Mínimo:30
Máximo:35

Organizado por la Facultad de Ciencias Jurídicas y Económicas

Profesorado

Juan Enrique Soto Castro, Inspector Jefe de la Sección de Análisis de Conducta de la Unidad Central de Inteligencia Criminal de la Policía Nacional.

Nuria San José Pascual, Subdirectora de Tratamiento del Centro Penitenciario de Villanubla

Jorge Jiménez Serrano, Profesor de la Universidad Autónoma de Madrid

Nº de horas : 30

Nº de créditos: 1’5

Destinatarios :

Alumnos de Criminología de la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

Público en general interesado por la temática del curso.
Objetivos


Adquirir los conocimientos más importantes en relación a la Perfilación Criminal y las habilidades necesarias para poner en práctica las técnicas de perfilado.

Contenidos


1. Fundamentos biopsicológicos de la conducta criminal

Multicausalidad de la conducta criminal

Evaluación de la peligrosidad de un individuo: evaluación del riesgo de reincidencia

Prevención y Tratamiento

Casos prácticos



2. Técnicas de investigación psicológica: introducción a la perfilación criminal

Introducción al perfilado criminal: Concepto de perfil y aplicaciones prácticas

Análisis sobre la escena del crimen

Análisis sobre el perfil geográfico

Casos prácticos



3. Técnicas de investigación psicológica: aplicaciones prácticas

Tipos de técnicas de perfilado y Conceptos básicos

Análisis del autor del delito: Elaboración de perfiles

Perfil del perfilador y elaboración del informe del perfil

Casos prácticos

Inscripción : 75 €


sábado, 28 de enero de 2012

Un nuevo "Guy Georges" siembra el terror en París


“Mi lema es: róbalos a todos, viólalos a todos, mátalos a todos”.
Carl Panzram

La policía francesa busca al peligroso violador en serie que aterroriza la ciudad de París desde hace semanas. Se trataría de un hombre de raza negra de unos 30 años, al que se ha apodado como "El Nuevo Guy Georges", por las similitudes que guarda con el asesino en serie que violó y estranguló a siete mujeres entre 19991 y 1997 en la ciudad del Sena.


La policía busca a un hombre africano, de unos 30 años, un 1.70 metros de estatura, cabeza rapada y rostro ovalado y que a menudo suele estar fumado o en estado de embriaguez".

En cinco días ha consumado tres crímenes, dos de ellos en pleno corazón de la ciudad, y ha burlado la vigilancia de los 2.000 policías que han sido movilizados para cazarle.

Su repetido "modus operand" le ha hecho ganarse el apodo del "nuevo Guy Georges", en referencia al violador en serie que actuaba en París en los años 90. Su discípulo sigue a las víctimas por la calle hasta sus casas, les roba las tarjetas bancarias y después las viola. Si alguna se le resiste no duda en sacar la navaja. La policía cree que el hombre en búsqueda y captura es responsable de al menos tres violaciones.

La primera de ellas tuvo lugar en víspera de Nochebuena, en el céntrico distrito III de París. La joven agredida fue apuñalada 20 veces y, aunque el agresor la dio por muerta, la joven sobrevivió milagrosamente y permanece ingresada en un hospital de la ciudad. El segundo delito tuvo lugar horas después, mientras que la Policía cree que otra violación cometida cinco días después en el departamento de Essonne, en la región parisina, es obra del mismo depredador.


En este caso el agresor intentó ahogar a su víctima, una niña de 15 años. Según ha declarado una de las fuentes de la investigación al diario 'Le Parisien' el nuevo Guy Georges "pide perdón a sus víctimas después de haberlas violado y apuñalado". Entre los testimonios de las jóvenes y las grabaciones recogidas por las cámaras de seguridad de un cajero automático donde el verdugo obligó a una de sus víctimas a sacar dinero, la policía ha armado un retrato robot del peligroso individuo.

En el momento de las agresiones el sospechoso vestía blusón de cuero negro, vaqueros y zapatos oscuros. Los investigadores recuerdan que el individuo "tiene cicatrices visibles en la cara". "Se expresa en un francés casi perfecto, no se le nota el acento", añade la policía, que califica al perseguido como un "depredador extremadamente peligroso".

Además del retrato robot, las autoridades han lanzado un llamamiento para pedir la colaboración ciudadana. La masiva respuesta muestra la psicosis que viven muchos de los vecinos de París: miles de llamadas, tweets, mensajes de Facebook. Los agentes reciben una media de 50 llamadas al día. "Al principio registramos un pico de 100 alertas, aunque ahora ha bajado a 25", asegura uno de los investigadores al diario 'Metro'.

La psicosis se vive sobre todo en los colegios e institutos, pues, según la Policía, los padres asustados llaman para dar detalles sobre posibles sospechosos y la mayoría de éstas son falsas.

Los investigadores cuentan con varias pistas más fiables, como una muestra de ADN, pero a pesar del despliegue policial, aún no han dado con el individuo. Han interrogado a tres sospechosos, todos liberados por falta de pruebas.

Fuente: Elmundo.es

jueves, 26 de enero de 2012

Enriqueta Martí, el monstruo de Barcelona

¿Por que no lo puedo matar? Si de todas maneras vamos a morir” Mary Flora Bell


Autor: Salvador García Jiménez
Catedrático de Lengua y Literatura y académico numerario de la Real Academia Alfonso X El Sabio

Entre los asesinos en serie españoles, la historia de Enriqueta Martí el "Monstruo de Barcelona" ocupa un lugar preferente con una biografía que parece el argumento de una película de terror.


Con la historia de Enriqueta Martí, sucedida realmente en la Barcelona de 1912, se podría componer un guión gore del cine más rabiosamente actual. Entre todos los ejemplares de nuestra fauna, ella destaca por ocupar con su biografía de leyenda una columna en la enciclopedia de los asesinos en serie. De los sobrenombres que le dedicaron (mala dona, bruja, sacamantecas, celestina...), se ha perpetuado con mayor fama el de vampira: La vampira del Raval, La vampira de Barcelona o La vampira del carrer Ponent.

Todo se inició con la misteriosa desaparición de la niña Teresita Guitart durante el anochecer del 10 de febrero de 1912 en la calle de San Vicente. El misterio se prolongaría por espacio de más de quince días. Caminaba de la mano de su madre cuando, en el momento en que se detuvo ésta para hablar con una conocida, la niña se alejó, siendo infructuosas las pesquisas que se realizaron para dar con su paradero. Se ofreció hasta un premio en metálico a la persona que llegase a averiguar el lugar donde la pobre criatura había ido a parar. No pocos la daban ya por muerta. Por fin, un martes se desvaneció el misterio que rodeaba la extraña desaparición.

En el piso de la calle de Poniente, número 29, vivía Enriqueta Martí en compañía de su padre, anciano de ochenta años, y de la niña de cinco años que había raptado. Su solitaria existencia era bastante sospechosa para la vecindad: ni se trataba con nadie, ni recibía visitas. Cuando salía por las mañanas iba astrosa, mugrienta, como una mendiga de la peor laya; y por las tardes, vestida de seda, con plumas en el sombrero. Un sábado, la vecina de su piso vio en el balcón de Enriqueta a una niña desconocida que jugaba con su supuesta hija y, como aquella noche y al día siguiente la oyese llorar, aprovechó la primera ocasión que se le presentó para preguntarle a Enriqueta quién era la cría. Tras dudar de la veracidad de las respuestas, su denuncia a la policía ayudó a descubrir a Teresita Guitart.

El aspecto casi ridículo que iba tomando el asunto comenzaba a fatigar a la opinión pública. La familia de Teresita Guitart había batido el récord de celebridad, llevando a su hija a todas partes como mono de feria: Anoche se dio en el teatro Tivoli una función a beneficio de Teresita, y, al presentarse en un palco, fue aplaudida; se exhibió después con su padre en el escenario y recorrió palcos y butacas recogiendo donativos.


La otra niña rescatada, Angelita, afirmó haber visto cómo mamá (así llamaba a Enriqueta, que se hacía pasar por su madre) había matado con un cuchillo a un niño de cinco años, llamado Pepito, en la mesa del comedor, como si Hansel y Gretel hubiesen tomado carne de realidad en este viejo folletín: Enriqueta convirtió la mesa del comedor en un matadero donde perdieron la vida sus inocentes víctimas. Si la secuestradora hubiese vivido en tiempos más remotos, hubiera tenido, sin duda, un amante a quien querría más que a Baquer: Herodes [Salvador Baquer, amante de Enriqueta Martí].

A partir de la puesta en prisión de la secuestradora de niños, Barelona iba a destapar uno de los episodios más macabros de su historia, tres años después de la sangre derramada en la represión de la Semana Trágica. Enriqueta Martí robaba niños en los mercados para prostituirlos y después los mataba para elaborar con su sangre mantecas y tuétanos, pócimas que compraban los burgueses para curarse de la tuberculosis (ella misma consumía sangre fresca en la creencia de que era fuente de eterna juventud).

Ni qué decir tiene que la fantasía del pueblo trabaja de firme y que los detalles en apariencia más insignificantes se convierten, al pasar por los labios de la gente, en otras tantas pruebas terroríficas, que adaptan maravillosamente las formas más extrañas y caprichosas.

La única verdad comprobada es prosaica: Enriqueta Martí (San Feliu de Llobregat, 1898 – Barcelona, 1913) ejerció la prostitución siendo adolescente, regentó un burdel, fue curandera, estuvo procesada por corrupción de menores y se casó con Juan Pujaló, pintor bohemio y herbolario. Éste decía que una vez, viendo una alcachofa, se le ocurrió pintarla, y entonces comprendió que tenía un artista dentro. Uno de los testigos del juicio que declaró en el proceso de Enriqueta Martí contaba que le trajo un día un cuadro de flores que daba miedo: Quería encajármelo a toda costa. Según la crónica negra que se iba forjando, ella asesinaba en el barcelonés barrio del Raval: secuestraba niños y bebés para matarlos y elaborar con sus restos pócimas que vendía por grandes sumas de dinero a las clases pudientes de la ciudad. La sangre, la grasa, los cabellos y el esqueleto de sus indefensas víctimas eran la base de filtros, ungüentos y cataplasmas con supuestos poderes medicinales que los ricos compraban para consumir la temida tuberculosis.


Desde el principio estuvo demostrada, comprobada hasta la más indiscutible certeza, la existencia de hechos delictivos (secuestros, raptos, suplantación del estado civil, falsedad en documento público, etc.); pero sin ninguna prueba de asesinatos. Existían presunciones, hasta indicios quizás, de que hubiera cometido uno o varios infanticidios; mas ningún dato evidente que no diera lugar a dudas había llegado a conocerse: Estamos hoy, como hace algunos días, en la misma ignorancia acerca de los crímenes que la imaginación popular atribuye a Enriqueta Martí; crímenes que se presumen; pero que —es hora ya de decirlo— no se llegan a demostrar en modo alguno.

Todos temían que Enriqueta Martí muriera en uno de los reales o fingidos síncopes cardíacos que superaba o de sus chapuceros intentos de suicidio. La indignación popular continuaba suponiendo implicadas en este asunto a importantes personalidades por lo que de exageración en exageración se ha llegado a creer y a propalar entre ciertas gentes que había decidido interés en eliminar a Enriqueta, en “quitarla de en medio” para que no hable y, por tanto, para que no aparezca la responsabilidad de esas personas. Hasta del rey Alfonso XIII se llegó a decir que bebía la sangre que le vendía como a sus demás clientes Enriqueta Martí para curarse de una enfermedad misteriosa.

El rumor de que era una intermediara en las monstruosidades atribuidas a individuos de la buena sociedad barcelonesa hizo que un periodista la emparentase con la misma Celestina, de la que también se decía y los untos y mantecas que tenía, es hastío de decir: Es indudable que los crímenes y delitos que haya cometido la Enriqueta Martí obedecen a ese curanderismo, seductora profesión para una legí¬tima nieta de la Celestina, hábilmente explotada —¡tantos años!— a despecho de las autoridades.

Los secuestros de Enriqueta Martí mantuvieron en vilo a la ciudad, a Cataluña y a España entera. La prensa local publicó durante un mes las novedades sobre el caso bajo los titulares: Un proceso sensacional, Secuestro de niños, Roba-niños, Crímenes contra la infancia. Su figura absorbió la atención general con aquella tiranía de los enigmas tenebrosos, de los desenlaces imprevistos que se solían creer reservados a la novela folletinesca o al melodrama de arrabal. El aforo del Palacio de Justicia resultó escaso para dar cabida a la multitud de profesionales y curiosos que lucharon por entrar durante el proceso. Por ello, la condenada Enriqueta Martí, la mujer de los misterios, pasó a la historia como la secuestradora de niños más famosa de España.

Pronto, al cabo aproximadamente de un mes, el asunto de la secuestradora aburrió a la gente. Pasado el primer momento de estupor por lo imprevisto del dictamen sobre el análisis de los huesos y el reconocimiento de Enriqueta, empezó a desvanecerse la creencia en los crímenes perpetrados por la procesada. La opinión reacciona, pues hasta ahora está comprobada la existencia de delitos; pero no de los crímenes en que se creía.

Enriqueta no podía vender sus pócimas fabricadas con las entrañas y la sangre de los niños por grandes sumas de dinero a las clases pudientes de Barcelona porque vivía en un ambiente de miseria. Podemos saber cómo se encontraba su último domicilio gracias a los periodistas que lo visitaron para saciar con su descripción la morbosidad del lector. Tras abrir una puertecilla sórdida, había que trepar veinte escalones para llegar a la estancia, en un ambiente misérrimo y un olor nauseabundo. Tras acceder al hogar de la vampira, el empapelado de su mejor salón se hallaba roto y lleno de rasguños. Había en él un sofá verde, por cuyo reps brotaban las tripas de lona y de lana. También se observaban montones de trapos y papeles por doquier. Al fondo estaba la alcoba. Todo era asqueroso en ella, colgando ropas hediondas de una percha. El corresponsal de ABC concluye después de visitar la casa: Jamás he contemplado nada tan miserable ni tan repulsivo.

Enriqueta Martí raptaba a los pequeños, de pobres familias también, para explotarlos en la mendicidad o venderlos a otros granujas que se dedicaran también a lo mismo que ella. Los tenía en su casa como si fueran gatos. Tras explotar las truculencias del suceso, los reporteros se atrevieron a publicar sus dudas sobre la autenticidad de aquel monstruo: El dictamen de los catedráticos y médicos forenses que examinaron los huesos hallados en los domicilios de Enriqueta, concluye afirmativamente que no son humanos.


Los forenses acabaron por contradecirse porque en los primeros momentos afirmaron que eran de niños, ¡de cuatro niños! (convirtiendo en necrópolis el patio de la casa), de seis a ocho años de edad, por lo que el comentarista de los infanticidios se preguntaba: ¿Es posible que un técnico, un doctor en medicina, confunda el cráneo de un conejo con el de un niño? La torpeza, la ignorancia, el error de los forenses, engañando a los reporteros de prensa, había enfadado al público. Cada día surgía un nuevo dato en el fantástico proceso que venía a echar por tierra las conjeturas que se iban formando con los conocidos anteriormente. Si en principio pusieron al público expectante con los esqueletos infantiles descubiertos, las correcciones posteriores de que eran de conejo, de pollo o de gato (como se hicieron eco diferentes crónicas periodísticas), acabaron con el retorcido entusiasmo.

Al caso de Enriqueta Martí se le exprimió hasta la última gota de sangre para obtener réditos económicos. Los mismos teatros de la avenida del Paralelo quisieron aprovecharse de los abundantes temas que la secuestradora les proporcionaba para provocar pesadillas en sus fieles espectadores. Así ya se anuncian en el Español y en el Apolo [teatros del Paralelo] dramas terroríficos sobre la niña secuestrada y otros incidentes de los misteriosos hechos descubiertos.

Ni los periodistas ni los novelistas, casi cien años después de que se fraguara la leyenda de Enriqueta Martí, han investigado para escribir su verdadera biografía, como demuestra este final en la cárcel que narran de la vampira: Pero al fin murió linchada por sus compañeras. Circuló antes la versión de que había sido envenenada. Porque Enriqueta sabía demasiado y era peligrosa para mucha gente. Enriqueta Martí murió linchada por sus compañeras de prisión en la cárcel Reina Amalia, aunque otra versión afirma que para entonces ya había sido envenenada.

Otra de tantas falsedades como demuestra la consulta de su obituario el día 12 de mayo de 1913: Ha muerto, a consecuencia de un cáncer en la matriz, la secuestradora Enriqueta Martí. La prensa comenzó a fantasear, a convertirla en un monstruo, en una superstar del crimen como Jack el Destripador. Y la hipérbole se representó en dos portadas de las revistas de Barcelona con graciosas caricaturas que explotaban mayormente su perfil de secuestradora. Hoy, casi cien años después, cuatro escritores han convertido en argumento de sus novelas el aspecto más fantástico y macabro de la vida de Enriqueta Martí. Buscando la verdad sobre la vampira, Pierrot publicó Los diarios de Enriqueta Martí: La vampira de Barcelona; Marc Pastor, La mala dona; Elsa Plaza, El cielo bajo los pies; y Fernando Gómez, El misterio de la calle Poniente. Todo un mito que ahora rompe las tablas de su ataúd y crece como una serpiente entre los cascarones de su huevo.

En el pozo de nuestra investigación, Enriqueta Martí se refleja como una pobre diablesa a quien el pueblo, los medios de comunicación y los plumíferos coronaron en el trono de un infierno que se habían inventado. Sin haber derramado ni bebido una gota de sangre humana, quedó convertida en una de las grandes estrellas rojas de nuestro vampirismo. Sus huellas han borrado la frontera entre ficción y realidad. Comidos por las ratas seguramente los 1.800 folios de que constaba su proceso, el fantasmal personaje se ha quedado anclado en el mundo de la novela.

N. del D.: El caso de Enriqueta Martí forma parte del libro “Vampirismo ibérico. Bebedores de sangre, sacamantecas y curanderos” escrito por Salvador García Jiménez y publicado por la editorial Melusina (www.melusina.com), con diseño de Miguel Brieva, y en "QdC". A todos ellos les agradecemos la cortesía de permitirnos su difusión.

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