martes, 28 de mayo de 2013

El Inspector que cazó al Monstruo

"Denme por favor 24 horas, que verán ustedes como un miserable asesino mexicano no va a ser mejor que un español". Manuel Delgado Villegas "El Arropiero"

 «Disfrutaba matando»

Salvador Ortega, el inspector que atrapó al mayor asesino en serie de la historia de España, relata cómo logró detener a 'El Arropiero' y el viaje de tres años que ambos hicieron por los escenarios de sus crímenes, desde Cádiz a la Costa Azul .



El 19 de enero de 1971, los inspectores de la Brigada Criminal de El Puerto (Cádiz) aparcaron el 'Renault 8' a unos 200 metros de la barriada de El Pilar. Llovía a mares. El pago Rioja, un descampado sucio con cuatro eucaliptos enfermos y una escombrera, se había convertido en un barrizal. Cuando el conductor apagó el motor, Manuel Delgado Villegas, posteriormente conocido como 'El Arropiero', se llevó las manos a la cabeza y preguntó: «¿Me vais a pegar?». «Tranquilo», le respondió uno de los agentes. Y luego: «Tú dinos dónde está el cuerpo». Manuel les señaló una maraña de retamas y basura. Antonia Rodríguez Relinque, de 38 años, desnuda y con una media atada al cuello, llevaba 72 horas sin vida. 'El Arropiero' confesó que había ido «a verla» tres noches consecutivas para violar su cadáver. Salvador Ortega, el responsable del caso, le preguntó al asesino: «Pero Manuel, ¿cómo has podido venir aquí para acostarte con una muerta?». 'El Arropiero' le respondió: «Así es mejor porque no habla».

En esa frase cabe toda la crueldad del mayor asesino en serie de la Historia de España. Antonia Rodríguez fue la última de sus 48 víctimas confesas. El policía que lo atrapó, Salvador Ortega, criminólogo, experto en deductiva y en técnicas forenses, ya está jubilado. A él le encargaron la titánica tarea de acompañar a 'El Arropiero' por toda España y parte de Europa. Durante tres años, en un periplo digno de la peor pesadilla, recorrió los escenarios de sus crímenes, intentando reconstruir la mecánica de los asesinatos. En cada parada, sintió crecer el asombro de encontrarse «frente a un especialista en matar gente, frente a un hombre que manejaba unos conceptos del bien y del mal completamente distintos a los nuestros. O sea, frente a un psicópata».

El proceso que condujo a la detención de 'El Arropiero' comenzó con una muerte supuestamente accidental. La Brigada Criminal de El Puerto, a la que pertenecía Ortega, investigaba la desaparición de Francisco Marín, un chaval retraído, con fama de homosexual, que llevaba días sin aparecer por casa. «Encontramos su cadáver flotando en el Guadalete», recuerda el inspector. «Yo pedí permiso para estar presente en la autopsia. El forense lo abrió, tocó aquí y allá, y concluyó que había muerto por asfixia. 'Asfixia por sumersión', dice. Yo no me lo creo. Le digo que aparenta tener cavidades rotas y entonces él admite, un poco avergonzado, que en realidad no es forense. Se trataba del médico de guardia de Marina. Antes las cosas eran así. De vez en cuando.».

- O sea, que no se ahogó.

- No. Le pedí permiso al juez para que la autopsia la hiciera un especialista. Cuando le abrió las cavidades superiores, buscando restos, y llegó a la tráquea, se encontró con un destrozo brutal.

- El golpe del Legionario.

- Así lo bautizó la prensa. Por lo visto 'El Arropiero' lo aprendió allí, en la Legión. Manuel era un tío muy fuerte. Les daba a sus víctimas un golpe seco, en la garganta, con el revés de la mano y se acabó. En esas estábamos, investigando la muerte de Francisco, cuando despareció la Toñi.

A Manuel le arrestaron porque estaba en el círculo de amistades de las dos víctimas, pero lo soltaron pronto. «Pensábamos que era medio subnormal. No parecía.», cuenta Ortega. Sin embargo, un policía municipal les avisó de que le habían visto «dándole guantazos» a la Toñi el mismo día de su desaparición. Volvieron a detenerlo. «Y después de presionarlo y de siete horas largas de interrogatorio, lo soltó todo».

Ese «todo», al principio, fueron solo las muertes de Francisco Marín y Antonia Rodríguez. Pero Salvador y el resto de la Brigada se fueron topando más tarde, interrogatorio tras interrogatorio, con un reguero de asesinatos sin resolver que había comenzado en 1963, hace ahora 50 años, cuando Manuel abandonó la Legión para vagabundear por España, y que en menos de ocho años había rozado el medio centenar de muertes. Cataluña, Madrid, Ibiza, Andalucía, Sur de Francia, Costa Azul, Italia.






- ¿Cómo le sacaron la confesión de sus 48 crímenes?

- Con mucho trabajo psicológico. No se le tocó ni un pelo. Me encargué personalmente de eso. No nos convenía. En seguida noté que Manuel no quería, bajo ningún concepto, parecer idiota. No aguantaba que lo llamaran tonto. Así que decidimos que tenía que sentirse importante. Y, en compensación, él comenzó a largar. Empezó a vanagloriarse de toda la gente a la que se había cargado. Adornaba las cosas, les ponía un lacito y papel celofán para que tú no vieras la clase de monstruo que era, pero en el fondo le gustaba presumir de sus asesinatos.

- ¿Fabulaba?

- Con el tiempo nos dimos cuenta de que teníamos que aprender a separar la realidad de la ficción. Él nos decía: «Aquí estuve con una chavala de 19 años, no veas qué cuerpo.». Y resultaba que era una anciana de 68 a la que había arrojado por un barranco y a la que después había violado con una fractura de fémur abierta.

Los jefes de Salvador apreciaron que la técnica del inspector, basada en espolear su vanidad de asesino, funcionaba. Así que le endosaron una maleta llena de sumarios abiertos y vía libre para llevarse a 'El Arropiero', envuelto en una atención mediática sin precedentes, a una macabra turné por los escenarios de sus crímenes.

Llorach, Tarragona: el 21 de enero del 64, Manuel aplastó el cráneo de un hombre que dormía en la playa para robarle la cartera y el reloj. Ibiza: en el verano del 67 asesinó y violó (en ese orden) a la estudiante francesa Margaret Helene Boudrie. Madrid: el 20 de julio del 68 le quebró el cuello al campesino Venancio Hernández Carrasco por negarse a darle un poco de comida. Barcelona: en 1969 estranguló al industrial catalán Ramón Estrada Saldrich para quitarle mil pesetas y una sortija. Mataró (Anastasia Borrella, de 68 años), Niza, París, Roma.. La lista se fue alargando hasta abrumar a los inspectores.

Para el expolicía, resulta imposible entender por qué cometió «esa colección de crímenes» si se intenta «solo desde nuestros supuestos mentales». «Simplemente, cuando sentía un estímulo violento, lo cumplía. Y le gustaba. Se lo pasaba fenomenal. Disfrutaba matando. Le producía placer. Por eso no concebía la idea de límite».

- ¿Y aún así, cómo es posible que alguien diagnosticado como deficiente mental mantuviera en jaque a los investigadores durante ocho años?

- 'El Arropiero' tartamudeaba, era disléxico y no tenía formación. Pero no era imbécil.

- Médicamente aparece catalogado como «un deficiente mental que rayaba en la oligofrenia».

- Sí, deficiente mental y oligofrénico. (En tono irónico) Oligofrénico. los cojones. (Largo silencio). Qué coño oligofrénico, si se montaba unas coartadas.

- Según su informe, en Ibiza, tras asesinar y violar a la estudiante francesa, lavó y cortó el cuerpo con una pequeña navaja para que la policía no reconociera el modus operandi que había seguido en otros crímenes.

- Y no solo eso. A veces tenía ideas magistrales.

- ¿Por ejemplo?

- Por ejemplo: cuando asesinó a Estrada Saldrich, cruzó la frontera con Francia. Él sabía que Saldrich era un pez gordo. Sabía que la policía española se volcaría en el caso, así que se largó a París, se presentó en el consulado español e informó de que llevaba tres meses en el país, buscando trabajo. El embajador hizo constar oficialmente el dato en un informe que remitió a la policía francesa. Tres meses. Con lo cual, cuando nosotros intentamos cuadrar el asesinato de Saldrich con su recorrido por toda España, no encajaban las fechas. Nos despistó hasta que yo encontré un registro en un hospital: Manuel había vendido sangre para sacar dinero en Mataró. Eso lo situaba en la zona cuando ocurrió el crimen. A pesar de que finalmente no le saliera, fue una jugada maestra.




- En algunas de las fotos de entonces aparecen ustedes abrazados y hasta sonrientes. ¿Llegó a trabar con él algo parecido a una amistad?

- Una amistad entre comillas. Una amistad interesada. Había que establecer esos lazos para esclarecer los crímenes.

- Y él, ¿bajó la guardia?

- A veces, como cuando regresábamos de reconstruir el crimen de Garraf. Veníamos en el coche. Yo delante, charlando con el conductor; él detrás, con un policía a cada lado. En la radio estaban dando las noticias y el locutor dijo que habían detenido en México a un tipo con ochenta cadáveres enterrados en el jardín. Me dio dos golpecitos en la espalda. «¿Qué te pasa, Manuel?», le digo, con su aliento pegado a la nuca. Y él, tartamudeando: «Je-je-je..fe. Déjeme libre dos días. Suélteme usted dos días que yo vuelvo luego, se lo juro. Que-que-que no me escapo. Pero ese cabrón mejicano no mata más gente que yo.».

- ¿Nunca se puso violento?


- Se pillaba unos cabreos mortales. Había que temerle.

- ¿Recuerda alguno?

- En Ibiza un juez le regaló unas botas de cuero, unas de esas botas de caña que llegan casi a las rodillas. Y unos vaqueros. Lo llevaba todo puesto cuando lo metimos en una celda de la comisaría de Barcelona. Nos fuimos. Por lo visto Manuel le pidió un cigarro al guardia entrante. «¿Un cigarro? Un cigarro te voy a dar, hijo de puta. Asesino de mierda.». Claro, nos llamaron. Cuando llegamos Manuel estaba desnudo, incontrolable. Había destrozado los vaqueros y las botas. El trozo más pequeño que quedaba era del tamaño de una moneda de dos euros. Incluyendo la suela y el tacón. Y solo contaba con sus manos y con sus dientes.

-¿Cuándo fue la última vez que lo vio?

- Intenté verlo cuando estaba en el psiquiátrico de Fontcalent. Lo miré desde lejos. Había degenerado mucho. Me dije: ¿para qué, si no me va a conocer? Me dio pena y me fui.

- ¿Le afectó aquello?

- Claro. Nos afectó a todos.

- ¿Le afecta todavía?

- De vez en cuando me despierto nervioso. Sueño que está a mi lado. Otras veces creo que sigo con él por ahí, de viaje. Me pongo a darle vueltas al asunto y me pregunto por qué no nos dejaron terminar la investigación. Supongo que tuvo que ver con que se decretara su ingreso en un psiquiátrico. Pero me sigo preguntando de dónde vino la orden de que paráramos cuando llevábamos cerrados ocho casos y ya habíamos confirmado su participación en 22 crímenes. Y entonces es difícil que vuelva a coger el sueño. Han pasado más de 40 años y aquello todavía me desvela.

Fuente: Las Provincias.es

jueves, 16 de mayo de 2013

The Following


 “Mírame con desprecio, verás un idiota. Mírame con admiración, verás a tu señor. Mírame con atención, te verás a ti mismo”. Charles Manson

El FBI calcula que actualmente hay unos 300 asesinos en serie en activo en todo Estados Unidos. ¿Qué pasaría si esos asesinos tuviesen una forma de comunicarse y conectarse los unos con los otros? ¿Y si fuesen capaces de trabajar juntos y formar alianzas por todo el país? ¿Y si un brillante asesino en serie psicótico ha sido capaz de reunirlos a todos y ha comenzado a activarles uno por uno? Bienvenidos a The Following, la aterradora serie de suspense creada por Kevin Williamson (Crónicas vampíricas).



Cuando el conocido asesino en serie Joe Carroll (James Purefoy, Roma) escapa del corredor de la muerte y se embarca en un nuevo reguero de muertes, el FBI recurre al ex-agente Ryan Hardy (Kevin Bacon, El desafío: Frost contra Nixon) para que les asesore y les ayude en el caso. Y es que aunque ahora esté retirado de la escena pública, Hardy fue el responsable de capturar a Carroll hace ya nueve años, después de que éste asesinara a catorce jóvenes y guapas estudiantes en el campus de la Universidad de Virginía, en donde daba clases de literatura.

Hardy es un libro abierto sobre Carroll. Lo conoce mejor que nadie y es, quizá, el único que se puede igualar a él, psicológica e intelectualmente. Pero el Ryan Hardy que resolvió el caso de Carroll hace años, no es el mismo hombre de ahora. Herido física y mentalmente por su anterior búsqueda de este asesino en serie, hace ya tiempo que no está en servicio. Pero esta investigación es un redención, su vuelta a la acción y su oportunidad para enmendar los errores del pasado.

Pero a diferencia de hace nueve años, Hardy no es quien toma las decisiones ahora. Trabaja codo con codo con un equipo del FBI que incluye a una aguerrida y valiente Jennifer Mason (Jeananne Goossen, Alcatraz) y al joven e ingenioso Mike Weston (Shawn Ashmore, X-Men). El equipo considera a Hardy más como un problema que como un activo para este caso. Pero Hardy demuestra su valía cuando descubre que Carroll se ha estado comunicando en secreto con una red de asesinos en el mundo exterior.

Rápidamente será obvio para todos que ha estado planeando mucho más que una huída de prisión y es imposible saber cuántos asesinos en serie más están ahí fuera con él.




La investigación del FBI lleva a Claire Matthews (Natalie Zea, Justified), la ex-mujer de Carroll y madre de su hijo, Joey (Kyle Catlett), de diez años de edad. Cercana a él durante la investigación inicial de Hardy, Ryan recurre a ella para averiguar el siguiente paso de Carroll. La tensión sube cuando los cómplices de Carroll secuestran a la que estuvo a punto de ser su última víctima hace nueve años. Hardy pasará a estar más decidido que nunca a acabar con el juego de Carroll cuando descubre que su psicópata pretende acabar lo que inició entonces.

La serie seguirá a Hardy y al FBI en sus intentos por desmantelar la creciente red de asesinos que les rodea, dirigida por el malvado Carroll, que sueña con escribir una novela con Hardy como su protagonista. El reincorporado agente tendrá una segunda oportunidad de capturarle, al tiempo que se enfrentará no a uno, sino a toda una secta de asesinos en serie.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Grafística aplicada a la determinación de autoría de Graffitis


Nuestro amigo Paco nos informa del próximo Seminario a celebrar en abril  en Alicante



Seminario de 30 horas de duración.
Celebración: Desde el 2 al 6 de abril
Presencial: días 4, 5 y 6 de abril de 2013
Lugar: Jefatura de Policía Local de Alicante
Aplicación de los conocimientos de Grafística al entorno de la escritura con aerosol.

Criminólogos, Graduados Sociales, Detectives Privados, Abogados, miembros de las Fuerzas y
Cuerpos de Seguridad

Tipología.
Perspectiva criminológica.
Grafodinámica.
Elementos de escritura.
Valoración jurídica.
Crew's y bandas.

Grafodinámica de la escritura con aerosol.
Falsificación.

Inscripción Abierta hasta completar aforo. Importe:
100€ sin bonificación
80€ con bonificación FFyCCdeSeg, SEIPC
60€ Asociados a ANTUD
Más información: antud@antud.org 


miércoles, 27 de febrero de 2013

I Congreso Internacional de Criminología de la Universidad de Murcia

 "No valores el trabajo hasta que acabe el día y la tarea esté hecha". Elizabeth Barrett Browning

 
El objetivo del I Congreso Internacional de Criminología de la Universidad de Murcia (CICUM) responde a la necesidad de conocer todas aquéllas técnicas, instrumentos y medios que, tanto a nivel nacional como internacional, son empleados en el campo de la Criminología.

En este Congreso participarán ponentes excepcionales, como por ejemplo, Vicente Garrido Genovés, Santiago Redondo Illescas, José Antonio Lorente Acosta y Jaime M. Peris Riera y dirigido por David Lorenzo Morillas Fernández, por nombrar solo a unos pocos.

Se dirige a Estudiantes, licenciados y profesionales del ámbito de la Criminología e igualmente a alumnos, licenciados, diplomados y profesionales de Derecho, Psicología, Sociología, Ciencias Políticas, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, así como cualquier persona interesada en la materia.

Se celebrará del 17 al 19 de abril de 2013 en el Paraninfo de la Facultad de Derecho (Campus de La Merced) y será retransmitido online en videostreaming.

Precios: Estudiantes Grado de Criminología 33,00 € Estudiantes de otras titulaciones 44,00 € Precio público general 55,00 € Precio estudiantes o público general por videostreaming 55,00 €. La asistencia virtual consistirá en el seguimiento del Congreso vía online (retransmisión a través de videostreaming). La obtención del correspondiente certificado requerirá la superación de una prueba final de conocimientos adquiridos.

Preinscripción: Del 11/02/2013 al 17/03/2013

Matriculación: Del 18/03/2013 al 14/04/2013

 
PROGRAMA: 

MIÉRCOLES 17 Abr 2013

 Mañana

9:00h.  Entrega de acreditaciones

9:30h. Inauguración I Congreso  Internacional de Criminología

10:00h.-12:00h. “Life-course theories: risk and protective factors” D. David Farrington. Catedrático y Profesor Emérito de Psicología Criminológica en el Instituto de Criminología de la Universidad de Cambridge.

12:00h.-14:00h. “Predicción del riesgo en la violencia de pareja”. D. Enrique Echeburúa Odriozola. Catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco.
 
Tarde

17:00h.-19:00h. Mesa redonda:“Delincuencia organizada nacional, cooperación internacional y cibercriminalidad”. D. Óscar de la Cruz Yagüe. Grupo de Delitos Telemáticos (UCO). D. Juan Mª Martínez Castillo. Jefe de Policía Judicial e Información de la 5ª Zona-Murcia. Dña. Beatriz Vernet Perna. Capitán-Jefe Unidad Orgánica de Policía Judicial de la 5ª Zona-Murcia.

19:00h.-21:00h. “Agresores sexuales y reincidencia”. D. Santiago Redondo Illescas. Prof. Titular de Psicología y Criminología de la Universidad de Barcelona

 JUEVES 18 Abr 2013

 Mañana

10:00h.-12:00h. Mesa redonda: “Teorías criminológicas contemporáneas”

D. Alfonso Serrano Maíllo. Prof. Titular de Derecho Penal y Criminología en la UNED.

Dña. Ginesa Torrente Hernández. Prof. Titular de Psicología Social en la Universidad de Murcia.

12:00h-14:00h. “Alternativas a la pena de prisión”. D. Lorenzo Morillas Cueva. Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Granada. Director de la Sección de Granada del Instituto Andaluz Interuniversitario de Criminología.
 
Tarde

17:00h.-19:00h. Mesa redonda: “Trastorno mental y delincuencia”.

Dña. Mª Ángeles López López . Psiquiatra en el Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Fontcalent.

D. Luis Fernando Barrio Flores. Educador en el Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Fontcalent y Prof. Asociado de Derecho Administrativo de la Universidad de Alicante.

19:00h.-20:00h. “La situación de la Criminología en España y sus salidas profesionales”. D. Francisco Bernabeu Ayela. Prof. Investigador de CRIMINA y Presidente de la Federación de Asociaciones de Criminólogos de España.

20h. Debate y propuestas de los estudiantes de Criminología: “Manifiesto y compromiso de futuro”
 
VIERNES 19 Abr 2013

 Mañana

10:00h.-12:00h. “Criminología y genética forense: un futuro apasionante”. D. José Antonio Lorente Acosta. Catedrático de Medicina Legal en la Universidad de Granada.

12:00h.-14:00h. “La videovigilancia en las zonas públicas y sus efectos en la reducción de la delincuencia”. Dña. Ana Isabel Cerezo Domínguez. Prof. Titular de Derecho Penal y Criminología de la Universidad de Málaga.
 
Tarde

16:30h.-18:00h. Mesa redonda: “Implicaciones criminológicas del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDA-H)”.

D. Jaime M. Peris Riera. Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Murcia.

D. David L. Morillas Fernández. Prof. Titular de Derecho Penal y Criminología de la Universidad de Murcia. Vicedecano de Investigación y Coordinador de los Estudios de Criminología

18:00h.-20:00h. “El perfil criminológico en la investigación y en la sala de justicia”. D. Vicente Garrido Genovés. Prof. Titular de la Universidad de Valencia.

20:30h. Clausura I Congreso Internacional de Criminología

 

jueves, 17 de enero de 2013

Dos castellonenses crean una web para buscar 'mentes criminales'


"El mayor bien que puedes hacerle al prójimo no es solo compartir con él tus riquezas sino revelarle además las suyas." (Benjamin Disraeli)

Trabajan en casos no resueltos junto a voluntarios de una asociación canaria. Alumnas del grado de Criminología de la UJI analizan perfiles de conducta ‘on line’

Dos estudiantes de 3º de Criminología de la Universitat Jaume I (UJI) se han embarcado en una aventura “para luchar contra el crimen” por la que sienten verdadera pasión. Ana Peris y Mihaela Zlota han abierto una página web www.lacriminologia.es, en la que realizan perfiles psicológicos de casos resueltos, como los del Alcàsser, o de asesinos múltiples, como el del castellonense Joaquín Ferrándiz; y otros por resolver, para los que ofrecen “una nueva perspectiva”. De mayores, quieren ser como los agentes Hotchner, Morgan, Jareau o Prentiss, de la ficticia Unidad de Análisis de Conducta del FBI de la popular serie de televisión Mentes criminales. Les gusta “moverse sobre el terreno”, y les preocupa, sobre todo “las víctimas”.

Todo surgió hace apenas unos meses, en verano, tras un curso sobre Perfilación criminal de la Asociación Laxshmi de Canarias, con la que empezaron a colaborar. “Ellos buscaban criminólogos voluntarios, gente que les ayudara en casos no resueltos, reales, nada de películas, en colaboración con los juzgados y con la policía, y, a raíz de esto, empezamos a recopilar información el caso Macastre, similar al de las chicas de Alcàsser, pero anterior, de 1989, con tres víctimas de 14 y 15 años, dos chicas y un chico, que salieron de excursión y jamás volvieron”.

Estos días han dejado en stand by el proyecto, porque están “en plenos exámenes del grado”. La suya es una carrera a caballo entre el derecho, la psicología y la medicina que “en España aún no está tipificada como en otros países europeos o Estados Unidos. Creen que a la titulación le faltan “algunos flecos” en temas como el que ellas prevén potenciar, como es la perfilación, pero saben que, como primera promoción del título, son “los conejillos de Indias”, y los que van a abrir el camino a los que vienen detrás.


Peris y Zlota ponen la web a disposición pública, para que “quien quiera, pueda acceder y aportar su punto de vista, o buscar información”. “Poco a poco, iremos introduciendo artículos, notas de clase o de colaboradores, como el criminólogo Vicente Garrido, que nos ha cedido algunos documentos, para su difusión. Ayudar a esclarecer crímenes, el objetivo”.

Fuente: Periódico  Mediterráneo

miércoles, 16 de enero de 2013

Título de Experto en Perfiles Criminológicos

 Nuestro crimen es ser hombres y querer conocer. Alphonse de Lamartine

Nuestros amigos del SEIPC nos comunican el inicio del Calendario de Formación de SEIPC para el 2013.

Inicio del Calendario de Formación de SEIPC para el 2013.
Para mas información visita www.seipc.eu apartado de FORMACIÓN

ON- LINE
   
A partir del 1 de Febrero da comienzo la Formación del Titulo de Experto en Perfiles Criminológicos de SEIPC en su 4ª Promoción.

Esta formación está compuesta por una serie de 6 cursos formativos con un total de 640 horas lectivas por método ON-LINE desde el Aula de Formación SEIPC.

El primero de los cursos es:

INTRODUCCIÓN AL PERFIL CRIMINOLÓGICO de 80 horas.

Además de los cursos de éste bloque, SEIPC oferta otros de formación especializada de carácter monográfico y con una duración de 80 horas lectivas cada uno de ellos.

Para más información, visita nuestra página web www.seipc.eu en el apartado de FORMACIÓN donde se resolverán todas tus dudas al respecto.

jueves, 10 de enero de 2013

CONVOCATORIA PONENCIAS III CONGRESO INTERNACIONAL DE JÓVENES INVESTIGADORES EN CIENCIAS PENALES

La amplia acogida que tuvo nuestro II Congreso INTERNACIONAL de Jóvenes Investigadores en Ciencias Penales realizado en Salamanca en junio del 2011, ha ratificado la lógica necesidad de que las Universidades españolas y extranjeras generen espacios para la participación activa de jóvenes investigadores. Apostando por la creación de estos espacios y el fortalecimiento de una idea pionera, Ciencias de la Seguridad –CISE- y el Área de Derecho Penal de la Universidad de Salamanca, tienen programado realizar el III Congreso INTERNACIONAL de Jóvenes Investigadores en Ciencias Penales, el cual se realizaría en la segunda quincena del mes de junio de 2013 (17 a 19 de junio).

En esta edición, desde la organización hemos introducido dos novedades importantes. De una parte, ofreceremos la posibilidad de participación en el Congreso en modalidad on line, tanto para los ponentes como para los asistentes o congresistas. En segundo lugar, hemos ampliando las categorías de investigadores que podrán participar como ponentes, de la manera que sigue:
Todos los investigadores ponentes interesados en participar en nuestro Congreso, deberán diligenciar el formulario que aparece en nuestra web http://campus.usal.es/~dpenal/paginas/sublinks/congreso.html y que, igualmente, pueden recibir si nos escriben al correo jovenesinvestigadores@usal.es

Una vez diligenciado lo deben enviar a este correo antes del 26 de enero de 2013. Las BASES PARA LA PRESENTACIÓN DE LA PONENCIA SE FIJARÁN POSTERIORMENTE.

Con los anteriores datos, diseñaremos los ejes temáticos de nuestro Congreso, los cuales tomarán como base las líneas de investigación que se estén manejando por los investigadores interesados en participar. Ahora bien, desde la organización del congreso hemos querido mantener como eje identificativo de nuestro Congreso, una mesa en la que participen ponentes que hayan desarrollado investigaciones en el marco de “Ciencias Penales y TIC (Tecnologías de la información y la comunicación)”, dada la especial acogida que tuvo en la segunda edición.

Precisado lo anterior, posteriormente enviaremos y colgaremos en la página web los requisitos que deben reunir las ponencias. De las propuestas que lleguen, se seleccionarán las mejores. Los autores de las mismas, vendrán a Salamanca como ponentes con los gastos de alojamiento cubiertos por el Congreso, salvo en el caso de los que presenten su ponencia on line. De igual forma, realizaremos las gestiones necesarias para que los mejores trabajos sean publicados.

Este año, de entre las ponencias, cuyo eje temático sea el de “Ciencias Penales y Tecnologías de la información y la comunicación”, se seleccionará una de ellas, que en atención a su confección, originalidad rigor y defensa, será distinguida como la ganadora del “I Certamen Universitario Cátedra Telefonica USAL”, con un premio en metálico de 400 euros.

Organización III Congreso Internacional de Jóvenes Investigadores en Ciencias Penales
Facultad de Derecho, Despacho 291, Campus Miguel de Unamuno, Salamanca .Telf. 923294400 Ext. 1622 Móvil 616124898 Fax. (34) 923 294647

lunes, 31 de diciembre de 2012

Feliz 2013

Desearos a todos Paz, Salud, Amor y Prosperidad para el año venidero


miércoles, 19 de diciembre de 2012

Curso sobre “PROFILING”

"Nada resulta más engañoso que un hecho evidente". Sir Arthur I. Conan Doyle

Curso sobre “PROFILING”

Técnica del perfil criminológico y análisis del comportamiento criminal.

El perfil criminológico es una técnica que tiene como objetivo proporcionar información sobre un criminal desconocido por medio del análisis de varios elementos del crimen tales como la escena del crimen.

La base del perfil es que, el comportamiento que realiza el criminal durante el crimen, refleja características del propio criminal que pueden inferirse del análisis cuidadoso de algunos elementos y que pueden ayudar a la investigación a la hora de identificarlo o para priorizar sospechosos. Para esto es necesario relacionar comportamientos y características desarrollados en el crimen con comportamientos y características del criminal.


El presente curso que tiene una duración prevista de 150 horas se presenta en la modalidad On line.

Los alumnos tendrán acceso semanalmente a las cinco unidades didácticas junto con un cuestionario de evaluación sobre las mismas, para que desde su casa, pueda ir estudiando los contenidos sin horarios y al contestar las preguntas del cuestionario se pueda comprobar el aprovechamiento de las mismas y así poder recibir el diploma que lo acredite.

Se pondrá además a disposición de los alumnos un sistema de tutorías en el que podrán exponer sus dudas o hacer sus comentarios.

Destinatarios

El presente curso no requiere conocimientos previos, lo cual posibilita a cualquier persona el acceso al mismo, aunque está recomendado especialmente a miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad tanto públicas como privadas, criminólogos, psicólogos, abogados… y en definitiva a cualquier persona interesada en las técnicas de perfilación criminal.

Contenido

Las áreas de contenido que se desarrollarán en unidades didácticas son las siguientes:

Historia y conceptos básicos del perfil criminológico.
Análisis de la escena, el modus operandi y la firma del delito.
Criminología ambiental.
Análisis victimológico.
El perfil en la investigación criminal
.

Los alumnos tendrán acceso a través de la plataforma Moodle al material necesario para la comprensión de cada uno de los módulos que se compondrán tanto de texto como de enlaces a vídeos de internet que ayuden a la mejor visualización de los temas que se tratan.

Comienzo del curso: 16 enero 2013


Calendario


Docencia

Jorge Jiménez Serrano
Perfilador Criminalista
Fundador de la Sociedad Española de Investigación en Perfiles Criminológicos
Miembro de la International Academy of Investigative Psichology
Miembro de la Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses
Profesor en este área en diferentes universidades e instituciones de reconocido prestigio
Desarrolla su actividad profesional dentro de la empresa de Servicios de Inteligencia Corporativa.

Matrícula y forma de pago

La matrícula se realizará a través del siguiente enlace:
http://www.imocional.es

El precio por alumno es de 180€

Descuentos:
A miembros de las entidades colaboradoras: 20% (144€)
A personas en paro, estudiantes, discapacitados y jubilados: 10% (162€)
Para la aplicación de los descuentos se pedirá la documentación pertinente que acredite, bien la pertenencia a las entidades colaboradoras, o bien la situación en la que se encuentre el alumno. Los descuentos no son acumulativos.

Nota:
Plazas limitadas por riguroso orden de inscripción.

Información y contacto

Ingeniería Emocional
Web: www.imocional.es
Correo electrónico: imocional@imocional.es
Dirección postal: C/ Santa María, 19, 6o I 47001 · Valladolid España
Teléfono: +34 983 66 68 95

martes, 11 de diciembre de 2012

125 años resolviendo misterios.

 «Si eliminamos lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, tiene que ser la verdad». Sherlock Holmes

Hace 125 años, en noviembre de 1887 se publicó por primera vez un relato en donde aparecía un desconocido detective llamado Sherlock Holmes, un personaje creado Sir Arthur Conan Doyle  que desarrollaba su actividad en la ciudad de Londres en plena época victoriana.
En conmemoración de ello,  el periódico El Mundo ha realizado un especial sobre el famoso detective y su fiel compañero Watson.


Sherlock Holmes es el prototipo de investigador cerebral que destaca por su inteligencia, su alta capacidad de observación y el razonamiento deductivo. Su carisma fue tal que influyó notablemente en todas las novelas detectivescas que se publicarían posteriormente.

Mucho antes de que Gil Grissom se fijara minuciosamente en cada detalle del escenario del crimen y buscara restos biológicos en cada rincón con su luz ultravioleta, Sherlock Holmes registraba los bolsillos de los muertos, interpretaba con toda lógica y acierto el mensaje que un asesino escribía con la sangre de su víctima sobre una pared y llegaba a deducir, con escaso margen de error, la altura del delincuente sin saber todavía quién era. Algo habitual hoy, sí. Pero no en la Inglaterra victoriana de finales del XIX.

El relato detallado de todo ello, que Arthur Conan Doyle puso en boca del Dr. Watson, hacía imaginar al lector cada mota de polvo en el ambiente y le retaba a descubrir, seguir e interpretar el rastro que dejaban a su paso ladrones, estafadores y asesinos para servirle en bandeja su cabeza después.

Los escasos ejemplares que hoy existen del 'Beeton's Christmas Annual' de 1887 son muy codiciados por fans y coleccionistas.

Inspirado en un profesor que Doyle tuvo en la Facultad de Medicina de Edimburgo (Joseph Bell), Sherlock Holmes nació para la Literatura en noviembre de 1887, con la publicación de 'Estudio en Escarlata' en 'The Beeton's Christmas Annual', con ilustraciones de D.H. Friston. El escocés había escrito la novela el año anterior, en menos de tres semanas, y cobró 25 libras esterlinas por ello.

Fue el nacimiento oficial del investigador más famoso de todos los tiempos, el padre de todos los detectives que vendrían después. Un tipo más que peculiar, excéntrico y ávido lector, un maestro del disfraz, que toca el Stradivarius, fuma en pipa, consume cocaína —diluida al 7%— y examina el mundo a través de su lupa. Un tipo inteligente, calculador y arrogante, que se sabe superior por sus dotes extraordinarias para la lógica y el razonamiento deductivo. Y el lector se lo perdona. Porque no hay duda de que es el mejor.

'Estudio en Escarlata' tuvo más éxito en EEUU que en el Reino Unido, pero Doyle, licenciado en Medicina, no dejó de escribir, habitualmente en los muchos ratos muertos que tenía entre los escasos pacientes que acudían a su consulta. 'El signo de los cuatro' fue su segunda novela. Pero el éxito comenzó a asomar a su vida cuando empezó a publicar las aventuras de Holmes y Watson en la revista 'The Strand'. 'Escándalo en Bohemia', en 1891, fue la primera de una serie de publicaciones que se prolongarían durante 36 años, ilustradas por Sidney Paget.

Superado por el éxito de su criatura, Doyle quiso matar a su 'monstruo' a manos del temible Moriarty en las montañas de Suiza, pero lo tuvo que resucitar ante la presión popular (miles de suscriptores se dieron de baja de la revista cuando se publicó, en 1893, 'El problema final') y atractivas ofertas económicas. En 'La aventura de la casa vacía' (1903), Watson se desmaya, por primera y única vez en su vida, cuando a su apartamento de Kensington acude, disfrazado, su viejo amigo, al que tanto él como los lectores habían enterrado diez años atrás en las cataratas de Reichenbach. El regreso del llorado detective relanzó las ventas de 'The Strand'.

Las andanzas de Sherlock Holmes y su fiel escudero, el Doctor Watson, transcurren en cuatro novelas y 56 relatos cortos, han inspirado a múltiples autores y se han llevado en numerosas ocasiones al cine y la televisión. Y millones de seguidores de todo el mundo mantienen vivo su espíritu y reviven sus aventuras a través de diversas sociedades 'holmesianas' creadas en distintos países y continentes.

Hoy, una cuidada edición conmemorativa de 'Estudio en Escarlata' (Debolsillo), acompañada de las ilustruaciones originales de D. H. Friston, permite a los seguidores españoles revivir la primera aventura de Holmes y Watson con todo su espíritu victoriano. 125 años después, de nuevo, comienza el juego 

Pueden ver el documento completo en :
Especial 125 Aniversario Sherlock Holmes.

martes, 4 de diciembre de 2012

TEMA'S Revista Digital de Criminología y Seguridad


"Hagas lo que hagas, hazlo bien." (Abraham Lincoln)

Desde Argentina nos llega una grata e interesante noticia. La Asesoría Forense y en seguridad "Watson Consultores" , edita la  Revista digital de Criminología y Seguridad "TEMA'S",  una publicación gratuita de carácter especializado en todo los campos referentes a las Ciencias Forenses.



En su recién inaugurado blog nos cuentan:


"Las Ciencias Forenses son, desde siempre, un campo que precisa de una actualización constante, ya sea en lo referente a prácticas profesionales, investigaciones, como en los nuevos conocimientos disponibles.

Actualmente es imprescindible manejar aspectos que signifiquen un crecimiento en la gestión profesional, ya que no basta con ser sólo un profesional sino que se debe tender a estar siempre actualizado. Respondiendo a esta filosofía presentamos publicaciones que apuntan a contribuir al desarrollo, la experiencia y la mejora constante en los distintos ámbitos de estas ciencias.

El formato digital es un recurso que se utiliza en las más destacadas instituciones educativas y las organizaciones profesionales. TEMA’S en muy poco tiempo paso a ser una herramienta muy efectiva para mantener la circulación de información precisa, dentro de grupos especializados, diferentes comunidades o en equipos profesionales.

En la actualidad la mayor cantidad de información profesional se presentan en formato digital. Pero con esto sólo no alcanza, debe hacerse con el respaldo de profesionales y de manera eficiente para lograr los fines propuestos.

Nuestra ventaja indiscutible es contar con prestigiosos especialistas en la materia, publicando de forma libre y directa, sin ataduras ni intereses para con terceros, excepto nuestras juiciosas revisiones editoriales que nos permiten llegar con información que cuente con la excelencia académica que nuestros lectores merecen.
Aún así, y contando con destacados colaboradores, hay que añadir otra ventaja para el autor novel: “La posibilidad de darse a conocer a un público académico más o menos amplio” con lo cual creemos que estamos propiciando un terreno fértil para investigadores jóvenes o estudiantes y una inmejorable plataforma de lanzamiento para el desarrollo profesional y el campo investigativo.

A eso apuntan nuestros objetivos principales."



Número 4 Diciembre 2012




Número 3 Noviembre 2012



Número 2 Octubre 2012




Número 1 Setiembre 2012

viernes, 30 de noviembre de 2012

Sture Bergwall , el ladrón de crímenes

"Dentro de una gran mentira siempre hay una pequeña verdad."

La extraña historia de Sture Bergwall , un enfermo mental que hace años fue capaz de engañar a todo un país inculpándose de 32 asesinatos. Ahora un periodista ha desmontado su historia. Al parecer  Bergwall , que está  en Suecia recluido en una clínica psiquiátrica desde 1991,  mintió para recibir la dosis drogas que  diariamente necesitaba.

El pequeño Johan Asplund salió de casa a las ocho de la mañana, como todos los días, para ir a la escuela. Fue el viernes 7 de noviembre de 1980. Tenía 11 años. Nunca volvió a aparecer. Su caso se convirtió en uno de los misterios sin resolver más conocidos de Suecia. Trece años más tarde, el 8 de marzo de 1993, saltaba la noticia. Un enfermo mental de la clínica de psiquiatría forense de Säter acababa de confesar el crimen. Así reproducía el diarioExpressen,  el 15 marzo de 1993, la confesión de ese hombre de 42 años llamado Thomas Quick. “Le cogí a la salida del colegio y le metí en el coche. Conduje hasta el bosque y violé al chico. No quería matar a Johan. Pero entré en pánico y le estrangulé. Enterré su cuerpo para que nadie pudiera encontrarlo”.
El fiscal general del Estado, Christher van der Kwast, tardó siete años en construir un caso contra Quick. Los restos del cuerpo del chico no aparecieron donde el presunto asesino decía que podían estar. Pero la confesión era muy prolífica en detalles. En su opinión, más que suficiente para presentar cargos. Para entonces, año 2001, hacía ya tiempo que Quick se había convertido en el asesino en serie más conocido de la historia en Suecia. Su sucesión de autoinculpaciones había supuesto un continuo crescendo de crímenes cada vez más atroces. En el caso Johan Asplund, llegó a confesar que se comió los dedos del pequeño.

Pero el 2 de junio de 2008 se desdijo de todo.

Thomas Quick se llama en realidad Sture Bergwall. Tiene 62 años. Sigue recluso entre los muros amarillos de la clínica de Säter , lugar de encierro para enfermos mentales peligrosos. Lleva allí 21 años. Una buena parte, con el estatus de un VIP, según cuenta el criminólogo Leif G. W. Persson. La historia de Quick/Bergwall está a la altura de esas novelas negras que nos llegan desde latitudes escandinavas.

“Así que viene usted a ver al hombre especial”, espeta la noche anterior a nuestro encuentro con Bergwall el camarero del único bar que queda abierto a las diez de la noche en Säter, pueblo situado a tres horas en coche de Estocolmo, dirección norte. “Ese hombre es un psicópata; si sale de ahí, volverá a matar. Tenga cuidado”.

Resulta curioso que ni siquiera en el pueblo que alberga a Bergwall sepan que todo ha cambiado. Que el relato ya es otro. Que el “hombre especial” está siendo descargado, una por una, de sus condenas por asesinato. En los años noventa se autoinculpó de 32 crímenes. Le condenaron por ocho. Ya le han retirado cinco. Esta misma semana le han exculpado formalmente del asesinato de dos chicas noruegas cuyos cuerpos fueron hallados a las afueras de Oslo: Trine Jensen, de 17 años; y Gry Storvick, de 23. Dos asesinatos que despertaron serias dudas en su momento. Él, que parecía un asesino, violador y descuartizador de chicos jóvenes, confesando un crimen heterosexual.

Quedan dos casos por despejar aún. Uno es el asesinato de Charles Zelmanovits, un chico de 15 años que vivió en España de los 6 a los 14, en Fuengirola. Su padre trabajaba en aquellos días como médico. Seis meses después de regresar a Suecia, Charles desaparecía tras una fiesta del colegio en Piteä, en el norte de Suecia. Fue el 13 de noviembre de 1976. Thomas Quick dijo haber desmembrado el cuerpo del joven y haberse llevado algunas partes. El otro es el de una pareja de holandeses, Marinus y Janny Stegehuis, salvajemente apuñalados en la madrugada del 13 de julio de 1984 en un paraíso de la naturaleza, en tierras laponas, a orillas del maravilloso lago Appojaure.

El abogado de Bergwall, Thomas Olsson, da por hecho que estas condenas no tardarán en ser retiradas. Los casos contra Quick se fundamentaron, sobre todo, en sus detalladas autoinculpaciones. Y se ha retractado. “Todos los casos fueron construidos igual: sin pruebas biológicas, sin huellas, sin rastros de ADN, sin testigos, sin evidencias”, dice el abogado, uno de los más reputados en Suecia, hombre elegante y sarcástico. “En cuanto le cambiaron la medicación dejó de confesar”. Bajo los efectos de ingentes dosis de benzodiacepina, un medicamento que inhibe y puede permitir al paciente perder la empatía y decir cualquier cosa, Bergwall ofrecía minuciosísimos relatos de crímenes en sesiones de terapia. Cuanto más contaba, más medicación le daban. Cuanto más medicación le daban, más contaba.

Bergwall era un adicto a las drogas desde su adolescencia. Empezó a colocarse con pañuelos empapados en disolvente.

Monstruo, violador, sádico, pederasta, caníbal. Thomas Quick fue todo eso durante 20 años. Hasta que en su camino se cruzó un periodista pertinaz y obsesivo, de nombre Hannes Rastam, dispuesto a aclarar todas las dudas que la autoría de esos crímenes horribles siempre suscitó. Su trabajo de investigación se ha convertido en un jaque al sistema judicial, policial y de salud mental sueco. Rastam, que murió en enero, al día siguiente de dictar la última página de su libro Thomas Quick: la fabricación de un asesino en serie, consiguió arrancarle la gran confesión, durante años sepultada en esa mente enferma: todo fue una gran mentira.



Clínica de psiquiatría forense de Säter. Dos celadores custodian la entrevista con Sture Bergwall. Hemos atravesado cinco puertas acorazadas para llegar hasta él. La puerta de la calle; la puerta de la garita, donde se deja el pasaporte; el detector de metales, la puerta blanca, un pasillo, la puerta gris, un pasillo, la puerta rosa.

Pregunta. Pero usted ¿por qué mintió?

Respuesta. Fue una manera de conseguir ansiolíticos legalmente. Me permitió tener la sensación de pertenecer a algo. Empezó como una pequeña mentira que creció hasta convertirse en una enorme mentira.
Sture Bergwall responde a la pregunta pausadamente, tranquilo. Es un hombre corpulento, muy alto, 1,89. Manos grandes, gruesas, robustas; pies enfundados en unas sandalias negras, calcetines rojos. Estamos en una pequeña habitación de la clínica psiquiátrica, en la zona de visitas. Una muñeca rubia y un mueble repleto de juguetes descansan en el suelo de esta sala en que los reclusos reciben a la familia. Hay un microondas, café y vasos de plástico blanco. Todo apunta a que los muebles, cómo no, deben de ser de Ikea.
  
Bergwall parece un señor normal; un señor normal y corriente.
La monstruosa espiral de sus confesiones arranca en un soleado día de junio de 1992. Apenas le quedan unos meses para salir de la clínica. Hace un día espléndido y Bergwall está tomando el sol en el lago Ljustern, acompañado de una enfermera. Lleva año y medio recluido, le han encerrado después de cometer un atraco, vestido de Papa Noel, en la casa de un bancario de su pueblo, Falun.


 
 Bergwall es en esos momentos un hombre con antecedentes reales que se acaba de cambiar de nombre. Como no quiere que se le asocie con el atraco, adopta el apellido de soltera de su madre, Quick; y se pone Thomas porque le gusta cómo suena. A los 19 años ya había sido denunciado por abusar sexualmente de un chico de 14. También apuñaló a un hombre con el que compartió una noche. De hecho, no es esta su primera estancia en una clínica psiquiátrica.

Su sobrino Stefan Hazianastasiou, al que hemos visitado en la localidad de Örebro (a 198 kilómetros de Estocolmo, dirección oeste) el día anterior a la entrevista en la clínica, sostiene que su tío quería evitar a toda costa el regreso a Falun, su pueblo. “Estaba avergonzado, para él era más cómodo quedarse en la clínica”, dice, con un café en la mano, en la cocina de su casa. Hazianastasiou recuerda que su tío siempre fue un gran contador de historias.

Total que en aquella mañana soleada a Bergwall se le ocurre decirle a la enfermera: “¿Qué pasaría si yo hubiera cometido algo grave?”.

 Al día siguiente, el psiquiatra le recibe en su consulta para comentar lo sucedido.

— ¿Qué quiere decir usted con algo grave?, le pregunta el médico.

— Le daré una pista, responde Bergwall: AS.

—¿AS?

— AS, de asesinato.

“Yo vivía rodeado de criminales violentos en la clínica”, explica Bergwall, recordando aquel episodio. “Tenía que contar algo realmente gordo para destacar, para que me prestaran atención”.

Decidió recurrir al asesinato que mejor conocía, el misterio sin resolver más célebre en aquellos días: la desaparición del pequeño Johan Asplund. “Yo no podía imaginar las consecuencias de lo que dije en ese momento. No fue una decisión racional, fue como un juego semántico inocente”.

El interés de los médicos ya estaba captado. Había que mantenerlo. Confesó un segundo crimen, pero esta vez eligió un caso que hubiera prescrito: el asesinato de Thomas Blomgren, acaecido en 1964. Perfecto: por aquel entonces, Bergwall solo tenía 14 años, no podrían condenarle.

La investigación policial por el caso Asplund aún no había arrancado, de modo que Bergwall todavía disponía de fines de semana libres. Podía entrar y salir. Para ser verosímil, debía documentarse. La Biblioteca Real de Estocolmo era la mejor opción. Los artículos de la época, plagados de detalles, y los microfilmes le ayudaron a construir un relato preciso de la muerte de Thomas Blomgren, un niño de 14 años. “Cuando se lo conté a los médicos, se lo tomaron como una historia real”.

Es en mayo de 1993, un año después de la primera confesión, cuando el fiscal general del Estado, Christer van der Kwast, anuncia que está considerando presentar cargos contra Quick, según relata el libro de Rastam. Anuncia a la prensa que el enfermo ha señalado los lugares en que se encuentra el cuerpo de Johan Asplund. Todavía no lo han encontrado, no obstante.

Esos restos, de hecho, nunca han sido hallados.

Björn Asplund, el padre de Johan, nunca creyó que Bergwall pudiera ser el asesino de su hijo. “Ese hombre no era capaz ni de trocear una salchicha”, dice, fumando un cigarrillo de liar en el interior de su barco-vivienda, atracado al borde del lago Mälaren, en el corazón de Estocolmo. Asplund siempre sospechó del padrastro de Johan, un cardiólogo que, de hecho, fue condenado por secuestrar al pequeño.

El presunto asesino en serie confesó a la policía que el pequeño Johan tenía una marca especial: una especie de corte en la barriga. Asplund saca una servilleta de papel y hace un croquis. Señala que la marca especial de su hijo era una especie de lunar en una de sus nalgas. Se lo contó a la policía. Bergwall acabó cambiando su testimonio y hablando de esa marca en el juicio. “Había una estrecha cooperación entre terapeutas y policía, que compartían información”, dice Asplund. Señala que al enfermo le daban información en terapia. Le ayudaban a recordar.

La periodista Jenny Küttim, mano derecha de Hannes Rastam, que realizó toda la investigación para el libro a su lado, es aún más tajante: “Los terapeutas actuaban como policías y los policías, como terapeutas”.

El patrón era siempre el mismo. Lo cuenta el abogado Olsson. Bergwall confesaba en terapia. Daba detalles de los crímenes. Pero se equivocaba una y otra vez. Por ejemplo, en el caso de la joven Therese Johanessen, una menor de nueve años desaparecida, dijo que era rubia, con ojos azules, que vivía en un pequeño pueblo, que el día de autos fue soleado. En realidad, la pequeña era morena (era hija de un español, Jesús); tenía ojos castaños; vivía en la ciudad. “Y aquel día fue el más lluvioso de los últimos diez años”, remata Thomas Olsson, sarcástico.

Con todo, Bergwall se empezó a convertir en un experto en extraer información de policías y terapeutas. “Yo disponía de datos muy básicos, de la prensa”, explica el enfermo en la clínica, “así que daba respuestas muy vagas y esperaba a que me dieran opciones. Luego leía sus reacciones. Cuando me preguntaban: ‘¿Está seguro?’, ya sabía que había dado la respuesta incorrecta”.

P. ¿Y no se paró a pensar en las víctimas y sus familias? ¿No pensó en dar marcha atrás en algún momento?

R. Desde el principio tuve ganas de dar marcha atrás en mis confesiones, pero me avergonzaba hacerlo. Yo estaba a merced de los médicos: retractarme suponía traicionarles, decirles que llevaba tiempo contándoles mentiras. Además, me gustaba ver que se interesaban por mí.

Incluso los errores en las confesiones de Bergwall conseguían acomodo en el guion de esta pesadilla. “El hecho de que siempre se equivocara fue usado como argumento de que realmente era el asesino; decían que tenía tanta ansiedad al recordar esos asesinatos, que se protegía de ellos”, explica Leyla Belle Drake, editora del libro de Hannes Rastam. “Cuando acudía a sus recuerdos, con la ayuda de los terapeutas, tenía que hacerlo mediante una elipsis, esa era la teoría. Empezaba con mentiras porque se estaba protegiendo a sí mismo de esos recuerdos horribles”. El arquitecto de esta teoría fue el experto en memoria Sven Ake Christianson, explica Belle Drake. La tesis: Quick había borrado los sucesos más dolorosos de su vida, por eso el recuerdo de sus crímenes era tan borroso. De pequeño había sufrido abusos sexuales, según contó en terapia. Había sido obligado a tener sexo oral y anal con su padre a los cuatro años. Un episodio en el que fue sorprendido por su madre, que, fruto del shock, perdió al hijo que llevaba en el vientre. Su madre siempre culpó a Bergwall de esa muerte.

P. Pero ¿por qué fabricó usted semejante historia?

R. La terapia que yo hacía estaba basada en que mis acciones de adulto debían estar relacionadas con acontecimientos de mi infancia. Si había asesinado de adulto, debía haber hechos en mi infancia que se correspondiesen. Además, con la benzodiazepina era capaz de contar cualquier cosa sin problemas.

Las consecuencias de estas confesiones en su familia fueron devastadores, cuenta su sobrino. Aunque ahora todo se ha recompuesto.

P. ¿Los efectos de la medicación eran muy fuertes?

R. Yo estaba muy medicado y drogado. Estaba completamente atrapado en esa situación. Me desesperaba y, por las noches, golpeaba mi cabeza contra las paredes. Tenía altos niveles de ansiedad como consecuencia de las confesiones, de las investigaciones, y de los efectos secundarios de las drogas.

P. Sus confesiones se hicieron crecientemente violentas. Llegó a hablar de canibalismo. ¿Cómo llegó hasta ese punto?

R. Cuanto peores eran las historias que contaba sobre lo que me habían hecho mis padres, peores tenían que ser mis confesiones.

P. ¿Le guiaron en ese crescendo?

R. Los psicólogos y los terapeutas nunca tenían suficiente, siempre querían más.

P. ¿Y qué pasaba cuando todo ello era confirmado por la Justicia y le condenaban?

R. Me era indiferente. Para mí lo importante era mi situación en la clínica, aquí dentro.

El 12 de junio de 1998, en un artículo en el diario   Svenska Dagbladet ,la prestigiosa psicóloga Astrid Holgersson ya acusaba a Sven Ake Christianson de usar “sugestión y métodos manipulativos” para ayudar a Quick a que construyera historias que no contradijeran los hechos de los crímenes. Holgersson acuñó el término de Equipo Quick, el grupo de los que construyeron la leyenda del asesino en serie: el investigador que lideraba las pesquisas, Seppo Pentinnen; la terapeuta Birgitta Stahle; el fiscal Christer van der Kwast, y el experto en memoria Sven Ake Christianson, con el que nos pusimos en contacto, pero que declinó hacer declaraciones. Tampoco quiso hablar en Estocolmo Claes Borgström, abogado de Quick en aquellos días, criticado por no cuestionar la versión construida por el Equipo Quick. De él, dice Bergwall: “Como cliente, me sentí traicionado”.

La ayuda para recordar, en algunos casos, llegaba hasta el punto de reconstruir la escena del crimen fielmente. Así ocurrió el 9 de enero de 1995, día en que Quick se subió a bordo de un jet privado con asientos de cuero para abordar la reconstrucción del crimen de la pareja holandesa en Appojaure. A bordo, todo el Equipo Quick.

Jan Olsson, comisario de la Policía Criminal Central y experto en análisis de escenarios de crímenes, también fue enviado a tierras laponas para colaborar en la investigación. Al llegar, observó que se había encargado una réplica exacta de la tienda de campaña del asesinato, y que el Toyota Corolla de la pareja estaba situado en el sitio que reflejaban los informes policiales.

“Era la primera vez que veía algo así”, explica el veterano excomisario, de 76 años, en su apartamento en Estocolmo, con un gato blanco de angora reposando junto a él en el sofá. “Lo normal es llevar al sospechoso a la escena y que sea él quien diga dónde estaba cada cosa. Pero ellos pensaban que había que ayudarle a rememorar”.

Jan Olsson recuerda que Bergwall llegó al lugar del crimen y lo recreó entrando por el lado contrario de la tienda. “Se equivocó en todo”, afirma. Entró como un loco en la tienda para apuñalar a la pareja que había en el interior, cuando los informes policiales señalaban que habían sido apuñalados desde el exterior de la tienda.

Hicieron un receso en la reconstrucción. “Después de hablar con Seppo Pentinnen —el policía que llevaba las investigaciones— y alguna persona más, volvió a reconstruir el crimen. Pero esta vez lo hizo casi todo tal y como reflejaban los informes policiales”, afirma el excomisario.

A pesar de la retirada de cinco condenas, hay voces discordantes. Como la del entonces fiscal general del Estado, Christer van der Kwast: “Que él sea el asesino es una clara posibilidad”, confiesa en la cafetería de un céntrico hotel de Estocolmo. “Nos dijo cosas que solo el asesino podía saber. Es un tipo de psicópata complejo, un sádico, y tiene las características de un asesino en serie. Su habilidad de manipular a los que tenía a su alrededor supuso un problema del que éramos conscientes y que tuvimos que manejar. Los fiscales que han estado trabajando en los casos desde que retiró sus confesiones no han hecho bien su trabajo”.

El juez Göran Lambertz, que revisó el caso durante una semana en 2006 y no halló irregularidades, abunda en la idea. “Hay varios factores que apuntan a que realmente fue él: había cometido delitos con anterioridad; los médicos diagnosticaron que era una persona peligrosa, un agresor sexual en potencia; estuvo en clínicas psiquiátricas, pero anduvo libre entre 1976 y 1991; y 15 crímenes fueron cometidos en áreas en las que él pudo haber estado”.

Leif G. W. Persson, criminólogo —y novelista— que trabajó 30 años como policía y siguió de cerca las investigaciones, es claro: “Muchos investigadores abandonaron los casos por las dudas en torno a los procedimientos. Ese hombre no cometió un solo crimen, no es un asesino en serie. Para un profesional como yo, resultó evidente desde el principio. Pero para los que le rodeaban, aquello se convirtió en una religión”. Persson denuncia que se contravinieron todas las reglas: es inasumible, dice, que un solo policía condujera todos los interrogatorios, como así ocurrió. “Se cometieron errores en la investigación, en la instrucción, y los juzgados validaron esos errores. Esto es una catástrofe para el sistema judicial sueco”.

La periodista Jenny Küttim enfatiza que los miembros del Equipo Quick cimentaron sus carreras sobre el caso, que se aprovecharon de un enfermo mental. “Ahora han pasado más de 25 años, los auténticos asesinos están libres, y nunca les encontraremos. Eso es horrible. Quick causó mucho daño con sus confesiones, y tiene gran culpa en todo esto. Pero no hay que olvidar que es un enfermo, y que era un adicto a las drogas”.

La entrevista en la clínica llega a su fin.

P. ¿Es usted capaz de matar o ha sido capaz de matar alguna vez en su vida?

R. No.

P. ¿Usted ha cometido algún asesinato?

R. No.

P. Si sale de esta clínica, ¿qué será lo primero que haga?

R. Dar un largo paseo por el bosque, solo.

 Fuente: 
http://internacional.elpais.com/internacional/2012/11/23/actualidad/1353699763_314441.html
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