lunes, 12 de enero de 2009

EL ADN Y SU APLICACIÓEN EL DESCUBRIMIENTO DEL CRIMEN




La investigación de un delito requiere para minimizar riesgos de fracasos en sus resultados, la utilización de todos los recursos que aporta la Criminalística.

Podemos definir a la Criminalística como la disciplina técnica científica que, mediante la recolección por procedimientos interdisciplinarios de rastros en general, permite la comprobación de la existencia de cualquier tipo de hecho, la individualización de su autor o autores a través de los indicios personales dejados en el lugar y la conformación de la prueba material – basada en métodos científicos verificables – para asegurar que los mismos no puedan eludir sus responsabilidades.



Es frecuente que en la escena de un crimen sean encontradas “entre otras” muestras biológicas como: semen, sangre, pelos y restos de piel bajo las uñas de las víctimas. Este tipo de muestras posee ácidos nucleicos (ADN) de la persona de la cual provienen.


El desarrollo de técnicas de biología molecular, que permiten un análisis exhaustivo del ADN contenido en ellas, ha hecho que este tipo de evidencias cobre particular importancia. Esto se debe a que puede establecerse una huella genética prácticamente inequívoca que permite correlacionar la evidencia encontrada en la escena del crimen con un sospechoso, claro esta, “de poseer un sospechoso”.

Un poco de historia

Remontándonos a la historia mas inmediata, en 1880 ante la necesidad de identificar a los criminales surge en Francia, Alemania e Italia la Antropología Criminal y la Criminalística, ambas inspiradas en la antigua Craneoscopía de Franz Gall y que consistía en descifrar el carácter del individuo a través de las salientes y los relieves del cráneo.

Un papel relevante en el desarrollo del pensamiento criminológico, y apoyado e influenciado por la teoría de Gall, le cupo a la denominada escuela antropológica de derecho pena, cuyo fundador fue el doctor italiano Cesare Lombroso (1835/1909). En sus obras “El hombre criminal” y “El crimen sus causas y su tratamiento”, Lombroso afirma que hay delincuentes natos, estos poseen caracteres antropológicos, fisiológicos, y psíquicos específicos y constituyen hasta el 35% de los delincuentes. En su obra El hombre criminal, resumía sus conclusiones sobre una colección notable de cráneos, y el estudio de la morfología de 27.000 anormales (asesinos, epilépticos, prostitutas, perversos sexuales, etc.).


Intento describir la fisonomía típica del criminal con mediciones de cráneo, la estatura, el peso, el descubrimiento de anomalías en la estructura del cuerpo, etc. como forma para identificar al criminal nato. Estas teorías están aun vigentes, especialmente cuando un crimen toma estado mediático y no se puede descubrir a los culpables. Allí se comienza a involucrar en el hecho a los sospechosos de siempre.

Esos testigos mudos

Los autores de un delito, emplean diversas clases de herramientas o instrumentos con el fin de lograr la eficacia de su actividad ilícita, restando importancia a los indicios que puedan dejar en sus desplazamiento en la escena de un crimen.
Aun, si fueran cuidadosos prácticamente les resultaría imposible evitar dejar algún indicio que pueda llevar a imputarlos por el ilícito..

Se llevan algo pero, voluntaria o involuntariamente dejan algo.

Huellas que delatan

La dactiloscopia fue un avance científico y es una herramienta importante para relacionar al autor del crimen en el escenario de los hechos.

El 28 de Julio de 1892, la extracción de huellas digitales de la escena de un crimen le sirvieron a Juan Vucetich para indicar a Francisca Rojas como autora responsable del doble homicidio de sus dos hijos. La autora había incriminado a un vecino, pero, en la escena del crimen no existían otras huellas que las de Rojas, y esa pista la condeno.

Esta poderosa arma contra el delito, ideado por Juan Vucetich, un Dálmata nacionalizado, ingresado a las filas policiales de la Provincia de Buenos Aires en 1888, fue adoptada por el resto del mundo a partir del siglo XX.

Desde ese momentos las débiles líneas de las huellas dactilares, se han convertido en gruesos barrotes para muchos delincuentes.

Sin embargo el legado de Vucetich se desvanece cuando en la escena de un crimen, los investigadores no encuentran huellas dactilares que puedan orientarlos a la búsqueda de un sospechoso.

El análisis de la huella genética ha ampliado las posibilidades de identificación criminal de los autores a partir otros elementos hallados en la escena del crimen como: manchas de sangre o restos de piel, etc., que otrora solo permitían establecer grupo y factor sanguíneo, o algunos elementos proteicos que solo podían considerarse como indicadores para orientar la investigación, pero no a identificar fehacientemente al autor del delito.
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El ADN en la investigación de un crimen.

La individualización por medio del ADN, sin lugar a dudas hoy encabeza las técnicas de identificación por el inmejorable grado de certeza que presenta, recibiendo merecidamente la denominación de huella genética

Se presenta como una larga molécula escalonada en espiral conocida como ADN, (Ácido Desoxirribonucleico) y constituye el componente atávico de todos los seres vivos. El mismo esta constituido por una secuencia de monómeros (o unidades) que unidas entre si forman agrupaciones – cadenas- que corresponden a los genes que contienen información exacta de las peculiaridades de un individuo, es decir, que es idéntico en todas sus células y diferente entre las personas, a excepción de gemelos univitelinos.


La vida a nivel celular


El cuerpo humano consta de aproximadamente sesenta billones de células y cada una de estas alberga (en forma de cromosomas en su núcleo) el código genético que determina nuestras características. Los cromosomas son los depositarios de la información genética.

Los cromosomas podrían compararse a una enorme biblioteca repleta de manuales de instrucciones para la producción de tejidos, hormonas, enzimas, y todos los demás componentes de los seres vivos. Cada cromosoma, esta compuesto por numerosos genes que corresponderían a los libros de esa biblioteca, cada uno de los cuales contiene instrucciones para la elaboración y mantenimiento de los rasgos específicos del animal en cuestión.

Los genes a su vez constan de secciones de un ácido nucleico, el ADN que equivaldrían a las paginas de los libros, capaz de auto duplicarse y de producir tres tipos de otro ácido nucleico: el ARN Los ácidos nucleicos se componen de bases nucleótidos, fosfatos, y azucares, estos corresponden a las letras del idioma en el que se hallan escritos los libros sobre genética.

Como expusiéramos en párrafos anteriores, los genes constan de ADN, cuyas moléculas se hallan dispuestas en un doble espiral. Cuando una célula esta lista para auto duplicarse, una enzima, la polimerasa de ADN, determina que los dos filamentos de la espiral del ADN se separen.

En cada uno de los filamentos desunidos, los nucleótidos, que previamente se encontraban flotando libremente en el núcleo, se enlazan formando una secuencia dictada por el orden de las bases, del que es además complementaria sobre los dos filamentos libres. Cuando el proceso termina se han formado moléculas completas de ADN.

Las moléculas de ADN se forman de sub unidades denominadas nucleótidos; estos a su vez, se componen de una molécula de azúcar y fosfato unida a una de las cuatro bases: adenina, timina, guanina, o citosina. Los azucares y fosfatos forman el eje de cada filamento de ADN, en tanto que las bases de un filamento se enlazan con las del otro.

Los diferentes genes pueden ser leídos en diferentes células: piel, nervios, riñón, ósea, fluidos (sangre, saliva, semen, sudor, etc) que contienen células nucleadas, las que correctamente analizadas pueden determinar o no la ante un crimen, la inocencia o culpabilidad de una persona.
Surgimiento

Cuando Francis Crick y James Watson, investigadores de la Universidad de Cambrige en 1953, resolvieron el secreto de la herencia biológica, quizás sin darse cuenta desvanecieron uno de los mas grandes secretos de la vida .

La labor de Watson y Crick seria la culminación de largos años de exploración científica sobre la naturaleza de la herencia biológica, labor por la cual compartieron el premio Novel en 1963.con el biofísico Ingles Maurice Willams

La senda que habría de conducir al descubrimiento de la doble hélice comenzó en un Monasterio de Austria casi cien años antes del descubrimiento de estos científicos.

Allí fue donde el Fraile agustino y científico Austriaco Gregor Mendel considerado como el padre de la genética se valió por primera vez de las matemáticas y de la pruebas sistemáticas para explicar la razón por la que determinadas características se transmiten del progenitor a su descendencia.

En el huerto de aquel monasterio Mendel realizo experimentos con mas de 20 variedades distintas de chicharros (una especie de arbusto), realizando diversas cruzas entre ellas y anotando los resultados.

Estas investigaciones llegan a nuestros días con desarrollos genéticos tan importantes como:

- El bebe de probeta, engendrado mediante inseminación artificial en 1978 en Gran Bretaña;
- La insulina producida mediante manipulación genética en 1982 (USA);
- La oveja Dolly primer mamífero clonado en Escocia;
- Craig Venter informa en abril que su empresa Celera ha descifrado el 90 por ciento del código genético humano.

Meses después, bajo presión política, Venter y el PGH se unen, y anuncian el 26 de junio que han logrado el mapa del 97 por ciento del genoma y la secuencia exacta del 85 por ciento de las bases del ADN año (2000)

Si bien verificó en esos estudios que cada descendencia hereda una gama completa de rasgos de cada progenitor, que algunos rasgos no observables en los descendientes inmediatos pueden transmitirse a la siguiente generación, la conclusión mas importante es que la herencia biológicas se hallaba de hecho regulada por una serie bien definida de probabilidades matemáticas.
Los caracteres hereditarios se transmiten de padres a hijos a través de las células sexuales (espermatozoide y óvulo). La unión de ambas células durante la fecundación forma una nueva célula llamada cigota, a partir de la cual se desarrolla el embrión. Todas las células del organismo humano contienen una cantidad constante de cromosomas, 23 pares en total 46, denominadas diploides.

Los cromosomas de la mujer se designan con el símbolo X, en tanto el de los hombres Y. Él ultimo cromosoma es el que diferencia a los hombres de las mujeres, el Numero 23 en los hombres es XY, en las mujeres XX denominados sexuales.

El ADN contiene en su secuencia de bases la información necesaria para la constitución y el funcionamiento de los seres vivos. Se puede decir, entonces, que la secuencia de bases del ADN de un individuo constituye su cédula de identidad o perfil genético, refleja su constitución genética única y permite su identificación inequívoca.

En efecto, los seres humanos somos en un 99.9 % genéticamente idénticos, es decir, la secuencia de nucleótidos que componen nuestros ácidos nucleicos solo difiere en un 0.1 %. Si bien esta cantidad es mínima expresada como porcentaje, en cantidad neta adquiere otra dimensión y puede pensarse de la siguiente manera: existen 3 millones de nucleótidos en nuestro ADN que están ordenados de una forma particular en cada individuo y nos diferencian. Estas diferencias no están distribuidas al azar, sino que se hallan en regiones específicas. La identificación de estas zonas permite establecer a estas diferencias como una huella genética individual.

Para poder interpretar el poder de discriminación de las técnicas basadas en las huellas genéticas podemos efectuar este razonamiento:
Para una región del ADN en la que se ha detectado la existencia de 10 variantes alternativas en la secuencia de nucleótidos, la frecuencia de aparición de una de estas variantes es 0.1. Si se estudian en forma simultánea 10 de estas regiones entre dos individuos, la probabilidad que estos coincidan en todos las posibilidades es de 0.1 x 1010. Es decir, la posibilidad que 2 individuos tomados al azar posean el mismo perfil de ADN es de 1 en 100 000 millones.

El ADN y su aplicación en el descubrimiento de un crimen

La primera vez que se recurrió al análisis de ADN como parte de una investigación criminal fue en 1986. Ese año una joven había sido violada y brutalmente asesinada en una pequeña localidad de Inglaterra. En 1983 se había cometido en la misma localidad un crimen similar, perpetrado de manera muy semejante. El análisis de ADN realizado con muestras de semen recogidas de los cadáveres mostró que el perpetrador era el mismo. Se pidió a los pobladores del lugar un análisis para compararlo con las muestras halladas en los cadáveres.

Así fue que un poblador de la localidad llamado Pitchkord fue el primer violador serial descubierto por un estudio de ADN.

A partir de entonces, la identificación de rastros biológicos mediante el análisis comparativo de ADN se fue incorporando paulatinamente a la investigación penal hasta convertirse en una herramienta forense de rutina, pues, no solo se demostró la utilidad del análisis del ADN para la investigación penal, sino que se estableció un precedente para el sistema forense en materia de búsqueda de perfiles genéticos de grupos humanos.

La Importancia de un banco de ADN para delincuentes

En los días que corren, no es poco frecuente que se haga referencia a este tipo de investigación en novelas y películas policiales, así como en series de televisión. Es conocido por la mayoría que, a partir de los rastros biológicos, es posible llegar al individuo que los generó. Sin embargo, si no se tiene en archivo el perfil genético del individuo en cuestión, no es posible identificarlo, excepto que se dé con él mediante un relevamiento masivo o dirigido de sospechosos.

Algo parecido ocurre con una huella dactilar se la podrá encontrar en la escena de un crimen, pero no se sabrá a quién corresponde si no se encuentra una coincidente e identificada en un archivo, o se da con el individuo buscado tomando las huellas de los sospechosos.

A excepción de situaciones de incesto, en la mayoría de los delitos sexuales la víctima no conoce al atacante, lo que hace muy difícil su identificación. En tales circunstancias, la prueba de ADN resulta una herramienta importante, porque, por lo general, existen rastros, como el semen, directamente vinculados con el hecho que se investiga. Pero localizar al agresor es una ardua tarea que no siempre logra su objetivo.

Y en este caso daremos un ejemplo reciente. El 28 de Diciembre de 2004 al intentar ser apresado, el violador serial de la Ciudad de Córdoba (Argentina), se disparo un tiro en la cabeza que le quito la vida luego de treinta horas. Se llamaba Marcelo Sajen y en poco tiempo violo a mas de 60 mujeres.

Sajen había estado preso por violación cinco años antes de comenzar a cometer este aberrante acto nuevamente.

Si su perfil genético hubiese estado incorporado a un banco, con la primera denuncia de violación hubiese bastado para reconocerlo.

Los estados interesados por la seguridad de los ciudadanos deben asignar los recursos necesarios para prevenir e investigar delitos.

Entre las investigaciones con fuertes bases científicas, que incluyen rastreos informatizados, están la identificación de huellas dactilares y de armas de fuego, se deben incorporar los relevamientos de rastros genéticos mediante análisis de ADN.

La legislación promulgada reciente en Argentina debe acompañar al esfuerzo económico estatal, en tanto que los investigadores deben convertirse en verdaderos profesionales, en la búsqueda de evidencias que lleven al rápido esclarecimiento de un hecho delictivo, ayudados por las herramientas especificas y necesarias y apoyados por laboratorios especializados para procesarlos.



Bibliografía
María Mercedes Lojo, Doctora en Ciencias Bioquímicas, Universidad Nacional de La Plata Daniel Corach Facultad de Farmacia y Bioquímica (UBA) Fundación Axel Blumberg Biblioteca del Programa Comunidades Seguras

Autor: Andrés Penachino
Miembro Fundador del Programa Comunidades Seguras.

Gracias a nuestro colega Andrés por su amabilidad y colaboración.
Tony R.


1 comentario:

María, Revista semanal virtual SAFE WORLD dijo...

Ciertamente,el uso de la técnica del ADN ha sido crucial en la averiguación de infinidad de crímenes y promete evolucionar de modo aún más eficaz.
Un artículo increíble, como todos los tuyos;me ha gustado en especial el repaso histórico.
La ciencia al servicio de la criminología para que los asesinos no puedan esconderse; así debe ser.

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