miércoles, 6 de mayo de 2009

El ADN acaba con 50 años de impunidad del mayor asesino en serie de Estados Unidos.


Cuatro imágenes del aspecto del que parece ser el mayor asesino en serie de EE UU.



Parece ser que gracias al ADN la policía ha conseguido dar caza al mayor asesino en serie de EE UU veinte años después de su último crimen
John Floyd Thomas un afroamericano que trabajaba para una empresa estatal de seguros laborales en California desde 1989, fue atrapado por los agentes en su domicilio en marzo y acusado formalmente el 2 de abril de violar y asfixiar a dos ancianas en Los Ángeles, una en 1972 y otra en 1976.

De confirmarse estas pesquisas, las fuerzas del orden de Los Ángeles habrían dado con el llamado "Violador de la zona oeste", tal y como se apodó al misterioso depravado que sembró el terror en los vecindarios de la ciudad entre 1970 y 1980. "El señor Thomas parece ser el más prolífico asesino en serie de Los Ángeles", ha dicho el detective Richard Bengston, de la unidad de casos pendientes de Homicidio y Robo del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD).

El "Violador de la zona oeste" fue un quebradero de cabeza para el LAPD durante décadas y sus crímenes motivaron la formación de un equipo especial de investigación a mediados de los 70.

"Violador de la zona oeste"

Aquel desconocido asesino atacó a personas de la tercera edad en barrios como Hollywood y a pesar de los esfuerzos policiales nunca se llegaron a reunir pruebas suficientes para vincular a una persona con las víctimas. Los asaltos se detuvieron en 1978, aquel año coincidió con el ingreso en prisión de Thomas a quien se le había encontrado culpable de violar a una mujer en Pasadena, en la zona de Los Ángeles. Fue liberado en 1983, justo en la misma época en la que volvió a reproducirse la cadena de asesinatos a mujeres entre 50 y 90 años. Los crímenes y asaltos se repitieron hasta 1989, fecha en el que Thomas consiguió el trabajo en la aseguradora donde se ganó la vida hasta ahora. El LAPD no tiene una teoría sobre por qué los actos de ese asesino terminaron entonces.


En 2001 la policía de Los Ángeles creó una unidad para retomar los casos sin resolver aplicando las nuevas tecnologías y las bases de datos de ADN y se reabrió la investigación de 9.000 delitos de robo y homicidio. En 2004 se pudo relacionar en el laboratorio el código genético de un hombre con dos crímenes de 1972 y 1976, pero sin que se pudiera identificar al individuo al que correspondía ese ADN.

La casualidad quiso que el pasado mes de octubre dos agentes recogiesen el ADN de Thomas como parte de un trabajo de elaboración de una lista de asaltantes sexuales. Su código, entonces, fue vinculado con aquellos crímenes. El LAPD logró atrapar gracias al ADN a otro asesino en serie culpable de 10 violaciones y estrangulamientos en Los Ángeles hace unos años y actualmente investiga otro caso similar, el llamado "Siniestro durmiente".

Europa Press. Los Angeles

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